{"id":14923,"date":"2017-05-22T02:15:02","date_gmt":"2017-05-22T07:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-maria-domenica-brun-barbantini-22-de-mayo\/"},"modified":"2017-05-22T02:15:02","modified_gmt":"2017-05-22T07:15:02","slug":"beata-maria-domenica-brun-barbantini-22-de-mayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-maria-domenica-brun-barbantini-22-de-mayo\/","title":{"rendered":"Beata Mar\u00eda Dom\u00e9nica Brun Barbantini \u2013 22 de mayo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"es-ES\">(ZENIT &#8211; Madrid).- \u00abLas cruces no nos faltaran nunca en esta vida, pero tampoco nos faltara la Divina asistencia\u00bb advirti\u00f3 en un momento dado Mar\u00eda Dom\u00e9nica Brun Barbantini. Su existencia hab\u00eda sido forjada en el sufrimiento, pero en medio del mismo no dio la espalda a Dios, no se dirigi\u00f3 a \u00c9l con reproches. Asida a su gracia se dedic\u00f3 a prodigar ternura a quienes estaban sumidos en el dolor. \u00abLa vida, dijo, nos ha sido dada para conquistar el cielo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Naci\u00f3 en Lucca, Italia el 17 de enero de 1789. Su educaci\u00f3n fue fraguada fundamentalmente por su madre, ya que su padre, guardia suizo, falleci\u00f3 siendo ella adolescente. Un hecho que le marc\u00f3 profundamente al punto de mantener a resguardo en su coraz\u00f3n el poderoso alcance que \u00e9l debi\u00f3 tener en su vida; no se han hallado atisbos externos de esta memoria paternal. Esta p\u00e9rdida familiar era el primer aldabonazo cuajado de sufrimiento que resonaba en su puerta. Pero no ser\u00eda el \u00fanico porque el dolor no le dio respiro. En brev\u00edsimo espacio de tiempo perdi\u00f3 a tres de sus hermanos retornando cierta tormenta en su fr\u00e1gil coraz\u00f3n que apenas pod\u00eda recuperar su sereno latido ahogado en tantas l\u00e1grimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le aguardaba una gran misi\u00f3n y ya hubo signos que apuntaban a una singular gracia sobre la muchacha. Un d\u00eda en la iglesia de los Milagros en el momento de la consagraci\u00f3n a trav\u00e9s del c\u00e1liz pudo ver la sangre de Cristo, hecho que solo conoci\u00f3 su confesor y que a ella la condujo por nuevos senderos de virtud. Inteligente, abierta y responsable fue creciendo humana y espiritualmente dejando atr\u00e1s sombr\u00edos pensamientos que asolaron su mente con las sucesivas p\u00e9rdidas de los seres que amaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Profundamente enamorada, en 1811 contrajo matrimonio con Salvatore Barbantini, un compatriota que regentaba un comercio de telas, y que sin ser de clase acomodada pod\u00eda darle la estabilidad razonable que requer\u00eda formar una familia. Pero falleci\u00f3 s\u00fabitamente cuando llevaban seis meses casados. El fruto de este amor lat\u00eda en las entra\u00f1as de Mar\u00eda Dom\u00e9nica cuando se vio de nuevo en brazos del sufrimiento. No pod\u00eda imaginar que su peque\u00f1o Lorenzino, un ni\u00f1o encantador, inteligente y alegre, consuelo y regalo del cielo en su humana desdicha, morir\u00eda tambi\u00e9n a los ocho a\u00f1os v\u00edctima de una enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De esa fragilidad humana que experimenta tanta impotencia frente al sufrimiento: \u00abno s\u00e9 c\u00f3mo no llegu\u00e9 a perder la cabeza\u00bb, iluminada por la gracia, brot\u00f3 un manantial de piedad. Doctorada en el dolor, que espiritualmente acogi\u00f3 engarz\u00e1ndolo en su profunda fe y entra\u00f1as de misericordia, ir\u00eda aliviando heridas del cuerpo y del alma de tantos desconsolados como ya hab\u00eda ido hallando a su paso en vida de su hijo. Los desvalidos, pobres, enfermos, moribundos fueron receptores de su ternura. Se desviv\u00eda por ellos sin importarle el estrago de las inclemencias meteorol\u00f3gicas en su cuerpo, los riesgos de las calles desiertas y peligrosas por las que transit\u00f3 para asistirles, el hedor de las casas y de las llagas de los enfermos, ni las murmuraciones y cr\u00edticas que fue recibiendo su labor en