{"id":16021,"date":"2017-06-24T11:15:02","date_gmt":"2017-06-24T16:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-guillermo-de-vercelli-25-de-junio-2\/"},"modified":"2017-06-24T11:15:02","modified_gmt":"2017-06-24T16:15:02","slug":"san-guillermo-de-vercelli-25-de-junio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-guillermo-de-vercelli-25-de-junio-2\/","title":{"rendered":"San Guillermo de Vercelli \u2013\u00a025 de junio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Naci\u00f3 en Vercelli, Italia, en 1085. Proced\u00eda de una familia piamontesa de noble ascendencia. No pudo gozar de sus padres porque le dejaron hu\u00e9rfano tempranamente; entonces se hicieron cargo de \u00e9l unos familiares. La vida austera con su sacrificio le llamaba invit\u00e1ndole a emprender esa v\u00eda cu\u00e1nto antes. Tanto le urg\u00eda que, siendo un adolescente, con un rasgo de madurez inusual a esa edad, renunci\u00f3 a la herencia que le correspond\u00eda y se dispuso a peregrinar a Compostela; como tantos romeros quer\u00eda postrarse ante la tumba del ap\u00f3stol Santiago. Llegar a Espa\u00f1a en esa \u00e9poca era toda una haza\u00f1a, como \u00e9l constat\u00f3. Sin embargo, debieron parecerle una minucia las dificultades ya que, a las inclemencias meteorol\u00f3gicas y penalidades del camino, a\u00f1adi\u00f3 un instrumento de penitencia que ci\u00f1\u00f3 a su cuello para mortificarse: dos aros de hierro forjados por un h\u00e1bil herrero con un resorte que le permit\u00eda desprenderse de ellos cuando lo deseaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00e1s de un lustro tard\u00f3 en llegar a su destino. Un periodo que le permiti\u00f3 profundizar en el amor de Dios manteniendo su presencia constante en su mente, y compartir las delicias de la uni\u00f3n con \u00c9l con las numerosas personas que hall\u00f3 al paso. Progresaba en su vida asc\u00e9tica y con ella iba increment\u00e1ndose su devoci\u00f3n y piedad, una simbiosis coronada por la oraci\u00f3n que ten\u00eda su expresi\u00f3n en el m\u00e1s completo abandono. Los pies desnudos, pan y agua por todo alimento, o, como mucho, alguna verdura ali\u00f1ada exclusivamente con vinagre, y el m\u00ednimo descanso efectuado al aire libre; esto era todo lo que se permit\u00eda. Y fue fortaleci\u00e9ndose, viendo c\u00f3mo se acrecentaba vertiginosamente el anhelo de darse a s\u00ed mismo por amor a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tras un periodo de tiempo impreciso de permanencia en Espa\u00f1a, regres\u00f3 a Italia. Entonces se propuso emprender nueva peregrinaci\u00f3n para llegar a Tierra Santa. De camino recorri\u00f3 diversos lugares de Italia. Sol\u00eda detenerse en los templos de las ciudades compartiendo la devoci\u00f3n de los habitantes por los santos venerados en ellos. En Taranto sufri\u00f3 un grave percance; fue atacado por unos ladrones. El hecho, que juzg\u00f3 providencial, le hizo comprender que tal vez su destino era otro. Mientras se repon\u00eda del asalto tuvo ocasi\u00f3n de dilucidarlo. Acudi\u00f3 a san Juan de Matera, que hab\u00eda fundado en Taranto una congregaci\u00f3n regida por la regla benedictina, y le hizo part\u00edcipe de su inquietud. Juan convino con \u00e9l en la pertinencia de ese episodio que parec\u00eda esconder un signo de la voluntad divina. En unos d\u00edas Guillermo determin\u00f3 renunciar al viaje y permanecer en Italia. La decisi\u00f3n fue corroborada con una visi\u00f3n en la que se le hizo ver que ser\u00eda art\u00edfice de una nueva congregaci\u00f3n dedicada a la Virgen. Despejada toda duda, busc\u00f3 el lugar m\u00e1s conveniente para dedicarse a la meditaci\u00f3n adoptando el esp\u00edritu del yermo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de haber convivido junto a san Juan de Matera, cruz\u00f3 Basilicata y lleg\u00f3 a