{"id":16659,"date":"2017-07-17T06:40:06","date_gmt":"2017-07-17T11:40:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/preguntemonos-si-nuestro-corazon-esta-abierto-para-recibir-con-fe-la-semilla-de-la-palabra-de-dios-expreso-el-papa-en-el-angelus\/"},"modified":"2017-07-17T06:40:06","modified_gmt":"2017-07-17T11:40:06","slug":"preguntemonos-si-nuestro-corazon-esta-abierto-para-recibir-con-fe-la-semilla-de-la-palabra-de-dios-expreso-el-papa-en-el-angelus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/preguntemonos-si-nuestro-corazon-esta-abierto-para-recibir-con-fe-la-semilla-de-la-palabra-de-dios-expreso-el-papa-en-el-angelus\/","title":{"rendered":"Pregunt\u00e9monos si nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 abierto para recibir con fe la semilla de la Palabra de Dios, expreso el Papa en el \u00c1ngelus"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/07\/09\/REUTERS2258945_Thumbnail.JPG' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_11041320\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00589361.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).-&nbsp;El Domingo 16 de julio, solemnidad de <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/news\/2017\/07\/15\/virgen_del_carmen_la_revolucionaria_ternura_de_mar%C3%ADa\/1324326\">Nuestra Se&ntilde;ora del Carmen<\/a>, el Papa Francisco se dio cita con miles de peregrinos que acudieron a la Plaza de San Pedro para rezar juntos la oraci&oacute;n mariana del &Aacute;ngelus.<\/p>\n<p>Haciendo alusi&oacute;n a la lectura del Evangelio dominical de San Mateo, que narra la <strong>Par&aacute;bola del Sembrador<\/strong>, el Santo Padre se&ntilde;al&oacute; que <em>Jes&uacute;s es el Sembrador<\/em> y que con esta imagen nos da a entender que &Eacute;l no se impone, sino que propone: &ldquo;no nos atrae conquist&aacute;ndonos sino entreg&aacute;ndose&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&Eacute;l derrama con paciencia y generosidad su Palabra&rdquo;, continu&oacute; diciendo Francisco. Una Palabra &ldquo;que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto&rdquo;, siempre y cuando nosotros estemos dispuestos a recibirlo.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">En referencia a los &ldquo;tipos de tierra&rdquo; donde el <em>Sembrador<\/em> realiza su labor, el Sucesor de Pedro indic&oacute; que el&nbsp;<strong>&ldquo;terreno bueno&rdquo;<\/strong> es el camino que debemos seguir. No obstante, el Pont&iacute;fice puso en guardia sobre otros dos tipos de terrenos que pueden crecer en nuestro coraz&oacute;n impidiendo que la &quot;semilla de Jes&uacute;s d&eacute; fruto&quot;: el<strong> terreno pedregoso<\/strong>, en el cual la semilla germina pero no llega a dar ra&iacute;ces profundas y el<strong> terreno espinoso,<\/strong>&nbsp;&quot;lleno de espinos que sofocan a las buenas plantas&quot;, espinos que podemos comparar con &quot;las <em>preocupaciones del mundo<\/em> y la seducci&oacute;n de la riqueza&quot;.<\/span><\/p>\n<p>&quot;Cada uno de nosotros puede reconocer estos grandes o peque&ntilde;os espinos que habitan en su coraz&oacute;n&quot;, dijo Francisco, &ldquo;estos arbustos m&aacute;s o menos enraizados que no agradan a Dios y nos impiden tener un coraz&oacute;n limpio&rdquo;.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Por &uacute;ltimo el Santo Padre, destac&oacute; que es posible &quot;sanear el terreno&quot; de nuestro coraz&oacute;n, presentando al Se&ntilde;or a trav&eacute;s de la <strong>confesi&oacute;n y la oraci&oacute;n<\/strong>, &quot;nuestras piedras y espinos&quot;. &quot;Pregunt&eacute;monos si nuestro <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/RadioVaticanaEspanol\/videos\/1431398653621870\/\">coraz&oacute;n est&aacute; abierto<\/a> para acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios&quot;, dijo el Obispo de Roma. &quot;Pregunt&eacute;monos si en nosotros las piedras de la pereza son todav&iacute;a muchas y grandes; identifiquemos y llamemos por nombre a los espinos de los vicios&quot;.