{"id":18273,"date":"2017-09-09T17:15:03","date_gmt":"2017-09-09T22:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/palabras-del-santo-padre-en-el-centro-eventos-la-macarena\/"},"modified":"2017-09-09T17:15:03","modified_gmt":"2017-09-09T22:15:03","slug":"palabras-del-santo-padre-en-el-centro-eventos-la-macarena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/palabras-del-santo-padre-en-el-centro-eventos-la-macarena\/","title":{"rendered":"Palabras del Santo padre en el Centro Eventos La Macarena"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u2013 9 Sept. 2017).- En el centro Eventos &#8216;La Macarena&#8217; de Medell\u00edn el papa Francisco tuvo un encuentro con sacerdotes, religiosos y religiosas, personas consagradas, seminaristas y sus familias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Santo Padre improvis\u00f3 en diversas oportunidades, se\u00f1al\u00f3 que quer\u00eda una fe &#8216;callejera&#8217; para llevar a Jes\u00fas. Cont\u00f3 de una persona que le pregunt\u00f3 qu\u00e9 argumentos darle a un ateo, a lo que \u00e9l le dijo: lo \u00faltimo que tienes que hacer es darle argumentos. Cuando \u00e9l te pregunte de tu fe, entonces h\u00e1blale.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sobre aquellos que se lamentan de la falta de vocaciones por la crisis de estos tiempos, exclam\u00f3: &#8216;eso es cuento chino&#8217;, porque las vocaciones nacen tambi\u00e9n en ambientes hostiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Texto que ley\u00f3 el Santo Padre, (intervenciones en elaboraci\u00f3n).<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abQueridos sacerdotes, consagrados, consagradas, seminaristas. Queridas familias, \u00a1queridos &#8216;paisas&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La alegor\u00eda de la vid verdadera que acabamos de escuchar del Evangelio de Juan se da en el contexto de la \u00faltima cena de Jes\u00fas. En ese ambiente de intimidad, de cierta tensi\u00f3n pero cargada de amor, el Se\u00f1or lav\u00f3 los pies de los suyos, quiso perpetuar su memoria en el pan y el vino, y tambi\u00e9n les habl\u00f3 a los que m\u00e1s quer\u00eda desde lo hondo de su coraz\u00f3n. En esa primera noche \u00abeucar\u00edstica\u00bb, en esa primera ca\u00edda del sol despu\u00e9s del gesto de servicio, Jes\u00fas abre su coraz\u00f3n; les entrega su testamento. Y as\u00ed como en aquel cen\u00e1culo se siguieron reuniendo posteriormente los Ap\u00f3stoles, algunas mujeres y Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas (cf. Hch 1,13-14), hoy tambi\u00e9n ac\u00e1 en este espacio nos hemos reunido nosotros a escucharlo, a escucharnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La hermana Leidy de San Jos\u00e9, Mar\u00eda Isabel y el padre Juan Felipe nos han dado su testimonio. Tambi\u00e9n cada uno de los que estamos aqu\u00ed podr\u00edamos narrar la propia historia vocacional. Todos coincidir\u00edan en la experiencia de Jes\u00fas que sale a nuestro encuentro, que nos primerea y que de ese modo nos ha captado el coraz\u00f3n. Como dice el Documento de Aparecida: \u00abConocer a Jes\u00fas es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo\u00bb (n. 29).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchos de ustedes, j\u00f3venes, habr\u00e1n descubierto este Jes\u00fas vivo en sus comunidades; comunidades de un fervor apost\u00f3lico contagioso, que entusiasman y suscitan atracci\u00f3n. Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los dem\u00e1s, surgen vocaciones genuinas; la vida fraterna y fervorosa de la comunidad es la que despierta el deseo de consagrarse enteramente a Dios y a la evangelizaci\u00f3n (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 107).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los j\u00f3venes son naturalmente inquietos y, si bien asistimos a una crisis del compromiso y de los lazos comunitarios, son muchos los j\u00f3venes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado. Cuando lo hacen captados por Jes\u00fas, sinti\u00e9ndose parte de la comunidad, se convierten en \u00abcallejeros de la fe\u00bb, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rinc\u00f3n de la tierra (cf. ib\u00edd., 107). Esa es la vid a la que se refiere Jes\u00fas en el texto que hemos proclamado: la vid que es el \u00abpueblo de la alianza\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Profetas como Jerem\u00edas, Isa\u00edas o Ezequiel se refieren a \u00e9l como