{"id":1505,"date":"2016-02-20T01:05:03","date_gmt":"2016-02-20T06:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/hoy-la-iglesia-celebra-a-los-beatos-francisco-y-jacinta-videntes-de-la-virgen-de-fatima\/"},"modified":"2016-02-20T01:05:03","modified_gmt":"2016-02-20T06:05:03","slug":"hoy-la-iglesia-celebra-a-los-beatos-francisco-y-jacinta-videntes-de-la-virgen-de-fatima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/hoy-la-iglesia-celebra-a-los-beatos-francisco-y-jacinta-videntes-de-la-virgen-de-fatima\/","title":{"rendered":"Hoy la Iglesia celebra a los Beatos Francisco y Jacinta, videntes de la Virgen de F\u00e1tima"},"content":{"rendered":"<p> REDACCI\u00d3N CENTRAL, 20 Feb. 16 (ACI).-<br \/>\n\t&quot;Contemplar como Francisco y amar como Jacinta&quot;, fue el lema con el que estos dos videntes de la Virgen de F&aacute;tima fueron beatificados por San Juan Pablo II y cuya memoria se celebra el 20 de febrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEnt&eacute;rate de lo que pas&oacute; con ellos despu&eacute;s de las apariciones, por qui&eacute;nes ofrecieron sus sufrimientos y sus &uacute;ltimos consejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&quot;Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas&quot;, les pidi&oacute; la Virgen de F&aacute;tima a Francisco, Jacinta y Luc&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFrancisco naci&oacute; en 1908 y Jacinta, dos a&ntilde;os des pu&eacute;s. Desde peque&ntilde;os aprendieron a cuidarse de las malas compa&ntilde;&iacute;as y por eso prefer&iacute;an estar con su prima Luc&iacute;a, quien sol&iacute;a hablarles de Jes&uacute;s. Los tres cuidaban las ovejas, jugaban y rezaban juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDel 13 de mayo al 13 de octubre de 1917 la Virgen se les apareci&oacute; en varias ocasiones en Cova de Ir&iacute;a (Potugal). Durante estos sucesos, soportaron con valent&iacute;a las calumnias, injurias, malas interpretaciones, persecuciones y la prisi&oacute;n. Ellos dec&iacute;an: &ldquo;Si nos matan, no importa; vamos al cielo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLuego de las apariciones, Jacinta y Francisco siguieron su vida normal. Luc&iacute;a fue a la escuela, tal como se lo pidi&oacute; la Virgen, y era acompa&ntilde;ada por Jacinta y Francisco. De camino pasaban por la Iglesia y saludaban a Jes&uacute;s Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFrancisco, sabiendo que no vivir&iacute;a mucho tiempo, le dec&iacute;a a Luc&iacute;a: &ldquo;Vayan ustedes al colegio, yo me quedar&eacute; aqu&iacute; con Jes&uacute;s Escondido&rdquo;. A la salida del colegio, las chicas lo encontraban lo m&aacute;s cerca posible del Tabern&aacute;culo y en recogimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl peque&ntilde;o Francisco era el m&aacute;s contemplativo y quer&iacute;a consolar a Dios, tan ofendido por los pecados de la humanidad. En una ocasi&oacute;n Luc&iacute;a le pregunt&oacute;: &quot;Francisco, &iquest;qu&eacute; prefieres m&aacute;s, consolar al Se&ntilde;or o convertir a los pecadores?&quot; &Eacute;l respondi&oacute;: &quot;Yo prefiero consolar al Se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;&iquest;No viste qu&eacute; triste estaba Nuestra Se&ntilde;ora cuando nos dijo que los hombres no deben ofender m&aacute;s al Se&ntilde;or, que est&aacute; ya tan ofendido? A m&iacute; me gustar&iacute;a consolar al Se&ntilde;or y despu&eacute;s, convertir a los pecadores para que ellos no ofendan m&aacute;s al Se&ntilde;or.&quot; Y sigui&oacute;, &quot;Pronto estar&eacute; en el cielo. Y cuando llegue, voy a consolar mucho a Nuestro Se&ntilde;or y a Nuestra Se&ntilde;ora.&quot;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJacinta participaba diariamente de la Santa Misa y ten&iacute;a gran deseo de recibir la Comuni&oacute;n en reparaci&oacute;n de los pobres pecadores. Le atra&iacute;a mucho el estar con Jes&uacute;s Sacramentado. &quot;Cu&aacute;nto amo el estar aqu&iacute;, es tanto lo que le tengo que decir a Jes&uacute;s&quot;, repet&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCierto d&iacute;a, poco despu&eacute;s de la cuarta aparici&oacute;n, Jacinta encontr&oacute; una cuerda y acordaron partirla en tres y pon&eacute;rsela a la cintura, sobre la carne, como sacrificio. Esto los hac&iacute;a sufrir mucho, contar&iacute;a Luc&iacute;a despu&eacute;s. La Virgen les dijo que Jes&uacute;s estaba muy contento con sus sacrificios, pero que no quer&iacute;a que durmieran con la cuerda. As&iacute; lo hicieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA Jacinta se le concedi&oacute; la visi&oacute;n de ver los sufrimientos del Sumo Pont&iacute;fice. &quot;Yo lo he visto en una casa muy grande, arrodillado, con el rostro entre las manos, y lloraba. Afuera hab&iacute;a mucha gente; algunos tiraban piedras, otros dec&iacute;an imprecaciones y palabrotas&quot;, cont&oacute; ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor esto y otros hechos, los ni&ntilde;os ten&iacute;an presente al Santo Padre y ofrec&iacute;an tres Ave Mar&iacute;a por &eacute;l despu&eacute;s de cada Rosario. Asimismo, las familias acud&iacute;an a ellos para que intercedieran por sus problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn una ocasi&oacute;n, una madre le rog&oacute; a Jacinta que le pidiera por su hijo que se hab&iacute;a ido como el hijo pr&oacute;digo. D&iacute;as despu&eacute;s, el joven regres&oacute; a casa, pidi&oacute; perd&oacute;n y le cont&oacute; a su familia que despu&eacute;s de haber gastado todo lo que ten&iacute;a, robado y estado en la c&aacute;rcel, huy&oacute; a unos bosques desconocidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCuando se hall&oacute; completamente perdido, se arrodill&oacute; llorando, y rez&oacute;. En eso, vio a Jacinta que lo tom&oacute; de la mano y lo condujo hasta un camino. As&iacute; pudo regresar a casa. Luego interrogaron a Jacinta si se hab&iacute;a encontrado con el muchacho y ella dijo que no, pero que s&iacute; hab&iacute;a rogado mucho a la Virgen por &eacute;l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl 23 de diciembre de 1918, francisco y Jacinta enfermaron de una terrible epidemia de bronco-neumon&iacute;a. Francisco se fue deteriorando poco a poco durante los meses posteriores. Pidi&oacute; recibir la Primera Comuni&oacute;n &nbsp;y para ello se confes&oacute; y guard&oacute; ayuno. La recibi&oacute; con gran lucidez y piedad. Luego pidi&oacute; perd&oacute;n a todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Yo me voy al Para&iacute;so; pero desde all&iacute; pedir&eacute; mucho a Jes&uacute;s y a la Virgen para que os lleve tambi&eacute;n pronto all&aacute; arriba&rdquo;, le dijo a Luc&iacute;a y Jacinta. Al d&iacute;a siguiente, el 4 de abril de 1919, parti&oacute; a la casa del Padre con una sonrisa angelical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJacinta sufri&oacute; mucho por la muerte de su hermano. M&aacute;s adelante su enfermedad se complic&oacute;. Fue llevada al hospital de Vila Nova, pero regres&oacute; a casa con una llaga en el pecho. Luego le confiar&iacute;a a su prima: &quot;Sufro mucho; pero ofrezco todo por la conversi&oacute;n de los pecadores y para desagraviar al Coraz&oacute;n Inmaculado de Mar&iacute;a&quot;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAntes de ser llevada al hospital de Lisboa le dijo a Luc&iacute;a: &ldquo;Ya falta poco para irme al cielo&hellip; Di a toda la gente que Dios nos concede las gracias por medio del Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a. Que las pidan a Ella, que el Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s quiere que a su lado se venere el Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, que pidan la paz al Inmaculado Coraz&oacute;n, que Dios la confi&oacute; a Ella&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tOperaron a Jacinta, le quitaron dos costillas del lado izquierdo y qued&oacute; una llaga ancha como de una mano. Los dolores eran espantosos, pero ella invocaba a la Virgen y ofrec&iacute;a sus dolores por la conversi&oacute;n de los pecadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl 20 de febrero de 1920 pidi&oacute; los &uacute;ltimos sacramentos, se confes&oacute; y rog&oacute; que le llevaran el Vi&aacute;tico porque pronto morir&iacute;a, pero poco despu&eacute;s parti&oacute; a la Casa del Padre con diez a&ntilde;os de edad. Entre las cosas que le dict&oacute; a su madrina est&aacute;n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos pecados que llevan m&aacute;s almas al infierno son los de la carne<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLas guerras son consecuencia del pecado del mundo. Es preciso hacer penitencias para que se detengan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo hablar mal de nadie y huir de quien habla mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTener mucha paciencia porque la paciencia nos lleva al cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos cuerpos de Francisco y Jacinta fueron trasladados al Santuario de F&aacute;tima. Cuando abrieron el sepulcro de Francisco, vieron que el Rosario que le colocaron sobre su pecho estaba enredado entre los dedos de sus manos. Mientras que el cuerpo de Jacinta, 15 a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, estaba incorrupto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tM&aacute;s informaci&oacute;n AQU&Iacute;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REDACCI\u00d3N CENTRAL, 20 Feb. 16 (ACI).- &quot;Contemplar como Francisco y amar como Jacinta&quot;, fue el lema con el que estos dos videntes de la Virgen de F&aacute;tima fueron beatificados por San Juan Pablo II y cuya memoria se celebra el 20 de febrero. 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