{"id":17879,"date":"2017-08-29T08:15:01","date_gmt":"2017-08-29T13:15:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/cristo-nos-invita-a-pensar-como-dios-y-no-como-los-hombres\/"},"modified":"2017-08-29T08:15:01","modified_gmt":"2017-08-29T13:15:01","slug":"cristo-nos-invita-a-pensar-como-dios-y-no-como-los-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/cristo-nos-invita-a-pensar-como-dios-y-no-como-los-hombres\/","title":{"rendered":"\u201cCristo nos invita a pensar como Dios y no como los hombres\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>Ciclo A \u2013 Textos: Jr 20, 7-9; Rm 12, 1-2; Mt 16, 21-27<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teolog\u00eda Espiritual, profesor en el Noviciado de la Legi\u00f3n de Cristo en Monterrey (M\u00e9xico) y asistente del apostolado <em>Logos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Idea principal<\/strong>: O pensamos como Dios o pensamos como el mundo y los hombres. No hay otra opci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Resumen del mensaje<\/strong>: Cuando Jes\u00fas anuncia por primera vez que va a Jerusal\u00e9n a padecer y que all\u00ed ser\u00e1 entregado a muerte, y resucitar\u00e1 al tercer d\u00eda, se encuentra con la reacci\u00f3n, de buena fe pero exagerada, de Pedro que quiere impedir ese fracaso a Cristo. La respuesta de Jes\u00fas hoy no es ciertamente de alabanza, como en el domingo pasado, sino una de las m\u00e1s duras palabras que salieron de su boca: <em>\u201cAp\u00e1rtate de m\u00ed, Satan\u00e1s\u201d.<\/em> Cristo le invita \u2013nos invita- a pensar como Dios y no como los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Puntos de la idea principal<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>En primer lugar<\/em><\/strong>, los hombres pensamos de ordinario <em>en clave de \u00e9xito<\/em>, y no de fracaso. Y cuando no viene ese \u00e9xito, nos invade la depresi\u00f3n, el desaliento y la tristeza. Preguntemos, si no, al profeta Jerem\u00edas en la primera lectura. Profeta del tiempo final del destierro y figura de Jes\u00fas en su camino de pasi\u00f3n, y de todo cristiano que quiera ser consecuente con su fe. Era joven y el ministerio que le toc\u00f3 no era nada f\u00e1cil: anunciar desgracias, si no cambiaban de conducta y de planes incluso pol\u00edticos de alianzas. Nadie le hizo caso. Le persiguieron, le ridiculizaron. Ni en su familia ni en la sociedad encontr\u00f3 apoyo. Jerem\u00edas sufri\u00f3 angustia, crisis personal y pens\u00f3 en abandonar su misi\u00f3n prof\u00e9tica. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil es acomodarse a las palabras de los gobernantes y del pueblo para granjearnos el \u00e9xito y el aplauso! Los profetas verdaderos, los cristianos verdaderos, no suelen ser populares y a menudo acaban mal por denunciar injusticias. En esos momentos, miremos a Cristo en Getseman\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>En segundo lugar<\/em><\/strong>, los hombres pensamos de ordinario <em>en clave de poder y ambici\u00f3n<\/em>, y no de humildad y desprendimiento. A Pedro no le cabe en la cabeza la idea de la humillaci\u00f3n, del despojo, del \u00faltimo lugar. No hab\u00eda entendido que toda autoridad se debe ejercerla como servicio, y no como dominio. \u00a1Le quedaba tanto por madurar! Nos queda tanto por madurar. Pensamos como los hombres y no como Dios. A esto lo llama el Papa Francisco \u201cmundanidad\u201d (<em>Evangelii gaudium<\/em>, nn. 93-97). Y cuando Pedro entendi\u00f3, afront\u00f3 todo tipo de persecuciones, hasta la muerte final en Roma, en tiempos de Ner\u00f3n, como testigo de Cristo. Los proyectos humanos van por otros caminos, de ventajas materiales y manipulaciones para poder prosperar y ser m\u00e1s que los dem\u00e1s y dominar a cuantos m\u00e1s mejor. Pero los proyectos de Dios son otros.<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>Finalmente,<\/em><\/strong> los hombres pensamos de ordinario <em>en clave de comodidad<\/em>, y no de cruz. Ni a Pedro ni a nosotros nos gusta la cruz, ya sea f\u00edsica \u2013enfermedades-, moral \u2013abandono, calumnia, incomprensi\u00f3n- o espiritual \u2013noches oscuras del alma que nada ve ni siente; s\u00f3lo hay un t\u00fanel oscuro. \u00bfA qui\u00e9n le gusta la cruz? Ya nos avis\u00f3 Jes\u00fas. No nos prometi\u00f3 que su seguimiento ser\u00eda f\u00e1cil y c\u00f3modo. <em>\u201cCarga con la cruz y s\u00edgueme\u201d.<\/em> Preferimos un cristianismo \u201ca la carta\u201d, aceptando algunas cosas del evangelio y omitiendo otras. Queremos Tabor, no Calvario. Queremos consuelo y euforia, no renuncia ni sacrificio. La cruz la tenemos, tal vez, como adorno en las paredes o colgada del cuello. Pero que esa cruz se hunda en nuestras carnes y en nuestro coraz\u00f3n, de ninguna manera. La clave para cuando nos visita la cruz de Cristo nos la da san Pablo en la segunda lectura de hoy a los romanos: ofrecernos a Dios como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. S\u00f3lo as\u00ed pensaremos como Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Para reflexionar<\/strong>: \u00bfPensamos como Dios en materia de negocios, de moral sexual, de pol\u00edtica, de relaciones humanas? Dice el papa Francisco: <em>\u201cLa mundanidad espiritual, que se esconde detr\u00e1s de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, es buscar, en lugar de la gloria del Se\u00f1or, la gloria humana y el bienestar personal\u2026Si invadiera la Iglesia (esta mundanidad) ser\u00eda infinitamente m\u00e1s desastrosa que cualquier otra mundanidad simplemente moral\u201d<\/em>(Evangelii gaudium, n. 93).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Para rezar<\/strong>: Se\u00f1or, aqu\u00ed tienes mi mente. Sabes que a veces pienso como el mundo, con las categor\u00edas del mundo. Hoy quiero convertir mi mente a Ti, para que piense como T\u00fa, tenga tus mismos criterios. No quiero escuchar de tus labios lo que dijiste a Pedro: <em>\u201cAl\u00e9jate de m\u00ed, Satan\u00e1s; piensas como los hombres, no como Dios\u201d.<\/em> Me encantar\u00eda poder decir como san Pablo: <em>\u201c<\/em><em>Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en m\u00ed<\/em>\u201d (G\u00e1l 2, 20), quien piensa en m\u00ed, quien ama en m\u00ed, quien decide en m\u00ed\u201d. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para cualquier pregunta o sugerencia, contacte a este email: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"mailto:arivero@legionaries.org\">arivero@legionaries.org<\/a><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciclo A \u2013 Textos: Jr 20, 7-9; Rm 12, 1-2; Mt 16, 21-27 Antonio Rivero, L.C. 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