{"id":2094,"date":"2016-03-22T01:15:12","date_gmt":"2016-03-22T06:15:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-en-el-domingo-de-ramos-el-crucifijo-es-la-catedra-de-dios\/"},"modified":"2016-03-22T01:15:12","modified_gmt":"2016-03-22T06:15:12","slug":"el-papa-en-el-domingo-de-ramos-el-crucifijo-es-la-catedra-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-en-el-domingo-de-ramos-el-crucifijo-es-la-catedra-de-dios\/","title":{"rendered":"El Papa en el Domingo de Ramos: \u2018El crucifijo es la c\u00e1tedra de Dios\u2019"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).-\u00a0Durante la tradicional celebraci\u00f3n del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro, y mientras le\u00eda su\u00a0homil\u00eda sobre la pasi\u00f3n del Se\u00f1or, el papa Francisco improvis\u00f3 unas palabras para llamar la atenci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n de los migrantes y refugiados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras\u00a0referirse a \u201cla infamia y la condena inicua\u201d que recibi\u00f3 Jes\u00fas por parte \u201cde las autoridades, religiosas y pol\u00edticas\u201d, el Santo Padre record\u00f3 que tambi\u00e9n sufri\u00f3 \u201cla indiferencia, pues nadie quiso asumir la responsabilidad de su destino\u201d. En este punto, el Pont\u00edfice afirm\u00f3 sin mirar a los papeles: \u201cPienso en tanta\u00a0gente, en tantos\u00a0marginados, en tantos\u00a0pr\u00f3fugos, en tantos\u00a0refugiados\u2026 a los que les digo que muchos no quieren asumir la responsabilidad de su destino\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa\u00a0lleg\u00f3 a la plaza a pie, con una mitra dorada y una capa pluvial roja, y se acerc\u00f3 hasta el obelisco central para bendecir\u00a0las palmas y los ramos de olivo.\u00a0Posteriormente, fue en procesi\u00f3n hasta el altar ubicado ante la fachada de la bas\u00edlica de San Pedro, donde presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante m\u00e1s de sesenta mil personas venidas de todo el mundo, en su mayor\u00eda\u00a0j\u00f3venes, Francisco relat\u00f3 c\u00f3mo cuando Jes\u00fas de Nazaret entr\u00f3 a Jerusal\u00e9n la muchedumbre lo acogi\u00f3 con \u201centusiasmo, agitando las palmas y los ramos de olivo\u201d y al grito de \u201c\u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or!\u201d.\u00a0Pero a su entrada triunfal le sigui\u00f3 una humillaci\u00f3n que \u201cparece no tener fondo\u201d y que fue la que experiment\u00f3 durante la Pasi\u00f3n, a la que continu\u00f3 la Muerte y la Resurrecci\u00f3n, explic\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa humillaci\u00f3n que sufre Jes\u00fas llega al extremo en la Pasi\u00f3n: es vendido por treinta monedas y traicionado por un beso de un disc\u00edpulo que \u00e9l hab\u00eda elegido y llamado amigo. Casi todos los otros huyen y lo abandonan; Pedro lo niega tres veces en el patio del templo\u201d, prosigui\u00f3 el Santo Padre, al tiempo que se\u00f1al\u00f3 que el Se\u00f1or\u00a0no solo carg\u00f3\u00a0con esta traici\u00f3n, sino que sufri\u00f3 \u201cen el cuerpo violencias atroces, los golpes, los latigazos y la corona de espinas\u201d desfiguraron \u201csu aspecto haci\u00e9ndolo irreconocible\u201d, y Poncio Pilato lo envi\u00f3 \u201cposteriormente a Herodes\u201d, quien lo devolvi\u00f3 al gobernador romano, mientras le fue \u201cnegada toda justicia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLlega de este modo a la muerte en cruz, dolorosa e infamante, reservada a los traidores, a los esclavos y a los peores criminales\u201d, lament\u00f3 el Pont\u00edfice. As\u00ed, destac\u00f3, \u201cJes\u00fas nos salva de los lazos del pecado, de la muerte, del miedo y de la tristeza\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al