{"id":16704,"date":"2017-07-18T12:15:03","date_gmt":"2017-07-18T17:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-arsenio-el-grande-19-de-julio-2\/"},"modified":"2017-07-18T12:15:03","modified_gmt":"2017-07-18T17:15:03","slug":"san-arsenio-el-grande-19-de-julio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-arsenio-el-grande-19-de-julio-2\/","title":{"rendered":"San Arsenio el Grande \u2013\u00a019 de julio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Las fuentes fidedignas que permiten conocer la vida de Arsenio se deben a san Teodoro Studita quien redact\u00f3 su biograf\u00eda en el siglo VII. Pudo nacer a mediados del siglo IV en Roma. Pertenec\u00eda a una familia que gozaba de grandes prebendas y bienes al formar parte del prestigioso senado. Su preparaci\u00f3n intelectual y el vigor de su fe cristiana atrajo la atenci\u00f3n del papa san D\u00e1maso que, adem\u00e1s de nombrarle di\u00e1cono, pens\u00f3 en \u00e9l como la persona id\u00f3nea para asumir la responsabilidad de formar a los hijos del emperador romano san Teodosio el Grande: Arcadio y Honorio. Durante once a\u00f1os desempe\u00f1\u00f3 en Constantinopla esta tutor\u00eda que no fue f\u00e1cil por el car\u00e1cter de los muchachos, hasta que a finales del siglo IV su vida tom\u00f3 un rumbo diametralmente opuesto. Hab\u00eda muerto el emperador y la corte no le satisfac\u00eda. Las maquinaciones y la vida disipada que ve\u00eda a su alrededor de alg\u00fan modo dejaban su labor de preceptor en mal lugar. Bien pudo pensar que hab\u00eda fracasado en la tarea educativa por cuanto Arcadio y Honorio no hab\u00edan respondido como cab\u00eda esperar. Con su proceder pon\u00edan de manifiesto no haber captado el valor de la vida espiritual que quiso transmitirles. Dej\u00f3 su cargo de senador al que hab\u00eda sido elevado, y envuelto en un profundo dilema suplic\u00f3 a Dios que condujera sus pasos hacia \u00c9l. \u00abHuye de la compa\u00f1\u00eda de los hombres para salvarte\u00bb, fue la respuesta. Se dispuso a cumplir a rajatabla esta indicaci\u00f3n percibida en su oraci\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde pod\u00eda ir? El monacato estaba bien asentado en el desierto, y parti\u00f3 a Egipto para compartir el ideal de los ermita\u00f1os que moraban en Scetis. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">San Juan \u00abel Enano\u00bb fue su preceptor. Lo prob\u00f3 de distintas formas constatando la autenticidad de su vocaci\u00f3n que rubric\u00f3 con este vaticinio: \u00abEste hombre ser\u00e1 un buen fraile\u00bb. Con toda delicadeza le ayudaron sus hermanos a abandonar h\u00e1bitos del pasado. Sin \u00e1pice de a\u00f1oranza por las comodidades y lujos que le hab\u00edan rodeado, los reemplaz\u00f3 gustoso por la ascesis que sab\u00eda iba a conducirle a la uni\u00f3n con el Alt\u00edsimo. Oraci\u00f3n, mortificaci\u00f3n y penitencia fueron alimentos que llenaros sus d\u00edas y sus noches. A veces le persegu\u00eda su curr\u00edculum de persona cercana a los altos gobernantes, y entonces a\u00fan a\u00f1oraba m\u00e1s la soledad y el anonimato. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Siempre a la escucha de la voz de Dios para conocer su voluntad, un d\u00eda se le hizo patente en nueva locuci\u00f3n: \u00abHuye al silencio y la paz, que son las ra\u00edces de una vida sin pecado\u00bb. Eligi\u00f3 lugares m\u00e1s apartados y continu\u00f3 su itinerario espiritual por un desierto interior que iba inundando su esp\u00edritu a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y el ayuno. Dando testimonio de su generosidad y humildad, abrazado al rigor de la regla que acentuaba severamente para s\u00ed mismo, fue desprendi\u00e9ndose de todo. Hasta all\u00ed llegaban noticias de los que am\u00f3, como a los hijos del desaparecido Teodosio, que hab\u00edan sucumbido bajo el influjo de ciertas pasiones y malamente pod\u00edan hacer frente a las consecuencias de sus actos. Esto le llenaba de gran aflicci\u00f3n. Hubo otros ecos de su pasado que tambi\u00e9n retumbaron en su elegido exilio. As\u00ed, un d\u00eda supo que hab\u00eda sido nombrado heredero de los bienes de un senador. Pero rompi\u00f3 el documento acreditativo que le mostraron, manifestando: \u00abYo mor\u00ed antes que el senador y, por consiguiente, no puedo ser su heredero\u00bb. Sus disc\u00edpulos, Alejandro y Zoilo, profundamente edificados por su vida, siguieron la senda de la virtud que aprendieron junto a \u00e9l. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Arsenio amaba el silencio y velaba para no tener que vulnerarlo. Una de las raras excepciones que hizo con las visitas fue con la de Te\u00f3filo, obispo de Alejandr\u00eda, quien expresamente quiso hablar con \u00e9l para solicitar su consejo pensando especialmente en el grupo de personas que le acompa\u00f1aban. El santo advirti\u00f3: \u00abOs mando que, cuando alguien os pregunte d\u00f3nde vive Arsenio, no se lo dig\u00e1is, o bien decidles que se eviten la molestia de ir a visitarle y que le dejen en paz\u00bb. Esa voluntaria reclusi\u00f3n, que llevaba a tal extremo, llam\u00f3 la atenci\u00f3n del abad, y \u00e9l aclar\u00f3: \u00abDios es testigo de que os amo de todo coraz\u00f3n. Pero, como no puedo estar con Dios y con los hombres al mismo tiempo, prefiero dedicarme a conversar con Dios\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Evagrio del Ponto fue otro de sus ilustres visitantes, y no volvi\u00f3 con las manos vac\u00edas porque Arsenio siempre pronunciaba palabras encendidas y juiciosas que instaban a amar a Dios y pon\u00edan de relieve su esp\u00edritu de penitencia, docilidad y mansedumbre. Se le atribuye esta reflexi\u00f3n: \u00abmuchas veces he tenido que arrepentirme de haber hablado. Pero nunca me he arrepentido de haber guardado silencio\u00bb. Recibi\u00f3 el don de l\u00e1grimas, del que muchos fueron testigos. La invasi\u00f3n de los b\u00e1rbaros el a\u00f1o 434 le oblig\u00f3 a dejar Scetis y refugiarse en Troe para trasladarse diez a\u00f1os m\u00e1s tarde a Canopo. Desde all\u00ed divisaba Alejandr\u00eda, lo cual suscitaba su emoci\u00f3n. Abandon\u00f3 esta isla viendo que se acercaba su fin, y volvi\u00f3 a la de Troe. Las l\u00e1grimas sellaron sus \u00faltimos instantes en la tierra y sus hermanos le preguntaron por la causa: \u00abPadre, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfTienes miedo de morir, como tantos otros?\u00bb. La respuesta del santo eremita estaba en consonancia con el sentimiento espiritual que le acompa\u00f1aba. Explic\u00f3 que no era tanto el miedo a la muerte como el santo temor que le acompa\u00f1aba al tener que presentarse ante Dios siendo que se consideraba un pecador. Culmin\u00f3 en paz su fecunda existencia el a\u00f1o 449 o 450 en Menfis. <\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- Las fuentes fidedignas que permiten conocer la vida de Arsenio se deben a san Teodoro Studita quien redact\u00f3 su biograf\u00eda en el siglo VII. Pudo nacer a mediados del siglo IV en Roma. Pertenec\u00eda a una familia que gozaba de grandes prebendas y bienes al formar parte del prestigioso senado. 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