{"id":15294,"date":"2017-06-01T11:15:02","date_gmt":"2017-06-01T16:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-eugenio-i-2-de-junio\/"},"modified":"2017-06-01T11:15:02","modified_gmt":"2017-06-01T16:15:02","slug":"san-eugenio-i-2-de-junio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-eugenio-i-2-de-junio\/","title":{"rendered":"San Eugenio I \u2013\u00a02 de junio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Que \u00abDios escribe recto con renglones torcidos\u00bb es un conocido dicho popular. Las aparentes oportunidades muchas veces son \u00abestrategias\u00bb divinas que trastocan las intenciones humanas. Al emperador Constante II le fall\u00f3 su maniobra ya que parece que \u00e9l, bien directamente o quiz\u00e1 por haber suscitado hondo temor en los ciudadanos que no quisieron importunarle eligiendo a Eugenio pont\u00edfice, tuvo un papel determinante en la decisi\u00f3n que ellos tomaron. De hecho, se arguye que quiso imponer su voluntad a la del santo, forz\u00e1ndole a asumir la Silla de Pedro con la idea de mantenerle sometido. Es decir, que aunque la designaci\u00f3n no la hubiera efectuado a t\u00edtulo personal, la ratific\u00f3 sin dudarlo. Eso induce a pensar que seguramente crey\u00f3 que la bondad natural y la mansedumbre de este insigne disc\u00edpulo de Cristo, que ten\u00eda un inequ\u00edvoco car\u00e1cter conciliador, le permitir\u00eda dominarle, que a trav\u00e9s de \u00e9l podr\u00eda actuar a su antojo. Adem\u00e1s, lograba su prop\u00f3sito de ser el art\u00edfice de su nombramiento, algo que no pudo conseguir con el papa Mart\u00edn I quien se mantuvo al frente de la Iglesia sin haber sido ratificado por \u00e9l, y al que hab\u00eda desterrado a Naxos, Constantinopla, acusado de alta traici\u00f3n. Determin\u00f3 su exilio a trav\u00e9s del exarca de R\u00e1vena, Teodoro Cal\u00edopa, todo por haberse negado a sustentar las tesis monotelistas que defend\u00eda dos naturalezas en Cristo, la humana y la divina y una \u00fanica voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El ascendente hist\u00f3rico de este episodio radica en las enconadas luchas entre bizantinos y lombardos que caracterizaron al siglo VII. Mart\u00edn I propici\u00f3 un resurgimiento del catolicismo como lo hicieron el papa Agat\u00f3n y M\u00e1ximo el Confesor. Posteriormente, tras el gobierno del exarca Eleuterio, que estuvo marcado por la paz, Teodoro reaviv\u00f3 las controversias por motivos religiosos, y las tensiones con Roma se acentuaron, lo que dio lugar a una separaci\u00f3n que desemboc\u00f3 en un cisma. Antes de que \u00e9l ostentara el exarcado hab\u00eda sucedido otro hecho capital. En el transcurso del concilio convocado por Mart\u00edn I se condenaron todos los escritos monotelistas que suscrib\u00eda Constante. \u00c9ste orden\u00f3 a Olimpio, exarca de R\u00e1vena, que fuese a Roma y le arrestara. Pero fue m\u00e1s lejos y quiso matarle. Sin embargo, en el momento en que se dispuso a segar su vida, qued\u00f3 ciego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">A su muerte le sucedi\u00f3 Teodoro, a quien el emperador hab\u00eda otorgado el exarcado, y por mediaci\u00f3n suya arrest\u00f3 al papa. Es de suponer que, con la designaci\u00f3n de Eugenio, se tomaba la revancha ante lo que juzg\u00f3 inadmisible afrenta realizada por Mart\u00edn. Pero cometi\u00f3 una grave equivocaci\u00f3n. Este ciudadano romano, hijo de Rufiniano, que desde su juventud estaba vinculado al clero, era un hombre fiel a la fe, \u00edntegro, valeroso. Cuando tuvo que enfrentarse a \u00e9l lo hizo sin vacilar, anteponiendo su amor a Cristo y a la Iglesia a todo lo dem\u00e1s. Sab\u00eda que su destino estaba en juego, y que, tal como le suced\u00eda a Mart\u00edn, pod\u00edan aherrojarle con cadenas, pero eso no le hizo temblar. De modo que Dios, a trav\u00e9s de las malintencionadas pretensiones de Constante, ocultas o manifiestas, traz\u00f3 los convenientes caminos de la historia de la Iglesia otorgando todas las bendiciones a este nuevo sucesor de Pedro. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Eugenio se convirti\u00f3 en el LXXV Vicario de Cristo en la tierra el 10 de agosto del 654. Desde su exilio el pont\u00edfice Mart\u00edn I, que inicialmente reprob\u00f3 su nominaci\u00f3n, en su momento reconoci\u00f3 su legitimidad. \u00c9ste muri\u00f3 en Cherson al a\u00f1o siguiente a causa de los muchos sufrimientos que padeci\u00f3. Es posible que antes de su deceso le llegaran noticias del \u00edmpetu de Eugenio que no perdi\u00f3 el tiempo. As\u00ed, despu\u00e9s de haber tomado posesi\u00f3n dispuso que viajasen a Constantinopla unos legados suyos que ten\u00edan la misi\u00f3n de notificar al emperador que se hab\u00edan cumplido sus deseos. Quer\u00eda informarle de que \u00e9l asum\u00eda la m\u00e1s alta dignidad eclesial como hab\u00eda impuesto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por razones no esclarecidas entr\u00f3 en liza Pedro, el patriarca de Constantinopla, quien a su vez entreg\u00f3 a los legados \u2013que posiblemente se pusieron de parte suya\u2013 un documento de sombr\u00edo contenido que imped\u00eda dilucidar cu\u00e1l era su postura exacta en el grave tema del monotelismo. Adem\u00e1s, solicit\u00f3 a Constante que indujera a Eugenio a establecer un v\u00ednculo estrecho con \u00e9l. El contenido de este escrito sinodal conocido por los fieles en Santa Mar\u00eda la Mayor a trav\u00e9s del pont\u00edfice suscit\u00f3 en ellos un clamoroso rechazo; le exigieron que secundara esta misma postura. Por si fuera poco, el Santo Padre inform\u00f3 a su pueblo del injusto trato que se estaba dando a su predecesor Mart\u00edn I, am\u00e9n de ignorar la profesi\u00f3n de fe suscrita por Constante que deb\u00eda haber firmado. Parec\u00eda un desaf\u00edo en toda regla, si bien lo que persegu\u00eda era dejar sentada la \u00fanica verdad que propugna la Iglesia que no tiene m\u00e1s obediencia que la debida a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">La respuesta de los delegados bizantinos a esta reacci\u00f3n, realizada con notable violencia y agrias acusaciones, no doblegaron el \u00e1nimo de Eugenio. Le amenazaron con someterle a la misma pena que sufri\u00f3 Mart\u00edn I, intenciones frustradas por razones b\u00e9licas ya que los musulmanes derrocaron al emperador, y tambi\u00e9n porque muri\u00f3 al poco tiempo. De los escasos hechos que se han compilado de la vida de este santo pont\u00edfice uno tiene singular alcance. Fue el encuentro que mantuvo el a\u00f1o 654 con el obispo de York san Wilfrido, a quien dio su bendici\u00f3n. \u00c9ste hab\u00eda peregrinado a Roma con el fin de instruirse en las Escrituras y conocer otros aspectos importantes eclesiales. Pudo llegar al papa gracias a su sinton\u00eda con san Bonifacio. Por otro lado, Eugenio concedi\u00f3 al rey franco Clodoveo II poner bajo el amparo de la Santa Sede el monasterio de San Mauricio de\u2019Agaune, como \u00e9l pidi\u00f3, lo que supon\u00eda mantenerlo a resguardo de intereses ajenos. Este papa fue un hombre generoso con los desfavorecidos y estuvo agraciado con el don de milagros. A \u00e9l se debe la prescripci\u00f3n de la castidad para los sacerdotes. Falleci\u00f3 el 2 de junio del a\u00f1o 657. <\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (ZENIT &#8211; Madrid).- Que \u00abDios escribe recto con renglones torcidos\u00bb es un conocido dicho popular. Las aparentes oportunidades muchas veces son \u00abestrategias\u00bb divinas que trastocan las intenciones humanas. 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