{"id":18212,"date":"2017-09-08T12:15:03","date_gmt":"2017-09-08T17:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/francisco-anima-a-los-colombianos-basta-una-persona-buena-para-que-haya-esperanza\/"},"modified":"2017-09-08T12:15:03","modified_gmt":"2017-09-08T17:15:03","slug":"francisco-anima-a-los-colombianos-basta-una-persona-buena-para-que-haya-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/francisco-anima-a-los-colombianos-basta-una-persona-buena-para-que-haya-esperanza\/","title":{"rendered":"Francisco anima a los colombianos: \u201c\u00a1Basta una persona buena para que haya esperanza!\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u2013 8 Sept. 2017).- &#8220;\u00a1Basta una persona buena para que haya esperanza! No lo olviden&#8221; ha afirmado el papa Francisco en la Misa de beatificaci\u00f3n de Mons. Jaramillo y el padre Ram\u00edrez celebrada esta ma\u00f1ana en Villavicencio, en su tercer d\u00eda de visita pontificia a Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00e1s de 600.000 personas de diferentes partes de Colombia han participado en la Misa de beatificaci\u00f3n, entre ellas tambi\u00e9n ind\u00edgenas que recibieron al Papa al llegar al recinto de Catama obsequi\u00e1ndole con un collar de los nativos y un sombrero vueltiao, s\u00edmbolo cultural de Colombia, que el Papa se puso al momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La intercesi\u00f3n de los nuevos beatos Mons. Jes\u00fas Emilio Jaramillo y el sacerdote Pedro Mar\u00eda Ram\u00edrez, la custodia y el cuidado de la naturaleza y la creaci\u00f3n han sido algunas de las peticiones presentadas al Se\u00f1or en esta Misa, realizadas por ind\u00edgenas, laicos y religiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la liturgia han acompa\u00f1ado los cantos de un gran coro compuesto por colombianos y arpas, maracas y bandolas, instrumentos t\u00edpicos de la m\u00fasica llanera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No es casual que la tercera jornada de la vista del Papa sea en Villavicencio, pues el lema de este d\u00eda es &#8220;La reconciliaci\u00f3n, con Dios, con los colombianos y con la naturaleza&#8221; y Villavicencio es una zona azotada por la violencia y tambi\u00e9n padece por los ataques al medio ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Homil\u00eda del papa Francisco\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a1Tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, es el nuevo amanecer que ha anunciado la alegr\u00eda a todo el mundo, porque de ti naci\u00f3 el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios! (cf. Ant\u00edfona del Benedictus). La festividad del nacimiento de Mar\u00eda proyecta su luz sobre nosotros, as\u00ed como se irradia la mansa luz del amanecer sobre la extensa llanura colombiana, bell\u00edsimo paisaje del que Villavicencio es su puerta, como tambi\u00e9n en la rica diversidad de sus pueblos ind\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda es el primer resplandor que anuncia el final de la noche y, sobre todo, la cercan\u00eda del d\u00eda. Su nacimiento nos hace intuir la iniciativa amorosa, tierna, compasiva, del amor con que Dios se inclina hasta nosotros y nos llama a una maravillosa alianza con \u00c9l que nada ni nadie podr\u00e1 romper.