{"id":18815,"date":"2017-09-27T06:40:03","date_gmt":"2017-09-27T11:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/umofc-invitacion-al-encuentro-de-mujeres-latinoamericanas\/"},"modified":"2017-09-27T06:40:03","modified_gmt":"2017-09-27T11:40:03","slug":"umofc-invitacion-al-encuentro-de-mujeres-latinoamericanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/umofc-invitacion-al-encuentro-de-mujeres-latinoamericanas\/","title":{"rendered":"UMOFC: Invitaci\u00f3n al encuentro de mujeres latinoamericanas"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/09\/27\/ANSA1259954_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_11686193\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00597103.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Hermanos y hermanas, no estamos solos a combatir contra la desesperaci&oacute;n. Si Jes&uacute;s ha vencido al mundo, es capaz de vencer en nosotros todo lo que se opone al bien. Si Dios est&aacute; con nosotros, nadie nos robar&aacute; esa virtud de la cual tenemos absolutamente necesidad para vivir&rdquo;, con estas palabras de aliento el Papa Francisco reflexion&oacute; en la Audiencia General del &uacute;ltimo mi&eacute;rcoles de septiembre, sobre el tema de los enemigos de la esperanza.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre &ldquo;la esperanza&rdquo;, el Obispo de Roma dijo que, &ldquo;la esperanza es el impulso en el coraz&oacute;n de quien parte dejando la casa, la tierra, a veces familiares y parientes &ndash; pienso en los migrantes se&ntilde;al&oacute; el Pont&iacute;fice &ndash;, quienes salen a buscar una vida mejor, m&aacute;s digna para s&iacute; y para sus seres queridos&rdquo;. La esperanza tambi&eacute;n es el impulso en el coraz&oacute;n de quien los acoge, preciso el Papa, porque es el deseo de encontrarse, de conocerse, de dialogar. &ldquo;La esperanza es el impulso a compartir el viaje &ndash; afirm&oacute; el &nbsp;Obispo de Roma &ndash; porque el viaje se hace de a dos: los que vienen a nuestra tierra, y nosotros que vamos hacia sus corazones, para entenderlos, para entender su cultura, su lengua&rdquo;. Es un viaje de a dos, subray&oacute; el Papa Francisco, pero sin esperanza ese viaje no se puede hacer. &ldquo;La esperanza es el impulso a compartir el viaje de la vida &ndash; concluy&oacute; el Papa &ndash; como nos recuerda la Campa&ntilde;a de Caritas que hoy inauguramos&rdquo;. &iexcl;Hermanos, no tengamos miedo de compartir el viaje!, alent&oacute; el Sucesor de Pedro. &iexcl;No tengamos miedo! &iexcl;No tengamos miedo de compartir la esperanza!<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Durante este tiempo nosotros estamos hablando de la esperanza; pero hoy quisiera reflexionar con ustedes sobre los enemigos de la esperanza. Porque la esperanza tiene sus enemigos: como todo bien en este mundo, tiene sus enemigos.<\/p>\n<p>Y me ha venido a la mente el antiguo mito del vaso de Pandora: la apertura del vaso desencadena tantas desgracias para la historia del mundo. Pocos, pero, recordando la &uacute;ltima parte de la historia, que abre una rendija de luz: despu&eacute;s de que todos los males han salido de la boca del vaso, un min&uacute;sculo don parece tomar la revancha ante todo ese mal que se difunde. Pandora, la mujer que ten&iacute;a en custodia el vaso, lo entrev&eacute; al final: los griegos lo llaman elp&igrave;s, que quiere decir esperanza.<\/p>\n<p>Este mito nos narra porque es tan importante para la humanidad la esperanza. No es verdad que &ldquo;hasta que hay vida, hay esperanza&rdquo;, como se suele decir. En todo caso es al contrario: es la esperanza que tiene en pie la vida, la protege, la custodia y la hace crecer. Si los hombres no hubieran cultivado la esperanza, si no se hubieran sostenido en esta virtud, no habr&iacute;an salido jam&aacute;s de las cavernas, y no habr&iacute;an dejado rastros en la historia del mundo. Es lo que m&aacute;s divino pueda existir en el coraz&oacute;n del hombre.<\/p>\n<p>Un profeta franc&eacute;s &ndash; Charles P&eacute;guy &ndash; nos ha dejado p&aacute;ginas estupendas sobre la esperanza (Cfr. El p&oacute;rtico del misterio de la segunda virtud). &Eacute;l dice po&eacute;ticamente que Dios no se maravilla tanto por la fe de los seres humanos, y mucho menos por su caridad; sino lo que verdaderamente lo llena de maravilla y emoci&oacute;n es la esperanza de la gente. &laquo;Que esos pobres hijos &ndash; escribe &ndash; vean como van las cosas y que crean que ir&aacute; mejor ma&ntilde;ana&raquo;. La imagen del poeta evoca los rostros de tanta gente que ha transitado por este mundo &ndash; campesinos, pobres obreros, emigrantes en busca de un futuro mejor &ndash; que han luchado tenazmente no obstante la amargura de un hoy dif&iacute;cil, lleno de tantas pruebas, animado pero por la confianza que los hijos habr&iacute;an tenido una vida m&aacute;s justa y m&aacute;s serena. Luchaban por sus hijos, luchaban en la esperanza.