una vid, hasta un salmo, el 80, canta diciendo: \u00abT\u00fa sacaste de Egipto una vid&#8230; le preparaste terreno, ech\u00f3 ra\u00edces y llen\u00f3 toda la regi\u00f3n\u00bb (vv.9-10). A veces expresan el gozo de Dios ante su vid, otras su enojo, desconcierto y despecho; jam\u00e1s se desentiende de ella, nunca deja de padecer sus distancias, de salir al encuentro de este pueblo que, cuando se aleja de \u00c9l se seca, arde y se destruye. \u00bfC\u00f3mo es la tierra, el sustento, el soporte donde crece esta vid en Colombia? \u00bfEn qu\u00e9 contextos se generan los frutos de las vocaciones de especial consagraci\u00f3n? Seguramente en ambientes llenos de contradicciones, de claroscuros, de situaciones vinculares complejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nos gustar\u00eda contar con un mundo, con familias y v\u00ednculos m\u00e1s llanos, pero somos parte de esta crisis cultural, y en medio de ella, contando con ella, Dios sigue llamando. Ser\u00eda casi evasivo pensar que todos ustedes han escuchado el llamado de Dios en medio de familias sostenidas por un amor fuerte y lleno de valores como la generosidad, el compromiso, la fidelidad o la paciencia (cf. Exhort. ap. Amoris laetitia, 5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunas, quiera Dios que muchas, ser\u00e1n as\u00ed. Pero tener los pies sobre la tierra es reconocer que nuestros procesos vocacionales, el despertar del llamado de Dios, nos encuentra m\u00e1s cerca de aquello que ya relata la Palabra de Dios y del que tanto sabe Colombia: \u00abUn sendero de sufrimiento y de sangre [\u2026] la violencia fratricida de Ca\u00edn sobre Abel y los distintos litigios entre los hijos y entre las esposas de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, llegando luego a las tragedias que llenan de sangre a la familia de David, hasta las m\u00faltiples dificultades familiares que surcan la narraci\u00f3n de Tob\u00edas o la amarga confesi\u00f3n de Job abandonado\u00bb (ib\u00edd., 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde el comienzo ha sido as\u00ed: Dios manifiesta su cercan\u00eda y su elecci\u00f3n; \u00c9l cambia el curso de los acontecimientos al llamar a hombres y mujeres en la fragilidad de la historia personal y comunitaria. No tengamos miedo, en esa tierra compleja Dios siempre ha hecho el milagro de generar buenos racimos, como las arepas al desayuno. \u00a1Que no falten vocaciones en ninguna comunidad, en ninguna familia de Medell\u00edn!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y esta vid \u2014que es la de Jes\u00fas\u2014 tiene el atributo de ser la verdadera. \u00c9l ya utiliz\u00f3 este t\u00e9rmino en otras ocasiones en el Evangelio de Juan: la luz verdadera, el verdadero pan del cielo, o el testimonio verdadero. Ahora, la verdad no es algo que recibimos \u2014como el pan o la luz\u2014 sino que brota desde adentro. Somos pueblo elegido para la verdad, y nuestro llamado tiene que ser en la verdad. No puede haber lugar, si somos sarmientos de esta vid, si nuestra vocaci\u00f3n est\u00e1 injertada en Jes\u00fas, para el enga\u00f1o, la doblez, las opciones mezquinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos tenemos que estar atentos para que cada sarmiento sirva para lo que fue pensado: dar frutos. Desde los comienzos, a quienes les toca acompa\u00f1ar los procesos vocacionales, tendr\u00e1n que motivar la recta intenci\u00f3n, un deseo aut\u00e9ntico de configurarse con Jes\u00fas, el pastor, el amigo, el esposo. Cuando los procesos no son alimentados por esta savia verdadera que es el Esp\u00edritu de Jes\u00fas, entonces hacemos experiencia de la sequedad y Dios descubre con tristeza aquellos tallos ya muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las vocaciones de especial consagraci\u00f3n mueren cuando se quieren nutrir de honores, cuando est\u00e1n impulsadas por la b\u00fasqueda de una tranquilidad personal y de promoci\u00f3n social, cuando la motivaci\u00f3n es \u00absubir de categor\u00eda\u00bb, apegarse a intereses materiales, que llega incluso a la torpeza del af\u00e1n de lucro. Como he dicho ya en otras ocasiones, el diablo entra por el bolsillo. Esto no es privativo de los comienzos, todos nosotros tenemos que estar atentos porque la corrupci\u00f3n en los hombres y mujeres que est\u00e1n en la Iglesia empieza as\u00ed, poco a poco, luego \u2014nos lo dice Jes\u00fas mismo\u2014 se enra\u00edza en el coraz\u00f3n y acaba desalojando a Dios de la