{"id":2317,"date":"2016-03-30T05:05:03","date_gmt":"2016-03-30T10:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-confianza-en-el-perdon-de-dios\/"},"modified":"2016-03-30T05:05:03","modified_gmt":"2016-03-30T10:05:03","slug":"texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-confianza-en-el-perdon-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-confianza-en-el-perdon-de-dios\/","title":{"rendered":"[TEXTO COMPLETO] Catequesis del Papa Francisco sobre la confianza en el perd\u00f3n de Dios"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 30 Mar. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco habl&oacute; en la catequesis de este mi&eacute;rcoles de la misericordia de Dios y su perd&oacute;n frente al pecado, para lo que reflexion&oacute; sobre el salmo 51 &ldquo;Miserere&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Todos nosotros somos pecadores, pero con el perd&oacute;n nos convertimos en criaturas nuevas, llenas del Esp&iacute;ritu y llenas de alegr&iacute;a&rdquo;, explic&oacute;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Ahora, una nueva realidad comienza para nosotros: un nuevo coraz&oacute;n, un nuevo esp&iacute;ritu,&nbsp;una nueva vida. Nosotros, pecadores, perdonados, que hemos acogido la gracia divina, podemos ense&ntilde;ar a los dem&aacute;s a no pecar m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis gracias a Radio Vaticano:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTerminamos hoy las catequesis sobre la misericordia en el Antiguo Testamento, y lo hacemos meditando el Salmo 51, llamado Miserere. Se trata de una oraci&oacute;n penitencial en la cual la s&uacute;plica de perd&oacute;n es precedida por la confesi&oacute;n de la culpa y en la cual el orante, dej&aacute;ndose purificar por el amor del Se&ntilde;or, se convierte en una nueva creatura, capaz de obediencia, de firmeza de esp&iacute;ritu, y de alabanza sincera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl &ldquo;t&iacute;tulo&rdquo; que la antigua tradici&oacute;n hebrea ha puesto a este Salmo hace referencia al rey David y a su pecado con Betsab&eacute;, la mujer de Ur&iacute;as el Hitita. Conocemos bien los hechos. El rey David, llamado por Dios a pastorear el pueblo y a guiarlo por caminos de obediencia a la Ley divina, traiciona su propia misi&oacute;n y, despu&eacute;s de haber cometido adulterio con Betsab&eacute;, hace asesinar al marido. &iexcl;Un horrible pecado! El profeta Nat&aacute;n le revela su culpa y lo ayuda a reconocerlo. Es el momento de la reconciliaci&oacute;n con Dios, en la confesi&oacute;n del propio pecado. &iexcl;Y en esto David ha sido humilde, ha sido grande!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQuien ora con este Salmo est&aacute; invitado a tener los mismos sentimientos de arrepentimiento y de confianza en Dios que tuvo David cuando se hab&iacute;a arrepentido y, a pesar de ser rey, se ha humillado si tener temor de confesar su culpa y mostrar su propia miseria al Se&ntilde;or, pero convencido de la certeza de su misericordia. &iexcl;Y no era un pecado, una peque&ntilde;a mentira, aquello que hab&iacute;a hecho; hab&iacute;a cometido adulterio y un asesinato!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Salmo inicia con estas palabras de s&uacute;plica: &laquo;&iexcl;Ten piedad de m&iacute;, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasi&oacute;n, borra mis faltas! &ndash; se siente pecador &ndash; &iexcl;L&aacute;vame totalmente de mi culpa y purif&iacute;came de mi pecado!