{"id":17314,"date":"2017-08-09T05:05:02","date_gmt":"2017-08-09T10:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-papa-francisco-sobre-el-perdon-como-motor-de-esperanza\/"},"modified":"2017-08-09T05:05:02","modified_gmt":"2017-08-09T10:05:02","slug":"texto-catequesis-papa-francisco-sobre-el-perdon-como-motor-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-papa-francisco-sobre-el-perdon-como-motor-de-esperanza\/","title":{"rendered":"TEXTO: Catequesis Papa Francisco sobre el perd\u00f3n como motor de esperanza"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 09 Ago. 17 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco dedic&oacute; la catequesis de la Audiencia General del mi&eacute;rcoles al perd&oacute;n y record&oacute; que &ldquo;desde el inicio de su ministerio en Galilea, Jes&uacute;s se acerca a los leprosos, a los endemoniados, a todos los enfermos y los marginados&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n asegur&oacute; que &ldquo;nos hace bien pensar que Dios no ha elegido como primera amalgama para formar su Iglesia a las personas que no se equivocan jam&aacute;s. La Iglesia es un pueblo de pecadores que experimentan la misericordia y el perd&oacute;n de Dios&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis del Papa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHemos escuchado la reacci&oacute;n de los comensales de Sim&oacute;n el fariseo: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?&raquo; (Lc 7,49). Jes&uacute;s ha apenas realizado un gesto escandaloso. Una mujer de la ciudad, conocida por todos como una pecadora, ha entrado en la casa de Sim&oacute;n, se ha inclinado a los pies de Jes&uacute;s y ha derramado sobre sus pies &oacute;leo perfumado. Todos los que estaban ah&iacute; en la mesa murmuraban: si Jes&uacute;s es un profeta, no deber&iacute;a aceptar gestos de este g&eacute;nero de una mujer como esta. Desprecio. Aquellas mujeres, pobrecitas, que s&oacute;lo serv&iacute;an para ser visitadas a escondidas, incluso por los jefes, o para ser lapidadas. Seg&uacute;n la mentalidad de ese tiempo, entre el santo y el pecador, entre lo puro y lo impuro, la separaci&oacute;n ten&iacute;a que ser neta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPero la actitud de Jes&uacute;s es diversa. Desde el inicio de su ministerio en Galilea, &Eacute;l se acerca a los leprosos, a los endemoniados, a todos los enfermos y los marginados. Un comportamiento de este tipo no era para nada habitual, tanto es as&iacute; que esta simpat&iacute;a de Jes&uacute;s por los excluidos, los &ldquo;intocables&rdquo;, ser&aacute; una de las cosas que m&aacute;s desconcertaran a sus contempor&aacute;neos. Ah&iacute; donde hay una persona que sufre, Jes&uacute;s se hace cargo, y ese sufrimiento se hace suyo. Jes&uacute;s no predica que la condici&oacute;n de pena debe ser soportada con hero&iacute;smo, a la manera de los fil&oacute;sofos estoicos. Jes&uacute;s comparte el dolor humano, y cuando lo encuentra, de su interior emerge esa actitud que caracteriza el cristianismo: la misericordia. Jes&uacute;s, ante el dolor humano siente misericordia; el coraz&oacute;n de Jes&uacute;s es misericordioso. Jes&uacute;s siente compasi&oacute;n. Literalmente: Jes&uacute;s siente estremecer sus v&iacute;sceras. Cuantas veces en los evangelios encontramos reacciones de este tipo. El coraz&oacute;n de Cristo encarna y revela el coraz&oacute;n de Dios, y ah&iacute; donde existe un hombre o una mujer que sufre, quiere su sanaci&oacute;n, su liberaci&oacute;n, su vida plena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs por esto que Jes&uacute;s abre los brazos a los pecadores. Cuanta gente perdura tambi&eacute;n hoy en una vida equivocada porque no encuentra a nadie disponible a mirarlo o verlo de modo diverso, con los ojos, mejor dicho, con el coraz&oacute;n de Dios, es decir, mirarlos con esperanza. Jes&uacute;s en cambio, ve una posibilidad de resurrecci&oacute;n incluso en quien ha acumulado tantas elecciones equivocadas. Jes&uacute;s siempre est&aacute; ah&iacute;, con el coraz&oacute;n abierto; donando esa misericordia que tiene en el coraz&oacute;n; perdona, abraza, entiende, se acerca&hellip; &iexcl;Eh, as&iacute; es Jes&uacute;s!