{"id":18499,"date":"2017-09-16T10:15:03","date_gmt":"2017-09-16T15:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-aguijon-del-rencor-xxiv-domingo-ordinario\/"},"modified":"2017-09-16T10:15:03","modified_gmt":"2017-09-16T15:15:03","slug":"el-aguijon-del-rencor-xxiv-domingo-ordinario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-aguijon-del-rencor-xxiv-domingo-ordinario\/","title":{"rendered":"El aguij\u00f3n del rencor \u2013 XXIV Domingo Ordinario"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Sir\u00e1cide (Eclesi\u00e1stico) 27, 33-28,9: \u201cPerdona la ofensa a tu pr\u00f3jimo para obtener t\u00fa el perd\u00f3n\u201d<br \/>\nSalmo 102: \u201cEl Se\u00f1or es compasivo y misericordioso\u201d<br \/>\nRomanos 14, 7-9: \u201cEn la vida y en la muerte somos del Se\u00f1or\u201d<br \/>\nSan Mateo 18, 21-35: \u201cNo te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre pucheros y l\u00e1grimas la peque\u00f1a trata de superar el dolor. El pap\u00e1 cari\u00f1oso y preocupado busca darle alivio y con todos los remedios caseros trata de mitigar el dolor. \u201cS\u00f3lo es el piquete de una abejita. Claro que te duele, pero no te va a pasar nada. Mira, cuando la abejita te pica es porque tiene miedo o se siente amenazada, al picarte se muere. Cuando clava su aguij\u00f3n donde lleva el veneno, con \u00e9l queda parte de su cuerpo y ya no lo puede regresar y por eso se muere. En el aguij\u00f3n lleva su muerte\u201d. Queda un poco m\u00e1s tranquila la ni\u00f1a mirando a su \u201cenemiga\u201d muerta por su horrible acci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 triste! Pasa como con el rencor, la persona que le permite anidar en su coraz\u00f3n, en el aguij\u00f3n lleva la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nada hay m\u00e1s triste que un esp\u00edritu contaminado por el resentimiento. \u00bfHabr\u00e1 algo m\u00e1s dif\u00edcil que el perd\u00f3n? Con raz\u00f3n el Eclesi\u00e1stico afirma: \u201cCosas abominables son el rencor y la c\u00f3lera; sin embargo el pecador se aferra a ellas\u201d En los \u00faltimos d\u00edas hemos vivido escenas terribles en nuestro estado y se justifican diciendo que son venganzas entre mafias o c\u00e1rteles; que las sangrientas carniceras son respuesta a otros ataques que se han recibido. Se propone la pena de muerte y castigos ejemplares para quienes cometan secuestros u otros horrendos cr\u00edmenes\u2026 y todo parece encaminado a m\u00e1s violencia buscando terminar la violencia. \u00bfQu\u00e9 hemos sembrado que estamos cosechando tales situaciones de odio y de rencor? \u00bfRealmente la violencia puede frenarse con m\u00e1s violencia? \u00bfBastar\u00e1 equipar con mejor armamento a las fuerzas de seguridad para detener esa espiral virulenta? \u00bfNo hemos fallado en la educaci\u00f3n y cimentaci\u00f3n de los principios que deben inculcarse en el coraz\u00f3n de la ni\u00f1ez?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para algunos resulta incomprensible la propuesta de Jes\u00fas. Pero su insistencia en el perd\u00f3n y la mutua comprensi\u00f3n no es propia de un idealista ingenuo, sino de un esp\u00edritu l\u00facido y realista. La pregunta de Pedro, que quiere ser generoso, se detiene todav\u00eda en la obligaci\u00f3n: \u201c\u00bfcu\u00e1ntas veces \u2018tengo\u2019 que perdonar?\u201d, como si estuviera haciendo un favor y llevara las cuentas de todas las ofensas. El perd\u00f3n por el contrario es ocasi\u00f3n maravillosa de volver a unir, de volver a vivir y de volver a amar. El perd\u00f3n es la posibilidad de cambiar las reglas del juego de una sociedad agresiva que se enzarza en un \u201ctoma y daca\u201d sin fin con los dardos envenenados de la ofensa y del agravio. La propuesta de Jes\u00fas es romper la din\u00e1mica del odio y la venganza y abrir la posibilidad de que acontezca algo nuevo. El perd\u00f3n es un acto creativo y sorprendente que pone fin a la repetitividad. Rompe el cerco sofocante y produce lo ins\u00f3lito: mirar al otro nuevamente como hermano. Pues de lo contrario estamos perdidos porque \u201cel dulce sabor de la venganza\u201d se convierte en una hiel que va amargando y endureciendo