{"id":17919,"date":"2017-08-30T08:40:04","date_gmt":"2017-08-30T13:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/es-posible-un-mundo-distinto-dijo-el-papa-en-la-catequesis\/"},"modified":"2017-08-30T08:40:04","modified_gmt":"2017-08-30T13:40:04","slug":"es-posible-un-mundo-distinto-dijo-el-papa-en-la-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/es-posible-un-mundo-distinto-dijo-el-papa-en-la-catequesis\/","title":{"rendered":"Es posible un mundo distinto, dijo el Papa en la catequesis"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/08\/30\/ANSA1242686_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;La propia vocaci&oacute;n en este mundo se puede descubrir de varios modos, pero esta p&aacute;gina del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegr&iacute;a del encuentro con Jes&uacute;s. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocaci&oacute;n verdadera inicia con un encuentro con Jes&uacute;s que nos dona una alegr&iacute;a y una esperanza nueva; y nos conduce, incluso a trav&eacute;s de pruebas y dificultades, a un encuentro siempre m&aacute;s pleno&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco reflexion&oacute; en la Audiencia General del &uacute;ltimo mi&eacute;rcoles de agosto, sobre la relaci&oacute;n entre la esperanza y la memoria de la vocaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre &ldquo;la esperanza&rdquo;, el Obispo de Roma dijo que, &ldquo;el Se&ntilde;or no quiere hombres y mujeres que caminan detr&aacute;s de &Eacute;l de mala gana, sin tener en el coraz&oacute;n el viento de la felicidad&rdquo;. Jes&uacute;s, dijo el Papa, quiere personas que han experimentado que estar con &Eacute;l nos da una felicidad inmensa, que se puede renovar cada d&iacute;a de la vida. &ldquo;Un disc&iacute;pulo del Reino de Dios que no sea gozoso no evangeliza este mundo, es uno triste. Se convierte en predicador de Jes&uacute;s no afinando las armas de la ret&oacute;rica: t&uacute; puedes hablar, hablar, hablar pero si no hay otra cosa&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Texto y audio completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_11394962\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00593988.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Hoy quisiera regresar sobre un tema importante: la relaci&oacute;n entre la esperanza y la memoria, con particular referencia a la memoria de la vocaci&oacute;n. Y tomo como &iacute;cono la llamada de los primeros disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s. En sus memorias se qued&oacute; tan marcada esta experiencia, que alguno registr&oacute; incluso la hora: &laquo;Era alrededor de las cuatro de la tarde&raquo; (Jn 1,39). El evangelista Juan narra el episodio como un n&iacute;tido recuerdo de juventud, que se qued&oacute; intacto en su memoria de anciano: porque Juan escribi&oacute; estas cosas cuando era anciano.<\/p>\n<p>El encuentro hab&iacute;a sucedi&oacute; cerca del r&iacute;o Jord&aacute;n, donde Juan Bautista bautizaba; y aquellos j&oacute;venes galileos hab&iacute;an escogido al Bautista como gu&iacute;a espiritual. Un d&iacute;a llega Jes&uacute;s, y se hizo bautizar en el r&iacute;o. Al d&iacute;a siguiente pas&oacute; de nuevo, y entonces el que bautizaba &ndash; es decir, Juan Bautista &ndash; dijo a dos de sus disc&iacute;pulos: &laquo;Este es el Cordero de Dios&raquo; (v. 36).<\/p>\n<p>Y para estos dos fue la &ldquo;centella&rdquo;. Dejaron a su primer maestro y se pusieron en el seguimiento de Jes&uacute;s. Por el camino, &Eacute;l se gira hacia ellos y les plantea la pregunta decisiva: &nbsp;&laquo;&iquest;Qu&eacute; quieren?&raquo; (v. 38). Jes&uacute;s aparece en los Evangelio como un experto del coraz&oacute;n humano. En ese momento hab&iacute;a encontrado a dos j&oacute;venes en b&uacute;squeda, sanamente inquietos. De hecho, &iquest;qu&eacute; juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido? Los j&oacute;venes que no buscan nada, no son j&oacute;venes, son jubilados, han envejecido antes de tiempo. Es triste ver j&oacute;venes jubilados. Y Jes&uacute;s, a trav&eacute;s de todo el Evangelio, en todos los encuentros que le suceden a lo largo del camino, se presenta como un &ldquo;incendiario&rdquo; de corazones. De ah&iacute; &eacute;sta pregunta que busca hacer emerger el deseo de vida y de felicidad que cada joven se lleva dentro: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; cosa buscas?&rdquo;. Hoy quisiera preguntarles a los j&oacute;venes que est&aacute;n aqu&iacute; en la Plaza y a aquellos que nos escuchan a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;T&uacute;, que eres joven, qu&eacute; cosa buscas? &iquest;Qu&eacute; cosa buscas en tu coraz&oacute;n?&rdquo;.