{"id":2219,"date":"2016-03-25T14:05:02","date_gmt":"2016-03-25T19:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-preside-oficios-de-viernes-santo-y-medita-sobre-la-reconciliacion-con-dios\/"},"modified":"2016-03-25T14:05:02","modified_gmt":"2016-03-25T19:05:02","slug":"el-papa-preside-oficios-de-viernes-santo-y-medita-sobre-la-reconciliacion-con-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-preside-oficios-de-viernes-santo-y-medita-sobre-la-reconciliacion-con-dios\/","title":{"rendered":"El Papa preside oficios de Viernes Santo y medita sobre la reconciliaci\u00f3n con Dios"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 25 Mar. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco presidi&oacute; esta tarde en la Bas&iacute;lica de San Pedro la celebraci&oacute;n de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or. La homil&iacute;a la realiz&oacute; como cada a&ntilde;o el predicador de la Casa Pontificia, el P. Rainiero Cantalamessa, que reflexion&oacute; sobre la necesaria reconciliaci&oacute;n de cada hombre con el Se&ntilde;or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Dios no se ha contentado de perdonar los pecados del hombre; ha hecho infinitamente m&aacute;s, los ha tomado sobre s&iacute; y se los ha endosado&rdquo;, dijo Cantalamessa. &ldquo;Es la hora de darnos cuenta que lo opuesto de la misericordia no es la justicia, sino la venganza&rdquo;, agreg&oacute; m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tSolemne Celebraci&oacute;n de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or en Bas&iacute;lica de San Pedro. Fotos: @Calderon_Martha @go_alexey @aciprensa pic.twitter.com\/IJ8GDw72s5<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 25 de marzo de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAdem&aacute;s, el Pont&iacute;fice, se postr&oacute; en el suelo ante la&nbsp;Cruz&nbsp;como signo de adoraci&oacute;n. Revestido con una casulla de color rojo que representa a la sangre del martirio, el Santo Padre realiz&oacute; el gesto de la postraci&oacute;n frente al Altar de la Confesi&oacute;n de la bas&iacute;lica y or&oacute; durante varios minutos. M&aacute;s tarde, fue ayudado a levantarse por dos ceremonieros pontificios, para dar inicio a la celebraci&oacute;n que incluye la liturgia de la palabra y la adoraci&oacute;n de la Cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tEl #Papa preside la celebraci&oacute;n de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or pic.twitter.com\/ALpsLHjrU9<\/p>\n<p>\t&mdash; &Aacute;lvaro de Juana (@AlvarodeJuana_) 25 de marzo de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste es el &uacute;nico d&iacute;a del a&ntilde;o que no se oficia&nbsp;misa&nbsp;ni se realiza la consagraci&oacute;n, que para los cat&oacute;licos es la conversi&oacute;n del pan y el vino en el cuerpo y sangre de Jesucristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPasi&oacute;n del Se&ntilde;or #ViernesSanto. Predica sobre la Misericordia @aciprensa pic.twitter.com\/OyDT8pQxcE<\/p>\n<p>\t&mdash; Martha Calder&oacute;n ? (@Calderon_Martha) 25 de marzo de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la homil&iacute;a del predicador de la Casa Pontificia:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;DEJAOS RECONCILIAR CON DIOS&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Dios nos ha reconciliado consigo por Cristo y nos ha confiado el ministerio de la reconciliaci&oacute;n [&hellip;].Por Cristo os rogamos: Reconciliaos con Dios. A quien no conoci&oacute; el pecado, le hizo pecado por nosotros para que en &Eacute;l fu&eacute;ramos justicia de Dios. Cooperando, pues, con &Eacute;l, os exhortamos a que no recib&aacute;is en vano la gracia de Dios, porque dice: &#039;En el tiempo propicio te escuch&eacute; y en el d&iacute;a de la salud te ayud&eacute;&#039;. &iexcl;Este es el tiempo propicio, este el d&iacute;a de la salud!