{"id":18669,"date":"2017-09-22T07:15:02","date_gmt":"2017-09-22T12:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/documento-de-la-congregacion-para-la-educacion-catolica-educar-al-humanismo-solidario\/"},"modified":"2017-09-22T07:15:02","modified_gmt":"2017-09-22T12:15:02","slug":"documento-de-la-congregacion-para-la-educacion-catolica-educar-al-humanismo-solidario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/documento-de-la-congregacion-para-la-educacion-catolica-educar-al-humanismo-solidario\/","title":{"rendered":"Documento de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica \u2013 \u201cEducar al humanismo solidario\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u2013 22 Sept. 2017).- Esta ma\u00f1ana se ha presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la Fundaci\u00f3n Pontificia &#8220;Gravissimum educationis&#8221;, instituida con el quir\u00f3grafo del Santo Padre Francisco el 28 de octubre de 2015 y el documento \u201cEducar al humanismo solidario. Para construir una civilizaci\u00f3n del amor 50 a\u00f1os despu\u00e9s de la Populorum progressio\u201d que contiene las l\u00edneas generales de educaci\u00f3n al humanismo solidario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El documento se enviar\u00e1 a todas las conferencias episcopales para que lo transmitan a las 215.000 escuelas cat\u00f3licas y a las 1.760 universidades cat\u00f3licas en los diversos continentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A continuaci\u00f3n, ofrecemos el texto completo del documento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Educar al humanismo solidario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para construir una \u201ccivilizaci\u00f3n del amor&#8221;<br \/>\n50 a\u00f1os despu\u00e9s de la Populorum progressio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<ol>\n<li>Hace cincuenta a\u00f1os, con la enc\u00edclica Populorum progressio, la Iglesia anunciaba a los hombres y a las mujeres de buena voluntad el car\u00e1cter mundial que la cuesti\u00f3n social hab\u00eda asumido[1]. Dicho anuncio no se limitaba a sugerir una mirada m\u00e1s amplia, capaz de abarcar porciones cada vez m\u00e1s grandes de humanidad, sino que ofrec\u00eda un nuevo modelo \u00e9tico-social. En ella se deb\u00eda trabajar por la paz, la justicia y la solidaridad, con una visi\u00f3n que supiera comprender el horizonte mundial de las opciones sociales. Los presupuestos de esta nueva visi\u00f3n \u00e9tica surgieron unos a\u00f1os antes, en el Concilio Vaticano II, con la formulaci\u00f3n del principio de interdependencia planetaria y del destino com\u00fan de todos los pueblos de la Tierra[2]. En los a\u00f1os sucesivos, la validez explicativa de tales principios encontr\u00f3 numerosas confirmaciones. El hombre contempor\u00e1neo experiment\u00f3 en muchas ocasiones que lo que ocurre en una parte del mundo puede afectar a otras, y que nadie puede \u2014a priori\u2014 sentirse seguro en un mundo donde existe sufrimiento o miseria. Si en aquel momento se intu\u00eda la necesidad de ocuparse del bien de los dem\u00e1s como si fuera el propio, hoy tal recomendaci\u00f3n asume una clara prioridad en la agenda pol\u00edtica de los sistemas civiles[3].<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"2\">\n<li>La Populorum progressio, en este sentido, puede ser considerada como el documento program\u00e1tico de la misi\u00f3n de la Iglesia en la era de la globalizaci\u00f3n[4]. La sabidur\u00eda que emana de sus ense\u00f1anzas contin\u00faa a guiar a\u00fan hoy el pensamiento y la acci\u00f3n de quienes quieren construir la civilizaci\u00f3n del \u00abhumanismo pleno\u00bb[5] ofreciendo \u2014en el cauce del principio de subsidiariedad\u2014 \u201cmodelos practicables de integraci\u00f3n social\u201d surgidos del ventajoso encuentro entre \u201cla dimensi\u00f3n individual y la comunitaria\u201d [6]. Esta integraci\u00f3n expresa los objetivos de la \u201cIglesia en salida\u201d, que \u201cacorta las distancias, se rebaja hasta la humillaci\u00f3n si fuera necesario (\u2026), acompa\u00f1a la humanidad en todos sus procesos, por duros o prolongados que sean\u201d[7]. Los contenidos de este humanismo solidario tienen necesidad de ser vividos y testimoniados, formulados y transmitidos[8] en un mundo marcado por m\u00faltiples diferencias culturales, atravesado por heterog\u00e9neas visiones del bien y de la vida y caracterizado por la convivencia de diferentes creencias. Para hacer posible este proceso \u2014como afirma Papa Francisco en al enc\u00edclica Laudato si&#8217; \u2014 \u201ces necesario tener presente que los modelos de pensamiento influyen realmente sobre los comportamientos. La educaci\u00f3n ser\u00e1 ineficaz y sus esfuerzos ser\u00e1n est\u00e9riles si no se preocupa adem\u00e1s por difundir un nuevo modelo respecto al ser humano, a la vida, a la sociedad y a las relaciones con la naturaleza\u201d[9].