Irpinia. Atr\u00e1s dejaba una bien ganada fama que le persigui\u00f3 por alg\u00fan que otro prodigio realizado en Monteserico y en el Sasso Barisano, cerca de Matera. Hu\u00eda de aclamaciones populares; ser\u00eda uno de los signos que iban a acompa\u00f1arle. Donde llegaba, con su virtud atra\u00eda a las multitudes. Eso le sucedi\u00f3 en el monte Partenio, aunque lo eligi\u00f3 buscando la soledad, refugi\u00e1ndose en una de sus cimas a efecto de recluirse en oraci\u00f3n y penitencia. Los a\u00f1os de permanencia en el lugar no le permitieron lograr plenamente su prop\u00f3sito. Era una \u00e9poca floreciente para la vida erem\u00edtica, y no tardaron en unirse a \u00e9l nuevos aspirantes que integraron la primera comunidad. A \u00e9sta se debe la construcci\u00f3n de la iglesia dedicada a la Virgen, cuyas obras culminaron en 1124; a partir de entonces, el monte comenz\u00f3 a denominase Montevergine.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Este hombre austero, c\u00e9lebre tambi\u00e9n por su forma de comparecer en p\u00fablico \u2013chocante para una mayor\u00eda\u2013 aherrojado con cadenas y grilletes como un presidiario, ten\u00eda como modelo a Cristo Redentor; pensaba en los atroces suplicios que padeci\u00f3 por el g\u00e9nero humano. Como no le asustaban las penitencias del grado que fueran, la regla que dio a sus disc\u00edpulos para que la siguieran en su d\u00eda a d\u00eda, impregnada por este sentimiento, y fundamentada en la de san Benito, no content\u00f3 a todos. Y eso que hab\u00eda proporcionado a los suyos pautas claras, sencillas, inspiradas en el evangelio, como las siguientes: \u00abSoy del parecer, hermanos, que trabajando con nuestras manos nos ganemos la comida y el vestido para nosotros y para los pobres. Pero ello no debe ocupar todo el d\u00eda, ya que debemos encontrar tiempo suficiente para dedicarlo al cuidado de la oraci\u00f3n con la que granjeamos nuestra salvaci\u00f3n y la de nuestros hermanos\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Guillermo persegu\u00eda el sosiego requerido para dialogar con Dios. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde abandon\u00f3 Partenio y se dirigi\u00f3 a Goleto. All\u00ed cre\u00f3 un monasterio para mujeres, atendidas espiritualmente por varones. Fue otra estaci\u00f3n de paso. A partir de ah\u00ed, emprendi\u00f3 una constante peregrinaci\u00f3n por Irpinia, Sannio, Lucania, Apulia, donde, junto a Juan de Matera, fund\u00f3 Monte Laceno, y Sicilia. En todos los lugares quedaba marcada la huella de sus muchas virtudes. Los monasterios que erig\u00eda ten\u00edan la misma regla. Una vez que estaban en marcha los dejaba bajo custodia de un prior, y se encaminaba a realizar nueva fundaci\u00f3n; ese fue siempre su criterio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El rey normando Rogelio II de N\u00e1poles, que logr\u00f3 unificar Sicilia, Calabria y Apulia, le tuvo en gran estima; lo nombr\u00f3 consejero. En todo momento goz\u00f3 de su protecci\u00f3n y generosa ayuda para sus fundaciones, y Guillermo se hizo cargo de otras que el monarca puso bajo su amparo. Muri\u00f3 con fama de santidad en Goleto el 25 de junio de 1142. Su culto fue aprobado por la Santa Sede en 1728 y lo difundi\u00f3 a la Iglesia en 1785. En 1807 sus restos fueron trasladados a Montevergine. P\u00edo XII lo declar\u00f3 patrono de Irpinia en 1942.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (ZENIT &#8211; Madrid).- Naci\u00f3 en Vercelli, Italia, en 1085. Proced\u00eda de una familia piamontesa de noble ascendencia. No pudo gozar de sus padres porque le dejaron hu\u00e9rfano tempranamente; entonces se hicieron cargo de \u00e9l unos familiares. La vida austera con su sacrificio le llamaba invit\u00e1ndole a emprender esa v\u00eda cu\u00e1nto antes. 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