{"id":18576,"date":"2017-09-19T13:15:04","date_gmt":"2017-09-19T18:15:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/p-antonio-rivero-la-logica-de-dios-es-la-misericordia\/"},"modified":"2017-09-19T13:15:04","modified_gmt":"2017-09-19T18:15:04","slug":"p-antonio-rivero-la-logica-de-dios-es-la-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/p-antonio-rivero-la-logica-de-dios-es-la-misericordia\/","title":{"rendered":"P. Antonio Rivero: \u201cLa l\u00f3gica de Dios es la misericordia\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Ciclo A<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Textos: Is 55, 6-9; Filipenses 1, 20-24.27; Mt 20, 1-16<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teolog\u00eda Espiritual, profesor en el Noviciado de la Legi\u00f3n de Cristo en Monterrey (M\u00e9xico) y asistente del apostolado <em>Logos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Idea principal<\/strong>: La <em>l\u00f3gica de Dios<\/em> no es nuestra l\u00f3gica. La l\u00f3gica de Dios es la misericordia. La l\u00f3gica humana es \u201ca tanto la hora\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Resumen del mensaje<\/strong>: La salvaci\u00f3n no se le dar\u00e1 al hombre en concepto de contrato bilateral, de justicia legal, sino de misericordia y amor de Dios. Que, para m\u00e9ritos, ah\u00ed est\u00e1n los de Jesucristo. Cierto, el hombre tiene que colaborar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Puntos de la idea principal<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>En primer lugar<\/em><\/strong>, los legalistas y fariseos gritan hoy a Dios: <em>\u201c\u00a1Injusto! Nosotros merecemos m\u00e1s que los que trabajaron menos horas\u2026con gente como t\u00fa incitamos a la lucha de clases, a la expansi\u00f3n universal del marxismo socialista y comunista, y a reventar el odre que, como el odre del m\u00edtico Eolo en el Tirreno, contiene los vientos de todas las tempestades sociales y pol\u00edticas\u201d<\/em>. Le echan en cara que fue justo en la justicia conmutativa y legal, pero no en la distributiva ni la social. <em>\u201cProceder as\u00ed, Dios, es lo mejor para provocar lo peor\u201d<\/em>. La par\u00e1bola iba para los jud\u00edos, que como pueblo elegido de Dios parec\u00edan los \u201ctitulares\u201d de la promesa, mientras que otros no jud\u00edos, los paganos, que podemos considerar como los \u201csuplentes\u201d, no deber\u00edan tener derecho a recibir la misma recompensa que ellos. Pero tambi\u00e9n a nosotros se nos puede aplicar la misma lecci\u00f3n. Los sacerdotes, religiosos y gente comprometida con la pastoral diocesana o parroquial podemos tener la tentaci\u00f3n de creernos m\u00e1s acreedores del premio que los laicos de a pie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>En segundo lugar<\/em><\/strong>, Cristo por su parte grita hoy a los legalistas y fariseos: <em>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is envidia porque yo soy bueno, incluso con aquellos que vosotros cre\u00e9is que no lo merecen?\u201d<\/em>. Jes\u00fas nos da, no una lecci\u00f3n de justicia salarial \u2013el due\u00f1o de la vi\u00f1a paga a todos lo justo-, sino de la generosidad que tiene Dios, que admite como jornaleros a los que se presentan s\u00f3lo a \u00faltima hora, sin dar demasiada importancia a este retraso, y luego paga a los \u00faltimos m\u00e1s de lo que les tocar\u00eda en rigor. Dios no premia s\u00f3lo conforme a nuestros m\u00e9ritos, se\u00f1ores legalistas, sino seg\u00fan su bondad y misericordia. La salvaci\u00f3n de Dios es siempre gratuita. Este evangelio no es un evangelio social, porque ni es la noticia de un conflicto laboral ni la negativa a una reivindicaci\u00f3n salarial ni la denuncia o la defensa de una arbitrariedad patronal, sino un tratado de soteriolog\u00eda, o econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, en forma de par\u00e1bola: <em>\u201cDios salva a los hombres no tanto por justicia<\/em> (tanto hiciste, tanto mereces), <em>sino de misericordia<\/em> (que es amor)\u201d. El que intenta salvarse es el hombre, pero quien efectivamente salva es Dios. Si no fuera as\u00ed, las relaciones del hombre con Dios ser\u00edan mercantiles: se salva el cumplidor.<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>Finalmente,<\/em><\/strong> y nosotros, \u00bfqu\u00e9 gritamos hoy a Cristo? <em>\u201cSe\u00f1or, danos un coraz\u00f3n como el tuyo para que aprendamos a ser bondadosos de coraz\u00f3n en nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s\u201d<\/em>. La cuesti\u00f3n es si tenemos buen coraz\u00f3n o no. Somos a veces taca\u00f1os, de coraz\u00f3n mezquino, calculadores en nuestra relaci\u00f3n con Dios y con los hermanos. Solemos llevar una contabilidad de las horas que trabajamos para Dios, como siguiendo las pautas de un contrato laboral, y despu\u00e9s le pedimos cuentas a Dios y nos creemos con derecho al premio o a la paga. No proyectemos sobre Dios nuestros c\u00e1lculos y nuestras medidas. No metamos a Dios dentro de nuestras humanas calculadoras y ordenadores. Al contrario, aprendamos de \u00c9l a ser misericordiosos y generosos con aquellos que no lo merecen, seg\u00fan nuestra opini\u00f3n. Ah, si Dios llevara contabilidad de nuestras faltas, no pensar\u00edamos as\u00ed como esos legalistas del evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Para reflexionar<\/strong>: \u00bfSomos propensos a los celos y a la envidia? \u00bfEstamos dispuestos a alabar los buenos resultados de los dem\u00e1s, a alegrarnos de las cualidades que otros tienen? \u00bfSomos cristianos a sueldo, o trabajamos s\u00f3lo tratando de alegrar a Dios? \u00bfConsideramos la salvaci\u00f3n como un contrato bilateral, de justicia legal, o como gracia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Para rezar<\/strong>: <em>Se\u00f1or, que comprenda tu l\u00f3gica divina, que es la de la misericordia. Quita de mi pecho el coraz\u00f3n de piedra y justiciero, y dame un coraz\u00f3n abierto a tu l\u00f3gica para que pueda alegrarme ante el bien que les concedes a mis hermanos, incluso a aquellos que seg\u00fan yo no merecen. Y ay\u00fadame a trabajar en tu vi\u00f1a con amor y por amor, y no por inter\u00e9s mercantil, s\u00f3lo para alegrarte a ti, y eso me basta. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para cualquier pregunta o sugerencia, contacte a este email: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"mailto:arivero@legionaries.org\">arivero@legionaries.org<\/a><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Textos: Is 55, 6-9; Filipenses 1, 20-24.27; Mt 20, 1-16 Antonio Rivero, L.C. 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