<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">Con el presente documento la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica entiende proponer las l\u00edneas principales de una educaci\u00f3n al humanismo solidario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>ESCENARIOS ACTUALES<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"3\">\n<li>El mundo contempor\u00e1neo, multifac\u00e9tico y en constante transformaci\u00f3n, atraviesa m\u00faltiples crisis. Estas son de distintas naturalezas: crisis econ\u00f3micas, financieras, laborales; crisis pol\u00edticas, democr\u00e1ticas, de participaci\u00f3n; crisis ambientales y naturales; crisis demogr\u00e1ficas y migratorias, etc. Los fen\u00f3menos producidos por dichas crisis revelan cotidianamente su car\u00e1cter dram\u00e1tico. La paz est\u00e1 constantemente amenazada y, junto a las guerras tradicionales que combaten los ej\u00e9rcitos regulares, se difunde la inseguridad generada por el terrorismo internacional, bajo cuyos golpes se producen sentimientos de rec\u00edproca desconfianza y odio, favoreciendo el desarrollo de sentimientos populistas, demag\u00f3gicos, corriendo el riesgo de agravar los problemas y fomentando la radicalizaci\u00f3n del enfrentamiento entre culturas diferentes. Guerras, conflictos y terrorismo son a veces la causa, a veces el efecto, de las inequidades econ\u00f3micas y de la injusta distribuci\u00f3n de los bienes de la creaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"5\">\n<li>Estas inequidades generan pobreza, desempleo y explotaci\u00f3n. Las estad\u00edsticas de las organizaciones internacionales muestran las connotaciones de la emergencia humanitaria en acto, que se refiere tambi\u00e9n al futuro, si medimos los efectos del subdesarrollo y de las migraciones en las j\u00f3venes generaciones. Tampoco se encuentran exentas de tales peligros las sociedades industrializadas, donde aumentaron las \u00e1reas de marginalidad[10]. De particular importancia es el complejo fen\u00f3meno de las migraciones, extendido en todo el planeta, a partir del cual se generan encuentros y enfrentamientos de civilizaciones, acogidas solidarias y populismos intolerantes e intransigentes. Nos encontramos ante un proceso oportunamente definido como un cambio epocal[11]. Este pone en evidencia un humanismo decadente, a menudo fundado sobre el paradigma de la indiferencia.<\/li>\n<li>La lista de problemas podr\u00eda ser m\u00e1s larga, pero no debemos olvidarnos de las oportunidades positivas que presenta el mundo actual. La globalizaci\u00f3n de las relaciones es tambi\u00e9n la globalizaci\u00f3n de la solidaridad. Hemos tenido muchos ejemplos en ocasi\u00f3n de las grandes tragedias humanitarias causadas por la guerra o por desastres naturales: cadenas de solidaridad, iniciativas asistenciales y caritativas donde han participado ciudadanos de todas partes del mundo. Del mismo modo, en los \u00faltimos a\u00f1os han surgido iniciativas sociales, movimientos y asociaciones, a favor de una globalizaci\u00f3n m\u00e1s equitativa cuidadosa de las necesidades de los pueblos con dificultades econ\u00f3micas. Quienes instauran muchas de estas iniciativas \u2014y participan en ellas\u2014 son frecuentemente ciudadanos de las naciones m\u00e1s ricas que, pudiendo disfrutar de los beneficios de las desigualdades, luchan a menudo por los principios de justicia social con gratuidad y determinaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Es parad\u00f3jico que el hombre contempor\u00e1neo haya alcanzado metas importantes en el conocimiento de las fuerzas de la naturaleza, de la ciencia y de la t\u00e9cnica pero, al mismo tiempo, carezca de una programaci\u00f3n para una convivencia p\u00fablica adecuada, que haga posible una existencia aceptable y digna para cada uno y para todos. Lo que tal vez falta aun es un desarrollo conjunto de las oportunidades civiles con un plan educativo que pueda transmitir las razones de la cooperaci\u00f3n en un mundo solidario. La cuesti\u00f3n social, como dijo Benedicto XVI, es ahora una cuesti\u00f3n antropol\u00f3gica[12], que implica una funci\u00f3n educativa que no puede ser postergada. Por esta raz\u00f3n, es necesario \u00abun nuevo impulso del pensamiento para comprender mejor lo que implica ser una familia; la interacci\u00f3n entre los pueblos del planeta nos urge a dar ese impulso, para que la integraci\u00f3n se desarrolle bajo el signo de la solidaridad en vez del de la marginaci\u00f3n\u00bb.[13]\n<p style=\"text-align: justify\">2. HUMANIZAR LA EDUCACI\u00d3N<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"7\">\n<li>\u00abExperta en humanidad\u00bb, como subray\u00f3 hace cincuenta a\u00f1os la Populorum progressio [14], la Iglesia tiene ya sea la misi\u00f3n que la experiencia para indicar itinerarios educativos id\u00f3neos a los desaf\u00edos actuales. Su visi\u00f3n educativa est\u00e1 al servicio de la realizaci\u00f3n de los objetivos m\u00e1s altos de la humanidad. Dichos objetivos fueron evidenciados con visi\u00f3n de futuro en la Declaraci\u00f3n conciliar Gravissimum educationis: el desarrollo armonioso de las capacidades f\u00edsicas, morales e intelectuales, finalizadas a la gradual maduraci\u00f3n del sentido de responsabilidad; la conquista de la verdadera libertad; la positiva y prudente educaci\u00f3n sexual[15]. Desde esta perspectiva, se intu\u00eda que la educaci\u00f3n deb\u00eda estar al servicio de un nuevo humanismo, donde la persona social se encuentra dispuesta a dialogar y a trabajar para la realizaci\u00f3n del bien com\u00fan[16].