{"id":15015,"date":"2017-05-24T06:40:04","date_gmt":"2017-05-24T11:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/paz-en-ucrania-maria-auxiliadora-la-asuncion-del-senor-oracion-y-bendicion-del-papa-a-peregrinos-del-mundo\/"},"modified":"2017-05-24T06:40:04","modified_gmt":"2017-05-24T11:40:04","slug":"paz-en-ucrania-maria-auxiliadora-la-asuncion-del-senor-oracion-y-bendicion-del-papa-a-peregrinos-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/paz-en-ucrania-maria-auxiliadora-la-asuncion-del-senor-oracion-y-bendicion-del-papa-a-peregrinos-del-mundo\/","title":{"rendered":"Paz en Ucrania, Mar\u00eda Auxiliadora, la Asunci\u00f3n del Se\u00f1or. Oraci\u00f3n y bendici\u00f3n del Papa a peregrinos del mundo"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/05\/24\/ANSA1202348_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;En el fondo somos todos un poco como estos dos disc&iacute;pulos. Cu&aacute;ntas veces en la vida hemos esperado, cu&aacute;ntas veces nos hemos sentido a un paso de la felicidad, y luego nos hemos encontrado por los suelos decepcionados. Pero Jes&uacute;s camina: Jes&uacute;s camina con todas las personas desconsoladas que proceden con la cabeza agachada. Y caminando con ellos, de manera discreta, logra dar esperanza&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del cuarto mi&eacute;rcoles de mayo, en que consiste la &ldquo;terapia de la esperanza&rdquo;.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre &ldquo;la esperanza&rdquo;, el Obispo de Roma comentando el pasaje b&iacute;blico de la narraci&oacute;n de los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s y su encuentro con Jes&uacute;s, dijo que estos &ldquo;dos hombres caminaban decepcionados, tristes, convencidos de dejar atr&aacute;s la amargura de un acontecimiento terminado mal. Antes de esa Pascua estaban llenos de entusiasmo: convencidos de que esos d&iacute;as habr&iacute;an sido decisivos para sus expectativas y para la esperanza de todo el pueblo&rdquo;. Pero no fue as&iacute;. &ldquo;Los dos peregrinos &ndash; afirma el Papa &ndash; cultivaban s&oacute;lo una esperanza humana, que ahora se hac&iacute;a pedazos. Esa cruz izada en el Calvario era el signo m&aacute;s elocuente de una derrota que no hab&iacute;an pronosticado&rdquo;.<\/p>\n<p>En este contexto, el encuentro de Jes&uacute;s con esos dos disc&iacute;pulos parece ser del todo casual: se parece a uno de los tantos cruces que suceden en la vida. Los dos disc&iacute;pulos caminan pensativos y un desconocido se les une. Es Jes&uacute;s; pero sus ojos no est&aacute;n en grado de reconocerlo. Y entonces Jes&uacute;s comienza su &ldquo;terapia de la esperanza&rdquo;. Y esto que sucede en este camino es una terapia de la esperanza. &iquest;Qui&eacute;n lo hace? Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Hoy quisiera detenerme en la experiencia de los dos disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, del cual habla el Evangelio de Lucas (Cfr. 24,13-35). Imaginemos la escena: dos hombres caminaban decepcionados, tristes, convencidos de dejar atr&aacute;s la amargura de un acontecimiento terminado mal. Antes de esa Pascua estaban llenos de entusiasmo: convencidos de que esos d&iacute;as habr&iacute;an sido decisivos para sus expectativas y para la esperanza de todo el pueblo. Jes&uacute;s, a quien hab&iacute;an confiado sus vidas, parec&iacute;a finalmente haber llegado a la batalla decisiva: ahora habr&iacute;a manifestado su poder, despu&eacute;s de un largo periodo de preparaci&oacute;n y de ocultamiento. Esto era aquello que ellos esperaban, y no fue as&iacute;.<\/p>\n<p>Los dos peregrinos cultivaban s&oacute;lo una esperanza humana, que ahora se hac&iacute;a pedazos. Esa cruz izada en el Calvario era el signo m&aacute;s elocuente de una derrota que no hab&iacute;an pronosticado. Si de verdad ese Jes&uacute;s era seg&uacute;n el coraz&oacute;n de Dios, deber&iacute;an concluir que Dios era inerme, indefenso en las manos de los violentos, incapaz de oponer resistencia al mal.<\/p>\n<p>As&iacute;, esa ma&ntilde;ana de ese domingo, estos dos huyen de Jerusal&eacute;n. En sus ojos todav&iacute;a est&aacute;n los sucesos de la pasi&oacute;n, la muerte de Jes&uacute;s; y en el &aacute;nimo el penoso desvelarse de esos acontecimientos, durante el obligado descanso del s&aacute;bado. Esa fiesta de la Pascua, que deb&iacute;a entonar el canto de la liberaci&oacute;n, en cambio se hab&iacute;a convertido en el d&iacute;a m&aacute;s doloroso de sus vidas. Dejan Jerusal&eacute;n para ir a otra parte, a un poblado tranquilo. Tienen todo el aspecto de personas intencionadas a quitar un recuerdo que duele. Entonces est&aacute;n por la calle y caminan. Tristes. Este escenario &ndash; la calle &ndash; hab&iacute;a sido importante en las narraciones de los evangelios; ahora se convertir&aacute; a&uacute;n m&aacute;s, desde el momento en el cual se comienza a narrar la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>El encuentro de Jes&uacute;s con esos dos disc&iacute;pulos parece ser del todo casual: se parece a uno de los tantos cruces que suceden en la vida. Los dos disc&iacute;pulos caminan pensativos y un desconocido se les une. Es Jes&uacute;s; pero sus ojos no est&aacute;n en grado de reconocerlo. Y entonces Jes&uacute;s comienza su &ldquo;terapia de la esperanza&rdquo;. Y esto que sucede en este camino es una terapia de la esperanza. &iquest;Qui&eacute;n lo hace? Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Sobre todo pregunta y escucha: nuestro Dios no es un Dios entrometido. Aunque si conoce ya el motivo de la desilusi&oacute;n de estos dos, les deja a ellos el tiempo para poder examinar en profundidad la amargura que los ha envuelto. El resultado es una confesi&oacute;n que es un estribillo de la existencia humana: &laquo;Nosotros esper&aacute;bamos, pero Nosotros esper&aacute;bamos, pero &hellip;&raquo; (v. 21). &iexcl;Cu&aacute;ntas tristezas, cu&aacute;ntas derrotas, cu&aacute;ntos fracasos existen en la vida de cada persona! En el fondo somos todos un poco como estos dos disc&iacute;pulos. Cu&aacute;ntas veces en la vida hemos esperado, cu&aacute;ntas veces nos hemos sentido a un paso de la felicidad, y luego nos hemos encontrado por los suelos decepcionados. Pero Jes&uacute;s camina: Jes&uacute;s camina con todas las personas desconsoladas que proceden con la cabeza agachada. Y caminando con ellos, de manera discreta, logra dar esperanza.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s les habla sobre todo a trav&eacute;s de las Escrituras. Quien toma en la mano el libro de Dios no encontrar&aacute; historias de hero&iacute;smo f&aacute;cil, tempestivas campa&ntilde;as de conquista. La verdadera esperanza no es jam&aacute;s a poco precio: pasa siempre a trav&eacute;s de la derrota. La esperanza de quien no sufre, tal vez no es ni siquiera eso. A Dios no le gusta ser amado como se amar&iacute;a a un l&iacute;der que conduce a la victoria a su pueblo aplastando en la sangre a sus adversarios. Nuestro Dios es una farol suave que arde en un d&iacute;a fr&iacute;o y con viento, y por cuanto parezca fr&aacute;gil su presencia en este mundo, &Eacute;l ha escogido el lugar que todos despreciamos.<\/p>\n<p>Luego Jes&uacute;s repite para los dos disc&iacute;pulos el gesto-cardinal de toda Eucarist&iacute;a: toma el pan, lo bendice, lo parte y lo da. &iquest;En esta serie de gestos, no est&aacute; quiz&aacute;s toda la historia de Jes&uacute;s? &iquest;Y no est&aacute;, en cada Eucarist&iacute;a, tambi&eacute;n el signo de qu&eacute; cosa debe ser la Iglesia? Jes&uacute;s nos toma, nos bendice, &ldquo;parte&rdquo; nuestra vida &ndash; porque no hay amor sin sacrificio &ndash; y la ofrece a los dem&aacute;s, la ofrece a todos.<\/p>\n<p>Es un encuentro r&aacute;pido, el de Jes&uacute;s con los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s. Pero en ello est&aacute; todo el destino de la Iglesia. Nos narra que la comunidad cristiana no est&aacute; encerrada en una ciudad fortificada, sino camina en su ambiente m&aacute;s vital, es decir la calle. Y ah&iacute; encuentra a las personas, con sus esperanzas y sus desilusiones, a veces enormes. La Iglesia escucha las historias de todos, como emergen del cofre de la conciencia personal; para luego ofrecer la Palabra de vida, el testimonio del amor, amor fiel hasta el final. Y entonces el coraz&oacute;n de las personas vuelve a arder de esperanza. Todos nosotros, en nuestra vida, hemos tenido momentos dif&iacute;ciles, oscuros; momentos en los cuales camin&aacute;bamos tristes, pensativos, sin horizonte, s&oacute;lo con un muro delante. Y Jes&uacute;s siempre est&aacute; junto a nosotros para darnos esperanza, para encender nuestro coraz&oacute;n y decir: &ldquo;Ve adelante, yo estoy contigo. Ve adelante&rdquo;<\/p>\n<p>El secreto del camino que conduce a Ema&uacute;s es todo esto: tambi&eacute;n a trav&eacute;s de las apariencias contrarias, nosotros continuamos a ser amados, y Dios no dejar&aacute; jam&aacute;s de querernos mucho. Dios caminar&aacute; con nosotros siempre, siempre, incluso en los momentos m&aacute;s dolorosos, tambi&eacute;n en los momentos m&aacute;s feos, tambi&eacute;n en los momentos de la derrota: ah&iacute; est&aacute; el Se&ntilde;or. Y esta es nuestra esperanza: vayamos adelante con esta esperanza, porque &Eacute;l est&aacute; junto a nosotros caminando con nosotros. Siempre.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;En el fondo somos todos un poco como estos dos disc&iacute;pulos. Cu&aacute;ntas veces en la vida hemos esperado, cu&aacute;ntas veces nos hemos sentido a un paso de la felicidad, y luego nos hemos encontrado por los suelos decepcionados. Pero Jes&uacute;s camina: Jes&uacute;s camina con todas las personas desconsoladas que proceden con la cabeza agachada. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/paz-en-ucrania-maria-auxiliadora-la-asuncion-del-senor-oracion-y-bendicion-del-papa-a-peregrinos-del-mundo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPaz en Ucrania, Mar\u00eda Auxiliadora, la Asunci\u00f3n del Se\u00f1or. 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