{"id":15378,"date":"2017-06-04T05:40:04","date_gmt":"2017-06-04T10:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-reza-por-las-victimas-de-londres-y-sus-familiares\/"},"modified":"2017-06-04T05:40:04","modified_gmt":"2017-06-04T10:40:04","slug":"el-papa-reza-por-las-victimas-de-londres-y-sus-familiares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-reza-por-las-victimas-de-londres-y-sus-familiares\/","title":{"rendered":"El Papa reza por las v\u00edctimas de Londres y sus familiares"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/06\/04\/REUTERS2191503_Thumbnail.JPG' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_10651090\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00584208.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Ven Esp&iacute;ritu de Dios. Para vivir, te necesitamos como el agua: desciende una vez m&aacute;s sobre nosotros y ens&eacute;&ntilde;anos la unidad, renueva nuestros corazones y ens&eacute;&ntilde;anos a amar como t&uacute; nos amas, a perdonar como t&uacute; nos perdonas&rdquo;, lo dijo el Papa Francisco en la Santa Misa, en la Solemnidad de Pentecost&eacute;s, celebrada en la Plaza de San Pedro.<\/p>\n<p>Con esta celebraci&oacute;n, se&ntilde;al&oacute; el Papa, concluye el tiempo de Pascua, estos cincuenta d&iacute;as que, desde la Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s hasta Pentecost&eacute;s, est&aacute;n marcados de una manera especial por la presencia del Esp&iacute;ritu Santo. &ldquo;&Eacute;l es, en efecto &ndash; precis&oacute; el Pont&iacute;fice &ndash; el Don pascual por excelencia. Es el Esp&iacute;ritu creador, que crea siempre cosas nuevas&rdquo;. Las lecturas que la liturgia presenta este Domingo de Pentecost&eacute;s, puntualiz&oacute; el Santo Padre, nos presentan dos novedades: en la primera lectura, el Esp&iacute;ritu hace que los disc&iacute;pulos sean&nbsp;un pueblo nuevo; en el Evangelio, crea en los disc&iacute;pulos&nbsp;un coraz&oacute;n nuevo.<\/p>\n<p><strong>Un pueblo nuevo<\/strong><\/p>\n<p>Un pueblo nuevo. En el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s &ndash; afirm&oacute; el Papa &ndash; el Esp&iacute;ritu baj&oacute; del cielo en forma de lenguas, como llamaradas, que se divid&iacute;an, pos&aacute;ndose encima de cada uno de ellos. De este modo, &ldquo;la Palabra de Dios describe la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu, que primero se posa sobre&nbsp;cada uno&nbsp;y luego pone a&nbsp;todos&nbsp;en comunicaci&oacute;n. A cada uno da un don y a todos re&uacute;ne en unidad&rdquo;. En otras palabras, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, el mismo Esp&iacute;ritu crea&nbsp;la diversidad y la unidad&nbsp;y de esta manera plasma un pueblo nuevo, variado y unido: la Iglesia&nbsp;universal.<\/p>\n<p>Es la misma acci&oacute;n del Par&aacute;clito, dijo el Papa Francisco, el que en primer lugar, con imaginaci&oacute;n e imprevisibilidad, crea la diversidad; en todas las &eacute;pocas en efecto hace que florezcan <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/news\/2017\/06\/03\/vigilia_de_pentecostes_-_papa_francisco_-_renovacion_carisma\/1316763\">carismas nuevos y variados<\/a>. Y al mismo tiempo, agreg&oacute; el Pont&iacute;fice, es el mismo Esp&iacute;ritu quien realiza la unidad: junta, re&uacute;ne, recompone la armon&iacute;a. De tal manera que se d&eacute; la unidad verdadera, aquella seg&uacute;n Dios, que no es uniformidad, sino&nbsp;unidad en la diferencia.<\/p>\n<p>&ldquo;Para que esto se realice &ndash; subray&oacute; el Sucesor de Pedro &ndash; es bueno que nos ayudemos a evitar&nbsp;dos tentaciones&nbsp;frecuentes: la primera es buscar&nbsp;la diversidad sin unidad y la segunda es la de buscar&nbsp;la unidad sin diversidad&rdquo;. Por ello, nuestra oraci&oacute;n al Esp&iacute;ritu Santo &ndash; alent&oacute; el Papa &ndash; consiste entonces en pedir la gracia de aceptar&nbsp;su&nbsp;unidad, de trabajar por la unidad entre todos, de desterrar las murmuraciones que siembran ciza&ntilde;a y las envidias que envenenan, y tambi&eacute;n pedir un coraz&oacute;n que sienta la Iglesia, madre nuestra y casa nuestra.<\/p>\n<p><strong>Un coraz&oacute;n nuevo<\/strong><\/p>\n<p>Y llegamos entonces a la segunda novedad, afirm&oacute; el Santo Padre:&nbsp;un coraz&oacute;n nuevo. Jes&uacute;s Resucitado, en la primera vez que se aparece a los suyos, les da el Esp&iacute;ritu de perd&oacute;n. &ldquo;El Esp&iacute;ritu es el primer don del Resucitado y se da en primer lugar para perdonar los pecados. Este es el comienzo de la Iglesia, precis&oacute; el Pont&iacute;fice, este es el aglutinante que nos mantiene unidos, el cemento que une los ladrillos de la casa:&nbsp;el perd&oacute;n&rdquo;. Porque el perd&oacute;n &ndash; explic&oacute; el Papa &ndash; es el don por excelencia, es el amor m&aacute;s grande, el que nos mantiene unidos a pesar de todo, es el perd&oacute;n el que libera el coraz&oacute;n y le permite recomenzar.