{"id":17916,"date":"2017-08-30T07:05:02","date_gmt":"2017-08-30T12:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-memoria-de-la-vocacion\/"},"modified":"2017-08-30T07:05:02","modified_gmt":"2017-08-30T12:05:02","slug":"texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-memoria-de-la-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-memoria-de-la-vocacion\/","title":{"rendered":"TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre la memoria de la vocaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 30 Ago. 17 (ACI).-<br \/>\n\tEn su catequesis pronunciada este mi&eacute;rcoles en la Plaza de San Pedro durante la Audiencia General, el Papa Francisco se&ntilde;al&oacute; que para ser predicador de Jes&uacute;s es m&aacute;s efectivo transmitir la fe con la alegr&iacute;a de la mirada que con las herramientas de la ret&oacute;rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Uno se convierte en predicador de Jes&uacute;s, no afinando las herramientas de la ret&oacute;rica, sino custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Muchos cristianos, muchos de nosotros, vemos que con los ojos se transmite la alegr&iacute;a de la fe&rdquo;, subray&oacute; el Santo Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHoy quisiera regresar sobre un tema importante: la relaci&oacute;n entre la esperanza y la memoria, con particular referencia a la memoria de la vocaci&oacute;n. Y tomo como &iacute;cono la llamada de los primeros disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s. En sus memorias se qued&oacute; tan marcada esta experiencia, que alguno registr&oacute; incluso la hora: &laquo;Era alrededor de las cuatro de la tarde&raquo; (Jn 1,39). El evangelista Juan narra el episodio como un n&iacute;tido recuerdo de juventud, que se qued&oacute; intacto en su memoria de anciano: porque Juan escribi&oacute; estas cosas cuando era anciano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl encuentro hab&iacute;a sucedi&oacute; cerca del r&iacute;o Jord&aacute;n, donde Juan Bautista bautizaba; y aquellos j&oacute;venes galileos hab&iacute;an escogido al Bautista como gu&iacute;a espiritual. Un d&iacute;a llega Jes&uacute;s, y se hizo bautizar en el r&iacute;o. Al d&iacute;a siguiente pas&oacute; de nuevo, y entonces el que bautizaba &ndash; es decir, Juan Bautista &ndash; dijo a dos de sus disc&iacute;pulos: &laquo;Este es el Cordero de Dios&raquo; (v. 36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY para estos dos fue la &ldquo;centella&rdquo;. Dejaron a su primer maestro y se pusieron en el seguimiento de Jes&uacute;s. Por el camino, &Eacute;l se gira hacia ellos y les plantea la pregunta decisiva: &nbsp;&laquo;&iquest;Qu&eacute; quieren?&raquo; (v. 38). Jes&uacute;s aparece en los Evangelio como un experto del coraz&oacute;n humano. En ese momento hab&iacute;a encontrado a dos j&oacute;venes en b&uacute;squeda, sanamente inquietos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDe hecho, &iquest;qu&eacute; juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido? Los j&oacute;venes que no buscan nada, no son j&oacute;venes, son jubilados, han envejecido antes de tiempo. Es triste ver j&oacute;venes jubilados. Y Jes&uacute;s, a trav&eacute;s de todo el Evangelio, en todos los encuentros que le suceden a lo largo del camino, se presenta como un &ldquo;incendiario&rdquo; de corazones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDe ah&iacute; &eacute;sta pregunta que busca hacer emerger el deseo de vida y de felicidad que cada joven se lleva dentro: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; cosa buscas?&rdquo;. Hoy quisiera preguntarles a los j&oacute;venes que est&aacute;n aqu&iacute; en la Plaza y a aquellos que nos escuchan a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;T&uacute;, que eres joven, qu&eacute; cosa buscas? &iquest;Qu&eacute; cosa buscas en tu coraz&oacute;n?&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa vocaci&oacute;n de Juan y de Andr&eacute;s comienza as&iacute;: es el inicio de una amistad con Jes&uacute;s tan fuerte que impone una comuni&oacute;n de vida y de pasiones con &Eacute;l. Los dos disc&iacute;pulos comienzan a estar con Jes&uacute;s y enseguida se transforman en misioneros, porque cuando termina el encuentro no regresan a casa tranquilos: tanto es as&iacute; que sus respectivos hermanos &ndash; Sim&oacute;n y Santiago &ndash; son enseguida incluidos en el seguimiento. Fueron donde estaban ellos y les han dicho: &ldquo;&iexcl;Hemos encontrado al Mes&iacute;as, hemos encontrado a un gran profeta!&rdquo;, dan la noticia. Son misioneros de ese encuentro. Fue un encuentro tan conmovedor, tan feliz que los disc&iacute;pulos recordaran por siempre ese d&iacute;a que ilumin&oacute; y orient&oacute; su juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iquest;C&oacute;mo se descubre la propia vocaci&oacute;n en este mundo? Se puede descubrir de varios modos, pero esta p&aacute;gina del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegr&iacute;a del encuentro con Jes&uacute;s. