{"id":18112,"date":"2017-09-06T08:15:03","date_gmt":"2017-09-06T13:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/p-rivero-si-tu-hermano-peca-no-dejes-de-amarle-ayudale\/"},"modified":"2017-09-06T08:15:03","modified_gmt":"2017-09-06T13:15:03","slug":"p-rivero-si-tu-hermano-peca-no-dejes-de-amarle-ayudale","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/p-rivero-si-tu-hermano-peca-no-dejes-de-amarle-ayudale\/","title":{"rendered":"P. Rivero: \u201cSi tu hermano peca, no dejes de amarle: ay\u00fadale\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>COMENTARIO A LA LITURGIA DOMINICAL<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Domingo XXIII<br \/>\n<\/strong><strong>Ciclo A<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Textos: Jr 33, 7-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teolog\u00eda Espiritual, profesor en el Noviciado de la Legi\u00f3n de Cristo en Monterrey (M\u00e9xico) y asistente del apostolado <em>Logos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Idea principal<\/strong>: La <em>correcci\u00f3n fraterna<\/em>, no como fiscal o esp\u00eda, sino como hermano que ama, pues s\u00f3lo quien ama tiene derecho a corregir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Resumen del mensaje<\/strong>: Hoy Dios nos invita a la <em>correcci\u00f3n<\/em> <em>fraterna<\/em>. Somos vig\u00edas y centinelas (primera lectura) que debemos avisar si se acerca alg\u00fan peligro para nuestra salvaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n de nuestros hermanos, pues Dios nos pedir\u00e1 cuenta de nuestro hermano. Cristo en el discurso comunitario presentado por Mateo nos da las pautas para esta <em>correcci\u00f3n<\/em>: primero en particular y en privado; despu\u00e9s con ayuda de otro hermano como testigo para que el corregido se d\u00e9 cuenta que la cosa es seria e importante; y si tampoco el corregido hace caso, hay que decirlo a la comunidad eclesial para decirle que ese hermano no quiere pertenecer a la comunidad. Esta <em>correcci\u00f3n fraterna<\/em> tiene que estar motivada por el amor (segunda lectura), s\u00edntesis de toda la ley, y con humildad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Puntos de la idea principal<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>En primer lugar<\/em><\/strong>, la <em>correcci\u00f3n fraterna <\/em>parece una de las constantes de la pedagog\u00eda de Dios ya en el Antiguo Testamento. \u00a1Cu\u00e1ntas veces tuvo Mois\u00e9s que corregir, en nombre de Dios, a ese pueblo de dura cerviz, y los mismos profetas! Dios \u201cgolpea\u201d para que aprendamos (cf. Jr 2, 30; 5, 3; Ez 6, 9), o para purificarnos (cf. Is 1, 24), o para expiar nuestras culpas (cf. Mi 7, 9). \u00a1Feliz el hombre a quien corrige Dios! (cf. Job 5, 17). Dios al que ama, reprende (cf. Deut 8, 5; Prov 3, 11). El mismo Dios pide corregir al pr\u00f3jimo (cf. Lev 19, 17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>En segundo lugar<\/em><\/strong>, la <em>correcci\u00f3n fraterna<\/em> la ejercit\u00f3 Jes\u00fas con sus ap\u00f3stoles, con los jefes religiosos y pol\u00edticos de su tiempo, y con la turba. Jes\u00fas corrige a sus disc\u00edpulos sus miras raqu\u00edticas, horizontalistas, humanas, ambiciosas. Jes\u00fas corrige la hipocres\u00eda de los jefes religiosos, y por querer manipular a Dios. Jes\u00fas corrige los desmanes, injusticias y abusos y corrupci\u00f3n de los jefes pol\u00edticos y les dice que la autoridad es servicio y no dominio. Jes\u00fas corrige de la turba su inconstancia, sus caprichos, sus intereses ego\u00edstas; muchos le siguen para arrancar curaciones y pan, sin las debidas disposiciones de fe y confianza en \u00c9l. Jes\u00fas corrige porque ama y porque quiere la salvaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>Finalmente,<\/em><\/strong> tambi\u00e9n nosotros deber\u00edamos poner en pr\u00e1ctica esta <em>correcci\u00f3n frater<\/em>na. Amar al pr\u00f3jimo no es siempre sin\u00f3nimo de callar o dejarle que siga por malos caminos, si en conciencia estamos convencidos de que es este el caso. Amar al hermano no s\u00f3lo es acogerle o ayudarle en su necesidad o tolerar sus faltas; tambi\u00e9n, a veces, es saberle decir una palabra de amonestaci\u00f3n y correcci\u00f3n para que no empeore en alguno de sus caminos. Al que corre peligro de extraviarse, o ya se ha extraviado, no se le puede dejar solo. Si tu hermano peca, no dejes de amarle: ay\u00fadale. Correcci\u00f3n fraterna, primero en nuestra familia, corrigiendo al esposo o esposa, a los hijos, puntos objetivos que tienen que superar. Despu\u00e9s, entre nuestros amigos, si nos consta que caminan por malos caminos. M\u00e1s tarde, en nuestros trabajos, si vemos que hay corrupci\u00f3n, malversaci\u00f3n de fondos o enga\u00f1os. El obispo o el p\u00e1rroco deben ejercer su gu\u00eda pastoral en la di\u00f3cesis o parroquia, respectivamente. Y l\u00f3gicamente tambi\u00e9n en nuestros grupos y comunidades eclesiales y parroquiales, para que no nos corroan la envidia, la murmuraci\u00f3n y las ambiciones. <em>\u201cCuando alguno incurra en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con esp\u00edritu de mansedumbre, y cu\u00eddate de ti mismo, pues tambi\u00e9n t\u00fa puede ser tentado\u201d<\/em> (Gal 6, 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Para reflexionar<\/strong>: abramos hoy las siete cartas del \u00e1ngel a las siete iglesias del Apocalipsis, en las que con las alabanzas y \u00e1nimos, se mezclan tambi\u00e9n palabras muy expresivas de correcci\u00f3n y acusaci\u00f3n de parte de Dios. En la regla de san Benito se dice: <em>\u201cEl abad se preocupar\u00e1 con toda solicitud de los hermanos culpables, porque no necesitan m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos. Por tanto, como un m\u00e9dico perspicaz, recurrir\u00e1 a todos los medios; como quien aplica cataplasmas, esto es, envi\u00e1ndole monjes ancianos y prudentes, quienes como a escondidas consuelen al hermano vacilante y le muevan a una humilde satisfacci\u00f3n, anim\u00e1ndole para que la excesiva tristeza no le haga naufragar, sino que, como dice tambi\u00e9n el ap\u00f3stol, la caridad se intensifique y oren todos por \u00e9l\u201d<\/em> (n. 27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Para rezar<\/strong>: <em>Se\u00f1or, corr\u00edgeme con cari\u00f1o y ternura. Se\u00f1or, que sepa corregir a mis hermanos con recta intenci\u00f3n y por amor. Se\u00f1or, doy permiso a mis hermanos para que me corrijan lo que en m\u00ed vean torcido y no acorde a tu evangelio. Am\u00e9n.<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para cualquier pregunta o sugerencia, contacte a este email: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"mailto:arivero@legionaries.org\">arivero@legionaries.org<\/a><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>COMENTARIO A LA LITURGIA DOMINICAL Domingo XXIII Ciclo A Textos: Jr 33, 7-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20 Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teolog\u00eda Espiritual, profesor en el Noviciado de la Legi\u00f3n de Cristo en Monterrey (M\u00e9xico) y asistente del apostolado Logos. 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