{"id":14769,"date":"2017-05-17T05:05:02","date_gmt":"2017-05-17T10:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-en-la-audiencia-general\/"},"modified":"2017-05-17T05:05:02","modified_gmt":"2017-05-17T10:05:02","slug":"texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-en-la-audiencia-general","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-en-la-audiencia-general\/","title":{"rendered":"TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 17 May. 17 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco continu&oacute; reflexionando sobre la esperanza y sobre el misterio pascual en su catequesis de la Audiencia General del mi&eacute;rcoles en la Plaza de San Pedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Pont&iacute;fice destac&oacute; c&oacute;mo se transforma la tristeza de Mar&iacute;a Magdalena en una alegr&iacute;a infinita cuando Jes&uacute;s resucitado la llama por su nombre. En ese momento, Mar&iacute;a Magdalena, que no era capaz de comprender la Resurrecci&oacute;n, es la primera en conocer el evento m&aacute;s importante de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Y Jes&uacute;s la llama: &laquo;&iexcl;Mar&iacute;a!&raquo;: la revoluci&oacute;n de su vida, la revoluci&oacute;n destinada a transformar la existencia de todo hombre y de toda mujer, comienza con un nombre que resuena en el jard&iacute;n del sepulcro vaci&oacute;. Los Evangelios nos describen la felicidad de Mar&iacute;a: la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s no es una alegr&iacute;a dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Queridos hermanos y hermanas &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn estas semanas, nuestra reflexi&oacute;n se mueve, por decir as&iacute;, en la &oacute;rbita del misterio pascual. Hoy, encontramos a aquella que, seg&uacute;n los Evangelios, fue la primera en ver a Jes&uacute;s Resucitado: Mar&iacute;a Magdalena. Acababa de terminar el descanso del s&aacute;bado. El d&iacute;a de la pasi&oacute;n no hab&iacute;a habido tiempo para completar los ritos f&uacute;nebres; por ello, en ese amanecer lleno de tristeza, las mujeres van a la tumba de Jes&uacute;s, con los ung&uuml;entos perfumados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa primera que llega es ella: Mar&iacute;a de Magdala, una de las disc&iacute;pulas que hab&iacute;an acompa&ntilde;ado a Jes&uacute;s desde Galilea, poni&eacute;ndose al servicio de la Iglesia naciente. En su camino hacia el sepulcro, se refleja la fidelidad de tantas mujeres, que durante a&ntilde;os acuden con devoci&oacute;n a los cementerios, recordando a alguien que ya no est&aacute;. Los lazos m&aacute;s aut&eacute;nticos no se quiebran ni siquiera con la muerte: hay quien sigue amando, aunque la persona amada se haya ido para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Evangelio (cfr Jn 20, 1-2-11-18) describe a la Magdalena subrayando enseguida que no era una mujer que se entusiasmaba con facilidad. En efecto, despu&eacute;s de la primera visita al sepulcro, vuelve desilusionada al lugar donde los disc&iacute;pulos se escond&iacute;an; refiere que la piedra ha sido movida de la entrada del sepulcro y su primera hip&oacute;tesis es la m&aacute;s sencilla que se pueda formular: alguien debe haberse llevado el cuerpo de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAs&iacute;, el primer anuncio que Mar&iacute;a lleva no es el de la resurrecci&oacute;n, sino el de un robo que algunos desconocidos han perpetrado, mientras toda Jerusal&eacute;n dorm&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLuego, los Evangelios cuentan otra ida de la Magdalena al sepulcro de Jes&uacute;s. Era una testaruda &eacute;sta, &iquest;eh? Fue, volvi&oacute;&hellip; y no, no se convenc&iacute;a&hellip;Esta vez su paso es lento, muy pesado. Mar&iacute;a sufre doblemente: ante todo por la muerte de Jes&uacute;s, y luego por la inexplicable desaparici&oacute;n de su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs mientras est&aacute; inclinada cerca de la tumba, con los ojos llenos de l&aacute;grimas, cuando Dios la sorprende de la manera m&aacute;s inesperada. El evangelista Juan subraya cu&aacute;n persistente es su ceguera: no se da cuenta de la presencia de los dos &aacute;ngeles que la interrogan y ni siquiera sospecha viendo al hombre a sus espaldas, creyendo que era el guardi&aacute;n del jard&iacute;n. Y, sin embargo, descubre el acontecimiento m&aacute;s sobrecogedor de la historia humana cuando finalmente es llamada por su nombre: &iexcl;&laquo;Mar&iacute;a!