{"id":15619,"date":"2017-06-12T09:40:04","date_gmt":"2017-06-12T14:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/en-curso-el-seminario-de-la-seccion-migrantes-y-refugiados\/"},"modified":"2017-06-12T09:40:04","modified_gmt":"2017-06-12T14:40:04","slug":"en-curso-el-seminario-de-la-seccion-migrantes-y-refugiados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/en-curso-el-seminario-de-la-seccion-migrantes-y-refugiados\/","title":{"rendered":"En curso el Seminario de la Secci\u00f3n Migrantes y Refugiados"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/06\/12\/1957076_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_10731245\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00585169.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- El consuelo es un <em>don de Dios<\/em> y un <em>servicio<\/em> a los dem&aacute;s. De modo que nadie puede consolarse a s&iacute; mismo aut&oacute;nomamente, puesto que de lo contrario termina mir&aacute;ndose&nbsp;al espejo. Es el concepto que transmiti&oacute; el <strong>Santo Padre <\/strong>en su <em>homil&iacute;a<\/em> de la <em>Misa matutina<\/em> celebrada en la capilla de la <em>Casa de Santa<\/em> <em>Marta<\/em>. <strong>Francisco<\/strong> a&ntilde;adi&oacute; que para experimentar el consuelo hay que tener un coraz&oacute;n abierto, es decir, <em>el coraz&oacute;n de los pobres de esp&iacute;ritu<\/em>, y no el <em>coraz&oacute;n cerrado de los injustos<\/em>.<\/p>\n<p>El <strong>Papa Bergoglio<\/strong> reflexion&oacute; acerca del <em>significado del consuelo<\/em> al que se refiere <em>San Pablo<\/em>. Y dijo que su primera caracter&iacute;stica es el hecho de no ser &ldquo;aut&oacute;nomo&rdquo;:<\/p>\n<p>&ldquo;La experiencia del consuelo, que es una experiencia espiritual, siempre tiene necesidad de una alteridad para ser plena: nadie puede consolarse a s&iacute; mismo, nadie. Y quien trata de hacerlo, termina mir&aacute;ndose al espejo, se mira al espejo, trata de alterarse a s&iacute; mismo, de aparecer. Se consuela con estas cosas cerradas que no lo dejan crecer y el aire que respira es ese <em>aire narcisista de la autorreferencialidad<\/em>. &Eacute;ste es el consuelo falseado que no deja crecer. Y esto no es el consuelo, porque est&aacute; cerrado, le falta una alteridad&rdquo;.<\/p>\n<p>En el <em>Evangelio<\/em> &ndash; record&oacute; el <strong>Papa <\/strong>&ndash; se encuentra a tanta gente as&iacute;. Por ejemplo, los <em>Doctores de la Ley<\/em>, &ldquo;llenos de su propia suficiencia&rdquo;, el <em>rico Epul&oacute;n<\/em> que viv&iacute;a de fiesta en fiesta pensando que as&iacute; se sent&iacute;a consolado, o el que mejor expresa esta actitud que corresponde a <em>la oraci&oacute;n del fariseo<\/em> ante el altar que dice: &ldquo;Te doy gracias, porque no soy como los dem&aacute;s&rdquo;. &ldquo;Este se miraba al espejo &ndash; not&oacute; <strong>Francisco<\/strong> &ndash;, &ldquo;miraba su propia alma falseada de ideolog&iacute;as y agradec&iacute;a al Se&ntilde;or&rdquo;. Por tanto, Jes&uacute;s hace ver esta posibilidad de ser gente que con este modo de vivir &ldquo;jam&aacute;s llegar&aacute; a la plenitud, al m&aacute;ximo a la &lsquo;<em>ampulosidad&rsquo;<\/em>&rdquo;, es decir, a la <em>vanagloria<\/em>.<\/p>\n<p>El consuelo, para que sea verdadero, tiene necesidad de una <em>alteridad<\/em>. Ante todo se recibe porque &ldquo;es <em>Dios<\/em> quien consuela&rdquo;, quien da este &ldquo;don&rdquo;. Despu&eacute;s, el verdadero consuelo madura tambi&eacute;n en otra <em>alteridad<\/em>, la de consolar a los dem&aacute;s. &ldquo;El consuelo es un estado de paso del don recibido al servicio donado&rdquo;, explic&oacute; el <strong>Santo Padre<\/strong>:<\/p>\n<p>&ldquo;El consuelo verdadero tiene esta doble alteridad: es don y servicio. Y as&iacute;, si yo dejo entrar el consuelo del Se&ntilde;or como don es porque tengo necesidad de ser consolado. Estoy&nbsp; necesitado: para ser consolado es necesario reconocer que se est&aacute; necesitado. S&oacute;lo as&iacute; el Se&ntilde;or viene, nos consuela y nos da la misi&oacute;n de consolar a los dem&aacute;s. Y no es f&aacute;cil tener el coraz&oacute;n abierto para recibir el don y hacer el servicio, las dos alteridades que hacen posible el consuelo&rdquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto &ndash; dijo el <strong>Papa <\/strong>&ndash; se necesita un coraz&oacute;n abierto y para serlo se debe tener &ldquo;un coraz&oacute;n feliz&rdquo;. Y precisamente el Evangelio del d&iacute;a, de las Bienaventuranzas, dice &ldquo;qui&eacute;nes son los felices, qui&eacute;nes son los bienaventurados&rdquo;:<\/p>\n<p>&ldquo;Los pobres, el coraz&oacute;n se abre con una actitud de pobreza, de pobreza de esp&iacute;ritu. Los que saben llorar, los mansos, la mansedumbre del coraz&oacute;n; los hambrientos de justicia, los que luchan por la justicia; los que son misericordiosos, los que tienen misericordia a los dem&aacute;s; los puros de coraz&oacute;n; los agentes de paz y los que son perseguidos por la justicia, por el amor a la justicia. As&iacute; el coraz&oacute;n se abre y el Se&ntilde;or viene con el don del consuelo y la misi&oacute;n de consolar a los dem&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>En cambio son &ldquo;cerrados&rdquo; los que se sienten &ldquo;ricos de esp&iacute;ritu, es decir, &ldquo;suficientes&rdquo;, &ldquo;los que no tienen necesidad de llorar porque se sienten justos&rdquo;, los violentos que no saben qu&eacute; es la mansedumbre, los injustos que realizan injusticias, los que carecen de misericordia, y que jam&aacute;s tienen necesidad de perdonar porque no sienten que deban ser perdonados, &ldquo;aquellos sucios de coraz&oacute;n&rdquo;, los &ldquo;operadores de guerras&rdquo; y no de paz y aquellos que jam&aacute;s son criticados o perseguidos porque no les importa de las injusticias hacia las dem&aacute;s personas. &ldquo;Estos&nbsp; &ndash; dijo el <strong>Papa<\/strong> al concluir &ndash; tienen un coraz&oacute;n cerrado&rdquo;: no son felices porque no puede, obtener el don del consuelo para despu&eacute;s d&aacute;rselo a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>(Mar&iacute;a Fernanda Bernasconi &#8211; RV).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- El consuelo es un don de Dios y un servicio a los dem&aacute;s. 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