{"id":18048,"date":"2017-09-04T10:40:04","date_gmt":"2017-09-04T15:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-a-la-comunidad-shalom-jovenes-no-se-miren-al-espejo-miren-hacia-los-demas\/"},"modified":"2017-09-04T10:40:04","modified_gmt":"2017-09-04T15:40:04","slug":"papa-a-la-comunidad-shalom-jovenes-no-se-miren-al-espejo-miren-hacia-los-demas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-a-la-comunidad-shalom-jovenes-no-se-miren-al-espejo-miren-hacia-los-demas\/","title":{"rendered":"Papa a la Comunidad Shalom: \u201cJ\u00f3venes, no se miren al espejo, miren hacia los dem\u00e1s\u201d"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/08\/27\/ANSA1241401_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_11441157\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00594413.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Jes&uacute;s nos recuerda que su v&iacute;a es la v&iacute;a del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de s&iacute;. Estamos llamados a no dejarnos absorber por la visi&oacute;n de este mundo, sino a ser siempre m&aacute;s conscientes de la necesidad y de la fatiga para nosotros cristianos de caminar contra corriente y en salida&rdquo;, lo dijo el Papa Francisco antes de rezar la oraci&oacute;n mariana del &Aacute;ngelus del primer domingo de septiembre.<\/p>\n<p>En su alocuci&oacute;n del Vig&eacute;simo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre retom&oacute; el pasaje del Evangelio de Mateo (Mt 16,21-27) en el que se narra la confesi&oacute;n de Pedro, la &ldquo;roca&rdquo;, dijo el Papa, sobre la cual Jes&uacute;s quiere construir su Iglesia. &ldquo;Hoy, en fuerte contraste &ndash; agreg&oacute; el Pont&iacute;fice &ndash; Mateo nos muestra la reacci&oacute;n del mismo Pedro cuando Jes&uacute;s revela a sus disc&iacute;pulos que en Jerusal&eacute;n deber&aacute; sufrir, ser asesinado y resucitar&rdquo;. La reacci&oacute;n y las palabras de Pedro son contestadas por el Maestro, se&ntilde;al&oacute; el Papa, y aquel que un momento antes, era una &ldquo;piedra&rdquo; s&oacute;lida para que Jes&uacute;s pudiera construir sobre ella su comunidad, enseguida se convierte en un obst&aacute;culo, una piedra de obst&aacute;culo en el camino del Mes&iacute;as.<\/p>\n<p>El Maestro dirigi&eacute;ndose a todos aquellos que lo segu&iacute;an, subray&oacute; el Pont&iacute;fice, presenta con claridad la v&iacute;a a seguir: &laquo;El que quiera venir detr&aacute;s de m&iacute;, que renuncie a s&iacute; mismo, que cargue con su cruz y me siga&raquo;. &ldquo;Siempre, incluso hoy &ndash; afirm&oacute; el Obispo de Roma &ndash; la tentaci&oacute;n es aquella de querer seguir a un Cristo sin cruz, es m&aacute;s, de ense&ntilde;ar a Dios el camino justo. Pero Jes&uacute;s &ndash; precis&oacute; el Papa &ndash; nos recuerda que su v&iacute;a es la v&iacute;a del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de s&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Pero la propuesta de Jes&uacute;s no se queda ah&iacute;, el Maestro, agreg&oacute; el Santo Padre, completa su propuesta con palabras que expresan sabidur&iacute;a y desaf&iacute;an la mentalidad y los comportamientos egoc&eacute;ntricos: &laquo;&Eacute;l que quiera salvar su vida, la perder&aacute;; y el que pierda su vida a causa de m&iacute;, la encontrar&aacute;&raquo;. &ldquo;En esta paradoja &ndash; se&ntilde;al&oacute; el Papa Francisco &ndash; est&aacute; contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla que s&oacute;lo el amor da sentido y felicidad a la vida&rdquo;.<\/p>\n<p>Antes de rezar a la Madre de Dios, el Papa Francisco record&oacute; que en la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a revivimos el misterio de la cruz y que &ldquo;cada vez que participamos en la Santa Misa, el amor de Cristo crucificado y resucitado se comunica a nosotros como alimento y bebida, para que podamos seguirlo a &Eacute;l en el camino de cada d&iacute;a, en el concreto servicio a los hermanos&rdquo;.<\/p>\n<p>(Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><strong>Texto y audio completo de las palabras del Papa Francisco en el &Aacute;ngelus<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_11441670\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00594425.