{"id":2236,"date":"2016-03-26T16:15:03","date_gmt":"2016-03-26T21:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-homilia-del-papa-en-la-vigilia-pascual\/"},"modified":"2016-03-26T16:15:03","modified_gmt":"2016-03-26T21:15:03","slug":"texto-completo-de-la-homilia-del-papa-en-la-vigilia-pascual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-homilia-del-papa-en-la-vigilia-pascual\/","title":{"rendered":"Texto completo de la homil\u00eda del Papa en la Vigilia Pascual"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Publicamos a continuaci\u00f3n la homil\u00eda del Santo Padre en la celebraci\u00f3n de la Vigilia Pascual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">\u00abPedro fue corriendo al sepulcro\u00bb (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Lc <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">24,12). \u00bfQue\u0301 pensamientos bulli\u0301an en la mente y en el corazo\u0301n de Pedro mientras corri\u0301a? El Evangelio nos dice que los Once, y Pedro entre ellos, no creyeron el testimonio de las mujeres, su anuncio pascual. Es ma\u0301s, \u00ablo tomaron por un delirio\u00bb (v.11). En el corazo\u0301n de Pedro habi\u0301a por tanto duda, junto a muchos sentimientos negativos: la tristeza por la muerte del Maestro amado y la desilusio\u0301n por haberlo negado tres veces durante la Pasio\u0301n. Hay en cambio un detalle que marca un cambio: Pedro, despue\u0301s de haber escuchado a las mujeres y de no haberlas crei\u0301do, \u00absin embargo, se levanto\u0301\u00bb (v.12). No se quedo\u0301 sentado a pensar, no se encerro\u0301 en casa como los dema\u0301s. No se dejo\u0301 atrapar por la densa atmo\u0301sfera de aquellos di\u0301as, ni dominar por sus dudas; no se dejo\u0301 hundir por los remordimientos, el miedo y las continuas habladuri\u0301as que no llevan a nada. Busco\u0301 a Jesu\u0301s, no a si\u0301 mismo. Prefirio\u0301 la vi\u0301a del encuentro y de la confianza y, tal como estaba, se levanto\u0301 y corrio\u0301 hacia el sepulcro, de do\u0301nde regreso\u0301 \u00abadmira\u0301ndose de lo sucedido\u00bb (v.12). Este fue el comienzo de la \u00abresurreccio\u0301n\u00bb de Pedro, la resurreccio\u0301n de su corazo\u0301n. Sin ceder a la tristeza o a la oscuridad, se abrio\u0301 a la voz de la esperanza: dejo\u0301 que la luz de Dios entrara en su corazo\u0301n sin apagarla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Tambie\u0301n las mujeres, que habi\u0301an salido muy temprano por la man\u0303ana para realizar una obra de misericordia, para llevar los aromas a la tumba, tuvieron la misma experiencia. Estaban \u00abdespavoridas y mirando al suelo\u00bb, pero se impresionaron cuando oyeron las palabras del a\u0301ngel: \u00ab\u00bfPor que\u0301 busca\u0301is entre los muertos al que vive?\u00bb (v.5).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Al igual que Pedro y las mujeres, tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos. Abramos en cambio al Sen\u0303or nuestros sepulcros sellados, <\/span>cada uno de nosotros los conoce,<span style=\"font-weight: 400\"> para que Jesu\u0301s entre y lo llene de vida; lleve\u0301mosle las piedras del rencor y las losas del pasado, las rocas pesadas de las debilidades y de las cai\u0301das. E\u0301l desea venir y tomarnos de la mano, para sacarnos de la angustia. Pero la primera piedra que debemos remover esta noche es e\u0301sta: la falta de esperanza que nos encierra en nosotros mismos. Que el Sen\u0303or nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Sen\u0303or no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Continuamente vemos, y veremos, problemas cerca de nosotros y dentro de nosotros. Siempre los habra\u0301, pero en esta noche hay que iluminar esos problemas con la luz del Resucitado, en cierto modo hay que \u00abevangelizarlos\u00bb. <\/span>Evangelizar los problemas<span style=\"font-weight: 400\">. No permitamos que la oscuridad y los miedos atraigan la mirada del alma y se apoderen del corazo\u0301n, sino escuchemos las palabras del A\u0301ngel: el Sen\u0303or \u00abno esta\u0301 aqui\u0301. Ha resucitado\u00bb (v.6); E\u0301l es nuestra mayor alegri\u0301a, siempre esta\u0301 a nuestro lado y nunca nos defraudara\u0301.