<\/p>\n<p>&ldquo;El Esp&iacute;ritu de perd&oacute;n, que conduce todo a la armon&iacute;a, nos empuja a rechazar otras v&iacute;as &ndash; alent&oacute; el Papa &ndash; el Esp&iacute;ritu nos insta a recorrer la v&iacute;a de doble sentido del perd&oacute;n ofrecido y recibido, de la misericordia divina que se hace amor al pr&oacute;jimo, de la caridad que ha de ser en todo momento lo que nos induzca a obrar o a dejar de obrar, a cambiar las cosas o a dejarlas como est&aacute;n&rdquo;. Por ello, dijo el Papa Francisco, pidamos la gracia de que, renov&aacute;ndonos con el perd&oacute;n y corrigi&eacute;ndonos, hagamos que el rostro de nuestra Madre la Iglesia sea cada vez m&aacute;s hermoso: s&oacute;lo entonces podremos corregir a los dem&aacute;s en la caridad.<\/p>\n<p>(Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><strong>Texto y audio completo de la homil&iacute;a del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_10651154\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00584210.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Hoy concluye el tiempo de Pascua, cincuenta d&iacute;as que, desde la Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s hasta Pentecost&eacute;s, est&aacute;n marcados de una manera especial por la presencia del Esp&iacute;ritu Santo. &Eacute;l es, en efecto, el Don pascual por excelencia. Es el Esp&iacute;ritu creador, que crea siempre cosas nuevas. En las lecturas de hoy se nos muestran dos novedades: en la primera lectura, el Esp&iacute;ritu hace que los disc&iacute;pulos sean&nbsp;un pueblo nuevo; en el Evangelio, crea en los disc&iacute;pulos&nbsp;un coraz&oacute;n nuevo.<\/p>\n<p>Un pueblo nuevo. En el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s el Esp&iacute;ritu baj&oacute; del cielo en forma de &laquo;lenguas, como llamaradas, que se divid&iacute;an, pos&aacute;ndose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Esp&iacute;ritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas&raquo; (Hch&nbsp;2, 3-4). La Palabra de Dios describe as&iacute; la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu, que primero se posa sobre&nbsp;cada uno&nbsp;y luego pone a&nbsp;todos&nbsp;en comunicaci&oacute;n. A cada uno da un don y a todos re&uacute;ne en unidad. En otras palabras, el mismo Esp&iacute;ritu crea&nbsp;la diversidad y la unidad&nbsp;y de esta manera plasma un pueblo nuevo, variado y unido: la Iglesia&nbsp;universal. En primer lugar, con imaginaci&oacute;n e imprevisibilidad, crea la diversidad; en todas las &eacute;pocas en efecto hace que florezcan carismas nuevos y variados. A continuaci&oacute;n, el mismo Esp&iacute;ritu realiza la unidad: junta, re&uacute;ne, recompone la armon&iacute;a: &laquo;Reduce por s&iacute; mismo a la unidad a quienes son distintos entre s&iacute;&raquo; (Cirilo de Alejandr&iacute;a,&nbsp;Comentario al Evangelio de Juan, XI, 11). De tal manera que se d&eacute; la unidad verdadera, aquella seg&uacute;n Dios, que no es uniformidad, sino&nbsp;unidad en la diferencia.<\/p>\n<p>Para que se realice esto es bueno que nos ayudemos a evitar&nbsp;dos tentaciones&nbsp;frecuentes. La primera es buscar&nbsp;la diversidad sin unidad. Esto ocurre cuando buscamos destacarnos, cuando formamos bandos y partidos, cuando nos endurecemos en nuestros planteamientos excluyentes, cuando nos encerramos en nuestros particularismos, quiz&aacute;s consider&aacute;ndonos mejores o aquellos que siempre tienen raz&oacute;n. Entonces se escoge la parte, no el todo, el pertenecer a esto o a aquello antes que a la Iglesia; nos convertimos en unos &laquo;seguidores&raquo; partidistas en lugar de hermanos y hermanas en el mismo Esp&iacute;ritu; cristianos de &laquo;derechas o de izquierdas&raquo; antes que de Jes&uacute;s; guardianes inflexibles del pasado o vanguardistas del futuro antes que hijos humildes y agradecidos de la Iglesia. As&iacute; se produce una diversidad sin unidad. En cambio, la tentaci&oacute;n contraria es la de buscar&nbsp;la unidad sin diversidad. Sin embargo, de esta manera la unidad se convierte en uniformidad, en la obligaci&oacute;n de hacer todo juntos y todo igual, pensando todos de la misma manera. As&iacute; la unidad acaba siendo una homologaci&oacute;n donde ya no hay libertad. Pero dice san Pablo, &laquo;donde est&aacute; el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or, hay libertad&raquo; (2 Co&nbsp;3,17).