{"id":18402,"date":"2017-09-13T06:40:01","date_gmt":"2017-09-13T11:40:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-con-maria-llevar-al-mundo-la-paz-de-la-cruz-de-cristo\/"},"modified":"2017-09-13T06:40:01","modified_gmt":"2017-09-13T11:40:01","slug":"papa-con-maria-llevar-al-mundo-la-paz-de-la-cruz-de-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-con-maria-llevar-al-mundo-la-paz-de-la-cruz-de-cristo\/","title":{"rendered":"Papa: con Mar\u00eda, llevar al mundo la paz de la Cruz de Cristo"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/09\/13\/AFP7041605_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Dar el primer paso, significa acercarse, inclinarse, tocar la carne del hermano herido y abandonado. Y hacerlo con Cristo, el Se&ntilde;or hecho esclavo por nosotros. Gracias a &Eacute;l hay esperanza, porque &Eacute;l es la misericordia y la paz&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco record&oacute; en la Audiencia General del segundo mi&eacute;rcoles de septiembre, su reciente Viaje Apost&oacute;lico a Colombia.<\/p>\n<p>&ldquo;Con todo el coraz&oacute;n agradezco al Se&ntilde;or por este gran don &ndash; afirm&oacute; el Santo Padre &ndash; y deseo renovar la expresi&oacute;n de mi reconocimiento al Se&ntilde;or Presidente de la Rep&uacute;blica, que me ha acogido con mucha cortes&iacute;a, a los Obispos colombianos que han trabajado mucho para preparar esta Visita, como tambi&eacute;n a las Autoridades de este Pa&iacute;s, y a todos aquellos que han colaborado en la realizaci&oacute;n de esta Visita&rdquo;. Adem&aacute;s, el Pont&iacute;fice agradeci&oacute; de modo especial al pueblo colombiano que lo ha recibido con mucho afecto y tanta alegr&iacute;a. &ldquo;Colombia, dijo el Papa, es un pueblo alegre en medio del sufrimiento, pero gozoso; un pueblo con esperanza&rdquo;.<\/p>\n<p>Por ello, el Papa Francisco encomend&oacute; nuevamente a Colombia y a su amado pueblo a la Madre, Nuestra Se&ntilde;ora de Chiquinquir&aacute;, a quien ha podido venerar en la catedral de Bogot&aacute;. &ldquo;Con la ayuda de Mar&iacute;a &ndash; invoc&oacute; el Papa &ndash; todo colombiano pueda dar cada d&iacute;a el primer paso hacia el hermano y la hermana, y as&iacute; construir juntos, d&iacute;a a d&iacute;a, la paz en el amor, en la justicia y en la verdad&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Como ustedes saben en los d&iacute;as pasados he realizado el Viaje Apost&oacute;lico a Colombia. &iexcl;Est&aacute;n aqu&iacute; algunos colombianos! Con todo el coraz&oacute;n agradezco al Se&ntilde;or por este gran don; y deseo renovar la expresi&oacute;n de mi reconocimiento al Se&ntilde;or Presidente de la Rep&uacute;blica, que me ha acogido con mucha cortes&iacute;a, a los Obispos colombianos que han trabajado mucho para preparar esta Visita, como tambi&eacute;n a las Autoridades de este Pa&iacute;s, y a todos aquellos que han colaborado en la realizaci&oacute;n de esta Visita. &iexcl;Y un agradecimiento especial al pueblo colombiano que me ha recibido con mucho afecto y tanta alegr&iacute;a! Un pueblo alegre en medio del sufrimiento, pero gozoso; un pueblo con esperanza. Una de las cosas que m&aacute;s me ha impresionado en todas las ciudades, entre la gente, los pap&aacute;s y las mam&aacute;s con los ni&ntilde;os, que levantaban a los ni&ntilde;os para que el Papa los bendijera, pero tambi&eacute;n con orgullo hac&iacute;an ver a sus ni&ntilde;os como diciendo: &ldquo;Esto es nuestro orgullo, esta es nuestra esperanza&rdquo;. Yo he pensado: un pueblo capaz de hacer ni&ntilde;os y capaz de hacerlos ver con orgullo, con esperanza: este pueblo tiene futuro. Y me ha gustado mucho.