{"id":1704,"date":"2016-03-02T06:05:02","date_gmt":"2016-03-02T11:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-relacion-de-dios-padre-con-su-iglesia\/"},"modified":"2016-03-02T06:05:02","modified_gmt":"2016-03-02T11:05:02","slug":"texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-relacion-de-dios-padre-con-su-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-relacion-de-dios-padre-con-su-iglesia\/","title":{"rendered":"TEXTO: Catequesis del Papa Francisco sobre la relaci\u00f3n de Dios Padre con su Iglesia"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 02 Mar. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco dedic&oacute; su catequesis de hoy en la Audiencia General de este mi&eacute;rcoles a hablar de la relaci&oacute;n entre el pueblo de Israel (la Iglesia) y Dios: la de un padre con su hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;La salvaci&oacute;n implica la decisi&oacute;n de escuchar y dejarse convertir, pero permanece siempre como un don gratuito. El Se&ntilde;or, pues, en su misericordia, indica un camino que no es aquel de los sacrificios rituales, sino m&aacute;s bien el de la justicia&rdquo;, dijo el Papa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo gracias a Radio Vaticano:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHablando de la misericordia divina, hemos evocado muchas veces la figura del padre de familia, que ama a sus hijos, los ayuda, cuida de ellos, los perdona. Y como padre, los educa y los corrige cuando se equivocan, favoreciendo su crecimiento en el bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs as&iacute; que es presentado Dios en el primer cap&iacute;tulo del profeta Isa&iacute;as, en el cual el Se&ntilde;or, como padre afectuoso pero tambi&eacute;n atento y severo, se dirige a Israel acus&aacute;ndolo de infidelidad y corrupci&oacute;n, para hacerle regresar al camino de la justicia. As&iacute; inicia nuestro texto: &laquo;&iexcl;Escuchen, cielos! &iexcl;Presta o&iacute;do, tierra! porque habla el Se&ntilde;or: Yo cri&eacute; hijos y los hice crecer, pero ellos se rebelaron contra m&iacute;. El buey conoce a su amo y el asno, el pesebre de su due&ntilde;o; &iexcl;pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento!&raquo; (1,2-3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDios, por medio del profeta, habla al pueblo con la amargura de un padre desilusionado: ha hecho crecer a sus hijos, y ahora ellos se rebelan contra &Eacute;l. Incluso los animales son fieles a sus patrones y reconocen la mano que los nutre; el pueblo en cambio no reconoce m&aacute;s a Dios, se niega entender. Incluso herido, Dios deja hablar al amor, e invoca a la conciencia de estos hijos degenerados para que se arrepientan y se dejen de nuevo amar. Esto es lo que hace Dios, &iexcl;eh! Viene a nuestro encuentro para que nosotros nos dejemos amar por &Eacute;l en el coraz&oacute;n de nuestro Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa relaci&oacute;n padre-hijo, al cual muchas veces los profetas hacen referencia para hablar de la relaci&oacute;n de alianza entre Dios y su pueblo, se ha desnaturalizado. La misi&oacute;n educativa de los padres mira a hacerlos crecer en la libertad, a hacerlos responsables, capaces de realizar obras de bien para s&iacute; mismos y para los dem&aacute;s. En cambio, a causa del pecado, la libertad se convierte en presunci&oacute;n de autonom&iacute;a, presunci&oacute;n de orgullo, y el orgullo lleva a la contra posici&oacute;n y a la ilusi&oacute;n de autosuficiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEntonces, es ah&iacute; que Dios dice a su pueblo: &ldquo;Se han equivocado de camino&rdquo; &hellip; invita. Afectuosamente y amargamente dice &ldquo;mi&rdquo; pueblo. Dios jam&aacute;s nos niega; nosotros somos su pueblo, el m&aacute;s malvado de los hombres, la m&aacute;s malvada de las mujeres, los m&aacute;s malvados del pueblo son sus hijos. Y este es Dios: &iexcl;jam&aacute;s, jam&aacute;s nos repudia! Dice siempre: &ldquo;Hijo, ven&rdquo;. Y este es el amor de nuestro Padre; esta es la misericordia de Dios. Tener un padre as&iacute; nos da esperanza, nos da confianza. Esta pertenencia deber&iacute;a ser vivida en la confianza y en la obediencia, con la conciencia que todo es un don que viene del amor del Padre. En cambio, est&aacute; ah&iacute; la vanidad, la necedad y la idolatr&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor eso, ahora el profeta se dirige directamente a este pueblo con palabras severas para ayudarlo a entender la gravedad de su culpa: &laquo;&iexcl;Ay, naci&oacute;n pecadora, [&hellip;] hijos pervertidos! &iexcl;Han abandonado al Se&ntilde;or, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto atr&aacute;s!&raquo; (v. 