propia vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abNo se puede servir a Dios y al dinero\u00bb (Mt 6,21.24), no podemos aprovecharnos de nuestra condici\u00f3n religiosa y de la bondad de nuestro pueblo para ser servidos y obtener beneficios materiales. Hay situaciones, estilos y opciones que muestran los signos de sequedad y de muerte: \u00a1No pueden seguir entorpeciendo el fluir de la savia que alimenta y da vida! El veneno de la mentira, el ocultamiento, la manipulaci\u00f3n y el abuso al Pueblo de Dios, a los fr\u00e1giles y especialmente a los ancianos y ni\u00f1os no pueden tener cabida en nuestra comunidad; son ramas que decidieron secarse y que Dios nos manda cortar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero Dios no s\u00f3lo corta; la alegor\u00eda contin\u00faa diciendo que Dios limpia la vid de imperfecciones. La promesa es que daremos fruto, y en abundancia, como el grano de trigo, si somos capaces de entregarnos, de donar la vida libremente. Tenemos en Colombia ejemplos de que esto es posible. Pensemos en santa Laura Montoya, una religiosa admirable cuyas reliquias tenemos con nosotros y que desde esta ciudad se prodig\u00f3 en una gran obra misionera en favor de los ind\u00edgenas de todo el pa\u00eds. \u00a1Cu\u00e1nto nos ense\u00f1a la mujer consagrada de entrega silenciosa, abnegada, sin mayor inter\u00e9s que expresar el rostro maternal de Dios!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed mismo, podemos recordar al beato Mariano de Jes\u00fas Euse Hoyos, uno de los primeros alumnos del Seminario de Medell\u00edn, y a otros sacerdotes y religiosas de Colombia, cuyos procesos de canonizaci\u00f3n han sido introducidos; como tambi\u00e9n otros tantos, miles de colombianos an\u00f3nimos que, en la sencillez de su vida cotidiana, han sabido entregarse por el Evangelio y que ustedes llevar\u00e1n en su memoria y ser\u00e1n est\u00edmulo en su entrega. Todos nos muestran que es posible seguir fielmente la llamada del Se\u00f1or, que es posible dar mucho fruto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La buena noticia es que \u00c9l est\u00e1 dispuesto a limpiarnos, que no estamos terminados, que como buenos disc\u00edpulos estamos en camino. \u00bfC\u00f3mo va cortando Jes\u00fas los factores de muerte que anidan en nuestra vida y distorsionan el llamado? Invit\u00e1ndonos a permanecer en \u00c9l; permanecer no significa solamente estar, sino que indica mantener una relaci\u00f3n vital, existencial, de absoluta necesidad; es vivir y crecer en uni\u00f3n \u00edntima y fecunda con Jes\u00fas, fuente de vida eterna. Permanecer en Jes\u00fas no puede ser una actitud meramente pasiva o un simple abandono sin consecuencias en la vida cotidiana y concreta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Perm\u00edtanme proponerles tres modos de hacer efectivo este permanecer:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">1. Permanecemos tocando la humanidad de Cristo: Con la mirada y los sentimientos de Jes\u00fas, que contempla la realidad no como juez, sino como buen samaritano; que reconoce los valores del pueblo con el que camina, as\u00ed como sus heridas y pecados; que descubre el sufrimiento callado y se conmueve ante las necesidades de las personas, sobre todo cuando estas se ven avasalladas por la injusticia, la pobreza indigna, la indiferencia, o por la perversa acci\u00f3n de la corrupci\u00f3n y la violencia. Con los gestos y palabras de Jes\u00fas, que expresan amor a los cercanos y b\u00fasqueda de los alejados; ternura y firmeza en la denuncia del pecado y el anuncio del Evangelio; alegr\u00eda y generosidad en la entrega y el servicio, sobre todo a los m\u00e1s peque\u00f1os, rechazando con fuerza la tentaci\u00f3n de dar todo por perdido, de acomodarnos o de volvernos s\u00f3lo administradores de desgracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. Permanecemos contemplando su divinidad: Despertando y sosteniendo la admiraci\u00f3n por el estudio que acrecienta el conocimiento de Cristo porque, como recuerda san Agust\u00edn, no se puede amar a quien no se conoce (cf. La Trinidad, Libro X, cap. I, 3). Privilegiando para ese conocimiento el encuentro con la Sagrada Escritura, especialmente el Evangelio, donde Cristo nos habla, nos revela su amor incondicional al Padre, nos contagia la alegr\u00eda que brota de la obediencia a su voluntad y del servicio a los hermanos. Quien no conoce las Escrituras, no conoce a Jes\u00fas. Quien