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">&quot;Que la Madre de Dios, a quien recordamos hoy bajo el t&iacute;tulo de <em>Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo<\/em>, insuperable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en pr&aacute;ctica (cf. Lc 8,21), nos ayude a purificar el coraz&oacute;n y a custodiar en &eacute;l la presencia del Se&ntilde;or&quot;, concluy&oacute; el Papa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">(SL-RV)<\/span><\/p>\n<p><strong>Audio y texto de las palabras del Santo Padre antes de rezar la oraci&oacute;n mariana del &Aacute;ngelus<\/strong><\/p>\n<p><strong><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_11041708\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00589375.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/span><\/p>\n<p>Jes&uacute;s cuando hablaba usaba un lenguaje sencillo, e utilizaba tambi&eacute;n im&aacute;genes que eran ejemplos de la vida cotidiana, de modo de poder ser comprendido f&aacute;cilmente por todos. Por eso lo escuchaban con gusto y apreciaban su mensaje, que llegaba derecho a los corazones.&nbsp;Y no era aquel lenguaje dif&iacute;cil de entender, el que usaban los doctores de la ley de ese tiempo, que no se entend&iacute;a bien, lleno de rigidez, y que alejaba a la gente. Y con este lenguaje Jes&uacute;s hac&iacute;a comprender el misterio del Reino de Dios. No era una teolog&iacute;a complicada. Y un ejemplo es lo que hoy nos presenta el Evangelio: la par&aacute;bola del sembrador (cf. Mt 13.1 a 23). El sembrador es Jes&uacute;s. Notamos que, con esta imagen, &Eacute;l se presenta como uno que no se impone sino que se propone; no nos atrae conquist&aacute;ndonos, sino don&aacute;ndose. Arroja la semilla. &Eacute;l propaga con paciencia y generosidad su Palabra, que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar frutos. &iquest;C&oacute;mo puede dar frutos? Si nosotros la recibimos.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Por eso la par&aacute;bola tiene que ver sobre todo con nosotros: habla, de hecho, del terreno m&aacute;s que del sembrador. Jes&uacute;s realiza, por as&iacute; decirlo, una &ldquo;radiograf&iacute;a espiritual&rdquo; de nuestro coraz&oacute;n, que es el terreno sobre el que cae la semilla de la Palabra. Nuestro coraz&oacute;n, como un terreno, puede ser bueno, y as&iacute; la Palabra da fruto, y mucho; pero tambi&eacute;n puede ser duro, impermeable. Esto sucede cuando o&iacute;mos la Palabra, pero ella nos rebota encima, al igual que sobre una carretera: no entra.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Entre el terreno bueno y la carretera, que es el asfalto &#8211; si nosotros arrojamos semillas en los &quot;sanpietrini&quot; no germina nada. Entre el terreno bueno y la carretera, hay, sin embargo, dos terrenos intermedios, que en diferentes tama&ntilde;os, podemos tener en nosotros. El primero es aquel pedregoso. Tratemos de imaginarlo: un terreno pedregoso es un terreno &laquo;con poca tierra&raquo; (cf. v. 5), por lo que la semilla germina pero no logra echar ra&iacute;ces profundas. As&iacute; es el coraz&oacute;n superficial, que recibe al Se&ntilde;or, quiere rezar, amar y dar testimonio, pero que no persevera, se cansa y no nunca &ldquo;despega&rdquo;. Es un coraz&oacute;n sin espesor, donde las rocas de la pereza prevalecen sobre la tierra buena, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero quien recibe al Se&ntilde;or s&oacute;lo cuando tiene ganas, no da fruto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Luego est&aacute; el &uacute;ltimo terreno, aquel espinoso, lleno de zarzas que sofocan las plantas buenas. &iquest;Qu&eacute; representan estos espinos? &laquo;Las preocupaciones mundanas y la seducci&oacute;n de las riquezas&raquo; (v. 22), dice Jes&uacute;s: as&iacute;, expl&iacute;citamente. Los espinos son los vicios que pelean contra Dios, que asfixian Su presencia: ante todo los &iacute;dolos de la riqueza mundana, el vivir con avidez