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Este es el fundamento de la esperanza, que no es simple optimismo, y ni siquiera una actitud psicolo\u0301gica o una hermosa invitacio\u0301n a tener a\u0301nimo. La esperanza cristiana es un don que Dios nos da si salimos de nosotros mismos y nos abrimos a e\u0301l. Esta esperanza no defrauda porque el Espi\u0301ritu Santo ha sido infundido en nuestros corazones (cf. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Rm <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">5,5). El Para\u0301clito no hace que todo parezca bonito, no elimina el mal con una varita ma\u0301gica, sino que infunde la aute\u0301ntica fuerza de la vida, que no consiste en la ausencia de problemas, sino en la seguridad de que Cristo, que por nosotros ha vencido el pecado, la muerte y el temor, siempre nos ama y nos perdona. Hoy es la fiesta de nuestra esperanza, la celebracio\u0301n de esta certeza: nada ni nadie nos podra\u0301 apartar nunca de su amor (cf. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Rm <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">8,39). El Sen\u0303or esta\u0301 vivo y quiere que lo busquemos entre los vivos. Despue\u0301s de haberlo encontrado, invita a cada uno a llevar el anuncio de Pascua, a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">suscitar y resucitar la esperanza <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida. Hay tanta necesidad de ella hoy. Olvida\u0301ndonos de nosotros mismos, como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">siervos alegres de la esperanza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, estamos llamados a anunciar al Resucitado con la vida y mediante el amor; si no es asi\u0301 seremos un organismo internacional con un gran nu\u0301mero de seguidores y buenas normas, pero incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">\u00bfCo\u0301mo podemos alimentar nuestra esperanza? La liturgia de esta noche nos propone un buen consejo. Nos ensen\u0303a a <\/span><span style=\"font-weight: 400\">hacer memoria, hacer memoria<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de las obras de Dios. Las lecturas, en efecto, nos han narrado su fidelidad, la historia de su amor por nosotros. La Palabra viva de Dios es capaz de implicarnos en esta historia de amor, alimentando la esperanza y reavivando la alegri\u0301a. Nos lo recuerda tambie\u0301n el Evangelio que hemos escuchado: los a\u0301ngeles, para infundir la esperanza en las mujeres, dicen: \u00abRecordad co\u0301mo [Jesu\u0301s] os hablo\u0301\u00bb (v.6). Hacer memoria de las palabras de Jes\u00fas, hacer memoria de todo lo que ha hecho en nuestra vida. No olvidemos su Palabra y sus acciones, de lo contrario perderemos la esperanza y nos convertiremos en cristianos sin esperanza; hagamos en cambio memoria del Sen\u0303or, de su bondad y de sus palabras de vida que nos han conmovido; recorde\u0301moslas y haga\u0301moslas nuestras, para ser centinelas del alba que saben descubrir los signos del Resucitado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Queridos hermanos y hermanas, \u00a1Cristo ha resucitado! Y nosotros tenemos la posibilidad de abrirnos y recibir su don de esperanza. Abra\u0301monos a la esperanza y ponga\u0301monos en camino; que el recuerdo de sus obras y de sus palabras sea la luz resplandeciente que oriente nuestros pasos confiadamente hacia la Pascua que no conocera\u0301 ocaso. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u00a9 Copyright \u2013 Libreria Editrice Vaticana<\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos a continuaci\u00f3n la homil\u00eda del Santo Padre en la celebraci\u00f3n de la Vigilia Pascual \u00abPedro fue corriendo al sepulcro\u00bb (Lc 24,12). \u00bfQue\u0301 pensamientos bulli\u0301an en la mente y en el corazo\u0301n de Pedro mientras corri\u0301a? 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