&rdquo; (2 Cor 5, 18-6,2). Son palabras de San Pablo en su Segunda Carta a los Corintios. El llamamiento del Ap&oacute;stol a reconciliarse con Dios no se refiere a la reconciliaci&oacute;n hist&oacute;rica entre Dios y la humanidad (esta, acaba de decir, ya ha tenido lugar a trav&eacute;s de Cristo en la cruz); ni siquiera se refiere a la reconciliaci&oacute;n sacramental que tiene lugar en el bautismo y en el sacramento de la reconciliaci&oacute;n; se refiere a una reconciliaci&oacute;n existencial y personal que se tiene que actuar en el presente. El llamamiento se dirige a los cristianos de Corinto que est&aacute;n bautizados y viven desde hace tiempo en la Iglesia; est&aacute; dirigido, por lo tanto, tambi&eacute;n a nosotros, ahora y aqu&iacute;. &ldquo;El momento justo, el d&iacute;a de salvaci&oacute;n&quot; es, para nosotros, el a&ntilde;o de la misericordia que estamos viviendo&rdquo;. &iquest;Pero qu&eacute; significa, en el sentido existencial y psicol&oacute;gico, reconciliarse con Dios? Una de las razones, quiz&aacute; la principal, de la alienaci&oacute;n del hombre moderno de la religi&oacute;n y la fe es la imagen distorsionada que este tiene de Dios. &iquest;Cu&aacute;l es, de hecho, la imagen &ldquo;predefinida&rdquo; de Dios en el inconsciente humano colectivo? Para descubrirla, basta hacerse esta pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; asociaci&oacute;n de ideas, qu&eacute; sentimientos y qu&eacute; reacciones surgen en ti, antes de toda reflexi&oacute;n, cuando, en el Padre Nuestro, llegas a decir: &#039;H&aacute;gase tu voluntad&#039;?&rdquo; Quien lo dice, es como si inclinase su cabeza hacia el interior resignadamente, prepar&aacute;ndose para lo peor. Inconscientemente, se conecta la voluntad de Dios con todo lo que es desagradable, doloroso, lo que, de una manera u otra, puede ser visto como limitante la libertad y el desarrollo individuales. Es un poco como si Dios fuera el enemigo de toda fiesta, alegr&iacute;a y placer. Un Dios adusto e inquisidor. Dios es visto como el Ser Supremo, el Todopoderoso, el Se&ntilde;or del tiempo y de la historia, es decir, como una entidad que se impone al individuo desde el exterior; ning&uacute;n detalle de la vida humana se le escapa. La transgresi&oacute;n de su Ley introduce inexorablemente un desorden que requiere una reparaci&oacute;n adecuada que el hombre sabe que no es capaz de darle. De ah&iacute; el temor y, a veces, un sordo resentimiento contra Dios. Es un remanente de la idea pagana de Dios, nunca del todo erradicada, y quiz&aacute;s imposible de erradicar, del coraz&oacute;n humano. En esta se basa la tragedia griega; Dios es el que interviene, a trav&eacute;s del castigo divino, para restablecer el orden moral perturbado por el mal. Por supuesto, &iexcl;nunca se ha ignorado, en el cristianismo, la misericordia de Dios! Pero a esta solo se le ha encomendado la tarea de moderar los rigores irrenunciables de la justicia. La misericordia era la excepci&oacute;n, no la regla. El a&ntilde;o de la misericordia es la oportunidad de oro para sacar a la luz la verdadera imagen del Dios b&iacute;blico, que no solo tiene misericordia, sino que es misericordia. Esta audaz afirmaci&oacute;n se basa en el hecho de que &ldquo;Dios es amor&rdquo; (1 Jn 4, 08.16). Solo en la Trinidad, Dios es amor, sin ser misericordia. Que el Padre ame al Hijo, no es gracia o concesi&oacute;n; es necesidad, aunque perfectamente libre; que el Hijo ame al Padre no es gracia o favor, &eacute;l necesita ser amado y amar para ser Hijo. Lo mismo debe decirse del Esp&iacute;ritu Santo, que es el amor personificado. Es cuando crea el mundo, y en este las criaturas libres, cuando el amor de Dios deja de ser naturaleza y se convierte en gracia. Este amor es una concesi&oacute;n libre, podr&iacute;a no existir; es hesed, gracia y misericordia. El pecado del hombre no cambia la naturaleza de este amor, pero causa en este un salto cualitativo: de la misericordia como don se pasa a la misericordia como perd&oacute;n. Desde el amor de simple donaci&oacute;n, se pasa a un amor de sufrimiento, porque Dios sufre frente al rechazo de su amor. &ldquo;He criado hijos, los he visto crecer, pero ellos me han rechazado&rdquo; (cf. Is 1, 2). Preguntemos a muchos padres y muchas madres que han tenido la experiencia, si este no es un sufrimiento, y entre los m&aacute;s amargos de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tEl