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda ha sabido ser transparencia de la luz de Dios y ha reflejado los destellos de esa luz en su casa, la que comparti\u00f3 con Jos\u00e9 y Jes\u00fas, y tambi\u00e9n en su pueblo, su naci\u00f3n y en esa casa com\u00fan a toda la humanidad que es la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el Evangelio hemos escuchado la genealog\u00eda de Jes\u00fas (cf. Mt 1,1-17), que no es una simple lista de nombres, sino historia viva, historia de un pueblo con el que Dios ha caminado y, al hacerse uno de nosotros, nos ha querido anunciar que por su sangre corre la historia de justos y pecadores, que nuestra salvaci\u00f3n no es una salvaci\u00f3n as\u00e9ptica, de laboratorio, sino concreta, de vida que camina. Esta larga lista nos dice que somos parte peque\u00f1a de una extensa historia y nos ayuda a\u00a0no pretender protagonismos excesivos, nos ayuda a escapar de la tentaci\u00f3n de espiritualismos evasivos, a no abstraernos de las coordenadas hist\u00f3ricas concretas que nos toca vivir. Tambi\u00e9n integra en nuestra historia de salvaci\u00f3n aquellas p\u00e1ginas m\u00e1s oscuras o tristes, los momentos de desolaci\u00f3n y abandono comparables con el destierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La menci\u00f3n de las mujeres \u2014ninguna de las aludidas en la genealog\u00eda tiene la jerarqu\u00eda de las grandes mujeres del Antiguo Testamento\u2014 nos permite un acercamiento especial: son ellas, en la genealog\u00eda, las que anuncian que por las venas de Jes\u00fas corre sangre pagana, las que recuerdan historias de postergaci\u00f3n y sometimiento. En comunidades donde todav\u00eda arrastramos estilos patriarcales y machistas es bueno anunciar que el Evangelio comienza subrayando mujeres que\u00a0marcaron tendencia e hicieron historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en medio de eso, Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9. Mar\u00eda con su generoso s\u00ed permiti\u00f3 que Dios se hiciera cargo de esa historia. Jos\u00e9, hombre justo, no dej\u00f3 que el orgullo, las pasiones y los celos lo arrojaran fuera de esta luz. Por la forma en que est\u00e1 narrado, nosotros sabemos antes que Jos\u00e9 lo que ha sucedido con Mar\u00eda, y \u00e9l toma decisiones mostrando su calidad humana antes de ser ayudado por el \u00e1ngel y llegar a comprender todo lo que suced\u00eda a su alrededor. La nobleza de su coraz\u00f3n le hace<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">supeditar a la caridad lo aprendido por ley; y hoy, en este mundo donde la violencia psicol\u00f3gica, verbal y f\u00edsica sobre la mujer es patente, Jos\u00e9 se presenta como figura de var\u00f3n respetuoso, delicado que, aun no teniendo toda la informaci\u00f3n, se decide por la fama, dignidad y vida de Mar\u00eda. Y, en su\u00a0duda por c\u00f3mo hacer lo mejor, Dios lo ayud\u00f3 a optar iluminando su juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este pueblo de Colombia es pueblo de Dios; tambi\u00e9n aqu\u00ed podemos hacer genealog\u00edas llenas de historias, muchas de amor y de luz; otras de desencuentros, agravios, tambi\u00e9n de muerte. \u00a1Cu\u00e1ntos de ustedes pueden narrar destierros y desolaciones!, \u00a1cu\u00e1ntas mujeres, desde el silencio, han perseverado solas y cu\u00e1ntos hombres de bien han buscado dejar de lado enconos y rencores, queriendo combinar justicia y bondad! \u00bfC\u00f3mo haremos para dejar que entre la luz? \u00bfCu\u00e1les son los caminos de reconciliaci\u00f3n? Como Mar\u00eda, decir s\u00ed a la historia completa, no a una parte; como Jos\u00e9, dejar de lado pasiones y orgullos; como Jesucristo, hacernos cargo, asumir, abrazar esa historia, porque ah\u00ed est\u00e1n ustedes, todos los colombianos, ah\u00ed est\u00e1 lo que somos y lo que Dios puede hacer con nosotros si decimos s\u00ed a la verdad, a la bondad, a la reconciliaci\u00f3n. (Aplausos de la gente) Y esto s\u00f3lo es posible si llenamos de la luz del Evangelio nuestras historias de pecado, violencia y desencuentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La reconciliaci\u00f3n no es una palabra que debemos considerarla como abstracta; si eso fuera as\u00ed, s\u00f3lo traer\u00eda esterilidad, traer\u00eda m\u00e1s distancia. Reconciliarse es abrir una puerta a todas y a cada una de las personas que han vivido la dram\u00e1tica realidad del conflicto. Cuando las v\u00edctimas vencen la comprensible tentaci\u00f3n de la venganza, se convierten en los protagonistas m\u00e1s cre\u00edbles de los procesos de construcci\u00f3n de la paz.