{"id":18183,"date":"2017-09-07T16:15:03","date_gmt":"2017-09-07T21:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-santo-padre-recibe-al-celam\/"},"modified":"2017-09-07T16:15:03","modified_gmt":"2017-09-07T21:15:03","slug":"el-santo-padre-recibe-al-celam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-santo-padre-recibe-al-celam\/","title":{"rendered":"El Santo Padre recibe al CELAM"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #444444\"> (ZENIT \u2013 Roma, 7 Sept. 2017).-<\/span> El santo padre Francisco tuvo un encuentro este jueves por la tarde, despu\u00e9s de almuerzo, en la Nunciatura Apost\u00f3lica de Bogot\u00e1, con los miembros del comit\u00e9 directivo del CELAM, (Consejo Episcopal Latinoamericano) que re\u00fane a los obispos de las 22 Conferencias episcopales de Am\u00e9rica Latina y tres del Caribe).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estaban presentes 62 miembros del Comit\u00e9: 5 de la presidencia, 35 obispos de las comisiones y 22 secretarios generales de las Conferencias episcopales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s del saludo del presidente del CELAM, el cardenal Rub\u00e9n Salazar G\u00f3mez, el Papa pronunci\u00f3 el discurso que proponemos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos, gracias por este encuentro y por las c\u00e1lidas palabras de bienvenida del Presidente de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano. De no haber sido por las exigencias de la agenda, hubiera querido encontrarlos en la sede del CELAM. Les agradezco la delicadeza de estar aqu\u00ed en este momento. Agradezco el esfuerzo que hacen para transformar esta Conferencia Episcopal continental en una casa al servicio de la comuni\u00f3n y de la misi\u00f3n de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina; en un centro propulsor de la conciencia discipular y misionera; en una referencia vital para la comprensi\u00f3n y la profundizaci\u00f3n de la catolicidad latinoamericana, delineada gradualmente por este organismo de comuni\u00f3n durante d\u00e9cadas de servicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y hago propicia la ocasi\u00f3n para animar los recientes esfuerzos con el fin de expresar esta solicitud colegial mediante el Fondo de Solidaridad de la Iglesia Latinoamericana. Hace cuatro a\u00f1os, en R\u00edo de Janeiro, tuve ocasi\u00f3n de hablarles sobre la herencia pastoral de Aparecida, \u00faltimo acontecimiento sinodal de la Iglesia Latinoamericana y del Caribe. En aquel momento subrayaba la permanente necesidad de aprender de su m\u00e9todo, sustancialmente compuesto por la participaci\u00f3n de las Iglesias locales y en sinton\u00eda con los peregrinos que caminan en busca del rostro humilde de Dios que quiso manifestarse en la Virgen pescada en las aguas, y que se prolonga en la misi\u00f3n continental que quiere ser, no la suma de iniciativas program\u00e1ticas que llenan agendas y tambi\u00e9n desperdician energ\u00edas preciosas, sino el esfuerzo para poner la misi\u00f3n de Jes\u00fas en el coraz\u00f3n de la misma Iglesia, transform\u00e1ndola en criterio para medir la eficacia de las estructuras, los resultados de su trabajo, la fecundidad de sus ministros y la alegr\u00eda que ellos son capaces de suscitar. Porque sin alegr\u00eda no se atrae a nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me detuve entonces en las tentaciones, todav\u00eda presentes, de la ideologizaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico, del funcionalismo eclesial y del clericalismo, porque est\u00e1 siempre en juego la salvaci\u00f3n que nos trae Cristo. Esta debe llegar con fuerza al coraz\u00f3n del hombre para interpelar su libertad, invit\u00e1ndolo a un \u00e9xodo permanente desde la propia autorreferencialidad hacia la comuni\u00f3n con Dios y con los dem\u00e1s hermanos. Dios, al hablar en Jes\u00fas al hombre, no lo hace con un vago reclamo como a un forastero, ni con una convocaci\u00f3n impersonal como lo har\u00eda un notario, ni con una declaraci\u00f3n de preceptos a cumplir como lo hace cualquier funcionario de lo sacro. Dios habla con la inconfundible voz del Padre al hijo, y respeta su misterio porque lo ha formado