<\/p>\n<p>Nuestra oraci&oacute;n al Esp&iacute;ritu Santo consiste entonces en pedir la gracia de aceptar&nbsp;su&nbsp;unidad, una mirada que abraza y ama, m&aacute;s all&aacute; de las preferencias personales, a su Iglesia, nuestra Iglesia; de trabajar por la unidad entre todos, de desterrar las murmuraciones que siembran ciza&ntilde;a y las envidias que envenenan, porque ser hombres y mujeres de la Iglesia significa ser hombres y mujeres de comuni&oacute;n; significa tambi&eacute;n pedir un coraz&oacute;n que sienta la Iglesia, madre nuestra y casa nuestra: la casa acogedora y abierta, en la que se comparte la alegr&iacute;a multiforme del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p>Y llegamos entonces a la segunda novedad:&nbsp;un coraz&oacute;n nuevo. Jes&uacute;s Resucitado, en la primera vez que se aparece a los suyos, dice: &laquo;Recibid el Esp&iacute;ritu Santo; a quienes les perdon&eacute;is los pecados, les quedan perdonados&raquo; (Jn&nbsp;20, 22-23). Jes&uacute;s no los condena, a pesar de que lo hab&iacute;an abandonado y negado durante la Pasi&oacute;n, sino que les da el Esp&iacute;ritu de perd&oacute;n. El Esp&iacute;ritu es el primer don del Resucitado y se da en primer lugar para perdonar los pecados. Este es el comienzo de la Iglesia, este es el aglutinante que nos mantiene unidos, el cemento que une los ladrillos de la casa:&nbsp;el perd&oacute;n. Porque el perd&oacute;n es el don por excelencia, es el amor m&aacute;s grande, el que mantiene unidos a pesar de todo, que evita el colapso, que refuerza y fortalece. El perd&oacute;n libera el coraz&oacute;n y le permite recomenzar: el perd&oacute;n da esperanza, sin perd&oacute;n no se construye la Iglesia.<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu de perd&oacute;n, que conduce todo a la armon&iacute;a, nos empuja a rechazar otras v&iacute;as: esas precipitadas de quien juzga, las que no tienen salida propia del que cierra todas las puertas, las de sentido &uacute;nico de quien critica a los dem&aacute;s. El Esp&iacute;ritu en cambio nos insta a recorrer la v&iacute;a de doble sentido del perd&oacute;n ofrecido y recibido, de la misericordia divina que se hace amor al pr&oacute;jimo, de la caridad que &laquo;ha de ser en todo momento lo que nos induzca a obrar o a dejar de obrar, a cambiar las cosas o a dejarlas como est&aacute;n&raquo; (Isaac de Stella,&nbsp;Serm&oacute;n&nbsp;31). Pidamos la gracia de que, renov&aacute;ndonos con el perd&oacute;n y corrigi&eacute;ndonos, hagamos que el rostro de nuestra Madre la Iglesia sea cada vez m&aacute;s hermoso: s&oacute;lo entonces podremos corregir a los dem&aacute;s en la caridad.<\/p>\n<p>Pid&aacute;moslo al Esp&iacute;ritu Santo, fuego de amor que arde en la Iglesia y en nosotros, aunque a menudo lo cubrimos con las cenizas de nuestros pecados: &laquo;Ven Esp&iacute;ritu de Dios, Se&ntilde;or que est&aacute;s en mi coraz&oacute;n y en el coraz&oacute;n de la Iglesia, t&uacute; que conduces a la Iglesia, molde&aacute;ndola en la diversidad. Para vivir, te necesitamos como el agua: desciende una vez m&aacute;s sobre nosotros y ens&eacute;&ntilde;anos la unidad, renueva nuestros corazones y ens&eacute;&ntilde;anos a amar como t&uacute; nos amas, a perdonar como t&uacute; nos perdonas. Am&eacute;n&raquo;.<\/p>\n<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Ven Esp&iacute;ritu de Dios. Para vivir, te necesitamos como el agua: desciende una vez m&aacute;s sobre nosotros y ens&eacute;&ntilde;anos la unidad, renueva nuestros corazones y ens&eacute;&ntilde;anos a amar como t&uacute; nos amas, a perdonar como t&uacute; nos perdonas&rdquo;, lo dijo el Papa Francisco en la Santa Misa, en la Solemnidad de Pentecost&eacute;s, celebrada en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-reza-por-las-victimas-de-londres-y-sus-familiares\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Papa reza por las v\u00edctimas de Londres y sus familiares\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-15378","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15378","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15378"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15378\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15378"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15378"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15378"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}