&raquo; (v. 16)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iexcl;Qu&eacute; lindo es pensar que la primera aparici&oacute;n del Resucitado &ndash; seg&uacute;n los evangelios &#8211; fue de una forma tan personal! Que hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y desilusi&oacute;n, que se conmueve por nosotros, y nos llama por nuestro nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs una ley que encontramos grabada en muchas p&aacute;ginas del Evangelio. Alrededor de Jes&uacute;s hay tantas personas que buscan a Dios; pero la realidad m&aacute;s prodigiosa es que, mucho antes, es ante todo Dios el que se preocupa por nuestra vida, que quiere volverla a levantar, y para hacer esto nos llama por nuestro nombre, reconociendo el rostro personal de cada uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCada hombre es una historia de amor que Dios escribe en esta tierra. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros, Dios nos llama por nuestro nombre: nos conoce por nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros. &iquest;Es verdad o no es verdad? Cada uno de nosotros tiene esta experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY Jes&uacute;s la llama: &laquo;&iexcl;Mar&iacute;a!&raquo;: la revoluci&oacute;n de su vida, la revoluci&oacute;n destinada a transformar la existencia de todo hombre y de toda mujer, comienza con un nombre que resuena en el jard&iacute;n del sepulcro vaci&oacute;. Los Evangelios nos describen la felicidad de Mar&iacute;a: la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s no es una alegr&iacute;a dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa existencia cristiana no est&aacute; entretejida con felicidades blandas, sino con oleadas que lo arrollan todo. Intenten pensar tambi&eacute;n ustedes, en este instante, con el bagaje de desilusiones y derrotas que cada uno de nosotros lleva en el coraz&oacute;n, que hay un Dios cercano a nosotros, que nos llama por nuestro nombre y nos dice: &laquo;&iexcl;Lev&aacute;ntate, deja de llorar, porque he venido a liberarte!&raquo;. Esto es muy bello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJes&uacute;s no es uno que se adapta al mundo, tolerando que perduren la muerte, la tristeza, el odio, la destrucci&oacute;n moral de las personas&hellip; Nuestro Dios no es inerte, sino que nuestro Dios &ndash; me permito la palabra &ndash; es un so&ntilde;ador: sue&ntilde;a la transformaci&oacute;n del mundo y la ha realizado en el misterio de la Resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMar&iacute;a quisiera abrazar a su Se&ntilde;or, pero &Eacute;l ya est&aacute; orientado hacia el Padre celeste, mientras que ella es enviada a llevar el anuncio a los hermanos. Y as&iacute; aquella mujer, que antes de encontrar a Jes&uacute;s estaba en manos del maligno (cfr Lc 8,2), ahora se ha vuelto ap&oacute;stol de la nueva y mayor esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQue su intercesi&oacute;n nos ayude a vivir tambi&eacute;n nosotros esa experiencia: en la hora del llanto, en la hora del abandono, escuchar a Jes&uacute;s Resucitado que nos llama por nombre y, con el coraz&oacute;n lleno de alegr&iacute;a, ir a anunciar: &laquo;&iexcl;He visto al Se&ntilde;or!&raquo;. &iexcl;He cambiado vida porque he visto al Se&ntilde;or! Ahora soy diferente a como era antes, soy otra persona. He cambiado porque he visto al Se&ntilde;or. &Eacute;sta es nuestra fortaleza y &eacute;sta es nuestra esperanza. Gracias&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: Dios transforma la tristeza en alegr&iacute;a al llamar a cada uno por su nombre https:\/\/t.co\/bD9QBtmCUP<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 17 de mayo de 2017<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 17 May. 17 (ACI).- El Papa Francisco continu&oacute; reflexionando sobre la esperanza y sobre el misterio pascual en su catequesis de la Audiencia General del mi&eacute;rcoles en la Plaza de San Pedro. El Pont&iacute;fice destac&oacute; c&oacute;mo se transforma la tristeza de Mar&iacute;a Magdalena en una alegr&iacute;a infinita cuando Jes&uacute;s resucitado la llama por su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-en-la-audiencia-general\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14769","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14769"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14769\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}