con sus mismas manos y lo ha destinado a la plenitud. Nuestro mayor desaf\u00edo como Iglesia es hablar al hombre como portavoz de esta intimidad de Dios, que lo considera hijo, aun cuando reniegue de esa paternidad, porque para \u00c9l somos siempre hijos reencontrados. No se puede, por tanto, reducir el Evangelio a un programa al servicio de un gnosticismo de moda, a un proyecto de ascenso social o a una concepci\u00f3n de la Iglesia como una burocracia que se autobeneficia, como tampoco esta se puede reducir a una organizaci\u00f3n dirigida, con modernos criterios empresariales, por una casta clerical. La Iglesia es la comunidad de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas; la Iglesia es Misterio (cf. Lumen Gentium, 5) y Pueblo (cf. ib\u00edd., 9), o mejor a\u00fan: en ella se realiza el Misterio a trav\u00e9s del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso insist\u00ed sobre el discipulado misionero como un llamado divino para este hoy tenso y complejo, un permanente salir con Jes\u00fas para conocer c\u00f3mo y d\u00f3nde vive el Maestro. Y mientras salimos en su compa\u00f1\u00eda conocemos la voluntad del Padre, que siempre nos espera. S\u00f3lo una Iglesia Esposa, Madre, Sierva, que ha renunciado a la pretensi\u00f3n de controlar aquello que no es su obra sino la de Dios, puede permanecer con Jes\u00fas aun cuando su nido y su resguardo es la cruz. Cercan\u00eda y encuentro son los instrumentos de Dios que, en Cristo, se ha acercado y nos ha encontrado siempre. El misterio de la Iglesia es realizarse como sacramento de esta divina cercan\u00eda y como lugar permanente de este encuentro. De ah\u00ed la necesidad de la cercan\u00eda del obispo a Dios, porque en \u00c9l se halla la fuente de la libertad y de la fuerza del coraz\u00f3n del pastor, as\u00ed como de la cercan\u00eda al Pueblo Santo que le ha sido confiado. En esta cercan\u00eda el alma del ap\u00f3stol aprende a hacer tangible la pasi\u00f3n de Dios por sus hijos. Aparecida es un tesoro cuyo descubrimiento todav\u00eda est\u00e1 incompleto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estoy seguro de que cada uno de ustedes descubre cu\u00e1nto se ha enraizado su riqueza en las Iglesias que llevan en el coraz\u00f3n. Como los primeros disc\u00edpulos enviados por Jes\u00fas en plan misionero, tambi\u00e9n nosotros podemos contar con entusiasmo todo cuanto hemos hecho (cf. Mc 6,30). Sin embargo, es necesario estar atentos. Las realidades indispensables de la vida humana y de la Iglesia no son nunca un monumento sino un patrimonio vivo. Resulta mucho m\u00e1s c\u00f3modo transformarlas en recuerdos de los cuales se celebran los aniversarios: \u00a150 a\u00f1os de Medell\u00edn, 20 de <em>Ecclesia in America<\/em>, 10 de Aparecida! En cambio, es otra cosa: custodiar y hacer fluir la riqueza de tal patrimonio (<em>pater &#8211; munus<\/em>) constituyen el <em>munus<\/em> de nuestra paternidad episcopal hacia la Iglesia de nuestro continente. Bien saben que la renovada conciencia, de que al inicio de todo est\u00e1 siempre el encuentro con Cristo vivo, requiere que los disc\u00edpulos cultiven la familiaridad con \u00c9l; de lo contrario el rostro del Se\u00f1or se opaca, la misi\u00f3n pierde fuerza, la conversi\u00f3n pastoral retrocede.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Orar y cultivar el trato con \u00c9l es, por tanto, la actividad m\u00e1s improrrogable de nuestra misi\u00f3n pastoral. A sus disc\u00edpulos, entusiastas de la misi\u00f3n cumplida, Jes\u00fas les dijo: \u00abVengan ustedes solos a un lugar deshabitado\u00bb (Mc 6,31). Nosotros necesitamos m\u00e1s todav\u00eda este estar a solas con el Se\u00f1or para reencontrar el coraz\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina en sus actuales circunstancias. \u00a1Hay tanta dispersi\u00f3n interior y tambi\u00e9n exterior! Los m\u00faltiples acontecimientos, la fragmentaci\u00f3n de la realidad, la instantaneidad y la velocidad del presente, podr\u00edan hacernos caer en la dispersi\u00f3n y en el vac\u00edo. Reencontrar la unidad es un imperativo. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la unidad? Siempre en Jes\u00fas. Lo que hace permanente la misi\u00f3n no es el entusiasmo que inflama el coraz\u00f3n generoso del misionero, aunque siempre es necesario; m\u00e1s bien es la compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas mediante su Esp\u00edritu. Si no salimos con \u00c9l en la misi\u00f3n pronto perder\u00edamos el camino, arriesg\u00e1ndonos a confundir nuestras necesidades vacuas con su causa. Si la raz\u00f3n de nuestro salir no es \u00c9l ser\u00e1 f\u00e1cil desanimarse en medio de la fatiga del camino, o frente a la resistencia de los destinatarios de la misi\u00f3n, o ante los cambiantes escenarios de las circunstancias que marcan la historia, o por el cansancio de los pies debido al insidioso desgaste causado por el enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No forma parte de la misi\u00f3n ceder al des\u00e1nimo cuando, quiz\u00e1s, habiendo pasado el entusiasmo de los inicios, llega el momento en el que tocar la carne de Cristo se vuelve muy duro. En una situaci\u00f3n como esta, Jes\u00fas no alienta nuestros miedos. Y como bien sabemos que a ning\u00fan otro podemos ir, porque s\u00f3lo \u00c9l tiene palabras de vida eterna (cf. Jn 6,68), es necesario en consecuencia, profundizar nuestra elecci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 significa concretamente salir con Jes\u00fas en misi\u00f3n hoy en Am\u00e9rica Latina? El adverbio \u00abconcretamente\u00bb no es un detalle de estilo literario, m\u00e1s bien pertenece al n\u00facleo de la pregunta. El Evangelio es siempre concreto, jam\u00e1s un ejercicio de est\u00e9riles especulaciones. Conocemos bien la recurrente tentaci\u00f3n de perderse en el bizantinismo de los doctores de la ley, de preguntarse hasta qu\u00e9 punto se puede llegar sin perder el control del propio territorio demarcado o del presunto poder que los l\u00edmites prometen. Mucho se ha hablado sobre la Iglesia en estado permanente de misi\u00f3n. Salir con Jes\u00fas es la condici\u00f3n para tal realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Evangelio habla de Jes\u00fas que, habiendo salido del Padre, recorre con los suyos los campos y los poblados de Galilea. No se trata de un recorrido in\u00fatil del Se\u00f1or. Mientras camina, encuentra; cuando encuentra, se acerca; cuando se acerca, habla; cuando habla, toca con su poder; cuando toca, cura y salva. Llevar al Padre a cuantos encuentra es la meta de su permanente salir, sobre el cual debemos reflexionar continuamente. La Iglesia debe reapropiarse de los verbos que el Verbo de Dios conjuga en su divina misi\u00f3n. Salir para encontrar, sin pasar de largo; reclinarse sin desidia; tocar sin miedo. Se trata de que se metan d\u00eda a d\u00eda en el trabajo de campo, all\u00ed donde vive el Pueblo de Dios que les ha sido confiado. No nos es l\u00edcito dejarnos paralizar por el aire acondicionado de las oficinas, por las estad\u00edsticas y las estrategias abstractas. Es necesario dirigirse al hombre en su situaci\u00f3n concreta; de \u00e9l no podemos apartar la mirada. La misi\u00f3n se realiza en un cuerpo a cuerpo. Una Iglesia capaz de ser sacramento de unidad \u00a1Se ve tanta dispersi\u00f3n en nuestro entorno! Y no me refiero solamente a la de la rica diversidad que siempre ha caracterizado el continente, sino a las din\u00e1micas de disgregaci\u00f3n. Hay que estar atentos para no dejarse atrapar en estas trampas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia no est\u00e1 en Am\u00e9rica Latina como si tuviera las maletas en la mano, lista para partir despu\u00e9s de haberla saqueado, como han hecho tantos a lo largo del tiempo. Quienes obran as\u00ed miran con sentido de superioridad y desprecio su rostro mestizo; pretenden colonizar su alma con las mismas fallidas y recicladas f\u00f3rmulas sobre la visi\u00f3n del hombre y de la vida, repiten iguales recetas matando al paciente mientras enriquecen a los m\u00e9dicos que los mandan; ignoran las razones profundas que habitan en el coraz\u00f3n de su pueblo y que lo hacen fuerte exactamente en sus sue\u00f1os, en sus mitos, a pesar de los numerosos desencantos y fracasos; manipulan pol\u00edticamente y traicionan sus esperanzas, dejando detr\u00e1s de s\u00ed tierra quemada y el terreno