<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"8\">\n<li>Las necesidades indicadas en la Gravissimum educationis siguen siendo actuales. A pesar que las concepciones antropol\u00f3gicas basadas en el materialismo, el idealismo, el individualismo y el colectivismo, viven una fase de decadencia, todav\u00eda ejercen una cierta influencia cultural. A menudo ellas entienden la educaci\u00f3n como un proceso de adiestramiento del individuo a la vida p\u00fablica, en la que act\u00faan las diferentes corrientes ideol\u00f3gicas, que compiten entre s\u00ed por la hegemon\u00eda cultural. En este contexto, la formaci\u00f3n de la persona responde a otras exigencias: la afirmaci\u00f3n de la cultura del consumo, de la ideolog\u00eda del conflicto, del pensamiento relativista, etc. Es necesario, por lo tanto, humanizar la educaci\u00f3n; es decir, transformarla en un proceso en el cual cada persona pueda desarrollar sus actitudes profundas, su vocaci\u00f3n y contribuir as\u00ed a la vocaci\u00f3n de la propia comunidad. \u201cHumanizar la educaci\u00f3n\u201d[17] significa poner a la persona al centro de la educaci\u00f3n, en un marco de relaciones que constituyen una comunidad viva, interdependiente, unida a un destino com\u00fan. De este modo se cualifica el humanismo solidario.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"9\">\n<li>Humanizar la educaci\u00f3n significa, tambi\u00e9n, reconocer que es necesario actualizar el pacto educativo entre las generaciones. De manera constante, la Iglesia afirma que \u00abla buena educaci\u00f3n de la familia es la columna vertebral del humanismo\u00bb[18] y desde all\u00ed se propagan los significados de una educaci\u00f3n al servicio de todo el cuerpo social, basada en la confianza mutua y en la reciprocidad de los deberes[19]. Por estas razones, las instituciones escolares y acad\u00e9micas que deseen poner a la persona al centro de su misi\u00f3n son llamadas a respetar la familia como primera sociedad natural, y a ponerse a su lado, con una concepci\u00f3n correcta de subsidiariedad.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"10\">\n<li>Una educaci\u00f3n humanizada, por lo tanto, no se limita a ofrecer un servicio formativo, sino que se ocupa de los resultados del mismo en el contexto general de las aptitudes personales, morales y sociales de los participantes en el proceso educativo. No solicita simplemente al docente ense\u00f1ar y a los estudiantes aprender, m\u00e1s bien impulsa a todos a vivir, estudiar y actuar en relaci\u00f3n a las razones del humanismo solidario. No programa espacios de divisi\u00f3n y contraposici\u00f3n, al contrario, ofrece lugares de encuentro y de confrontaci\u00f3n para crear proyectos educativos v\u00e1lidos. Se trata de una educaci\u00f3n \u2014al mismo tiempo\u2014 s\u00f3lida y abierta, que rompe los muros de la exclusividad, promoviendo la riqueza y la diversidad de los talentos individuales y extendiendo el per\u00edmetro de la propia aula en cada sector de la experiencia social, donde la educaci\u00f3n puede generar solidaridad, comuni\u00f3n y conduce a compartir[20].<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"3\">\n<li>CULTURA DEL DI\u00c1LOGO<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"11\">\n<li>La vocaci\u00f3n a la solidaridad llama a las personas del siglo XXI a afrontar los desaf\u00edos de la convivencia multicultural. En las sociedades globales conviven cotidianamente ciudadanos de tradiciones, culturas, religiones y visiones del mundo diferentes, y a menudo se producen incomprensiones y conflictos. En tales circunstancias, las religiones frecuentemente son consideradas como estructuras de principios y de valores monol\u00edticos, inflexibles, incapaces de conducir la humanidad hacia la sociedad global. La Iglesia Cat\u00f3lica, al contrario, \u00abno rechaza nada que sea verdadero y santo en estas religiones\u00bb y es su deber \u00abanunciar la cruz de Cristo como signo del amor universal de Dios y como fuente de toda gracia\u00bb[21]. Est\u00e1 tambi\u00e9n convencida que, en realidad, las dificultades son a menudo el resultado de una falta de educaci\u00f3n al humanismo solidario, basada en la formaci\u00f3n a la cultura del di\u00e1logo.