esfuerzo de @Pontifex al inicio de Celebraci&oacute;n de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or en la Bas&iacute;lica de San Pedro. Video @CtvVa pic.twitter.com\/RpUB3Qb78p<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 25 de marzo de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iquest;Y qu&eacute; pasa con la justicia de Dios? &iquest;Es, esta, olvidada o infravalorada? A esta pregunta ha respondido una vez por todas San Pablo. &Eacute;l comienza su exposici&oacute;n, en la Carta a los Romanos, con una noticia: &ldquo;Ahora, se ha manifestado la justicia de Dios&rdquo; (Rm 3, 21). Nos preguntamos: &iquest;qu&eacute; justicia? Una que da &ldquo;unicuique suum&rdquo;, a cada uno la suyo, &iquest;distribuye por lo tanto, las recompensas y castigos de acuerdo a los m&eacute;ritos? Habr&aacute;, por supuesto, un momento en que tambi&eacute;n se manifestar&aacute; esta justicia de Dios que consiste en dar a cada uno seg&uacute;n sus m&eacute;ritos. Dios, en efecto, ha escrito poco antes del Ap&oacute;stol. &ldquo;El cual pagar&aacute; a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia&rdquo; (Rm 2, 6-8). Pero no es esta la justicia de la que habla el Ap&oacute;stol cuando escribe: &ldquo;Ahora, se ha manifestado la justicia de Dios&rdquo;. El primero es un acontecimiento futuro, este un acontecimiento que tiene lugar &ldquo;ahora&rdquo;. Si no fuese as&iacute;, la de Pablo ser&iacute;a una afirmaci&oacute;n absurda, desmentida por los hechos. Desde la perspectiva de la justicia retributiva, nada ha cambiado en el mundo con la venida de Cristo. Se siguen viendo a menudo, dec&iacute;a Bossuet1 , a los culpables en el trono y a los inocentes en el pat&iacute;bulo; pero para que no se crea que hay alguna justicia en el mundo y cualquier orden fijo, si bien invertido, he aqu&iacute; que a veces se nota lo contrario, a saber, el inocente en el trono y el culpable en el pat&iacute;bulo. No es, por lo tanto, en esto en lo que consiste la novedad tra&iacute;da por Cristo. Escuchemos lo que dice el Ap&oacute;stol: &ldquo;Todos han pecado y est&aacute;n privados de la gloria de Dios, pero son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redenci&oacute;n cumplida en Cristo Jes&uacute;s. &Eacute;l fue puesto por Dios como instrumento de propiciaci&oacute;n por su propia sangre&#8230; para mostrar su justicia en el tiempo presente, siendo justo y justificador a los que creen en Jes&uacute;s&rdquo; (Rm 3, 23-26). &iexcl;Dios hace justicia, siendo misericordioso! Esta es la gran revelaci&oacute;n. El Ap&oacute;stol dice que Dios es &ldquo;justo y el que justifica&rdquo;, es decir, que es justo consigo mismo cuando justifica al hombre; &eacute;l , de hecho, es amor y misericordia; por eso hace justicia consigo mismo &#8211; es decir, se demuestra realmente lo que es &#8211; cuando es misericordioso. Pero no se entiende nada de esto, si no se comprende lo que significa, exactamente, la expresi&oacute;n &ldquo;justicia de Dios&rdquo;. Existe el peligro de que uno oiga hablar acerca de la justicia de Dios y, sin saber el significado, en lugar de animarse, se asuste. San Agust&iacute;n ya lo hab&iacute;a explicado claramente: &ldquo;La &#039;justicia de Dios&#039;, escrib&iacute;a, es aquella por la cual &eacute;l nos hace justos mediante su gracia; exactamente como &#039;la salvaci&oacute;n del Se&ntilde;or&#039; (Sal 3,9) es aquella por la cual &eacute;l nos salva&rdquo;2 . En otras palabras, la justicia de Dios es el acto por el cual Dios hace justos, agradables a &eacute;l, a los que creen en su Hijo. No es un hacerse justicia, sino un hacer justos. Lutero tuvo el m&eacute;rito de traer a la luz esta verdad, despu&eacute;s que durante siglos, al menos en la predicaci&oacute;n cristiana, se hab&iacute;a perdido el sentido y es esto sobre todo lo que la cristiandad le debe a la Reforma, la cual el pr&oacute;ximo a&ntilde;o cumple el quinto centenario. &ldquo;Cuando descubr&iacute; esto, escribi&oacute; m&aacute;s tarde el reformador, sent&iacute; que renac&iacute;a y me parec&iacute;a que se me abrieran de par en par las puertas del para&iacute;so&rdquo;3 . Pero no fueron ni