para s&iacute; mismos, para el &quot;tener&quot; y el &quot;poder&quot;. Si cultivamos estos espinos, ahogamos el crecimiento de Dios en nosotros. Cada uno puede reconocer sus peque&ntilde;os o grandes espinos, los vicios que habitan en su coraz&oacute;n, los arbustos m&aacute;s o menos arraigados que no le gustan a Dios y que nos impiden tener un coraz&oacute;n limpio. Es necesario arrancarlos, de lo contrario la Palabra no da fruto, la semilla no ir&aacute; adelante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Queridos hermanos y hermanas, Jes&uacute;s nos invita hoy a mirar dentro nuestro: a agradecer por nuestro terreno bueno, y a trabajar en los terrenos todav&iacute;a no buenos. Pregunt&eacute;monos si nuestro coraz&oacute;n est&aacute; abierto para acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios. Pregunt&eacute;monos si nuestras rocas de la pereza son todav&iacute;a muchas y grandes; identifiquemos y llamemos por nombre los espinos de los vicios. Encontremos el valor de hacer un buen saneamiento del terreno, un buen saneamiento de nuestro coraz&oacute;n, llev&aacute;ndole al Se&ntilde;or en la Confesi&oacute;n y en la oraci&oacute;n nuestras rocas y espinos. Haci&eacute;ndolo as&iacute;, Jes&uacute;s, el Buen Sembrador, ser&aacute; feliz de realizar un trabajo adicional: purificar nuestro coraz&oacute;n, quitando las rocas y los espinos que ahogan su Palabra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Que la Madre de Dios, a quien recordamos hoy bajo el t&iacute;tulo de Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, insuperable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en pr&aacute;ctica (cf. Lc 8,21), nos ayude a purificar el coraz&oacute;n y a custodiar en &eacute;l la presencia del Se&ntilde;or. <em>&Aacute;ngelus Domini nuntiavit Mariae&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">(Traducci&oacute;n del italiano: Griselda Mutual &#8211; Radio Vaticana)<\/span><\/p>\n<p>Tras la oraci&oacute;n del &Aacute;ngelus, como es habitual, el pont&iacute;fice dirigi&oacute; sus saludos a todos los fieles de Roma y a los peregrinos llegados de diversas partes del mundo:<\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_11041709\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00589376.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">&quot;Saludo de coraz&oacute;n a todos ustedes, fieles de Roma y peregrinos de diversas partes del mundo: a las familias, los grupos parroquiales, las asociaciones&quot;, expres&oacute;.&nbsp;<\/span>&quot;En particular saludo a las Hermanas Hijas de la Virgen de los Dolores, a 50 a&ntilde;os de la aprobaci&oacute;n pontificia del Instituto; a las Hermanas Franciscanas de San Jos&eacute; a 150 a&ntilde;os de su fundaci&oacute;n; a los dirigentes y a los hu&eacute;spedes de la Domus Croata de Roma, en el 30&ordm; aniversario de su instituci&oacute;n&quot;. &nbsp;<\/p>\n<p>Un saludo especial dirigi&oacute; a l<span style=\"line-height: 1.6\">as hermanas y frailes carmelitas, en el d&iacute;a de su fiesta: &quot;les deseo que puedan continuar con decisi&oacute;n en el camino de la contemplaci&oacute;n&quot;, les dijo.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Un saludo especial dirigi&oacute; tambi&eacute;n&nbsp;a la comunidad cat&oacute;lica venezolana en Italia, presente en la plaza de san Pedro, y renov&oacute; su oraci&oacute;n por este amado pa&iacute;s.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">Tras desear a todos un buen domingo reiter&oacute; como siempre, su pedido de oraci&oacute;n por &eacute;l<\/span>. &quot;&iexcl;Buen almuerzo y hasta la vista!&quot;, concluy&oacute;.&nbsp;<\/p>\n<p>(GM &#8211; RV)<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).-&nbsp;El Domingo 16 de julio, solemnidad de Nuestra Se&ntilde;ora del Carmen, el Papa Francisco se dio cita con miles de peregrinos que acudieron a la Plaza de San Pedro para rezar juntos la oraci&oacute;n mariana del &Aacute;ngelus. 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