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"12\">\n<li>La cultura del di\u00e1logo no recomienda el simple hablar para conocerse, con el fin de amortiguar el efecto rechazante del encuentro entre ciudadanos de diferentes culturas. El di\u00e1logo aut\u00e9ntico se lleva a cabo en un marco \u00e9tico de requisitos y actitudes formativas como as\u00ed tambi\u00e9n de objetivos sociales. Los requisitos \u00e9ticos para dialogar son la libertad y la igualdad: los participantes al di\u00e1logo deben ser libres de sus intereses contingentes y deben ser disponibles a reconocer la dignidad de todos los interlocutores. Estas actitudes se sostienen por la coherencia con el propio espec\u00edfico universo de valores. Esto se traduce en la intenci\u00f3n general de hacer coincidir acci\u00f3n y declaraci\u00f3n, en otras palabras, de relacionar los principios \u00e9ticos anunciados (por ejemplo, paz, equidad, respeto, democracia&#8230;) con las elecciones sociales y civiles realizadas. Se trata de una \u00abgram\u00e1tica del di\u00e1logo\u00bb, como lo indica el Papa Francisco, que logra \u00abconstruir puentes [&#8230;] y encontrar respuestas a los desaf\u00edos de nuestro tiempo\u00bb[22].<\/li>\n<li>En el pluralismo \u00e9tico y religioso, por lo tanto, las religiones pueden estar al servicio de la convivencia p\u00fablica, y no obstaculizarla. A partir de sus valores positivos de amor, esperanza y salvaci\u00f3n, en un contexto de relaciones performativas y coherentes, las religiones pueden contribuir significativamente a alcanzar objetivos sociales de paz y de justicia. En dicha perspectiva, la cultura del di\u00e1logo afirma una concepci\u00f3n propositiva de las relaciones civiles. En lugar de reducir la religiosidad a la esfera individual, privada y reservada, y obligar a los ciudadanos a vivir en el espacio p\u00fablico \u00fanicamente las normas \u00e9ticas y jur\u00eddicas del estado, invierte los t\u00e9rminos de la relaci\u00f3n e invita a las creencias religiosas a profesar en p\u00fablico sus valores \u00e9ticos positivos.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"14\">\n<li>La educaci\u00f3n al humanismo solidario tiene la grand\u00edsima responsabilidad de proveer a la formaci\u00f3n de ciudadanos que tengan una adecuada cultura del di\u00e1logo. Por otra parte, la dimensi\u00f3n intercultural frecuentemente se experimenta en las aulas escolares de todos los niveles, como tambi\u00e9n en las instituciones universitarias; por lo tanto es desde all\u00ed que se tiene que proceder para difundir la cultura del di\u00e1logo. El marco de valores en el cual vive, piensa y act\u00faa el ciudadano que tiene una formaci\u00f3n al di\u00e1logo est\u00e1 sostenido por principios relacionales (gratuidad, libertad, igualdad, coherencia, paz y bien com\u00fan) que entran de modo positivo y categ\u00f3rico en los programas did\u00e1cticos y formativos de las instituciones y agencias que trabajan por el humanismo solidario.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"15\">\n<li>Es propio de la naturaleza de la educaci\u00f3n la capacidad de construir las bases para un di\u00e1logo pac\u00edfico y permitir el encuentro entre las diferencias, con el objetivo principal de edificar un mundo mejor. Se trata, en primer lugar, de un proceso educativo donde la b\u00fasqueda de una convivencia pac\u00edfica y enriquecedora se ancla en un concepto m\u00e1s amplio de ser humano \u2014 en su caracterizaci\u00f3n psicol\u00f3gica, cultural y espiritual \u2014 m\u00e1s all\u00e1 de cualquier forma de egocentrismo y de etnocentrismo, de acuerdo con una concepci\u00f3n de desarrollo integral y trascendente de la persona y de la sociedad[23].<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"4\">\n<li>GLOBALIZAR LA ESPERANZA<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"16\">\n<li>\u00abEl desarrollo es el nuevo nombre de la paz\u00bb, conclu\u00eda la Populorum progressio [24]. Dicha afirmaci\u00f3n encontr\u00f3 apoyo y confirmaci\u00f3n en las d\u00e9cadas sucesivas, y se clarificaron las direcciones del desarrollo sostenible desde el punto de vista econ\u00f3mico, social y del medioambiente. Desarrollo y progreso, sin embargo, siguen siendo descripciones de procesos, no dicen mucho sobre los fines \u00faltimos del devenir hist\u00f3rico-social. Lejos de exaltar el mito del progreso inmanente de la raz\u00f3n y la libertad, la Iglesia Cat\u00f3lica relaciona el desarrollo con el anuncio de la redenci\u00f3n cristiana, que no es una indefinida ni futurible utop\u00eda, sino que es ya \u00absustancia de la realidad\u00bb, en el sentido que por ella \u00abya est\u00e1n presentes en nosotros las realidades que se esperan: el todo, la vida verdadera\u00bb[25].<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"17\">\n<li>Es necesario, por lo tanto, a trav\u00e9s de la esperanza en la salvaci\u00f3n, ser desde ya signos vivos de ella. \u00bfEn el mundo globalizado, c\u00f3mo puede difundirse el mensaje de salvaci\u00f3n en Jesucristo? \u00abNo es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor\u00bb[26]. La caridad cristiana propone gram\u00e1ticas sociales universalizantes e inclusivas. Tal caridad informa las ciencias que, impregnadas con ella, acompa\u00f1ar\u00e1n al hombre que busca sentido y verdad en la creaci\u00f3n. La educaci\u00f3n al humanismo solidario, por lo tanto, debe partir de la certeza del mensaje de esperanza contenido en la verdad de Jesucristo. Compete a ella, irradiar dicha esperanza, como mensaje transmitido por la raz\u00f3n y la vida activa, entre los pueblos de todo el mundo.