<\/p>\n<p>De modo particular en este Viaje he sentido la continuidad con los dos Papas que antes de m&iacute; han visitado Colombia: el Beato Pablo VI, en 1968, y San Pablo II, en 1986. Una continuidad fuertemente animada por el Esp&iacute;ritu, que gu&iacute;a los pasos del pueblo de Dios por los caminos de la historia.<\/p>\n<p>El lema del Viaje era &ldquo;Demos el primer paso&rdquo;, es decir, &ldquo;realicemos el primer paso&rdquo;, referido al proceso de reconciliaci&oacute;n que Colombia est&aacute; viviendo para salir de medio siglo &ndash; de medio siglo &ndash; de conflictos internos, que ha sembrado sufrimiento y enemistad, causando tantas heridas, dif&iacute;ciles de cicatrizar. Pero con la ayuda de Dios el camino est&aacute; ya iniciado. Con mi visita he querido bendecir el esfuerzo de este pueblo, confirmarlo en la fe y en la esperanza, y recibir su testimonio, que es una riqueza para mi ministerio y para toda la Iglesia. El testimonio de este pueblo es una riqueza para toda la Iglesia, &iexcl;eh!<\/p>\n<p>Colombia &ndash; como la mayor parte de los pa&iacute;ses latinoamericanos &ndash; es un pa&iacute;s en el cual son fuertes las ra&iacute;ces cristianas. Y si este hecho hace todav&iacute;a m&aacute;s agudo el dolor por la tragedia de la guerra que lo ha desgarrado, al mismo tiempo constituye la garant&iacute;a de la paz, el s&oacute;lido fundamento de su reconstrucci&oacute;n, la linfa de su invencible esperanza. Es evidente que el Maligno ha querido dividir al pueblo para destruir la obra de Dios, pero es tambi&eacute;n evidente que el amor de Cristo, su infinita Misericordia es m&aacute;s fuerte que el pecado y que la muerte.<\/p>\n<p>Este Viaje ha sido para llevar la bendici&oacute;n de Cristo, la bendici&oacute;n de la Iglesia sobre el deseo de vida y de paz que rebosa del coraz&oacute;n de esta Naci&oacute;n: lo he podido ver en los ojos de los miles y miles de ni&ntilde;os, j&oacute;venes y muchachos que han llenado la Plaza de Bogot&aacute; y que he encontrado por todas partes; esa fuerza de vida que tambi&eacute;n la naturaleza misma proclama con su exuberancia y su biodiversidad. Colombia es el segundo pa&iacute;s en el mundo por biodiversidad. En Bogot&aacute; he podido encontrar a todos los Obispos del pa&iacute;s y tambi&eacute;n al Comit&eacute; Directivo del Consejo Episcopal Latinoamericano. Agradezco a Dios por haberlos podido abrazar y por haberles dado mi aliento pastoral, por su misi&oacute;n al servicio de la Iglesia sacramento de Cristo nuestra paz y nuestra esperanza.<\/p>\n<p>La jornada dedicada de modo particular al tema de la reconciliaci&oacute;n, momento culminante de todo el Viaje, se ha desarrollado en Villavicencio. En la ma&ntilde;ana se realiz&oacute; la gran celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, con la beatificaci&oacute;n de los m&aacute;rtires Jes&uacute;s Jaramillo Monsalve, Obispo, y Pedro Mar&iacute;a Ram&iacute;rez Ramos, sacerdote; por la tarde, la especial Liturgia de Reconciliaci&oacute;n, simb&oacute;licamente orientada hacia el Cristo de Bojay&aacute;, sin brazos y sin piernas, mutilado como su pueblo.