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocaci&oacute;n verdadera inicia con un encuentro con Jes&uacute;s que nos dona una alegr&iacute;a y una esperanza nueva; y nos conduce, incluso a trav&eacute;s de pruebas y dificultades, a un encuentro siempre m&aacute;s pleno, crece, ese encuentro, m&aacute;s grande, ese encuentro con &Eacute;l y a la plenitud de la alegr&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Se&ntilde;or no quiere hombres y mujeres que caminan detr&aacute;s de &Eacute;l de mala gana, sin tener en el coraz&oacute;n el viento de la felicidad. Ustedes, que est&aacute;n aqu&iacute; en la Plaza, les pregunto &ndash; cada uno responda a s&iacute; mismo &ndash; ustedes, &iquest;tienen en el coraz&oacute;n el viento de la felicidad? Cada uno se pregunte: &iquest;Yo tengo dentro de m&iacute;, en el coraz&oacute;n, el viento de la felicidad? Jes&uacute;s quiere personas que han experimentado que estar con &Eacute;l nos da una felicidad inmensa, que se puede renovar cada d&iacute;a de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUn disc&iacute;pulo del Reino de Dios que no sea gozoso no evangeliza este mundo, es uno triste. Se convierte en predicador de Jes&uacute;s no afinando las armas de la ret&oacute;rica: t&uacute; puedes hablar, hablar, hablar pero si no hay otra cosa. &iquest;C&oacute;mo se convierte en predicador de Jes&uacute;s? Custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Vemos a tantos cristianos, incluso entre nosotros, que con los ojos te transmiten la alegr&iacute;a de la fe: con los ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor este motivo el cristiano &ndash; como la Virgen Mar&iacute;a &ndash; custodia la llama de su enamoramiento: enamorados de Jes&uacute;s. Cierto, hay pruebas en la vida, existen momentos en los cuales se necesita ir adelante no obstante el fr&iacute;o y el viento contrario, no obstante tantas amarguras. Pero los cristianos conocen el camino que conduce a aquel sagrado fuego que los ha encendido una vez por siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY por favor, le pido: no escuchemos a personas desilusionadas e infelices; no escuchemos a quien recomienda c&iacute;nicamente no cultivar la esperanza en la vida; no confiemos en quien apaga desde el inicio todo entusiasmo diciendo que ning&uacute;n proyecto vale el sacrificio de toda una vida; no escuchemos a los &ldquo;viejos&rdquo; de coraz&oacute;n que sofocan la euforia juvenil. Vayamos donde los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCultivemos en cambio, sanas utop&iacute;as: Dios nos quiere capaces de so&ntilde;ar como &Eacute;l y con &Eacute;l, mientras caminamos bien atentos a la realidad. So&ntilde;ar en un mundo diferente. Y si un sue&ntilde;o se apaga, volver a so&ntilde;arlo de nuevo, recurriendo con esperanza a la memoria de los or&iacute;genes, a esas brazas que, tal vez despu&eacute;s de una vida no tan buena, est&aacute;n escondidas bajo las cenizas del primer encuentro con Jes&uacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs esta pues, una din&aacute;mica fundamental de la vida cristiana: recordarse de Jes&uacute;s. Pablo dec&iacute;a a su disc&iacute;pulo: &ldquo;Recu&eacute;rdate de Jesucristo&rdquo; (2 Tim 2,8); este es el consejo del gran San Pablo: &ldquo;Recu&eacute;rdate de Jesucristo&rdquo;. Recordarse de Jes&uacute;s, del fuego de amor con el cual un d&iacute;a hemos concebido nuestra vida como un proyecto de bien, y a vivificar con esta llama nuestra esperanza. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQuieres ser un verdadero predicador de Jes\u00fas? El Papa Francisco explica c\u00f3mo https:\/\/t.co\/wxr7vAkXYg<\/p>\n<p>&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 30 de agosto de 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 30 Ago. 17 (ACI).- En su catequesis pronunciada este mi&eacute;rcoles en la Plaza de San Pedro durante la Audiencia General, el Papa Francisco se&ntilde;al&oacute; que para ser predicador de Jes&uacute;s es m&aacute;s efectivo transmitir la fe con la alegr&iacute;a de la mirada que con las herramientas de la ret&oacute;rica. &ldquo;Uno se convierte en predicador &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-memoria-de-la-vocacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre la memoria de la vocaci\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-17916","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17916","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17916"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17916\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17916"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17916"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17916"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}