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"18\">\n<li>Globalizar la esperanza es la misi\u00f3n espec\u00edfica de la educaci\u00f3n al humanismo solidario. Una misi\u00f3n que se cumple a trav\u00e9s de la construcci\u00f3n de relaciones educativas y pedag\u00f3gicas que ense\u00f1en el amor cristiano, que generen grupos basados \u200b\u200ben la solidaridad, donde el bien com\u00fan est\u00e1 conectado virtuosamente al bien de cada uno de sus componentes, que transforme el contenido de las ciencias de acuerdo con la plena realizaci\u00f3n de la persona y de su pertenencia a la humanidad. Justamente la educaci\u00f3n cristiana puede realizar esta tarea primaria, porque ella \u00abes hacer nacer, es hacer crecer, se ubica en la din\u00e1mica de dar la vida. Y la vida que nace es la fuente desde donde brota m\u00e1s esperanza\u00bb[27].<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"19\">\n<li>Globalizar la esperanza tambi\u00e9n significa sostener las esperanzas de la globalizaci\u00f3n. Por una parte, en efecto, la globalizaci\u00f3n ha multiplicado las oportunidades de crecimiento y abri\u00f3 las relaciones sociales a nuevas e in\u00e9ditas posibilidades. Por otro lado, adem\u00e1s de algunos beneficios, ella caus\u00f3 desigualdades, explotaci\u00f3n e indujo de manera perversa a algunos pueblos a padecer una dram\u00e1tica exclusi\u00f3n de los circuitos de bienestar. Una globalizaci\u00f3n sin visi\u00f3n, sin esperanza, es decir sin un mensaje que sea al mismo tiempo anuncio y vida concreta, est\u00e1 destinada a producir conflictos, a generar sufrimientos y miserias.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"5\">\n<li>HACIA UNA VERDADERA INCLUSI\u00d3N<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"20\">\n<li>Para corresponder a su funci\u00f3n propia, los proyectos formativos de la educaci\u00f3n al humanismo solidario se dirigen hacia algunos objetivos fundamentales. Antes que nada, el objetivo principal es permitir a cada ciudadano que se sienta participante activo en la construcci\u00f3n del humanismo solidario. Los instrumentos utilizados deben favorecer el pluralismo, estableciendo espacios de di\u00e1logo finalizados a la representaci\u00f3n de las instancias \u00e9ticas y normativas. La educaci\u00f3n al humanismo solidario debe tener una especial atenci\u00f3n para que el aprendizaje de las ciencias corresponda a la conciencia de un universo \u00e9tico donde la persona act\u00faa. En particular, esta recta concepci\u00f3n del universo \u00e9tico tiene que avanzar hacia la apertura de horizontes del bien com\u00fan progresivamente m\u00e1s amplios, hasta llegar a toda la familia humana.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"21\">\n<li>Este proceso inclusivo supera los l\u00edmites de las personas que viven actualmente en la tierra. El progreso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico demostr\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os, c\u00f3mo las decisiones que se toman en el presente son capaces de influir en los estilos de vida y \u2014en algunos casos\u2014 sobre la existencia de los ciudadanos de las futuras generaciones. \u00abLa noci\u00f3n de bien com\u00fan incorpora tambi\u00e9n a las generaciones futuras\u00bb[28]. El ciudadano de hoy, de hecho, debe ser solidario con sus contempor\u00e1neos donde quiera que se encuentren, pero tambi\u00e9n con los futuros ciudadanos del planeta. Ya que \u00abel problema es que no disponemos todav\u00eda de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis [&#8230;] y hace falta construir liderazgos que marquen caminos, buscando atender a las necesidades de las generaciones actuales incluyendo a todos, sin perjudicar a las generaciones futuras\u00bb[29] entonces la tarea espec\u00edfica que puede realizar la educaci\u00f3n al humanismo solidario es contribuir a edificar una cultura basada en la \u00e9tica intergeneracional.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"22\">\n<li>Esto significa que la educaci\u00f3n extiende el \u00e1mbito cl\u00e1sico del alcance de su acci\u00f3n. Si hasta ahora se consideraba la escuela como la instituci\u00f3n que forma los ciudadanos del ma\u00f1ana, si las agencias formativas responsables de la educaci\u00f3n permanente se ocupan de los ciudadanos del presente, a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n al humanismo solidario se cuida la humanidad del futuro, la posteridad, con quienes se debe ser solidarios tomando decisiones responsables. Es a\u00fan m\u00e1s verdadero con respecto a la formaci\u00f3n acad\u00e9mica, porque es a trav\u00e9s de ella que se proporciona las competencias necesarias para tomar las decisiones decisivas del equilibrio de los sistemas humano-sociales, naturales, ambientales, etc.