pronto para el eterno retorno de lo mismo, aun cuando se vuelva a presentar con vestido nuevo. Hombres y utop\u00edas fuertes han prometido soluciones m\u00e1gicas, respuestas instant\u00e1neas, efectos inmediatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia, sin pretensiones humanas, respetuosa del rostro multiforme del continente, que considera no una desventaja sino una perenne riqueza, debe continuar prestando el humilde servicio al verdadero bien del hombre latinoamericano. Debe trabajar sin cansarse para construir puentes, abatir muros, integrar la diversidad, promover la cultura del encuentro y del di\u00e1logo, educar al perd\u00f3n y a la reconciliaci\u00f3n, al sentido de justicia, al rechazo de la violencia y al coraje de la paz. Ninguna construcci\u00f3n duradera en Am\u00e9rica Latina puede prescindir de este fundamento invisible pero esencial. La Iglesia conoce como pocos aquella unidad sapiencial que precede cualquier realidad en Am\u00e9rica Latina. Convive cotidianamente con aquella reserva moral sobre la que se apoya el edificio existencial del continente. Estoy seguro de que mientras estoy hablando de esto ustedes podr\u00edan darle nombre a esta realidad. Con ella debemos dialogar continuamente. No podemos perder el contacto con este sustrato moral, con este humus vital que reside en el coraz\u00f3n de nuestra gente, en el que se percibe la mezcla casi indistinta, pero al mismo tiempo elocuente, de su rostro mestizo: no \u00fanicamente ind\u00edgena, ni hisp\u00e1nico, ni lusitano, ni afroamericano, sino mestizo, \u00a1latinoamericano! Guadalupe y Aparecida son manifestaciones program\u00e1ticas de esta creatividad divina. Bien sabemos que esto est\u00e1 en la base sobre la que se apoya la religiosidad popular de nuestro pueblo; es parte de su singularidad antropol\u00f3gica; es un don con el que Dios se ha querido dar a conocer a nuestra gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las p\u00e1ginas m\u00e1s luminosas de la historia de nuestra Iglesia han sido escritas precisamente cuando se ha sabido nutrir de esta riqueza, hablar a este coraz\u00f3n rec\u00f3ndito que palpita custodiando, como una peque\u00f1a luz encendida bajo las aparentes cenizas, el sentido de Dios y de su trascendencia, la sacralidad de la vida, el respeto por la creaci\u00f3n, los lazos de solidaridad, la alegr\u00eda de vivir, la capacidad de ser feliz sin condiciones. Para hablar a esta alma que es profunda, para hablar a la Latinoam\u00e9rica profunda, la Iglesia debe aprender continuamente de Jes\u00fas. Dice el Evangelio que hablaba s\u00f3lo en par\u00e1bolas (cf. Mc 4,34). Im\u00e1genes que involucran y hacen part\u00edcipes, que transforman a los oyentes de su Palabra en personajes de sus divinos relatos. El santo Pueblo fiel de Dios en Am\u00e9rica Latina no comprende otro lenguaje sobre \u00c9l. Estamos invitados a salir en misi\u00f3n no con conceptos fr\u00edos que se contentan con lo posible, sino con im\u00e1genes que continuamente multiplican y despliegan sus fuerzas en el coraz\u00f3n del hombre, transform\u00e1ndolo en grano sembrado en tierra buena, en levadura que incrementa su capacidad de hacer pan de la masa, en semilla que esconde la potencia del \u00e1rbol fecundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una Iglesia capaz de ser sacramento de esperanza Muchos se lamentan de cierto d\u00e9ficit de esperanza en la Am\u00e9rica Latina actual. A nosotros no nos est\u00e1 consentida la \u00abquejumbrosidad\u00bb, porque la esperanza que tenemos viene de lo alto. Adem\u00e1s, bien sabemos que el coraz\u00f3n latinoamericano ha sido amaestrado por la esperanza. Como dec\u00eda un cantautor brasile\u00f1o \u00aba esperan\u00e7a \u00e8 equilibrista; dan\u00e7a na corda bamba de sombrinha\u00bb (Jo\u00e3o Bosco, O B\u00eabado e a Equilibrista). Cuando se piensa que se ha acabado, hela aqu\u00ed nuevamente donde menos se la esperaba. Nuestro pueblo ha aprendido que ninguna desilusi\u00f3n es suficiente para doblegarlo. Sigue al Cristo flagelado y manso, sabe desensillar hasta que aclare y permanece en la esperanza de su victoria, porque \u2014en el fondo\u2014 tiene conciencia de que no pertenece totalmente