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA veces olvidamos que para Jes&uacute;s no se ha tratado de un amor f&aacute;cil, de poco precio. Los evangelios registran las primeras reacciones negativas en relaci&oacute;n a Jes&uacute;s justamente cuando &Eacute;l perdon&oacute; los pecados de un hombre (Cfr. Mc 2,1-12). Era un hombre que sufr&iacute;a doblemente: porque no pod&iacute;a caminar y porque se sent&iacute;a &ldquo;equivocado&rdquo;. Y Jes&uacute;s entiende que el segundo dolor es m&aacute;s grande que el primero, tanto que lo acoge enseguida con un anuncio de liberaci&oacute;n: &laquo;Hijo, tus pecados te son perdonados&raquo; (v. 5). Libera de aquel sentimiento de opresi&oacute;n de sentirse equivocado. Es entonces que algunos escribas &ndash; aquellos que se creen perfectos: yo pienso en tantos cat&oacute;licos que se creen perfectos y desprecian a los dem&aacute;s&hellip; es triste esto &ndash; algunos escribas all&iacute; presentes se escandalizan por las palabras de Jes&uacute;s, que suenan como una blasfemia, porque s&oacute;lo Dios puede perdonar los pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNosotros que estamos acostumbrados a experimentar el perd&oacute;n de los pecados, quiz&aacute;s demasiado a &ldquo;buen precio&rdquo;, deber&iacute;amos algunas veces recordarnos cuanto le hemos costado al amor de Dios. Cada uno de nosotros ha costado bastante: &iexcl;la vida de Jes&uacute;s! &Eacute;l lo habr&iacute;a dado por cada uno de nosotros. Jes&uacute;s no va a la cruz porque cura a los enfermos, porque predica la caridad, porque proclama las bienaventuranzas. El Hijo de Dios va a la cruz sobre todo porque perdona: perdona los pecados, porque quiere la liberaci&oacute;n total, definitiva del coraz&oacute;n del hombre. Porque no acepta que el ser humano consuma toda su existencia con este &ldquo;tatuaje&rdquo; imborrable, con el pensamiento de no poder ser acogido por el coraz&oacute;n misericordioso de Dios. Y con estos sentimientos Jes&uacute;s va al encuentro: de los pecadores, de los cuales todos nosotros somos los primeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAs&iacute; los pecadores son perdonados. No solamente son consolados a nivel psicol&oacute;gico: el perd&oacute;n nos consuela mucho, porque son liberados del sentimiento de culpa. Jes&uacute;s hace mucho m&aacute;s: ofrece a las personas que se han equivocado la esperanza de una vida nueva. &ldquo;Pero, Se&ntilde;or, yo soy un trapo&rdquo; &ndash; &ldquo;Pero, mira adelante y te hago un coraz&oacute;n nuevo&rdquo;. Esta es la esperanza que nos da Jes&uacute;s. Una vida marcada por el amor. Mateo el publicano se convierte en ap&oacute;stol de Cristo: Mateo, que era un traidor de la patria, un explotador de la gente. Zaqueo, rico corrupto: este seguramente ten&iacute;a un t&iacute;tulo en coimas, &iquest;eh?, Zaqueo, rico corrupto de Jeric&oacute;, se transforma en un benefactor de los pobres. La mujer de Samaria, que ten&iacute;a cinco maridos y ahora convive con otro, recibe la promesa del &ldquo;agua viva&rdquo; que podr&aacute; brotar por siempre dentro de ella. (Cfr. Jn 4,14). Y as&iacute;, cambia el coraz&oacute;n, Jes&uacute;s; hace as&iacute; con todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNos hace bien pensar que Dios no ha elegido como primera amalgama para formar su Iglesia a las personas que no se equivocan jam&aacute;s. La Iglesia es un pueblo de pecadores que experimentan la misericordia y el perd&oacute;n de Dios. Pedro ha entendido m&aacute;s la verdad de s&iacute; mismo al canto del gallo, en vez que de sus impulsos de generosidad, que le hench&iacute;an el pecho, haci&eacute;ndolo sentir superior a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHermanos y hermanas, somos todos pobres pecadores, necesitados de la misericordia de Dios que tiene la fuerza de transformarnos y devolvernos la esperanza, y esto cada d&iacute;a. &iexcl;Y lo hace! Y a la gente que ha entendido esta verdad fundamental, Dios regala la misi&oacute;n m&aacute;s bella del mundo, es decir, el amor por los hermanos y las hermanas, y el anuncio de una misericordia que &Eacute;l no niega a ninguno. Y esta es nuestra esperanza. Vayamos adelante con esta confianza en el perd&oacute;n, en el amor misericordioso de Jes&uacute;s. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: Es triste que algunos cat&oacute;licos se crean perfectos y desprecien al resto https:\/\/t.co\/yJ0eSi90Q1<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 9 de agosto de 2017<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 09 Ago. 17 (ACI).- El Papa Francisco dedic&oacute; la catequesis de la Audiencia General del mi&eacute;rcoles al perd&oacute;n y record&oacute; que &ldquo;desde el inicio de su ministerio en Galilea, Jes&uacute;s se acerca a los leprosos, a los endemoniados, a todos los enfermos y los marginados&rdquo;. Tambi&eacute;n asegur&oacute; que &ldquo;nos hace bien pensar que Dios &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-papa-francisco-sobre-el-perdon-como-motor-de-esperanza\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTO: Catequesis Papa Francisco sobre el perd\u00f3n como motor de esperanza\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-17314","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17314","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17314"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17314\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}