[30]. Los temas desarrollados en los cursos universitarios, en este sentido, deber\u00edan realizarse seg\u00fan un criterio decisivo para la evaluaci\u00f3n de su calidad: la sostenibilidad con las exigencias de las generaciones futuras.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"23\">\n<li>Para que sea una verdadera inclusi\u00f3n es necesario hacer un paso ulterior, es decir construir una relaci\u00f3n de solidaridad con las generaciones que nos precedieron. Lamentablemente, la afirmaci\u00f3n del paradigma tecnocr\u00e1tico, en algunos casos, redimension\u00f3 el saber hist\u00f3rico, cient\u00edfico y human\u00edstico \u2014con su patrimonio literario y art\u00edstico\u2014 mientras que una visi\u00f3n correcta de la historia y del esp\u00edritu con el cual nuestros antepasados \u200b\u200bhan enfrentado y superado sus desaf\u00edos, puede ayudar al hombre en la compleja aventura de la contemporaneidad. Las sociedades humanas, las comunidades, los pueblos, las naciones son el fruto del pasaje de la historia donde se revela una identidad espec\u00edfica en continua elaboraci\u00f3n. Comprender la relaci\u00f3n fecunda entre el devenir hist\u00f3rico de una comunidad y su vocaci\u00f3n al bien com\u00fan y al cumplimiento del humanismo solidario implica la formaci\u00f3n de una conciencia hist\u00f3rica, basada en la conciencia de la indisoluble unidad que lleva a los antepasados, a los contempor\u00e1neos y a la posteridad a superar los grados de parentesco para reconocerse todos igualmente hijos del Padre, y por lo tanto en una relaci\u00f3n de solidaridad universal[31].<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"6\">\n<li>REDES DE COOPERACI\u00d3N<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"24\">\n<li>As\u00ed como la Enc\u00edclica Populorum progressio recomienda la elaboraci\u00f3n de \u00abprogramas concertados\u00bb[32], hoy es evidente la necesidad de hacer converger las iniciativas educativas y de investigaci\u00f3n hacia los fines del humanismo solidario, con la conciencia que \u00abno deber\u00edan permanecer dispersos o aislados, y menos a\u00fan opuestos por razones de prestigio o poder\u00bb[33]. Construir redes de cooperaci\u00f3n, desde el punto de vista educativo, escolar y acad\u00e9mico, significa activar din\u00e1micas incluyentes, en constante b\u00fasqueda de nuevas oportunidades para introducir en el propio circuito de ense\u00f1anza y aprendizaje sujetos distintos, especialmente aquellos que les resulta dif\u00edcil aprovechar un plan una formaci\u00f3n adecuado a sus necesidades. Recordando tambi\u00e9n, que la educaci\u00f3n sigue siendo un recurso escaso en el mundo, considerando que existen sectores de la humanidad que sufre por la falta de instituciones id\u00f3neas al desarrollo, el primer esfuerzo de educaci\u00f3n al humanismo solidario es la socializaci\u00f3n de s\u00ed mismo a trav\u00e9s de la organizaci\u00f3n de redes de cooperaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"25\">\n<li>Una educaci\u00f3n al humanismo solidario desarrolla redes de cooperaci\u00f3n en los distintos \u00e1mbitos donde se realiza la actividad educativa, particularmente en la educaci\u00f3n acad\u00e9mica. En primer lugar, solicita a los actores educativos que asuman una actitud que favorezca la colaboraci\u00f3n. En particular, prefiere la colegialidad del cuerpo docente en la preparaci\u00f3n de los programas formativos, y la cooperaci\u00f3n entre los estudiantes en lo concerniente a las modalidades de aprendizaje y a los ambientes formativos. A\u00fan m\u00e1s: como c\u00e9lulas del humanismo solidario, unidas por un pacto educativo y por una \u00e9tica intergeneracional, la solidaridad entre quien ense\u00f1a y quien aprende debe ser progresivamente incluyente, plural y democr\u00e1tica.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"26\">\n<li>La universidad deber\u00eda ser el principal crisol para la formaci\u00f3n a la cooperaci\u00f3n en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, prefiriendo \u2014en el lecho del humanismo solidario\u2014 la organizaci\u00f3n de investigaciones colectivas en todas las \u00e1reas del conocimiento, cuyos resultados puedan ser corroborados por la objetividad cient\u00edfica de la aplicaci\u00f3n de l\u00f3gicas, m\u00e9todos y t\u00e9cnicas id\u00f3neas, como tambi\u00e9n por la experiencia de solidaridad realizada por los investigadores. Se trata de favorecer la formaci\u00f3n de grupos de investigaci\u00f3n integrados entre el personal docente, j\u00f3venes investigadores y estudiantes, y tambi\u00e9n solicitar la cooperaci\u00f3n entre las instituciones acad\u00e9micas ubicadas en un contexto internacional. Las redes de cooperaci\u00f3n deber\u00e1n instituirse entre sujetos educativos y sujetos de otro tipo, por ejemplo, del mundo de las profesiones, de las artes, del comercio, de la empresa y de todos los cuerpos intermedios de las sociedades donde el humanismo solidario necesita propagarse.