{"id":18091,"date":"2017-09-05T13:15:04","date_gmt":"2017-09-05T18:15:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-bertran-de-garriga-6-de-septiembre-2\/"},"modified":"2017-09-05T13:15:04","modified_gmt":"2017-09-05T18:15:04","slug":"beato-bertran-de-garriga-6-de-septiembre-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-bertran-de-garriga-6-de-septiembre-2\/","title":{"rendered":"Beato Bertr\u00e1n de Garriga, 6 de septiembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00abEl segundo dominico. Uno de los m\u00e1s fieles compa\u00f1eros de Domingo de Guzm\u00e1n, testigo de sus favores celestiales y milagros. Se ha dicho que <\/strong><strong>lleg\u00f3 a ser verdadera imagen suya. Gran ap\u00f3stol en Francia y en Italia\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fue uno de los primeros integrantes de la Orden de los dominicos, primer prior de St. Jacques en Par\u00eds, y provincial de la Provenza. Naci\u00f3 en Garriga, de ah\u00ed su nombre, localidad cercana a Nimes, Francia, el a\u00f1o 1195. Era una \u00e9poca en la que predominaron las guerras y las herej\u00edas de las que muchos cat\u00f3licos no se sustrajeron por hallarse inmersos en una vida disipada y alejada de las consignas eclesiales; un campo abonado para los litigios y luchas sin fin. En el extremo frontalmente opuesto se hallaba un pujante monacato, que en el siglo XII se vestir\u00eda de esplendor. El joven Bertr\u00e1n, gracias a la educaci\u00f3n cristiana que le dieron sus padres, pudo sortear muchos de los peligros que acecharon a los creyentes, encaminando su vida al seguimiento de Cristo. Era tan solo un ni\u00f1o de 5 a\u00f1os cuando Raimundo IV de Toulouse se propuso aniquilar todo rastro de fe, en particular los monasterios del Cister, emblem\u00e1ticos centros de lucha contra la herej\u00eda predominante que era la albigense, en la que \u00e9l cre\u00eda. Con todo, el futuro dominico se comprometi\u00f3 con el carisma cisterciense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por esa \u00e9poca Domingo de Guzm\u00e1n, junto al obispo de Osma, Diego de Acevedo, pas\u00f3 por Montpellier siendo testigo de una hist\u00f3rica asamblea compuesta por prelados y abades cistercienses que presididos por un legado pontificio debat\u00edan del modo de combatir a los albigenses. Fue en esa ocasi\u00f3n cuando el prelado de Osma propuso que se abandonase toda ostentaci\u00f3n y se abrazaran estrictamente a la pobreza. Rubricando testimonialmente con sus gestos esta apreciaci\u00f3n, despidi\u00f3 a su s\u00e9quito y se qued\u00f3 solo con Domingo de Guzm\u00e1n. De all\u00ed partieron a predicar la fe contra los albigenses. Cuando Diego muri\u00f3, Domingo prosigui\u00f3 esta evangelizaci\u00f3n en soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Bertr\u00e1n era uno de los presb\u00edteros de la di\u00f3cesis de Nimes que tambi\u00e9n combat\u00eda a los albigenses con sus palabras. Y en esa localidad, hacia 1208, se encontraron estos insignes ap\u00f3stoles. Bertr\u00e1n, conmovido por la ardiente caridad de Domingo y su formidable elocuencia, se uni\u00f3 a \u00e9l llenando el vac\u00edo que hab\u00eda dejado Diego. Fue uno de los seis hombres que se vincularon al fundador en 1215 para formar una nueva congregaci\u00f3n religiosa, la Orden de Predicadores, en la que iba a desarrollar una gran misi\u00f3n. Porque junto a su intrepidez apost\u00f3lica y esp\u00edritu de obediencia fue un fiel disc\u00edpulo de Domingo. Le acompa\u00f1\u00f3 en sus viajes, y goz\u00f3 de su amistad y confianza. Se ha dicho del joven beato que \u00ablleg\u00f3 a ser verdadera imagen de Domingo de Guzm\u00e1n\u00bb, lo cual permite imaginar el grado de virtud que deb\u00eda adornarle. En una ocasi\u00f3n Bertr\u00e1n libr\u00f3 al santo de un asalto que pensaban perpetrar