el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El resentimiento y el rencor nos limitan y condicionan, se apropian del coraz\u00f3n y se transforman en un pesado fardo. Por desgracia muchas veces estos sentimientos son contra personas muy cercanas, familiares o amigos, que por alg\u00fan error nos han herido el coraz\u00f3n. Pasan a\u00f1os y se logran extirpar estos sentimientos que entorpecen las relaciones m\u00e1s cercanas. Quien deja crecer el odio en su coraz\u00f3n se castiga a s\u00ed mismo. Es como la manzana que se pudre para que el otro no la pueda tragar. \u00a1Claro que no la tragan!, pero ha quedado podrida y no tiene remedio. Quien se cierra a conceder el perd\u00f3n se hace da\u00f1o aunque \u00e9l no lo quiera. El odio es una especie de c\u00e1ncer secreto que corroe a la persona y le quita energ\u00edas para rehacer de nuevo su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No he\u00a0encontrado situaci\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil que hablar desde fuera a quien est\u00e1 roto por dentro a causa del odio y el resentimiento. No es capaz de entender que el perd\u00f3n es el \u00fanico modo de encontrar la verdadera salida. El rencor en el aguij\u00f3n lleva la muerte. Cuando la persona logra liberarse de la sed de venganza puede reconciliarse consigo misma, recuperar la paz y empezar la vida de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3lo quien ha experimentado el gozo de saberse perdonado puede con alegr\u00eda, aunque con dolor y l\u00e1grimas, otorgar el regalo del perd\u00f3n. Jes\u00fas en su par\u00e1bola parte primero del perd\u00f3n recibido, para aprender el perd\u00f3n. Quien no se haya sentido nunca comprendido por Dios y perdonado por Dios, ser\u00e1 incapaz de comprender y perdonar al hermano. Pedro que neg\u00f3 a su maestro, al encontrar el perd\u00f3n, es capaz de comprender y perdonar a sus verdugos. Judas, que no se abri\u00f3 al perd\u00f3n, cae en la desesperaci\u00f3n y en el suicidio. El perd\u00f3n encierra la bella din\u00e1mica del vencer al mal con el bien y es un gesto que cambia de ra\u00edz las relaciones entre las personas y obliga a plantearse la convivencia futura de una manera nueva. A todos se nos ofrece un tiempo de gracia para iniciar el trabajo de la misericordia, de sanar los corazones y de la reconciliaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1ntas veces tengo que perdonar?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Demos gracias hoy al Se\u00f1or que nos perdona, porque gracias a su perd\u00f3n nos sentimos libres, salvados y queridos. Pidamos que nos ayude a romper las barreras de odios y rencores que construimos para protegernos pero que acaban ahog\u00e1ndonos y sofocando nuestro esp\u00edritu. Aprendamos de Jes\u00fas, busquemos seguir sus huellas. \u00bfQu\u00e9 pensar\u00e1 Jes\u00fas de esta persona a quien yo no quiero perdonar?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00edranos, Se\u00f1or, con ojos de misericordia y haz que experimentemos vivamente tu amor, para que podamos amar y perdonar a nuestros hermanos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sir\u00e1cide (Eclesi\u00e1stico) 27, 33-28,9: \u201cPerdona la ofensa a tu pr\u00f3jimo para obtener t\u00fa el perd\u00f3n\u201d Salmo 102: \u201cEl Se\u00f1or es compasivo y misericordioso\u201d Romanos 14, 7-9: \u201cEn la vida y en la muerte somos del Se\u00f1or\u201d San Mateo 18, 21-35: \u201cNo te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete\u201d Entre pucheros y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-aguijon-del-rencor-xxiv-domingo-ordinario\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl aguij\u00f3n del rencor \u2013 XXIV Domingo Ordinario\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-18499","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18499","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18499"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18499\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18499"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18499"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18499"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}