t\u00e9rmino de sus palabras, el papa Francisco exhort\u00f3 a los presentes a mirar el crucifijo, que es la \u201cc\u00e1tedra de Dios\u201d. El\u00a0ejemplo de Cristo &#8211;concluy\u00f3&#8211; debe servir\u00a0para \u201celegir su camino: el camino del servicio, de la donaci\u00f3n, del olvido de uno mismo\u201d y \u201caprender el amor humilde, que salva y da la vida, para renunciar al ego\u00edsmo, a la b\u00fasqueda del poder y de la fama\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Publicamos a continuaci\u00f3n el texto completo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or!\u00bb (Cf. Lc 19,38), gritaba la muchedumbre de Jerusal\u00e9n acogiendo a Jes\u00fas. Hemos hecho nuestro aquel entusiasmo, agitando las palmas y los ramos de olivo hemos expresado la alabanza y el gozo, el deseo de recibir a Jes\u00fas que viene a nosotros. Del mismo modo que entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n, desea tambi\u00e9n entrar en nuestras ciudades y en nuestras vidas. As\u00ed como lo ha hecho en el Evangelio, cabalgando sobre un simple pollino, viene a nosotros humildemente, pero viene \u00aben el nombre del Se\u00f1or\u00bb: con el poder de su amor divino perdona nuestros pecados y nos reconcilia con el Padre y con nosotros mismos. Jes\u00fas est\u00e1 contento de la manifestaci\u00f3n popular de afecto de la gente, y ante la protesta de los fariseos para que haga callar a quien lo aclama, responde: \u00absi estos callan, gritar\u00e1n las piedras\u00bb (Lc 19,40). Nada pudo detener el entusiasmo por la entrada de Jes\u00fas; que nada nos impida encontrar en \u00e9l la fuente de nuestra alegr\u00eda, de la alegr\u00eda aut\u00e9ntica, que permanece y da paz; porque s\u00f3lo Jes\u00fas nos salva de los lazos del pecado, de la muerte, del miedo y de la tristeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la Liturgia de hoy nos ense\u00f1a que el Se\u00f1or no nos ha salvado con una entrada triunfal o mediante milagros poderosos. El ap\u00f3stol Pablo, en la segunda lectura, sintetiza con dos verbos el recorrido de la redenci\u00f3n: \u00abse despoj\u00f3\u00bb y \u00abse humill\u00f3\u00bb a s\u00ed mismo (Fil 2,7.8). Estos dos verbos nos dicen hasta qu\u00e9 extremo ha llegado el amor de Dios por nosotros. Jes\u00fas se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo: renunci\u00f3 a la gloria de Hijo de Dios y se convirti\u00f3 en Hijo del hombre, para ser en todo solidario con nosotros pecadores, \u00e9l que no conoce el pecado. Pero no solamente esto: ha vivido entre nosotros en una \u00abcondici\u00f3n de esclavo\u00bb (v. 7): no de rey, ni de pr\u00edncipe, sino de esclavo. Se humill\u00f3 y el abismo de su humillaci\u00f3n, que la Semana Santa nos muestra, parece no tener fondo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer gesto de este amor \u00abhasta el extremo\u00bb (Jn 13,1) es el lavatorio de los pies. \u00abEl Maestro y el Se\u00f1or\u00bb (Jn 13,14) se abaja hasta los pies de los disc\u00edpulos, como solamente hac\u00edan lo siervos. Nos ha ense\u00f1ado con el ejemplo que nosotros tenemos necesidad de ser alcanzados por su amor, que se vuelca sobre nosotros; no puede ser de otra manera, no podemos amar sin dejarnos amar antes por \u00e9l, sin experimentar su sorprendente ternura y sin aceptar que el amor verdadero consiste en el servicio concreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esto es solamente el inicio. La humillaci\u00f3n que sufre Jes\u00fas llega al extremo en la Pasi\u00f3n: es vendido por treinta monedas y traicionado por un beso de un disc\u00edpulo que \u00e9l hab\u00eda elegido y llamado amigo. Casi todos los otros huyen y lo abandonan; Pedro lo niega tres veces en el patio del templo. Humillado en el