\u00a0Es necesario que algunos se animen a dar el primer paso en tal direcci\u00f3n, sin esperar que lo hagan los otros. \u00a1Basta una persona buena para que haya esperanza! No lo olviden: \u00a1Basta una persona buena para que haya esperanza!\u00a0\u00a1Y cada uno de nosotros puede ser esa persona!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto no significa desconocer o disimular las diferencias y los conflictos. No es legitimar las injusticias personales o estructurales. El recurso a la reconciliaci\u00f3n no puede servir para acomodarse a situaciones de injusticia. M\u00e1s bien, como ha ense\u00f1ado san Juan Pablo II: &#8220;Es un\u00a0encuentro entre hermanos dispuestos a superar la tentaci\u00f3n del ego\u00edsmo y a renunciar a los intentos de pseudo justicia; es fruto de sentimientos fuertes, nobles y generosos, que conducen a instaurar una convivencia fundada sobre el respeto de cada individuo y de los valores propios de cada sociedad civil&#8221; (Carta a los obispos de El Salvador, 6 agosto 1982). La reconciliaci\u00f3n, por tanto, se concreta y consolida con el aporte de todos, permite construir el futuro y hace crecer la esperanza. Todo esfuerzo de paz sin un compromiso sincero de reconciliaci\u00f3n ser\u00e1 un fracaso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El texto evang\u00e9lico que hemos escuchado culmina llamando a Jes\u00fas el Emmanuel, el Dios con nosotros. As\u00ed es como comienza, y as\u00ed es como termina Mateo su Evangelio: &#8220;Yo estar\u00e9 con ustedes todos los d\u00edas hasta el fin de los tiempos&#8221; (28,21). Jes\u00fas es el Emmanuel que nace y el Emmanuel que nos acompa\u00f1a cada d\u00eda (&#8230;) Esa promesa se cumple tambi\u00e9n en Colombia: Mons. Jes\u00fas Emilio Jaramillo Monsalve, Obispo de Arauca, y el sacerdote Pedro Mar\u00eda Ram\u00edrez Ramos, m\u00e1rtir de Armero, son signo de ello, expresi\u00f3n de un pueblo que quiere salir del pantano de la violencia y el rencor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este entorno maravilloso, nos toca a nosotros decir s\u00ed a la reconciliaci\u00f3n; que el s\u00ed incluya tambi\u00e9n a nuestra naturaleza. No es casual que incluso sobre ella hayamos desatado nuestras pasiones posesivas, nuestro af\u00e1n de sometimiento. Un compatriota de ustedes lo canta con belleza: &#8220;Los \u00e1rboles est\u00e1n llorando, son testigos de tantos a\u00f1os de violencia. El mar est\u00e1 marr\u00f3n, mezcla de sangre con la tierra&#8221; (Juanes, Minas piedras). La violencia que hay en el coraz\u00f3n humano, herido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">por el pecado, tambi\u00e9n se manifiesta en los s\u00edntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes (cf. Carta enc. Laudato si\u2019, 2). Nos toca decir s\u00ed como Mar\u00eda y cantar con ella las &#8220;maravillas del Se\u00f1or&#8221;, porque como lo ha prometido a nuestros padres, \u00c9l auxilia a todos los pueblos y auxilia a cada pueblo, y auxilia a Colombia que hoy quiere reconciliarse y a su descendencia para siempre. (Aplausos)<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 8 Sept. 2017).- &#8220;\u00a1Basta una persona buena para que haya esperanza! 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