{"id":16479,"date":"2017-07-11T13:15:03","date_gmt":"2017-07-11T18:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-juan-gualberto-12-de-julio-2\/"},"modified":"2017-07-11T13:15:03","modified_gmt":"2017-07-11T18:15:03","slug":"san-juan-gualberto-12-de-julio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-juan-gualberto-12-de-julio-2\/","title":{"rendered":"San Juan Gualberto \u2013\u00a012 de julio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Originario de Florencia, Italia, naci\u00f3 en el siglo X en el seno de una acomodada familia. Eran propietarios del castillo de <span lang=\"es-ES\">Petroio, en Val di Pesa, un lugar frecuentado por Juan.<\/span> Su formaci\u00f3n era p\u00e9sima; fue casi analfabeto, pero supli\u00f3 esa deficiencia con sus muchas virtudes. Solo tuvo un hermano, Hugo, que era m\u00e1s joven que \u00e9l. Trat\u00e1ndose del heredero, su padre hab\u00eda depositado en Juan muchos sue\u00f1os; esperaba que escalase puestos de relevancia en el gobierno. Entonces la sociedad estaba inmersa en continuos conflictos. En medio de ellos, en 1003, el d\u00eda de Viernes Santo, Hugo fue asesinado sin que haya noticia de la verdadera causa de esta tragedia. Su padre y su hermano Juan, que entonces ten\u00eda 18 a\u00f1os, se propusieron tomar la justicia por su mano, hecho frecuente. Pero el asesino huy\u00f3. En otra ocasi\u00f3n, Juan se dirig\u00eda a Florencia en un caballo acompa\u00f1ado de un grupo de hombres armados, y en las inmediaciones de San Miniato se vio envuelto en una reyerta. Entre los oponentes reconoci\u00f3 al verdugo de su hermano y empu\u00f1\u00f3 un arma para darle muerte cuando la s\u00faplica del criminal cay\u00f3 sobre \u00e9l como un rayo. El homicida, vi\u00e9ndose objeto de venganza y sin posibilidad alguna de hu\u00edda, descendi\u00f3 del caballo y rog\u00f3 hincado de rodillas: \u00abJuan, hoy es Viernes Santo. Por Cristo que muri\u00f3 por nosotros en la cruz, perd\u00f3name la vida\u00bb. Juan no se inmut\u00f3. El af\u00e1n de saldar la deuda era mayor, y se dispuso a ejecutarlo cuando, nuevamente, en ese desesperado y \u00faltimo intento por salvar su vida, el hombre alz\u00f3 los ojos al cielo con una conmovedora oraci\u00f3n: \u00abJes\u00fas, Hijo de Dios, perd\u00f3name T\u00fa al menos\u00bb. Como un fogonazo, el santo record\u00f3 el gesto supremo de perd\u00f3n que Cristo otorg\u00f3 en la cruz, y envain\u00f3 la espada. Ese acto de misericordia contra aqu\u00e9l que le hab\u00eda arrebatado a su \u00fanico hermano, atrajo para s\u00ed mismo la gracia de Dios. Y dejando su cabalgadura, lo abraz\u00f3: \u00abPor amor a Cristo, por la sangre que hoy derram\u00f3 Jes\u00fas en la cruz, te perdono\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Poco despu\u00e9s se dirigi\u00f3 al monasterio benedictino de San Miniato y se postr\u00f3 ante una imagen de Cristo crucificado, llevando en su coraz\u00f3n esta fuerte impresi\u00f3n de lo acontecido. All\u00ed tuvo lugar un hecho extraordinario. La imagen del Redentor se inclin\u00f3 hacia \u00e9l y vislumbr\u00f3 en dulce gesto el infinito amor que le profesaba. Despu\u00e9s, ya no fue el mismo. Lo primero que hizo en cuanto pudo, una vez abandon\u00f3 las armas, fue acudir a un monasterio benedictino para ingresar en \u00e9l. Su padre, profundamente contrariado por la noticia, se traslad\u00f3 al convento con el firme prop\u00f3sito de disuadirlo. Pero fue in\u00fatil. Juan ya hab\u00eda decidido seguir a Cristo hasta el fin de sus d\u00edas entreg\u00e1ndole su vida como religioso. Al constatar su f\u00e9rrea