{"id":16647,"date":"2017-07-16T12:15:02","date_gmt":"2017-07-16T17:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-palabra-de-dios-no-es-una-jaula-o-una-trampa-sino-una-semilla\/"},"modified":"2017-07-16T12:15:02","modified_gmt":"2017-07-16T17:15:02","slug":"la-palabra-de-dios-no-es-una-jaula-o-una-trampa-sino-una-semilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-palabra-de-dios-no-es-una-jaula-o-una-trampa-sino-una-semilla\/","title":{"rendered":"La Palabra de Dios \u201cno es una jaula o una trampa, sino una semilla\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT-Ciudad del Vaticano, 16 de julio de 2017) &#8211; La Palabra de Dios \u201cno es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto\u2026 si lo acogemos\u201d, ha subrayado el Papa Francisco en el \u00e1ngelus del 16 de julio de 2017, en la plaza San Pedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Introduciendo la oraci\u00f3n mariana, el Papa ha meditado sobre el Evangelio del d\u00eda, la par\u00e1bola del sembrador. El ha prevenido contra \u201cel coraz\u00f3n superficial, que acoge al Se\u00f1or, quiere orar, amar y testimoniar, pero no persevera, se cansa y no \u201cdespega\u201d nunca\u2026 un coraz\u00f3n sin espesor, donde las piedras de la pereza prevalecen sobre la buena tierra, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero el que acoge al Se\u00f1or solo cuando le va bien, no da fruto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Papa ha animado a un examen de conciencia: \u201cPregunt\u00e9monos si nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 abierto para acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios. Pregunt\u00e9monos si en nosotros las piedras de la pereza \u00a0son todav\u00eda numerosas y grandes; identifiquemos y llamemos por su nombre a las zarzas de los vicios. Encontremos la valent\u00eda de hacer un buen saneamiento del terreno, un bonito saneamiento de nuestro coraz\u00f3n, llevando al Se\u00f1or en la confesi\u00f3n y en la oraci\u00f3n nuestras piedras y nuestras zarzas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta es nuestra traducci\u00f3n completa de las palabras que el Papa ha pronunciado antes del \u00e1ngelus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">AK\/RA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Palabras del Papa antes del \u00e1ngelus<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Jes\u00fas cuando hablaba, utilizaba un lenguaje simple y se serv\u00eda tambi\u00e9n de im\u00e1genes que eran ejemplos de vida cotidiana de manera que pudiera ser comprendido f\u00e1cilmente por todos. Por eso la gente le escuchaba, apreciaba su mensaje que llegaba directamente a su coraz\u00f3n. No era un lenguaje complicado de entender, el lenguaje que utilizaban los doctores de la ley en el Templo, a veces no se entend\u00eda bien, como normas r\u00edgidas que alejaban a la gente. Y con este lenguaje, Jes\u00fas hac\u00eda comprender el misterio del Reino de Dios. No era una teolog\u00eda complicada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Evangelio de hoy es un ejemplo: la par\u00e1bola del sembrador\u00a0 (cf. Mt. 13, 1-23). El sembrador es Jes\u00fas: notemos como con \u00a0esta imagen \u00e9l se presenta como uno que no se impone, se propone; no nos atrae conquist\u00e1ndonos, sino d\u00e1ndose; \u00e9l esparce con paciencia y generosidad su Palabra, que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto. De qu\u00e9 manera puede dar fruto?\u00a0Si lo acogemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por lo tanto la par\u00e1bola tiene que ver mucho con nosotros: habla del terreno m\u00e1s que del sembrador, Jes\u00fas realiza, por as\u00ed decir, una \u201cradiograf\u00eda espiritual\u201d de nuestro coraz\u00f3n, que es el terreno sobre el que cae la semilla de la Palabra. Nuestro coraz\u00f3n, como un terreno puede ser bueno, entonces la palabra da fruto, pero tambi\u00e9n puede ser duro, impermeable. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra, pero esta nos resbala como sobre un camino. No entra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre el terreno bueno y el camino, que es el asfalto, si tiramos una semilla all\u00ed no sale nada, el terreno bueno y la carretera existen pero hay dos terrenos intermedios que podemos tener\u00a0 en nosotros de manera distinta, por ejemplo, el primero puede ser el terreno pedregoso, intentemos imaginar, el terreno pedregoso es un terreno donde no hay mucha tierra\u201d (cf. v.5) por lo tanto la semilla germina pero no consigue tener ra\u00edces profundas. Es el coraz\u00f3n superficial, que acoge al Se\u00f1or, quiere orar, amar y testimoniar, pero no persevera, se cansa y no \u201cdespega\u201d nunca. Es un coraz\u00f3n sin espesor, donde las piedras de la pereza prevalecen sobre la buena tierra, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero el que acoge al Se\u00f1or solo cuando le apetece no da fruto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay un \u00faltimo terreno, espinoso, lleno de zarzas que asfixian a las buenas plantas. Qu\u00e9 representan estas zarzas? \u201cLas preocupaciones del mundo y la seducci\u00f3n de la riqueza\u201d (v. 22), dice Jes\u00fas expl\u00edcitamente. Las zarzas son los vicios que pelean, que luchan con Dios, que sofocan su presencia: antes que nada los \u00eddolos de la riqueza mundana, la vida, \u00e1vida para s\u00ed mismo, para el tener y el poder. Si cultivamos estas zarzas, asfixiamos el crecimiento de Dios en nosotros. Cada uno puede reconocer sus peque\u00f1as y grandes zarzas, los vicios que habitan en su coraz\u00f3n, esos arbustos m\u00e1s o menos enraizados que no le agradan a Dios e impiden tener un coraz\u00f3n limpio. Es necesario arrancarlos, sino la Palabra no da fruto, la semilla no crecer\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas, Jes\u00fas nos invita hoy a mirar en nosotros: a darle gracias por esa buena tierra y a trabajar sobre esas tierras que a\u00fan no son buenas. Pregunt\u00e9monos si nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 abierto para acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios. Pregunt\u00e9monos si en nosotros las piedras de la pereza son todav\u00eda muchas y grandes; identifiquemos y llamemos \u00a0por su nombre a las zarzas de los vicios, tengamos el valor de hacer un buen saneamiento del terreno, llevando al Se\u00f1or en la confesi\u00f3n y en la oraci\u00f3n nuestras piedras y nuestras zarzas. Haciendo esto, Jes\u00fas el buen sembrador, estar\u00e1 feliz de cumplir un trabajo suplementario: purificar nuestro coraz\u00f3n, quitando las piedras y los espinos que asfixian su Palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Que la Madre de Dios, que hoy recordamos con el t\u00edtulo de Nuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo, incomparable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en pr\u00e1ctica (cf. Lc 8,21) nos ayude a purificar nuestro coraz\u00f3n y a proteger la presencia del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>Traducci\u00f3n de ZENIT, Raquel Anillo<\/em><\/strong><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT-Ciudad del Vaticano, 16 de julio de 2017) &#8211; La Palabra de Dios \u201cno es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto\u2026 si lo acogemos\u201d, ha subrayado el Papa Francisco en el \u00e1ngelus del 16 de julio de 2017, en la plaza San Pedro. 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