contra \u00e9l algunos albigenses. Cuando en 1215 Domingo tuvo que partir a Roma para participar en el IV Concilio de Letr\u00e1n, dej\u00f3 a Bertr\u00e1n al frente de la comunidad de Toulouse, que era entonces la semilla de la nueva Orden. Al regresar de Roma, el fundador vio que hab\u00eda logrado incrementar el n\u00famero de vocaciones. Tom\u00f3 el h\u00e1bito en 1216 y se dirigi\u00f3 a Bolonia para abrir all\u00ed nueva fundaci\u00f3n, misi\u00f3n que le encomend\u00f3 Domingo y que acogi\u00f3 gozosamente. De nuevo los frutos de su celo apost\u00f3lico, que se manifestaron en la intensa evangelizaci\u00f3n que efectu\u00f3 dentro y fuera de las ciudades, hicieron que se asentasen fecundamente los dominicos en ese lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1217, tras la muerte del conde de Montfort que amparaba al grupo de religiosos, todos tuvieron que partir al monasterio de Prulla, y desde all\u00ed el d\u00eda de la Asunci\u00f3n de ese a\u00f1o Domingo fue envi\u00e1ndolos a misionar por otras tierras. Bertr\u00e1n fue trasladado a Par\u00eds junto a Mateo de Francia. El beato Jord\u00e1n hizo un retrato de c\u00f3mo era Bertr\u00e1n en esa \u00e9poca, consider\u00e1ndole: <em>\u00abvar\u00f3n de gran santidad y de un rigor inexorable para consigo, ac\u00e9rrimo mortificador de su carne, que hab\u00eda copiado en muchas cosas la vida ejemplar de su maestro santo Domingo\u00bb<\/em>. Despu\u00e9s de dejar acomodados a los compa\u00f1eros que iban a fundar, Bertr\u00e1n regres\u00f3 a Toulouse. Se produjo una grave insurrecci\u00f3n, en la que muri\u00f3 Sim\u00f3n de Montfort, aunque qued\u00f3 \u00edntegro el convento de San Rom\u00e1n, y sana y salva la comunidad presidida por Bertr\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1218 Domingo nuevamente le eligi\u00f3 para que le acompa\u00f1ase en su viaje a Par\u00eds. Por el camino se cruzaron con un grupo de peregrinos alemanes en el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Rocamandour. Dej\u00e1ndose llevar de su ardor apost\u00f3lico, y como no pod\u00edan hacerse entender si no hablaban alem\u00e1n, el santo propuso a Bertr\u00e1n pedir a Dios la gracia de poder dirigirse a ellos en su propio idioma, gracia que les fue concedida. Domingo le rog\u00f3 que no narrase el hecho milagroso mientras \u00e9l viviese, y el beato guard\u00f3 absoluto sigilo hasta despu\u00e9s de la muerte de aqu\u00e9l. Otros milagros se obraron por medio de Domingo de los que fue testigo Bertr\u00e1n, quien los confi\u00f3 al beato Jord\u00e1n en el momento oportuno, como fue librarse de una tempestad terrible entre Montreal y Carcassonne mientras iban evangelizando por los caminos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1221, en el transcurso del cap\u00edtulo general se produjo la divisi\u00f3n jur\u00eddica de la Orden en ocho provincias lo cual propiciar\u00eda una mejor atenci\u00f3n tanto espiritual como apost\u00f3lica. En ella Bertr\u00e1n fue nombrado provincial de Provenza, fundaci\u00f3n que tutel\u00f3 con exquisita caridad. Cuando muri\u00f3 Domingo, se ocup\u00f3 de las monjas de Prulla, viaj\u00f3, predic\u00f3 incansablemente y abri\u00f3 nuevos conventos, entre otras muchas acciones. Recibi\u00f3 el don de milagros. Hacia 1230 fue a predicar a las hermanas cistercienses de Bouchet, cerca de Garriga, y all\u00ed le sorprendi\u00f3 la muerte. Su culto fue confirmado el 14 de julio de 1881 por Le\u00f3n XIII, quien subray\u00f3 su humildad, esp\u00edritu penitencial y oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEl segundo dominico. Uno de los m\u00e1s fieles compa\u00f1eros de Domingo de Guzm\u00e1n, testigo de sus favores celestiales y milagros. Se ha dicho que lleg\u00f3 a ser verdadera imagen suya. 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