algunos sectores. Cristo estaba en todos aquellos que reclamaban sus atenciones. Se privaba de todo, hasta de su descanso, y para no sucumbir al sue\u00f1o se aplicaba tabaco en los ojos. Tropezones y ca\u00eddas posiblemente originadas por el jab\u00f3n que alguien puso en el enlosado pod\u00edan ser tambi\u00e9n estrategias del diablo para disuadirla de su empe\u00f1o apost\u00f3lico. No se arredr\u00f3 y comenzaron a suceder ciertos prodigios, manojos de \u00abflorecillas\u00bb fruto de su fe e inocencia evang\u00e9licas, milagros con los que Dios pon\u00eda de manifiesto su deferencia con esta amad\u00edsima y dilecta hija suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con un grupo de mujeres a las que form\u00f3, en 1819 surgi\u00f3 la &#8220;P\u00eda Uni\u00f3n de las Hermanas de la Caridad&#8221;, que puso bajo el amparo de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, y que fue aprobada por el arzobispo Sardi. Monse\u00f1or Del Prete, confesor de la fundadora, fue el art\u00edfice de las reglas. \u00c9l conoc\u00eda a dos mujeres que quer\u00edan vivir en comunidad, y dedicarse a la oraci\u00f3n y al apostolado, por lo cual habl\u00f3 de ellas a Mar\u00eda Dominica. Fue el germen de las Oblatas de San Francisco de Sales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"es-ES\">Las virtudes de Mar\u00eda Dom\u00e9nica, mujer de empuje y ardor apost\u00f3lico, hicieron que el arzobispo le confiara la misi\u00f3n de poner en marcha el monasterio de la Visitaci\u00f3n dirigido a la educaci\u00f3n de la juventud. Ella acogi\u00f3 la petici\u00f3n generosamente, pero en realidad se sent\u00eda llamada a erigir una fundaci\u00f3n dirigida a los enfermos. Y en 1829 comienzan las primeras hermanas enfermeras oblatas ejerciendo la caridad seg\u00fan sus reglas: \u00abvisitar, ayudar y servir al Dios hecho hombre en agon\u00eda al morir en la cruz o en los moribundos, enfermos y pobres<\/span>\u00bb,<span lang=\"es-ES\"> \u00abcon un coraz\u00f3n empapado en el amor de Cristo\u00bb, con pureza de intenci\u00f3n, prontas siempre a dar su vida, si fuese preciso, ya que Cristo entreg\u00f3 la suya en la cruz por todos. En 1841 el arzobispo de Lucca aprob\u00f3 las reglas y la Congregaci\u00f3n de las Siervas de los enfermos. Como hizo la Virgen, a la que tuvo siempre inmensa devoci\u00f3n, y a quien bajo la advocaci\u00f3n de los Dolores consider\u00f3 inspiradora de su obra, habr\u00edan de vivir todas la compasi\u00f3n hacia los enfermos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda Dom\u00e9nica tuvo un encuentro con san Camilo de Lelis. El padre Antonio Scalabrini vio similitudes entre lo dos carismas y el 23 de marzo de 1852 se firm\u00f3 el documento papal por el que se otorgaba a las hijas de Mar\u00eda Dom\u00e9nica el nombre de siervas de los enfermos sellando la comuni\u00f3n espiritual con los padres Camilianos. En 1855 atendieron a los afectados por el c\u00f3lera portando la cruz roja de los Camilos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de atravesar otros momentos dolorosos, como el malentendido creado entre ella y el arzobispo Arrigoni, dif\u00edcil situaci\u00f3n que acogi\u00f3 con visible esp\u00edritu evang\u00e9lico, fue transitando hacia el final de su vida sin perder nunca su fe. En 1866 enferm\u00f3 gravemente y san\u00f3 por la intercesi\u00f3n de san Camilo. Intensificando su oraci\u00f3n, sacaba fuerzas en medio de su debilidad y pudo dejar resuelto el futuro de sus hijas como deseaba. Finalmente, enferma de un mal que no fue diagnosticado, entreg\u00f3 su vida a Dios el 22 de mayo de 1868. Juan Pablo II la beatific\u00f3 el 17 de mayo de 1995.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- \u00abLas cruces no nos faltaran nunca en esta vida, pero tampoco nos faltara la Divina asistencia\u00bb advirti\u00f3 en un momento dado Mar\u00eda Dom\u00e9nica Brun Barbantini. Su existencia hab\u00eda sido forjada en el sufrimiento, pero en medio del mismo no dio la espalda a Dios, no se dirigi\u00f3 a \u00c9l con reproches. 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