determinaci\u00f3n, su padre lo bendijo. Tras la muerte del abad, fue designado para sucederle. La simon\u00eda estaba en el aire, y \u00e9l abandon\u00f3 la comunidad habiendo denunciado tal pr\u00e1ctica en la plaza p\u00fablica de la localidad. A continuaci\u00f3n, junto a otro religioso, eligi\u00f3 un lugar retirado para vivir en Cam\u00e1ldula. No le pareci\u00f3 suficientemente apartado, y se dispuso a partir de nuevo hacia Vallumbrosa. Al momento de la despedida, san Romualdo le vaticin\u00f3 su misi\u00f3n como fundador. Y, en efecto, en ese lugar instituy\u00f3 una nueva Orden que se rigi\u00f3 por la regla de san Benito de Nursia, si bien Juan la reform\u00f3. Las modificaciones que introdujo afectaban al trabajo manual de los monjes de coro, que suprimi\u00f3, y adem\u00e1s acogi\u00f3 a los hermanos legos siendo probablemente pionero dentro del monacato en la aceptaci\u00f3n de estos \u00abconversi\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su mayor preocupaci\u00f3n era mantener indemne la caridad que hab\u00eda de impregnar la vida comunitaria. \u00bfLa clave?: \u00abPara conservar inviolablemente esta virtud, es inmensamente \u00fatil la comuni\u00f3n de los hermanos reunidos en torno al gobierno de una sola persona\u00bb. La atracci\u00f3n por la vida monacal se increment\u00f3 y surgieron muchas vocaciones. Con ellas pudo continuar fundando monasterios por la Toscana y regiones colindantes. Construy\u00f3 <span lang=\"es-ES\">escuelas para el estudio de la gram\u00e1tica, la ret\u00f3rica y otras artes. Los bienes que recababa de los ricos los destinaba al auxilio de los pobres. <\/span>Su presencia y la de sus hermanos constituyeron un faro luminoso en la oscuridad espiritual en la que se hallaban muchos religiosos y laicos. Juan hizo frente a hechos deleznables como la simon\u00eda, el cisma, las herej\u00edas y el concubinato, poniendo un freno a la corrupci\u00f3n de costumbres. Muchos eclesi\u00e1sticos, edificados por la vida de entrega que llevaban los monjes de Vallumbrosa, marcada por la oraci\u00f3n, la penitencia, el silencio y la pobreza, se convirtieron de todo coraz\u00f3n abraz\u00e1ndose a la vida comunitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En \u00e9pocas de carencia y hambre, las gentes que acud\u00edan a pedir ayuda a Rozzuolo nunca part\u00edan con las manos vac\u00edas porque Dios obraba el prodigio de colmar sus necesidades sac\u00e1ndolas de las despensas monacales donde apenas hab\u00eda nada. A fuerza de escuchar la lectura de los textos sagrados que otros hac\u00edan a demanda suya, Juan se convirti\u00f3 en un versado conocedor de la ley y de la Escritura. Hubo muchos momentos en los que tuvo que luchar contra el maligno; lo venci\u00f3 con la oraci\u00f3n y la penitencia, asistido siempre por la gracia de Dios. Recibi\u00f3 los dones de profec\u00eda y de milagros. Los \u00faltimos a\u00f1os tuvo que lidiar con distintas enfermedades. Se retir\u00f3 a Passignano y all\u00ed muri\u00f3 el 12 de julio del a\u00f1o 1073. Celestino III lo canoniz\u00f3 el 24 de octubre de 1193. En 1951 <span lang=\"es-ES\">P\u00edo XII lo proclam\u00f3 patrono de los montes de Italia.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- Originario de Florencia, Italia, naci\u00f3 en el siglo X en el seno de una acomodada familia. Eran propietarios del castillo de Petroio, en Val di Pesa, un lugar frecuentado por Juan. Su formaci\u00f3n era p\u00e9sima; fue casi analfabeto, pero supli\u00f3 esa deficiencia con sus muchas virtudes. 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