a este mundo. Es indudable que la Iglesia en estas tierras es particularmente un sacramento de esperanza, pero es necesario vigilar sobre la concretizaci\u00f3n de esta esperanza. Tanto m\u00e1s trascendente cuanto m\u00e1s debe transformar el rostro inmanente de aquellos que la poseen. Les ruego que vigilen sobre la \u00a0concretizaci\u00f3n de la esperanza y consi\u00e9ntanme recordarles algunos de sus rostros ya visibles en esta Iglesia latinoamericana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La esperanza en Am\u00e9rica Latina tiene un rostro joven Se habla con frecuencia de los j\u00f3venes \u2014se declaman estad\u00edsticas sobre el continente del futuro\u2014, algunos ofrecen noticias sobre su presunta decadencia y sobre cu\u00e1nto est\u00e9n adormilados, otros aprovechan de su potencial para consumir, no pocos les proponen el rol de peones del tr\u00e1fico y de la violencia. No se dejen capturar por tales caricaturas sobre sus j\u00f3venes. M\u00edrenlos a los ojos y busquen en ellos el coraje de la esperanza. No es verdad que est\u00e9n listos para repetir el pasado. \u00c1branles espacios concretos en las Iglesias particulares que les han sido confiadas, inviertan tiempo y recursos en su formaci\u00f3n. Propongan programas educativos incisivos y objetivos pidi\u00e9ndoles, como los padres le piden a los hijos, el resultado de sus potencialidades y educando su coraz\u00f3n en la alegr\u00eda de la profundidad, no de la superficialidad. No se conformen con ret\u00f3ricas u opciones escritas en los planes pastorales jam\u00e1s puestos en pr\u00e1ctica. He escogido precisamente Panam\u00e1, el istmo de este continente, para la Jornada Mundial de la Juventud 2019 que ser\u00e1 celebrada siguiendo el ejemplo de la Virgen que proclama: \u00abHe aqu\u00ed la sierva\u00bb y \u00abse cumpla en m\u00ed\u00bb (Lc 1,38). Estoy seguro de que en todos los j\u00f3venes se esconde un istmo, en el coraz\u00f3n de todos nuestros chicos hay un peque\u00f1o y alargado pedazo de terreno que se puede recorrer para conducirlos hacia un futuro que s\u00f3lo Dios conoce y a \u00c9l le pertenece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Toca a nosotros presentarles grandes propuestas para despertar en ellos el coraje de arriesgarse junto a Dios y de hacerlos, como la Virgen, disponibles. La esperanza en Am\u00e9rica Latina tiene un rostro femenino No es necesario que me alargue para hablar del rol de la mujer en nuestro continente y en nuestra Iglesia. De sus labios hemos aprendido la fe; casi con la leche de sus senos hemos adquirido los rasgos de nuestra alma mestiza y la inmunidad frente a cualquier desesperaci\u00f3n. Pienso en las madres ind\u00edgenas o morenas, pienso en las mujeres de la ciudad con su triple turno de trabajo, pienso en las abuelas catequistas, pienso en las consagradas y en las tan discretas artesanas del bien. Sin las mujeres la Iglesia del continente perder\u00eda la fuerza de renacer continuamente. Son las mujeres que, con meticulosa paciencia, encienden y reencienden la llama de la fe. Es un serio deber comprender, respetar, valorizar, promover la fuerza eclesial y social de cuanto realizan. Acompa\u00f1aron a Jes\u00fas misionero; no se retiraron del pie de la cruz; en soledad esperaron que la noche de la muerte devolviese al Se\u00f1or de la vida; inundaron el mundo con su presencia resucitada. Si queremos una nueva y vivaz etapa de la fe en este continente, no la obtendremos sin las mujeres. Por favor, no pueden ser reducidas a siervas de nuestro recalcitrante clericalismo; ellas son, en cambio, protagonistas en la Iglesia latinoamericana; en su salir con Jes\u00fas; en su perseverar, aun en el sufrimiento de su Pueblo; en su aferrarse a la esperanza que vence a la muerte; en su alegre modo de anunciar al mundo que Cristo est\u00e1 vivo, y ha resucitado. La esperanza en Am\u00e9rica Latina pasa a trav\u00e9s del coraz\u00f3n, la mente y los brazos de los laicos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quisiera reiterar lo que recientemente he dicho a la Pontificia Comisi\u00f3n para Am\u00e9rica Latina. Es un imperativo superar el clericalismo que infantiliza a los <em>Christifideles<\/em> laicos