Agust&iacute;n ni Lutero quienes por primeros explicaron as&iacute; el concepto de &ldquo;justicia de Dios&rdquo;; la Escritura lo hab&iacute;a hecho antes de ellos. &ldquo;Cuando se ha manifestado la bondad de Dios y de su amor por los hombres, &eacute;l nos ha salvado, no en virtud de las obras de justicia cumplidas por nosotros, sino por su misericordia&rdquo; (Tt 3, 4-5). &ldquo;Dios rico de misericordia, por el gran amor con el que nos ha amado, de muertos que est&aacute;bamos por el pecado, nos ha hecho revivir con Cristo, por la gracia hab&eacute;is sido salvados&rdquo; (Ef 2, 4). Decir por lo tanto: &ldquo;Se ha manifestado la justicia de Dios&rdquo;, es como decir: se ha manifestado la bondad de Dios, su amor, su misericordia. &iexcl;La justicia de Dios no solamente no contradice su misericordia, pero consiste justamente en ella!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tEl #PapaFrancisco adora la Santa Cruz en la Celebraci&oacute;n de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or #ViernesSanto. Video: @CtvVa pic.twitter.com\/skhL3YaBOk<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 25 de marzo de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; en la cruz tan importante al punto de justificar este cambio radical en los destinos de la humanidad? En su libro sobre Jes&uacute;s de Nazaret, Benedicto XVI escribi&oacute;: &ldquo;La injusticia, el mal como realidad no puede simplemente ser ignorado, dejado de lado. Tiene que ser descargado, vencido. Esta es la verdadera misericordia. Y que ahora, visto que los hombres no son capaces, lo haga el mismo Dios &ndash; esta es la bondad incondicional de Dios&rdquo; 4 . Dios no se ha contentado de perdonar los pecados del hombre; ha hecho infinitamente m&aacute;s, los ha tomado sobre s&iacute; y se los ha endosado. El Hijo de Dios, dice Pablo, &ldquo;se ha hecho pecado a nuestro favor&rdquo;. &iexcl;Palabra terrible! Ya en la Edad Media hab&iacute;a quien ten&iacute;a dificultad en creer que Dios exigiese la muerte del Hijo para reconciliar el mundo a s&iacute;. San Bernardo le respond&iacute;a: &ldquo;No fue la muerte del Hijo que le gust&oacute; a Dios, m&aacute;s bien su voluntad de morir espont&aacute;neamente por nosotros&rdquo;: &ldquo;Non mors placuit sed voluntas sponte morientis&rdquo;5 . &iexcl;No fue la muerte por lo tanto, sino el amor el que nos ha salvado! El amor de Dios alcanz&oacute; al hombre en el punto m&aacute;s lejano en el que se hab&iacute;a metido huyendo de &eacute;l, o sea en la muerte. La muerte de Cristo ten&iacute;a que aparecer a todos como la prueba suprema de la misericordia de Dios hacia los pecadores. Este es el motivo por qu&eacute; esta no tiene ni siquiera la majestad de una cierta soledad, sino que viene encuadrada en aquella de dos ladrones. Jes&uacute;s quiso quedarse amigo de los pecadores hasta el final, y por esto muere como ellos y con ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs la hora de darnos cuenta que lo opuesto de la misericordia no es la justicia, sino la venganza. Jes&uacute;s no ha opuesto la misericordia a la justicia, pero a la ley del tali&oacute;n: &ldquo;Ojo por ojo, diente por diente&rdquo;. Perdonando los pecados, Dios no renuncia a la justicia, renuncia a la venganza; no quiere la muerte del pecador, pero que se convierta y viva (cf. Ez 18, 23). Jes&uacute;s en la cruz no le ha pedido al Padre vengar su causa; le pidi&oacute; perdonar a sus crucificadores. El odio y la brutalidad de los ataques terroristas de esta semana en Bruselas nos ayudan a entender la fuerza divina contenida en las &uacute;ltimas palabras de Cristo: &quot;Padre, perd&oacute;nalos porque no saben lo que hacen&quot; (Lc 23, 34). Por grande que sea el odio de los hombres, el amor de Dios ha sido, y ser&aacute;, siempre m&aacute;s fuerte. A nosotros est&aacute; dirigida, en las actuales circunstancias, la exhortaci&oacute;n del ap&oacute;stol Pablo: &quot;No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal con el bien&rdquo; (Rom 12, 21). &iexcl;Tenemos que desmitificar la venganza! Esa ya se ha vuelto un mito que se expande y contagia a todo y a todos, comenzando por los