<\/p>\n<p>La vocaci&oacute;n de Juan y de Andr&eacute;s comienza as&iacute;: es el inicio de una amistad con Jes&uacute;s tan fuerte que impone una comuni&oacute;n de vida y de pasiones con &Eacute;l. Los dos disc&iacute;pulos comienzan a estar con Jes&uacute;s y enseguida se transforman en misioneros, porque cuando termina el encuentro no regresan a casa tranquilos: tanto es as&iacute; que sus respectivos hermanos &ndash; Sim&oacute;n y Santiago &ndash; son enseguida incluidos en el seguimiento. Fueron donde estaban ellos y les han dicho: &ldquo;&iexcl;Hemos encontrado al Mes&iacute;as, hemos encontrado a un gran profeta!&rdquo;, dan la noticia. Son misioneros de ese encuentro. Fue un encuentro tan conmovedor, tan feliz que los disc&iacute;pulos recordaran por siempre ese d&iacute;a que ilumin&oacute; y orient&oacute; su juventud.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo se descubre la propia vocaci&oacute;n en este mundo? Se puede descubrir de varios modos, pero esta p&aacute;gina del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegr&iacute;a del encuentro con Jes&uacute;s. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocaci&oacute;n verdadera inicia con un encuentro con Jes&uacute;s que nos dona una alegr&iacute;a y una esperanza nueva; y nos conduce, incluso a trav&eacute;s de pruebas y dificultades, a un encuentro siempre m&aacute;s pleno, crece, ese encuentro, m&aacute;s grande, ese encuentro con &Eacute;l y a la plenitud de la alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>El Se&ntilde;or no quiere hombres y mujeres que caminan detr&aacute;s de &Eacute;l de mala gana, sin tener en el coraz&oacute;n el viento de la felicidad. Ustedes, que est&aacute;n aqu&iacute; en la Plaza, les pregunto &ndash; cada uno responda a s&iacute; mismo &ndash; ustedes, &iquest;tienen en el coraz&oacute;n el viento de la felicidad? Cada uno se pregunte: &iquest;Yo tengo dentro de m&iacute;, en el coraz&oacute;n, el viento de la felicidad? Jes&uacute;s quiere personas que han experimentado que estar con &Eacute;l nos da una felicidad inmensa, que se puede renovar cada d&iacute;a de la vida. Un disc&iacute;pulo del Reino de Dios que no sea gozoso no evangeliza este mundo, es uno triste. Se convierte en predicador de Jes&uacute;s no afinando las armas de la ret&oacute;rica: t&uacute; puedes hablar, hablar, hablar pero si no hay otra cosa. &iquest;C&oacute;mo se convierte en predicador de Jes&uacute;s? Custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Vemos a tantos cristianos, incluso entre nosotros, que con los ojos te transmiten la alegr&iacute;a de la fe: con los ojos.<\/p>\n<p>Por este motivo el cristiano &ndash; como la Virgen Mar&iacute;a &ndash; custodia la llama de su enamoramiento: enamorados de Jes&uacute;s. Cierto, hay pruebas en la vida, existen momentos en los cuales se necesita ir adelante no obstante el fr&iacute;o y el viento contrario, no obstante tantas amarguras. Pero los cristianos conocen el camino que conduce a aquel sagrado fuego que los ha encendido una vez por siempre.<\/p>\n<p>Y por favor, le pido: no escuchemos a personas desilusionadas e infelices; no escuchemos a quien recomienda c&iacute;nicamente no cultivar la esperanza en la vida; no confiemos en quien apaga desde el inicio todo entusiasmo diciendo que ning&uacute;n proyecto vale el sacrificio de toda una vida; no escuchemos a los &ldquo;viejos&rdquo; de coraz&oacute;n que sofocan la euforia juvenil. Vayamos donde los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza. Cultivemos en cambio, sanas utop&iacute;as: Dios nos quiere capaces de so&ntilde;ar como &Eacute;l y con &Eacute;l, mientras caminamos bien atentos a la realidad. So&ntilde;ar en un mundo diferente. Y si un sue&ntilde;o se apaga, volver a so&ntilde;arlo de nuevo, recurriendo con esperanza a la memoria de los or&iacute;genes, a esas brazas que, tal vez despu&eacute;s de una vida no tan buena, est&aacute;n escondidas bajo las cenizas del primer encuentro con Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Es esta pues, una din&aacute;mica fundamental de la vida cristiana: recordarse de Jes&uacute;s. Pablo dec&iacute;a a su disc&iacute;pulo: &ldquo;Recu&eacute;rdate de Jesucristo&rdquo; (2 Tim 2,8); este es el consejo del gran San Pablo: &ldquo;Recu&eacute;rdate de Jesucristo&rdquo;. Recordarse de Jes&uacute;s, del fuego de amor con el cual un d&iacute;a hemos concebido nuestra vida como un proyecto de bien, y a vivificar con esta llama nuestra esperanza. Gracias.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;La propia vocaci&oacute;n en este mundo se puede descubrir de varios modos, pero esta p&aacute;gina del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegr&iacute;a del encuentro con Jes&uacute;s. 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