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>El hodierno pasaje evang&eacute;lico (Cfr. Mt 16,21-27) es la continuaci&oacute;n de aquel del domingo pasado, en el cual sobresal&iacute;a la profesi&oacute;n de fe de Pedro, &ldquo;roca&rdquo; sobre la cual Jes&uacute;s quiere construir su Iglesia. Hoy, en fuerte contraste, Mateo nos muestra la reacci&oacute;n del mismo Pedro cuando Jes&uacute;s revela a sus disc&iacute;pulos que en Jerusal&eacute;n deber&aacute; sufrir, ser asesinado y resucitar (Cfr. v. 21). Pedro lleva aparte al Maestro y lo reprende porque esto &ndash; le dice &ndash; no puede sucederle a &Eacute;l, al Cristo. Pero Jes&uacute;s, a su vez, reprende a Pedro con palabras duras: &laquo;&iexcl;Ret&iacute;rate, ve detr&aacute;s de m&iacute;, Satan&aacute;s! T&uacute; eres para m&iacute; un obst&aacute;culo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres&raquo; (v. 23). Un momento antes, el ap&oacute;stol era el bendecido por el Padre porque hab&iacute;a recibido esta revelaci&oacute;n del Padre, era una &ldquo;piedra&rdquo; s&oacute;lida para que Jes&uacute;s pudiera construir sobre ella su comunidad, y enseguida se convierte en un obst&aacute;culo, una piedra, pero no para construir: una piedra de obst&aacute;culo en el camino del Mes&iacute;as. &iexcl;Jes&uacute;s sabe bien que Pedro y los dem&aacute;s tienen todav&iacute;a mucho camino por hacer para convertirse en sus ap&oacute;stoles!<\/p>\n<p>A este punto, el Maestro se dirige a todos aquellos que lo segu&iacute;an, present&aacute;ndoles con claridad la v&iacute;a a seguir: &laquo;El que quiera venir detr&aacute;s de m&iacute;, que renuncie a s&iacute; mismo, que cargue con su cruz y me siga&raquo; (v. 24). Siempre, incluso hoy, la tentaci&oacute;n es aquella de querer seguir a un Cristo sin cruz, es m&aacute;s, de ense&ntilde;ar a Dios el camino justo. Como Pedro: &ldquo;No, no Se&ntilde;or, esto no, no suceder&aacute; jam&aacute;s&rdquo;. Pero Jes&uacute;s nos recuerda que su v&iacute;a es la v&iacute;a del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de s&iacute;. Estamos llamados a no dejarnos absorber por la visi&oacute;n de este mundo, sino a ser siempre m&aacute;s conscientes de la necesidad y de la fatiga para nosotros cristianos de caminar contra corriente y en salida.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s completa su propuesta con palabras que expresan una gran sabidur&iacute;a siempre valida, porque desaf&iacute;an la mentalidad y los comportamientos egoc&eacute;ntricos. &Eacute;l exhorta: &laquo;&Eacute;l que quiera salvar su vida, la perder&aacute;; y el que pierda su vida a causa de m&iacute;, la encontrar&aacute;&raquo; (v. 25). En esta paradoja est&aacute; contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla que s&oacute;lo el amor da sentido y felicidad a la vida. Gastar los propios talentos, las propias energ&iacute;as y el propio tiempo s&oacute;lo para salvar, cuidar y realizarse a s&iacute; mismo, conduce en realidad a perderse, es decir, a una existencia triste y est&eacute;ril. Si en cambio, vivimos para el Se&ntilde;or e impostamos nuestra vida en el amor, como ha hecho Jes&uacute;s, podremos gustar la alegr&iacute;a aut&eacute;ntica, y nuestra vida no ser&aacute; est&eacute;ril, ser&aacute; fecunda.<\/p>\n<p>En la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a revivimos el misterio de la cruz; no s&oacute;lo recordamos, sino realizamos el memorial del Sacrificio redentor, en el cual el Hijo de Dios se pierde completamente a S&iacute; mismo para recibirse de nuevo en el Padre y as&iacute; reencontrar a nosotros, que est&aacute;bamos perdidos, junto con todas las creaturas. Cada vez que participamos en la Santa Misa, el amor de Cristo crucificado y resucitado se comunica a nosotros como alimento y bebida, para que podamos seguirlo a &Eacute;l en el camino de cada d&iacute;a, en el concreto servicio a los hermanos.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, que ha seguido a Jes&uacute;s hasta el Calvario, nos acompa&ntilde;e tambi&eacute;n a nosotros y nos ayude a no tener miedo de la cruz, pero con Jes&uacute;s crucificado, no una Cruz sin Jes&uacute;s: la Cruz con Jes&uacute;s, es decir la cruz del sufrir por amor a Dios y a los hermanos, porque este sufrimiento, por la gracia de Cristo, es fecundo de resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Jes&uacute;s nos recuerda que su v&iacute;a es la v&iacute;a del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de s&iacute;. 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