ni&ntilde;os. Gran parte de las historias en las pantallas y en los juegos electr&oacute;nicos son historias de venganza, a veces presentadas como la victoria del h&eacute;roe bueno. La mitad, si no m&aacute;s, del sufrimiento que existe en el mundo (cuando no son males naturales), viene del deseo de venganza, sea en la relaci&oacute;n entre las personas que en aquella entre los Estados y los pueblos. Ha sido dicho que &ldquo;el mundo ser&aacute; salvado por la belleza&rdquo;6 ; pero la belleza puede tambi&eacute;n llevar a la ruina. Hay una sola cosa que puede salvar realmente el mundo, &iexcl;la misericordia! La misericordia de Dios por los hombres y de los hombres entre ellos. Esa puede salvar, en particular, la cosa m&aacute;s preciosa y m&aacute;s fr&aacute;gil que hay en este momento, en el mundo, el matrimonio y la familia. Sucede en el matrimonio algo similar a lo que ha sucedido en las relaciones entre Dios y la humanidad, que la Biblia describe, justamente, con la imagen de un matrimonio. Al inicio de todo, dec&iacute;a, est&aacute; el amor, no la misericordia. Esta interviene solamente a continuaci&oacute;n del pecado del hombre. Tambi&eacute;n en el matrimonio al inicio no est&aacute; la misericordia sino el amor. Nadie se casa por misericordia, sino por amor. Pero despu&eacute;s de a&ntilde;os o meses de vida conjunta, emergen los l&iacute;mites rec&iacute;procos, los problemas de salud, de finanza, de los hijos; interviene la rutina que apaga toda alegr&iacute;a. Lo que puede salvar un matrimonio del resbalar en una bajada sin subida es la misericordia, entendida en el sentido que impregna la Biblia, o sea no solamente como perd&oacute;n rec&iacute;proco, sino como un &ldquo;revestirse de sentimientos de ternura, de bondad, de humildad, de mansedumbre y de magnanimidad&rdquo;. (Col 3, 12). La misericordia hace que al eros se a&ntilde;ade el &aacute;gape, al amor de b&uacute;squeda, aquel de donaci&oacute;n y de compasi&oacute;n. Dios &ldquo;se apiada&rdquo; del hombre (Sal 102, 13): &iquest;no deber&iacute;an marido y mujer apiadarse uno del otro? &iquest;Y no deber&iacute;amos, nosotros que vivimos en comunidad, apiadarnos los unos de los otros, en cambio de juzgarnos? Recemos. Padre Celeste, por los m&eacute;ritos del Hijo tuyo que en la cruz &ldquo;se hizo pecado&rdquo; por nosotros, haz caer del coraz&oacute;n de las personas, de las familias y de los pueblos, el deseo de venganza y haznos enamorar de la misericordia. Haz que la intenci&oacute;n del Santo Padre en el proclamar este A&ntilde;o Santo de la Misericordia, encuentre una respuesta concreta en nuestros corazones y haga sentir a todos la alegr&iacute;a de reconciliarse contigo en el profundo del coraz&oacute;n. &iexcl;Que as&iacute; sea!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tRefugiados, familia y perseguidos, temas del Via Crucis del Viernes Santo con el Papa https:\/\/t.co\/mNKtarmXw3<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 22 de marzo de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 25 Mar. 16 (ACI).- El Papa Francisco presidi&oacute; esta tarde en la Bas&iacute;lica de San Pedro la celebraci&oacute;n de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or. La homil&iacute;a la realiz&oacute; como cada a&ntilde;o el predicador de la Casa Pontificia, el P. Rainiero Cantalamessa, que reflexion&oacute; sobre la necesaria reconciliaci&oacute;n de cada hombre con el Se&ntilde;or. &ldquo;Dios no &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-preside-oficios-de-viernes-santo-y-medita-sobre-la-reconciliacion-con-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Papa preside oficios de Viernes Santo y medita sobre la reconciliaci\u00f3n con Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2219","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2219","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2219"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2219\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2219"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2219"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2219"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}