no ama las Escrituras, no ama a Jes\u00fas (cf. San Jer\u00f3nimo, Pr\u00f3logo al comentario del profeta Isa\u00edas: PL 24,17). \u00a1Gastemos tiempo en una lectura orante de la Palabra! En auscultar en ella qu\u00e9 quiere Dios para nosotros y nuestro pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Que todo nuestro estudio nos ayude a ser capaces de interpretar la realidad con los ojos de Dios, que no sea un estudio evasivo de los aconteceres de nuestro pueblo, que tampoco vaya al vaiv\u00e9n de modas o ideolog\u00edas. Que no viva de a\u00f1oranzas ni quiera encorsetar el misterio, que no quiera responder a preguntas que ya nadie se hace y dejar en el vac\u00edo existencial a aquellos que nos cuestionan desde las coordenadas de sus mundos y sus culturas. Permanecer y contemplar su divinidad haciendo de la oraci\u00f3n parte fundamental de nuestra vida y de nuestro servicio apost\u00f3lico. La oraci\u00f3n nos libera del lastre de la mundanidad, nos ense\u00f1a a vivir de manera gozosa, a elegir alej\u00e1ndonos de lo superficial, en un ejercicio de aut\u00e9ntica libertad. Nos saca de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una experiencia religiosa vac\u00eda y nos lleva a ponernos con docilidad en las manos de Dios para realizar su voluntad y hacer eficaz su proyecto de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en la oraci\u00f3n, adorar. Aprender a adorar en silencio. Seamos hombres y mujeres reconciliados para reconciliar. Haber sido llamados no nos da un certificado de buena conducta e impecabilidad; no estamos revestidos de una aureola de santidad. Todos somos pecadores y necesitamos del perd\u00f3n y la misericordia de Dios para levantarnos cada d\u00eda; \u00c9l arranca lo que no est\u00e1 bien y hemos hecho mal, lo echa fuera de la vi\u00f1a y lo quema. Nos deja limpios para poder dar fruto. As\u00ed es la fidelidad misericordiosa de Dios para con su pueblo, del que somos parte. \u00c9l nunca nos dejar\u00e1 tirados al costado del camino. Dios hace de todo para evitar que el pecado nos venza y cierre las puertas de nuestra vida a un futuro de esperanza y de gozo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. Finalmente, hay que permanecer en Cristo para vivir en la alegr\u00eda: Si permanecemos en \u00c9l, su alegr\u00eda estar\u00e1 en nosotros. No seremos disc\u00edpulos tristes y ap\u00f3stoles amargados. Al contrario, reflejaremos y portaremos la alegr\u00eda verdadera, el gozo pleno que nadie nos podr\u00e1 quitar, difundiremos la esperanza de vida nueva que Cristo nos ha tra\u00eddo. El llamado de Dios no es una carga pesada que nos roba la alegr\u00eda. Dios no nos quiere sumidos en la tristeza y el cansancio que vienen de las actividades mal vividas, sin una espiritualidad que haga feliz nuestra vida y aun nuestras fatigas. Nuestra alegr\u00eda contagiosa tiene que ser el primer testimonio de la cercan\u00eda y del amor de Dios. Somos verdaderos dispensadores de la gracia de Dios cuando trasparentamos la alegr\u00eda del encuentro con \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el G\u00e9nesis, despu\u00e9s del diluvio, No\u00e9 planta una vid como signo del nuevo comienzo; finalizando el \u00c9xodo, los que Mois\u00e9s envi\u00f3 a inspeccionar la tierra prometida, volvieron con un racimo de uvas, signo de esa tierra que manaba leche y miel. Dios se ha fijado en nosotros, en nuestras comunidades y familias. El Se\u00f1or ha puesto su mirada sobre Colombia: ustedes son signo de ese amor de predilecci\u00f3n. Nos toca ofrecer todo nuestro amor y servicio unidos a Jesucristo, nuestra vid. Y ser promesa de un nuevo inicio para Colombia, que deja atr\u00e1s diluvios de desencuentro y violencia, que quiere dar muchos frutos de justicia y paz, de encuentro y solidaridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Que Dios los bendiga; que Dios bendiga la vida consagrada en Colombia. Y no se olviden de rezar por m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(Texto final en elaboraci\u00f3n)<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 9 Sept. 2017).- En el centro Eventos &#8216;La Macarena&#8217; de Medell\u00edn el papa Francisco tuvo un encuentro con sacerdotes, religiosos y religiosas, personas consagradas, seminaristas y sus familias. El Santo Padre improvis\u00f3 en diversas oportunidades, se\u00f1al\u00f3 que quer\u00eda una fe &#8216;callejera&#8217; para llevar a Jes\u00fas. 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