{"id":14615,"date":"2017-05-12T16:05:02","date_gmt":"2017-05-12T21:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-palabras-del-papa-en-la-vigilia-en-la-capilla-de-las-apariciones-de-fatima\/"},"modified":"2017-05-12T16:05:02","modified_gmt":"2017-05-12T21:05:02","slug":"texto-completo-palabras-del-papa-en-la-vigilia-en-la-capilla-de-las-apariciones-de-fatima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-palabras-del-papa-en-la-vigilia-en-la-capilla-de-las-apariciones-de-fatima\/","title":{"rendered":"TEXTO COMPLETO: Palabras del Papa en la vigilia en la capilla de las apariciones de F\u00e1tima"},"content":{"rendered":"<p> F\u00c1TIMA, 12 May. 17 (ACI).-<br \/>\n\tTras bendecir las velas en el Santuario de F&aacute;tima, e instantes antes de comenzar el rezo del Santo Rosario, el Papa Francisco dirigi&oacute; unas palabras a los cientos de miles de fieles y peregrinos congregados en el lugar, y record&oacute; que &ldquo;si queremos ser cristianos, tenemos que ser marianos&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de las palabras del Papa Francisco en la vigilia de la Capilla de las Apariciones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos peregrinos de Mar&iacute;a y con Mar&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tGracias por recibirme entre vosotros y uniros a m&iacute; en esta peregrinaci&oacute;n vivida en la esperanza y en la paz. Desde ahora, deseo asegurar a los que os hab&eacute;is unidos a m&iacute;, aqu&iacute; o en cualquier otro lugar, que os llevo en mi coraz&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSiento que Jes&uacute;s os ha confiado a m&iacute; (cf. Jn 21,15-17), y a todos os abrazo y os conf&iacute;o a Jes&uacute;s, &laquo;especialmente a los m&aacute;s necesitados&raquo; &mdash;como la Virgen nos ense&ntilde;&oacute; a pedir (Aparici&oacute;n, julio de 1917)&mdash;. Que ella, madre tierna y sol&iacute;cita con todos los necesitados, les obtenga la bendici&oacute;n del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQue, sobre cada uno de los desheredados e infelices, a los que se les ha robado el presente, de los excluidos y abandonados a los que se les niega el futuro, de los hu&eacute;rfanos y las v&iacute;ctimas de la injusticia a los que no se les permite tener un pasado, descienda la bendici&oacute;n de Dios encarnada en Jesucristo: &laquo;El Se&ntilde;or te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Se&ntilde;or te muestre su rostro y te conceda la paz&raquo; (Nm 6,24-26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEsta bendici&oacute;n se cumpli&oacute; plenamente en la Virgen Mar&iacute;a, puesto que ninguna otra criatura ha visto brillar sobre s&iacute; el rostro de Dios como ella, que dio un rostro humano al Hijo del Padre eterno; a quien podemos ahora contemplar en los sucesivos momentos gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de su vida, como recordamos en el rezo del Rosario. Con Cristo y Mar&iacute;a, permanezcamos en Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn efecto, &laquo;si queremos ser cristianos, tenemos que ser marianos, es decir, hay que reconocer la relaci&oacute;n esencial, vital y providencial que une a la Virgen con Jes&uacute;s, y que nos abre el camino que nos lleva a &eacute;l&raquo; (Pablo VI, Homil&iacute;a en el Santuario de Nuestra Se&ntilde;ora de Bonaria, Cagliari, 24 abril 1970). De este modo, cada vez que recitamos el Rosario, en este lugar bendito o en cualquier otro lugar, el Evangelio prosigue su camino en la vida de cada uno, de las familias, de los pueblos y del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPeregrinos con Mar&iacute;a&#8230; &iquest;Qu&eacute; Mar&iacute;a? &iquest;Una maestra de vida espiritual, la primera que sigui&oacute; a Cristo por el &laquo;camino estrecho&raquo; de la cruz d&aacute;ndonos ejemplo, o m&aacute;s bien una Se&ntilde;ora &laquo;inalcanzable&raquo; y por tanto inimitable? &iquest;La &laquo;Bienaventurada porque ha cre&iacute;do&raquo; siempre y en todo momento en la palabra divina (cf. Lc 1,45), o m&aacute;s bien una &laquo;santita&raquo;, a la que se acude para conseguir gracias baratas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iquest;La Virgen Mar&iacute;a del Evangelio, venerada por la Iglesia orante, o m&aacute;s bien una Mar&iacute;a retratada por sensibilidades subjetivas, como deteniendo el brazo justiciero de Dios listo para castigar: una Mar&iacute;a mejor que Cristo, considerado como juez implacable; m&aacute;s misericordiosa que el Cordero que se ha inmolado por nosotros?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCometemos una gran injusticia contra Dios y su gracia cuando afirmamos en primer lugar que los pecados son castigados por su juicio, sin anteponer &mdash;como ense&ntilde;a el Evangelio&mdash; que son perdonados por su misericordia. Hay que anteponer la misericordia al juicio y, en cualquier caso, el juicio de Dios siempre se realiza a la luz de su misericordia. Por supuesto, la misericordia de Dios no niega la justicia, porque Jes&uacute;s carg&oacute; sobre s&iacute; las consecuencias de nuestro pecado junto con su castigo conveniente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&Eacute;l no neg&oacute; el pecado, pero pag&oacute; por nosotros en la cruz. Y as&iacute;, por la fe que nos une a la cruz de Cristo, quedamos libres de nuestros pecados; dejemos de lado cualquier clase de miedo y temor, porque eso no es propio de quien se siente amado (cf. 1 Jn 4,18). &laquo;Cada vez que miramos a Mar&iacute;a volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cari&ntilde;o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los d&eacute;biles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. [&#8230;] Esta din&aacute;mica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los dem&aacute;s, es lo que hace de ella un modelo eclesial para la evangelizaci&oacute;n&raquo; (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 288). Que seamos, con Mar&iacute;a, signo y sacramento de la misericordia de Dios que siempre perdona, perdona todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLlevados de la mano de la Virgen Madre y ante su mirada, podemos cantar con alegr&iacute;a las misericordias del Se&ntilde;or. Podemos decir: Mi alma te canta, oh Se&ntilde;or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa misericordia que tuviste con todos tus santos y con todo tu pueblo fiel la tuviste tambi&eacute;n conmigo. Oh Se&ntilde;or, por culpa del orgullo de mi coraz&oacute;n, he vivido distra&iacute;do siguiendo mis ambiciones e intereses, pero sin conseguir ocupar ning&uacute;n trono. La &uacute;nica manera de ser exaltado es que tu Madre me tome en brazos, me cubra con su manto y me ponga junto a tu coraz&oacute;n. Que as&iacute; sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tLa oraci&oacute;n que el Papa Francisco rez&oacute; en la Capilla de las Apariciones de F&aacute;tima https:\/\/t.co\/dxZ3tE5jhx<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 12 de mayo de 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F\u00c1TIMA, 12 May. 17 (ACI).- Tras bendecir las velas en el Santuario de F&aacute;tima, e instantes antes de comenzar el rezo del Santo Rosario, el Papa Francisco dirigi&oacute; unas palabras a los cientos de miles de fieles y peregrinos congregados en el lugar, y record&oacute; que &ldquo;si queremos ser cristianos, tenemos que ser marianos&rdquo;. 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