{"id":15381,"date":"2017-06-04T07:05:02","date_gmt":"2017-06-04T12:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-mensaje-del-papa-francisco-por-la-jornada-mundial-de-las-misiones-2017\/"},"modified":"2017-06-04T07:05:02","modified_gmt":"2017-06-04T12:05:02","slug":"texto-mensaje-del-papa-francisco-por-la-jornada-mundial-de-las-misiones-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-mensaje-del-papa-francisco-por-la-jornada-mundial-de-las-misiones-2017\/","title":{"rendered":"TEXTO: Mensaje del Papa Francisco por la Jornada Mundial de las Misiones 2017"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 04 Jun. 17 (ACI).-<br \/>\n\tEn la Solemnidad de Pentecost&eacute;s, el Vaticano hizo p&uacute;blico el Mensaje del Papa Francisco por la Jornada Mundial de las Misiones de 2017.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn el texto, el Santo Padre invita a &ldquo;reflexionar de nuevo sobre la misi&oacute;n en el coraz&oacute;n de la fe cristiana&rdquo;. &ldquo;La Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no ser&iacute;a la Iglesia de Cristo, sino que ser&iacute;a s&oacute;lo una asociaci&oacute;n entre muchas otras, que terminar&iacute;a r&aacute;pidamente agotando su prop&oacute;sito y desapareciendo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor ello intenta responder a tres preguntas: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es el fundamento de la misi&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es el coraz&oacute;n de la misi&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;les son las actitudes vitales de la misi&oacute;n?&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo del Mensaje del Papa Francisco:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa misi&oacute;n en el coraz&oacute;n de la fe cristiana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste a&ntilde;o la Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jes&uacute;s, &laquo;el primero y el m&aacute;s grande evangelizador&raquo; (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo. Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misi&oacute;n en el coraz&oacute;n de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no ser&iacute;a la Iglesia de Cristo, sino que ser&iacute;a s&oacute;lo una asociaci&oacute;n entre muchas otras, que terminar&iacute;a r&aacute;pidamente agotando su prop&oacute;sito y desapareciendo. Por ello, se nos invita a hacernos algunas preguntas que tocan nuestra identidad cristiana y nuestras responsabilidades como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. &iquest;Cu&aacute;l es el fundamento de la misi&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es el coraz&oacute;n de la misi&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;les son las actitudes vitales de la misi&oacute;n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa misi&oacute;n y el poder transformador del Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t1. La misi&oacute;n de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, est&aacute; fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegr&iacute;a contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo resucitado, el cual, comunicando su Esp&iacute;ritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida por nosotros (cf. Jn 14,6). Es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor. Al seguir a Jes&uacute;s como nuestro Camino, experimentamos la Verdad y recibimos su Vida, que es la plena comuni&oacute;n con Dios Padre en la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, que nos libera de toda forma de ego&iacute;smo y es fuente de creatividad en el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t2. Dios Padre desea esta transformaci&oacute;n existencial de sus hijos e hijas; transformaci&oacute;n que se expresa como culto en esp&iacute;ritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24), en una vida animada por el Esp&iacute;ritu Santo en la imitaci&oacute;n del Hijo Jes&uacute;s, para gloria de Dios Padre. &laquo;La gloria de Dios es el hombre viviente&raquo; (Ireneo, Adversus haereses IV, 20,7). De este modo, el anuncio del Evangelio se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama (cf. Is 55,10-11), es decir Jesucristo, el cual continuamente se hace carne en cada situaci&oacute;n humana (cf. Jn 1,14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa misi&oacute;n y el kairos de Cristo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t3. La misi&oacute;n de la Iglesia no es la propagaci&oacute;n de una ideolog&iacute;a religiosa, ni tampoco la propuesta de una &eacute;tica sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones &eacute;ticas sublimes. A trav&eacute;s de la misi&oacute;n de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvaci&oacute;n en la historia. A trav&eacute;s del anuncio del Evangelio, Jes&uacute;s se convierte de nuevo en contempor&aacute;neo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Esp&iacute;ritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creaci&oacute;n, como la lluvia lo hace con la tierra. &laquo;Su resurrecci&oacute;n no es algo del pasado; entra&ntilde;a una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrecci&oacute;n. Es una fuerza imparable&raquo; (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t4. Recordemos siempre que &laquo;no se comienza a ser cristiano por una decisi&oacute;n &eacute;tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci&oacute;n decisiva&raquo; (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1). El Evangelio es una persona, que continuamente se ofrece y continuamente invita a los que la reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participaci&oacute;n efectiva en su misterio pascual de muerte y resurrecci&oacute;n. El Evangelio se convierte as&iacute;, por medio del Bautismo, en fuente de vida nueva, libre del dominio del pecado, iluminada y transformada por el Esp&iacute;ritu Santo; por medio de la Confirmaci&oacute;n, se hace unci&oacute;n fortalecedora que, gracias al mismo Esp&iacute;ritu, indica caminos y estrategias nuevas de testimonio y de proximidad; y por medio de la Eucarist&iacute;a se convierte en el alimento del hombre nuevo, &laquo;medicina de inmortalidad&raquo; (Ignacio de Antioqu&iacute;a, Ep&iacute;stola ad Ephesios, 20,2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t5. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. &Eacute;l, a trav&eacute;s de la Iglesia, contin&uacute;a su misi&oacute;n de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio. Pienso en el gesto de aquel estudiante Dinka que, a costa de su propia vida, protegi&oacute; a un estudiante de la tribu Nuer que iba a ser asesinado. Pienso en aquella celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica en Kitgum, en el norte de Uganda, por aquel entonces, ensangrentada por la ferocidad de un grupo de rebeldes, cuando un misionero hizo repetir al pueblo las palabras de Jes&uacute;s en la cruz: &laquo;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has abandonado?&raquo;, como expresi&oacute;n del grito desesperado de los hermanos y hermanas del Se&ntilde;or crucificado. Esa celebraci&oacute;n fue para la gente una fuente de gran consuelo y valor. Y podemos pensar en muchos, numeros&iacute;simos testimonios de c&oacute;mo el Evangelio ayuda a superar la cerraz&oacute;n, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliaci&oacute;n, la fraternidad y el saber compartir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa misi&oacute;n inspira una espiritualidad de &eacute;xodo continuo, peregrinaci&oacute;n y exilio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t6. La misi&oacute;n de la Iglesia est&aacute; animada por una espiritualidad de &eacute;xodo continuo. Se trata de &laquo;salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio&raquo; (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20). La misi&oacute;n de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinaci&oacute;n a trav&eacute;s de los diversos desiertos de la vida, a trav&eacute;s de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misi&oacute;n de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condici&oacute;n de exiliado en camino hacia la patria final, entre el &laquo;ya&raquo; y el &laquo;todav&iacute;a no&raquo; del Reino de los Cielos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t7. La misi&oacute;n dice a la Iglesia que ella no es un fin en s&iacute; misma, sino que es un humilde instrumento y mediaci&oacute;n del Reino. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en &eacute;xitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir &laquo;una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades&raquo; (ib&iacute;d., 49).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos j&oacute;venes, esperanza de la misi&oacute;n <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t8. Los j&oacute;venes son la esperanza de la misi&oacute;n. La persona de Jes&uacute;s y la Buena Nueva proclamada por &eacute;l siguen fascinando a muchos j&oacute;venes. Ellos buscan caminos en los que poner en pr&aacute;ctica el valor y los impulsos del coraz&oacute;n al servicio de la humanidad. &laquo;Son muchos los j&oacute;venes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado [&#8230;]. &iexcl;Qu&eacute; bueno es que los j&oacute;venes sean &ldquo;callejeros de la fe&rdquo;, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rinc&oacute;n de la tierra!&raquo; (ib&iacute;d., 106). La pr&oacute;xima Asamblea General Ordinaria del S&iacute;nodo de los Obispos, que tendr&aacute; lugar en el a&ntilde;o 2018 sobre el tema &laquo;los j&oacute;venes, la fe y el discernimiento vocacional&raquo;, se presenta como una oportunidad providencial para involucrar a los j&oacute;venes en la responsabilidad misionera, que necesita de su rica imaginaci&oacute;n y creatividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl servicio de las Obras Misionales Pontificias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t9. Las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso para suscitar en cada comunidad cristiana el deseo de salir de sus propias fronteras y sus seguridades, y remar mar adentro para anunciar el Evangelio a todos. A trav&eacute;s de una profunda espiritualidad misionera, que hay que vivir a diario, de un compromiso constante de formaci&oacute;n y animaci&oacute;n misionera, muchachos, j&oacute;venes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos y obispos se involucran para que crezca en cada uno un coraz&oacute;n misionero. La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagaci&oacute;n de la Fe, es una ocasi&oacute;n favorable para que el coraz&oacute;n misionero de las comunidades cristianas participe, a trav&eacute;s de la oraci&oacute;n, del testimonio de vida y de la comuni&oacute;n de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelizaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHacer misi&oacute;n con Mar&iacute;a, Madre de la evangelizaci&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t10. Queridos hermanos y hermanas, hagamos misi&oacute;n inspir&aacute;ndonos en Mar&iacute;a, Madre de la evangelizaci&oacute;n. Ella, movida por el Esp&iacute;ritu, recibi&oacute; la Palabra de vida en lo m&aacute;s profundo de su fe humilde. Que la Virgen nos ayude a decir nuestro &laquo;s&iacute;&raquo; en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jes&uacute;s en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tVaticano, 4 de junio de 2017<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSolemnidad de Pentecost&eacute;s<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFRANCISCUS&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tEl Papa en Pentecost&eacute;s: Desterremos la ciza&ntilde;a y la envidia y perdonemos al que hace mal https:\/\/t.co\/qdO5SzVJbm<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 4 de junio de 2017<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 04 Jun. 17 (ACI).- En la Solemnidad de Pentecost&eacute;s, el Vaticano hizo p&uacute;blico el Mensaje del Papa Francisco por la Jornada Mundial de las Misiones de 2017. 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