esp\u00edritu con burlas, insultos y salivazos; sufre en el cuerpo violencias atroces, los golpes, los latigazos y la corona de espinas desfiguran su aspecto haci\u00e9ndolo irreconocible. Sufre tambi\u00e9n la infamia y la condena inicua de las autoridades, religiosas y pol\u00edticas: es hecho pecado y reconocido injusto. Pilato lo env\u00eda posteriormente a Herodes, y este lo devuelve al gobernador romano; mientras le es negada toda justicia, Jes\u00fas experimenta en su propia piel tambi\u00e9n la indiferencia, pues nadie quiere asumir la responsabilidad de su destino. Y pienso en\u00a0mucha gente, en\u00a0muchos marginados, en muchos pr\u00f3fugos, en muchos refugiados\u2026 a\u00a0los que\u00a0les digo que muchos no quieren asumir la responsabilidad de su destino. El gent\u00edo que apenas unos d\u00edas antes lo aclamaba, transforma las alabanzas en un grito de acusaci\u00f3n, prefiriendo incluso que en lugar de \u00e9l sea liberado un homicida. Llega de este modo a la muerte en cruz, dolorosa e infamante, reservada a los traidores, a los esclavos y a los peores criminales. La soledad, la difamaci\u00f3n y el dolor no son todav\u00eda el culmen de su anonadamiento. Para ser en todo solidario con nosotros, experimenta tambi\u00e9n en la\u00a0cruz el misterioso abandono del Padre. Sin embargo, en el abandono, ora y conf\u00eda: \u00abPadre, a tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u00bb (Lc 23,46).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Suspendido en el pat\u00edbulo, adem\u00e1s del escarnio, afronta tambi\u00e9n la \u00faltima tentaci\u00f3n: la provocaci\u00f3n a bajar de la cruz, a vencer el mal con la fuerza, y a mostrar el rostro de un Dios potente e invencible. Jes\u00fas en cambio, precisamente aqu\u00ed, en el culmen del\u00a0anonadamiento, revela el rostro aut\u00e9ntico de Dios, que es misericordia. Perdona a sus verdugos, abre las puertas del para\u00edso al ladr\u00f3n arrepentido y toca el coraz\u00f3n del centuri\u00f3n. Si el misterio del mal es abismal, infinita es la realidad del Amor que lo ha atravesado, llegando hasta el sepulcro y los infiernos, asumiendo todo nuestro dolor para redimirlo, llevando luz donde hay tinieblas, vida donde hay muerte, amor donde hay odio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos puede parecer muy lejano a nosotros el modo de actuar de Dios, que se ha anonadado por nosotros, mientras a nosotros nos parece dif\u00edcil olvidarnos un poco de nosotros mismos. \u00c9l viene a salvarnos, estamos llamados a elegir su camino: el camino del servicio, de la donaci\u00f3n, del olvido de uno mismo. Podemos emprender este camino deteni\u00e9ndonos en estos d\u00edas a mirar el Crucifijo, es la \u201cc\u00e1tedra de Dios\u201d. Os invito en esta semana a mirar a menudo a esta \u201cc\u00e1tedra de Dios\u201d, para aprender el amor humilde, que salva y da la vida, para renunciar al ego\u00edsmo, a la b\u00fasqueda del poder y de la fama. Con su humillaci\u00f3n, Jes\u00fas nos invita a caminar por su camino. Volvamos a \u00e9l la mirada, pidamos la gracia de entender algo de este misterio de su\u00a0anonadamiento\u00a0por nosotros; y as\u00ed, en silencio,\u00a0contemplemos el misterio de esta Semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a9 Copyright \u2013 Libreria Editrice Vaticana<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).-\u00a0Durante la tradicional celebraci\u00f3n del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro, y mientras le\u00eda su\u00a0homil\u00eda sobre la pasi\u00f3n del Se\u00f1or, el papa Francisco improvis\u00f3 unas palabras para llamar la atenci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n de los migrantes y refugiados. 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