<\/p>\n<p>La beatificaci&oacute;n de los dos M&aacute;rtires ha recordado pl&aacute;sticamente que la paz se funda tambi&eacute;n, y sobre todo, en la sangre de tantos testigos del amor, de la verdad, de la justicia, y tambi&eacute;n de m&aacute;rtires verdaderos, asesinados por la fe, como los dos apenas citados. Escuchar sus biograf&iacute;as ha sido conmovedor hasta las l&aacute;grimas: l&aacute;grimas de dolor y de alegr&iacute;a juntas. Ante sus Reliquias y sus rostros, el santo pueblo fiel de Dios ha sentido fuerte su propia identidad, con dolor, pensando a las tantas, muchas v&iacute;ctimas, y con alegr&iacute;a, por la misericordia de Dios que se extiende sobre quienes lo temen (Cfr. Lc 1,50).<\/p>\n<p>&laquo;Misericordia y verdad se encontraran, justicia y paz se besaran&raquo; (Sal 85,11), que hemos escuchado al inicio. Este vers&iacute;culo del salmo contiene la profec&iacute;a de lo que ha sucedido el viernes pasado en Colombia; la profec&iacute;a y la gracia de Dios para este pueblo herido, para que pueda resurgir y caminar en una vida nueva. Estas palabras prof&eacute;ticas llenas de gracia las hemos visto encarnadas en la historia de los testimonios, que han hablado en nombre de tantos y tantos que, a partir de sus heridas, con la gracia de Cristo han salido de s&iacute; mismos y se han abierto al encuentro, al perd&oacute;n, a la reconciliaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En Medell&iacute;n la perspectiva ha sido la de la vida cristiana como discipulado: la vocaci&oacute;n y la misi&oacute;n. Cuando los cristianos se comprometen completamente en el camino del seguimiento de Jesucristo, se hacen verdaderamente sal, luz y levadura en el mundo, y los frutos son abundantes. Uno de estos frutos son los Hogares, es decir, las Casas donde los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes heridos por la vida pueden encontrar una nueva familia donde son amados, acogidos, protegidos y acompa&ntilde;ados. Y otros frutos, abundantes como racimos, son las vocaciones para la vida sacerdotal y consagrada, que he podido bendecir y animar con alegr&iacute;a en un inolvidable encuentro con los consagrados y sus familiares.<\/p>\n<p>Y finalmente, en Cartagena, la ciudad de San Pedro Claver, ap&oacute;stol de los esclavos, el &ldquo;focus&rdquo; ha ido a la promoci&oacute;n de la persona humana y de sus derechos fundamentales. San Pedro Claver, como tambi&eacute;n recientemente Santa Mar&iacute;a Bernarda B&uuml;tler, han dado la vida por los m&aacute;s pobres y marginados, y as&iacute; han mostrado la v&iacute;a de la verdadera revoluci&oacute;n, aquella evang&eacute;lica, no ideol&oacute;gica, que libera verdaderamente a las personas y las sociedades de las esclavitudes de ayer y, lamentablemente, tambi&eacute;n de hoy. En este sentido, &ldquo;dar el primer paso&rdquo; &ndash; el lema del Viaje &ndash; significa acercarse, inclinarse, tocar la carne del hermano herido y abandonado. Y hacerlo con Cristo, el Se&ntilde;or hecho esclavo por nosotros. Gracias a &Eacute;l hay esperanza, porque &Eacute;l es la misericordia y la paz.<\/p>\n<p>Encomiendo nuevamente a Colombia y a su amado pueblo a la Madre, Nuestra Se&ntilde;ora de Chiquinquir&aacute;, que he podido venerar en la catedral de Bogot&aacute;. Con la ayuda de Mar&iacute;a, todo colombiano pueda dar cada d&iacute;a el primer paso hacia el hermano y la hermana, y as&iacute; construir juntos, d&iacute;a a d&iacute;a, la paz en el amor, en la justicia y en la verdad. Gracias.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Dar el primer paso, significa acercarse, inclinarse, tocar la carne del hermano herido y abandonado. Y hacerlo con Cristo, el Se&ntilde;or hecho esclavo por nosotros. 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