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"27\">\n<li>En muchos lugares se solicita una educaci\u00f3n que supere las dificultades de los procesos de masificaci\u00f3n cultural, que producen los efectos nocivos de nivelaci\u00f3n, y con ella, de manipulaci\u00f3n consumista. El surgimiento de redes de cooperaci\u00f3n, en el marco de la educaci\u00f3n al humanismo solidario, puede ayudar a superar estos desaf\u00edos, ya que ofrece descentralizaci\u00f3n y especializaci\u00f3n. En una perspectiva de subsidiariedad educativa, tanto a nivel nacional como internacional, se favorece el intercambio de responsabilidad y de experiencia, esencial para optimizar los recursos y evitar los riesgos. De esta manera se construye una red no s\u00f3lo de investigaci\u00f3n sino \u2014 sobre todo \u2014 de servicio, donde uno ayuda al otro y se comparten los nuevos descubrimientos, \u00abintercambiando temporalmente los profesores y proveyendo en todo lo que pueda contribuir a una mayor ayuda mutua\u00bb[34].<\/li>\n<li>PROSPECTIVAS<\/li>\n<li>La educaci\u00f3n escolar y universitaria estuvieron siempre en el centro de la propuesta de la Iglesia Cat\u00f3lica en la vida p\u00fablica. Ella defendi\u00f3 la libertad de educaci\u00f3n cuando, en las culturas secularizadas y laicistas, parec\u00edan reducirse los espacios asignados a la formaci\u00f3n de los valores religiosos. A trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, continu\u00f3 suministrando principios y valores de convivencia p\u00fablica cuando las sociedades modernas, enga\u00f1adas por los logros cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos, jur\u00eddicos y culturales, cre\u00edan insignificante la cultura cat\u00f3lica. Hoy, como en todas las \u00e9pocas, la Iglesia Cat\u00f3lica tiene todav\u00eda la responsabilidad de contribuir, con su patrimonio de verdades y de valores, a la construcci\u00f3n del humanismo solidario, para un mundo dispuesto a actualizar la profec\u00eda contenida en la Enc\u00edclica Populorum progressio.<\/li>\n<li>Para dar un alma al mundo global, atravesado por constantes cambios, la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica vuelve a lanzar la prioridad de la construcci\u00f3n de la \u201ccivilizaci\u00f3n del amor\u201d[35], y exhorta a todos los que por profesi\u00f3n y vocaci\u00f3n est\u00e1n comprometidos en los procesos educativos \u2014en todos los niveles\u2014 a vivir con dedicaci\u00f3n y sabidur\u00eda dicha experiencia, seg\u00fan los principios y los valores enucleados. Este Dicasterio \u2014despu\u00e9s del Congreso Mundial \u201cEducar hoy y ma\u00f1ana. Una pasi\u00f3n que se renueva\u201d (Roma-Castel Gandolfo, 18 &#8211; 21 de noviembre de 2015)\u2014 dio eco a las reflexiones y a los desaf\u00edos que surgieron ya sea por parte de los docentes, de los alumnos, de los padres, como de las Iglesias particulares, las Familias religiosas y las Asociaciones comprometidas en el vasto universo de la educaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"30\">\n<li>Estos lineamientos fueron entregados a todos los sujetos que trabajan con pasi\u00f3n para renovar cotidianamente la misi\u00f3n educativa de la Iglesia en los diferentes continentes. Se desea, tambi\u00e9n, proporcionar una herramienta \u00fatil para un di\u00e1logo constructivo con la sociedad civil y los Organismos Internacionales. Al mismo tiempo, el Papa Francisco erigi\u00f3 la Fundaci\u00f3n \u201cGravissimum educationis\u201d[36] para aquellas \u201cfinalidades cient\u00edficas y culturales dirigidas a promover la educaci\u00f3n cat\u00f3lica en el mundo\u201d[37].<\/li>\n<li>En conclusi\u00f3n, los temas y los horizontes para explorar \u2014 a partir de la cultura del di\u00e1logo, de la globalizaci\u00f3n de la esperanza, de la inclusi\u00f3n y de las redes de cooperaci\u00f3n \u2014 solicitan ya sea la experiencia formativa y de ense\u00f1anza que las actividades de estudio y de investigaci\u00f3n. Ser\u00e1 necesario, por lo tanto, favorecer la comunicaci\u00f3n de dichas experiencias y los resultados de las investigaciones, con la finalidad de permitir que cada sujeto comprometido en la educaci\u00f3n al humanismo solidario comprenda el significado de su propia iniciativa en el proceso global de la construcci\u00f3n de un mundo fundado sobre valores de solidaridad cristiana.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">Roma, el 16 de abril de 2017, fiesta de la Resurrecci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Card. Giuseppe Versaldi<br \/>\n<\/strong>Prefecto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Arzbpo. Angelo Vincenzo Zani<br \/>\n<\/strong>Secretario<\/p>\n<p>[1] Pablo VI, Carta enc\u00edclica Populorum progressio (26 de marzo de 1967), 3.<\/p>\n<p>[2] Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo (28 de octubre de 1965), 4-5.<\/p>\n<p>[3] Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia (2004), 167.<\/p>\n<p>[4] Tambi\u00e9n por ello, la Populorum progressio a menudo fue comparada, por el alcance de su discurso social, con la Rerum novarum de Le\u00f3n XIII: cf. Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica Sollicitudo rei socialis (30 de diciembre de 1987), 2-3; Benedicto XVI, Carta enc\u00edclica Caritas in veritate (29 de junio de 2009), 8.<\/p>\n<p>[5] Populorum progressio, 42.<\/p>\n<p>[6] Cf. Papa Francisco, Discurso a los Participantes al Congreso promovido por el Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral en el 50\u00ba aniversario de la \u201cPopulorum Progressio\u201d, 4 de abril de 2017.<\/p>\n<p>[7] Papa Francisco, Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Evangelii Gaudium (24 noviembre 2013), 24.<\/p>\n<p>[8] \u201cEl amor en la verdad \u2014Caritas in veritate\u2014 es un gran desaf\u00edo para la Iglesia en un mundo en progresivo y penetrante globalizaci\u00f3n. El riesgo de nuestro tiempo es que la interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no corresponda la interacci\u00f3n \u00e9tica de las conciencias y de las inteligencias, de la cual pueda emerger como resultado un desarrollo verdaderamente humano.\u201d Benedicto XVI, Carta enciclica Caritas in veritate (29 junio 2009), 9.<\/p>\n<p>[9] Papa Francisco, Carta enc\u00edclica sobre el cuidado de la casa com\u00fan Laudato si\u2019 (24 de mayo de 2015), 215<\/p>\n<p>[10] Cf. UNICEF, Informe de la condici\u00f3n de la infancia en el mundo 2016, UNICEF, Florencia 2016; UNICEF, Hijos de la recesi\u00f3n. EL impacto de la crisis econ\u00f3mica en el bienestar de los ni\u00f1os en los pa\u00edses ricos, UNICEF-Office of Research Innocenti, Florencia 2014.<\/p>\n<p>[11] Cf. International Organization for Migration, World Migration Report 2015 \u2013 Migrants and Cities: New Partnerships to Manage Mobility, IOM, Ginebra 2015.<\/p>\n<p>[12] Benedicto XVI, Carta enc\u00edclica Caritas in veritate (29 de junio de 2009), 75.<\/p>\n<p>[13] Ib\u00edd., 53<\/p>\n<p>[14] Populorum progressio, 13; Cf. Pablo VI, Discurso en las Naciones Unidas, 4 de octubre de 1965.<\/p>\n<p>[15] Cf. Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, Declaraci\u00f3n sobre la Educaci\u00f3n Cristiana Gravissimum educationis (28 de octubre de 1965), 1 B<\/p>\n<p>[16] Ib\u00edd., 1.<\/p>\n<p>[17] Papa Francisco, Discurso a los participantes a la Asamblea plenaria de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, 9 de febrero de 2017.<\/p>\n<p>[18] Ver Papa Francisco, Catequesis del 20 de mayo de 2015 sobre la familia y la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[19] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>[20] Papa Francisco, Discurso a los participantes al Congreso mundial \u201cEducar hoy y ma\u00f1ana. Una pasi\u00f3n que se renueva\u201d promovido por la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, Roma, 21 de noviembre de 2015.<\/p>\n<p>[21] Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, Declaraci\u00f3n sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas Nostra aetate (28 de octubre de 1965), 2, 4.<\/p>\n<p>[22] Papa Francisco, Discurso a los participantes a la Asamblea plenaria de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, 9 de febrero de 2017.<\/p>\n<p>[23] Cf. Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, Educar al di\u00e1logo intercultural en la escuela cat\u00f3lica. Vivir juntos para una civilizaci\u00f3n del amor, Ciudad del Vaticano 2013, n. 45.<\/p>\n<p>[24]Populorum progressio, 87.<\/p>\n<p>[25] Benedicto XVI, Carta enc\u00edclica Spe salvi (30 de noviembre de 2007), 7.<\/p>\n<p>[26] Ivi, 26<\/p>\n<p>[27] Papa Francisco, Discurso a los participantes a la Asamblea plenaria de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, 9 de febrero de 2017.<\/p>\n<p>[28] Papa Francisco, Carta enc\u00edclica sobre el cuidado de la casa com\u00fan Laudato si\u2019 (24 de mayo de 2015), 159.<\/p>\n<p>[29] Ivi, 53<\/p>\n<p>[30] Cf. Juan Pablo II, Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Ex corde Ecclesiae (15 de agosto de 1990), 34.<\/p>\n<p>[31] Populorum progressio, 17<\/p>\n<p>[32] Ivi, 50<\/p>\n<p>[33] Ivi.<\/p>\n<p>[34] Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, Declaraci\u00f3n sobre la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica Gravissimum educationis, 12<\/p>\n<p>[35] La expresi\u00f3n \u201ccivilizaci\u00f3n del amor\u201d fue usada por primera vez por Pablo VI el 17 de mayo de 1970, el d\u00eda de Pentecost\u00e9s (Insegnamenti, VIII\/1970, 506), y retomada varias veces durante su pontificado.<\/p>\n<p>[36] Papa Francisco, Quir\u00f3grafo para la erecci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n \u201cGravissimum educationis\u201d (28 de octubre de 2015).<\/p>\n<p>[37]ibid.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 22 Sept. 2017).- Esta ma\u00f1ana se ha presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la Fundaci\u00f3n Pontificia &#8220;Gravissimum educationis&#8221;, instituida con el quir\u00f3grafo del Santo Padre Francisco el 28 de octubre de 2015 y el documento \u201cEducar al humanismo solidario. 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