<\/p>\n<p>La esperanza es el impulso en el coraz&oacute;n de quien parte dejando la casa, la tierra, a veces familiares y parientes &ndash; pienso en los migrantes &ndash;, para buscar una vida mejor, m&aacute;s digna para s&iacute; y para sus seres queridos. Y es tambi&eacute;n el impulso en el coraz&oacute;n de quien los acoge: el deseo de encontrarse, de conocerse, de dialogar&hellip; La esperanza es el impulso a &ldquo;compartir el viaje&rdquo;, porque el viaje se hace de a dos: los que vienen a nuestra tierra, y nosotros que vamos hacia sus corazones, para entenderlos, para entender su cultura, su lengua. Es un viaje de a dos, pero sin esperanza ese viaje no se puede hacer. La esperanza es el impulso a compartir el viaje de la vida, como nos recuerda la Campa&ntilde;a de Caritas que hoy inauguramos. &iexcl;Hermanos, no tengamos miedo de compartir el viaje! &iexcl;No tengamos miedo! &iexcl;No tengamos miedo de compartir la esperanza!<\/p>\n<p>La esperanza no es una virtud para gente con el est&oacute;mago lleno. Es por esto que, desde siempre, los pobres son los primeros portadores de la esperanza. Y en este sentido podemos decir que los pobres, tambi&eacute;n los mendigos, son los protagonistas de la Historia. Para entrar en el mundo, Dios ha necesitado de ellos: de Jos&eacute; y de Mar&iacute;a, de los pastores de Bel&eacute;n. En la noche de la primera Navidad hab&iacute;a un mundo que dorm&iacute;a, recostado en tantas certezas adquiridas. Pero los humildes preparaban en lo escondido la revoluci&oacute;n de la bondad. Eran pobres de todo, alguno emerg&iacute;a un poco sobre el umbral de la supervivencia, pero eran ricos del bien m&aacute;s precioso que existe en el mundo, es decir, el deseo de cambio.<\/p>\n<p>A veces, haber tenido todo de la vida es una adversidad. Piensen en un joven al cual no le han ense&ntilde;ado la virtud de la espera y de la paciencia, que no ha tenido que sudar para nada, que ha quemado las etapas y a veinte a&ntilde;os &ldquo;sabe ya c&oacute;mo va el mundo&rdquo;; la ha sido destinada la peor condena: aquella de no desear m&aacute;s nada. Es esta, la peor condena. Cerrar la puerta a los deseos, a los sue&ntilde;os. Parece un joven, en cambio est&aacute; ya cayendo el oto&ntilde;o sobre su coraz&oacute;n. Son los j&oacute;venes del oto&ntilde;o.<\/p>\n<p>Tener un alma vac&iacute;a es el peor obst&aacute;culo a la esperanza. Es un riesgo al cual nadie puede estar excluido; porque ser tentados contra la esperanza puede suceder tambi&eacute;n cuando se recorre el camino de la vida cristiana. Los monjes de la antig&uuml;edad hab&iacute;an denunciado uno de los peores enemigos del fervor. Dec&iacute;an as&iacute;: ese &ldquo;demonio del mediod&iacute;a&rdquo; que va romper una vida de empe&ntilde;o, justamente cuando arde en lo alto el sol. Esta tentaci&oacute;n nos sorprende cuando menos lo esperamos: las jornadas se hacen mon&oacute;tonas y aburridas, ning&uacute;n valor m&aacute;s parece merecer la fatiga. Esta actitud se llama desidia, que corroe la vida desde dentro hasta dejarla como un contenedor vac&iacute;o.<\/p>\n<p>Cuando esto sucede, el cristiano sabe que esa condici&oacute;n debe ser combatida, jam&aacute;s aceptada pasivamente. Dios nos ha creado para la alegr&iacute;a y para la felicidad, y no para complacernos en pensamientos melanc&oacute;licos. Es por esto que es importante cuidar el propio coraz&oacute;n, oponi&eacute;ndonos a las tentaciones de infelicidad, que seguramente no provienen de Dios. Y all&iacute; donde nuestras fuerzas parecieran d&eacute;biles y la batalla contra la angustia particularmente dura, podemos siempre recurrir al nombre de Jes&uacute;s. Podemos repetir esa oraci&oacute;n sencilla, del cual encontramos rastros tambi&eacute;n en los Evangelios y que se ha convertido en el fundamento de tantas tradiciones espirituales cristianas: &ldquo;&iexcl;Se&ntilde;or Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de mi pecador!&rdquo;. Bella oraci&oacute;n. &ldquo;&iexcl;Se&ntilde;or Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de mi pecador!&rdquo;. Esta es una oraci&oacute;n de esperanza, porque me dirijo a Aquel que puede abrir las puertas y resolver los problemas y hacerme ver el horizonte, el horizonte de la esperanza.<\/p>\n<p>Hermanos y hermanas, no estamos solos a combatir contra la desesperaci&oacute;n. Si Jes&uacute;s ha vencido al mundo, es capaz de vencer en nosotros todo lo que se opone al bien. Si Dios est&aacute; con nosotros, nadie nos robar&aacute; esa virtud de la cual tenemos absolutamente necesidad para vivir. Nadie nos robar&aacute; la esperanza. &iexcl;Vayamos adelante!<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Hermanos y hermanas, no estamos solos a combatir contra la desesperaci&oacute;n. Si Jes&uacute;s ha vencido al mundo, es capaz de vencer en nosotros todo lo que se opone al bien. 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