y empobrece la identidad de los ministros ordenados. Si bien se invirti\u00f3 mucho esfuerzo y algunos pasos han sido dados, los grandes desaf\u00edos del continente permanecen sobre la mesa y contin\u00faan esperando la concretizaci\u00f3n serena, responsable, competente, visionaria, articulada, consciente, de un laicado cristiano que, como creyente, est\u00e9 dispuesto a contribuir en los procesos de un aut\u00e9ntico desarrollo humano, en la consolidaci\u00f3n de la democracia pol\u00edtica y social, en la superaci\u00f3n estructural de la pobreza end\u00e9mica, en la construcci\u00f3n de una prosperidad inclusiva fundada en reformas duraderas y capaces de preservar el bien social, en la superaci\u00f3n de la desigualdad y la custodia de la estabilidad, en la delineaci\u00f3n de modelos de desarrollo econ\u00f3mico sostenibles que respeten la naturaleza y el verdadero futuro del hombre, que no se resuelve con el consumismo desmesurado, as\u00ed como tambi\u00e9n en el rechazo de la violencia y la defensa de la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y algo m\u00e1s: en este sentido, la esperanza debe siempre mirar al mundo con los ojos de los pobres y desde la situaci\u00f3n de los pobres. Ella es pobre como el grano de trigo que muere (cf. Jn 12,24), pero tiene la fuerza de diseminar los planes de Dios. La riqueza autosuficiente con frecuencia priva a la mente humana de la capacidad de ver, sea la realidad del desierto sea los oasis ah\u00ed escondidos. Propone respuestas de manual y repite certezas de <em>talkshows<\/em>; balbucea la proyecci\u00f3n de s\u00ed misma, vac\u00eda, sin acercarse m\u00ednimamente a la realidad. Estoy seguro de que en este dif\u00edcil y confuso pero provisorio momento que vivimos, las soluciones para los problemas complejos que nos desaf\u00edan nacen de la sencillez cristiana que se esconde a los poderosos y se muestra a los humildes: la limpieza de la fe en el Resucitado, el calor de la comuni\u00f3n con \u00c9l, la fraternidad, la generosidad y la solidaridad concreta que tambi\u00e9n brota de la amistad con \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y todo esto lo quisiera resumir en una frase que les dejo como s\u00edntesis y recuerdo de este encuentro: Si queremos servir desde el CELAM, a nuestra Am\u00e9rica Latina, lo tenemos que hacer con pasi\u00f3n. Hoy hace falta pasi\u00f3n. Poner el coraz\u00f3n en todo lo que hagamos, pasi\u00f3n de joven enamorado y de anciano sabio, pasi\u00f3n que transforma las ideas en utop\u00edas viables, pasi\u00f3n en el trabajo de nuestras manos, pasi\u00f3n que nos convierte en continuos peregrinos en nuestras Iglesias como \u2014perm\u00edtanme recordarlo\u2014 santo Toribio de Mogrovejo, que no se instal\u00f3 en su sede: de 24 a\u00f1os de episcopado, 18 los pas\u00f3 entre los pueblos de su di\u00f3cesis. Hermanos, por favor, les pido pasi\u00f3n, pasi\u00f3n evangelizadora. A ustedes, hermanos obispos del CELAM, a las Iglesias locales que representan y al entero pueblo de Am\u00e9rica Latina y del Caribe, los conf\u00edo a la protecci\u00f3n de la Virgen, invocada con los nombres de Guadalupe y Aparecida, con la serena certeza de que Dios, que ha hablado a este continente con el rostro mestizo y moreno de su Madre, no dejar\u00e1 de hacer resplandecer su benigna luz en la vida de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 Roma, 7 Sept. 2017).- El santo padre Francisco tuvo un encuentro este jueves por la tarde, despu\u00e9s de almuerzo, en la Nunciatura Apost\u00f3lica de Bogot\u00e1, con los miembros del comit\u00e9 directivo del CELAM, (Consejo Episcopal Latinoamericano) que re\u00fane a los obispos de las 22 Conferencias episcopales de Am\u00e9rica Latina y tres del Caribe). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-santo-padre-recibe-al-celam\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Santo Padre recibe al CELAM\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-18183","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18183","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18183"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18183\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}