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa consecuencia del pecado es un estado de sufrimiento, del cual sufre las consecuencias tambi&eacute;n el pa&iacute;s, devastado y convertido en un desierto, al punto que Si&oacute;n &ndash; es decir, Jerusal&eacute;n &ndash; se hace inhabitable. Donde existe el rechazo a Dios, a su paternidad, no hay m&aacute;s vida posible, la existencia pierde sus ra&iacute;ces, todo aparece pervertido y destruido. Todav&iacute;a, incluso este momento doloroso est&aacute; en virtud de la salvaci&oacute;n. La es dada para que el pueblo pueda experimentar la amargura de quien abandona a Dios, e luego confrontarse con el vac&iacute;o desolador de una opci&oacute;n de muerte. El sufrimiento, consecuencia inevitable de una decisi&oacute;n autodestructiva, debe hacer reflexionar al pecador para abrirse a la conversi&oacute;n y al perd&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY este es el camino de la misericordia divina: Dios no nos trata seg&uacute;n nuestras culpas (Cfr. Sal 103,10). El castigo se convierte en un instrumento para inducir a la reflexi&oacute;n. Se comprende as&iacute; que Dios perdona a su pueblo, le da la gracia y no destruye todo, pero deja abierta siempre la puerta a la esperanza. La salvaci&oacute;n implica la decisi&oacute;n de escuchar y dejarse convertir, pero permanece siempre como un don gratuito. El Se&ntilde;or, pues, en su misericordia, indica un camino que no es aquel de los sacrificios rituales, sino m&aacute;s bien el de la justicia. El culto es criticado no porque sea in&uacute;til en s&iacute; mismo, sino porque, en vez de expresar la conversi&oacute;n, pretende sustituirla; y se convierte as&iacute; en b&uacute;squeda de la propia justicia, creando falsas convicciones que sean los sacrificios a salvar, no la misericordia divina que perdona el pecado. Para entenderla bien: cuando alguien est&aacute; enfermo va al m&eacute;dico; cuando uno se siente pecador va al Se&ntilde;or. Pero en vez de ir al m&eacute;dico, va al curandero no sana. Muchas veces preferimos ir por caminos equivocados, buscando una justificaci&oacute;n, una justicia, una paz que nos es donada como don del propio Se&ntilde;or si no vamos y lo buscamos a &Eacute;l. Dios, dice el profeta Isa&iacute;as, no le agrada la sangre de toros y de corderos (v. 11), sobre todo si la ofrenda es hecha con las manos manchadas por la sangre de los hermanos (v. 15). Pero yo pienso en algunos benefactores de la Iglesia que vienen con sus ofrendas &ndash; &ldquo;Tome para la Iglesia esta ofrenda&rdquo; &ndash; es fruto de la sangre de tanta gente explotada, maltratada, esclavizada con el trabajo mal pagado! Yo dir&eacute; a esta gente: &ldquo;Por favor, ll&eacute;vate tu dinero, qu&eacute;malo&rdquo;. El pueblo de Dios, es decir la Iglesia, no necesita dinero sucio, necesita de corazones abiertos a la misericordia de Dios. Es necesario acercarse a Dios con manos purificadas, evitando el mal y practicando el bien y la justicia. Que bello como termina el profeta: &laquo;&iexcl;Cesen de hacer el mal &ndash; exhorta el profeta &ndash; aprendan a hacer el bien! &iexcl;Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al hu&eacute;rfano, defiendan a la viuda!&raquo; (vv. 16-17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPiensen en tantos pr&oacute;fugos que desembarcan en Europa y no saben a d&oacute;nde ir. Entonces, dice el Se&ntilde;or, los pecados, incluso si fueran como la escarlata, se har&aacute;n blancos como la nieve, y c&aacute;ndidos como la lana, y el pueblo podr&aacute; nutrirse de los bienes de la tierra y vivir en la paz (v. 19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs este el milagro del perd&oacute;n que Dios; el perd&oacute;n que Dios como Padre, quiere donar a su pueblo. La misericordia de Dios es ofrecida a todos, y estas palabras del profeta valen tambi&eacute;n hoy para todos nosotros, llamados a vivir como hijos de Dios. Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 02 Mar. 16 (ACI).- El Papa Francisco dedic&oacute; su catequesis de hoy en la Audiencia General de este mi&eacute;rcoles a hablar de la relaci&oacute;n entre el pueblo de Israel (la Iglesia) y Dios: la de un padre con su hijo. &ldquo;La salvaci&oacute;n implica la decisi&oacute;n de escuchar y dejarse convertir, pero permanece siempre como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-relacion-de-dios-padre-con-su-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTO: Catequesis del Papa Francisco sobre la relaci\u00f3n de Dios Padre con su Iglesia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1704","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1704"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1704\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}