&raquo; (vv. 3-4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa invocaci&oacute;n est&aacute; dirigida al Dios de misericordia porque, movido por un amor grande como aquel de un padre o de una madre, tenga piedad, es decir, haga gracia, muestre su favor con benevolencia y comprensi&oacute;n. Es un llamado a Dios, el &uacute;nico que puede liberar del pecado. Son usadas im&aacute;genes muy pl&aacute;sticas: borra, l&aacute;vame, purif&iacute;came. Se manifiesta, en esta oraci&oacute;n, la verdadera necesidad del hombre: la &uacute;nica cosa de la cual tenemos verdaderamente necesidad en nuestra vida es aquella de ser perdonados, liberados del mal y de sus consecuencias de muerte. Lamentablemente, la vida nos hace experimentar muchas veces estas situaciones; y sobre todo en ellas debemos confiar en la misericordia. Dios es m&aacute;s grande de nuestro pecado. No olvidemos esto: Dios es m&aacute;s grande de nuestro pecado. &ldquo;Padre yo no lo s&eacute; decir, he cometido tantos graves, tantos&rdquo; Dios es m&aacute;s grande de todos los pecados que nosotros podamos cometer. Dios es m&aacute;s grande de nuestro pecado. &iquest;Lo decimos juntos? Todos. &ldquo;&iexcl;Dios &ndash; todos juntos &ndash; es m&aacute;s grande de nuestro pecado! Una vez m&aacute;s: &ldquo;Dios es m&aacute;s grande nuestro pecado&rdquo;. Una vez m&aacute;s: &ldquo;Dios es m&aacute;s grande nuestro pecado&rdquo;. Y su amor es un oc&eacute;ano en el cual podemos sumergirnos sin miedo de ser superados: perdonar para Dios significa darnos la certeza que &Eacute;l no nos abandona jam&aacute;s. Cualquier cosa podamos reclamarnos, &Eacute;l es todav&iacute;a y siempre m&aacute;s grande de todo (Cfr. 1 Jn 3,20) porque Dios es m&aacute;s grande de nuestro pecado..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn este sentido, quien ora con este Salmo busca el perd&oacute;n, confiesa su propia culpa, pero reconoci&eacute;ndola celebra la justicia y la santidad de Dios. Y luego pide todav&iacute;a gracia y misericordia. El salmista conf&iacute;a en la bondad de Dios, sabe que el perd&oacute;n divino es sumamente eficaz, porque crea lo que dice. No esconde el pecado, sino lo destruye y lo borra; pero lo borra desde la ra&iacute;z no como hacen en la tintorer&iacute;a cuando llevamos un vestido y borran la mancha. &iexcl;No! Dios borra nuestro pecado desde la ra&iacute;z, &iexcl;todo! Por eso el penitente se hace puro, toda mancha es eliminada y &eacute;l ahora es m&aacute;s blanco que la nieve incontaminada. Todos nosotros somos pecadores. &iquest;Y esto es verdad? Si alguno de ustedes no se siente pecador que alce la mano. Ninguno, &iexcl;eh! Todos lo somos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNosotros pecadores, con el perd&oacute;n, nos hacemos creaturas nuevas, rebosantes de esp&iacute;ritu y llenos de alegr&iacute;a. Ahora una nueva realidad comienza para nosotros: un nuevo coraz&oacute;n, un nuevo esp&iacute;ritu, una nueva vida. Nosotros, pecadores perdonados, que hemos recibido la gracia divina, podemos incluso ense&ntilde;ar a los dem&aacute;s a no pecar m&aacute;s. &ldquo;Pero Padre, yo soy d&eacute;bil: yo caigo, caigo&rdquo;, &iexcl;pero si t&uacute; caes, lev&aacute;ntate! Cuando un ni&ntilde;o cae, &iquest;Qu&eacute; hace? Levanta la mano a la mam&aacute;, al pap&aacute; para que lo levanten. Hagamos lo mismo. Si t&uacute; caes por debilidad en el pecado, levanta la mano: el Se&ntilde;or la toma y te ayudar&aacute; a levantarte. Esta es la dignidad del perd&oacute;n de Dios. La dignidad que nos da el perd&oacute;n de Dios es aquella de levantarnos, ponernos siempre de pie, porque &Eacute;l ha creado al hombre y a la mujer para estar en pie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDice el Salmista: &laquo;Crea en m&iacute;, Dios m&iacute;o, un coraz&oacute;n puro, y renueva la firmeza de mi esp&iacute;ritu. [&hellip;] Yo ense&ntilde;ar&eacute; tu camino a los imp&iacute;os y los pecadores volver&aacute;n a ti&raquo; (vv. 12.15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, el perd&oacute;n de Dios es aquello de lo cual todos tenemos necesidad, y es el signo m&aacute;s grande de su misericordia. Un don que todo pecador perdonado es llamado a compartir con cada hermano y hermana que encuentra. Todos aquellos que el Se&ntilde;or nos ha puesto a lado, los familiares, los amigos, los compa&ntilde;eros, los parroquianos&hellip; todos son, como nosotros, necesitados de la misericordia de Dios. Es bello ser perdonados, pero tambi&eacute;n t&uacute;, si quieres ser perdonado, perdona tambi&eacute;n t&uacute;. &iexcl;Perdona! Nos conceda el Se&ntilde;or, por intercesi&oacute;n de Mar&iacute;a, Madre de misericordia, ser testigos de su perd&oacute;n, que purifica el coraz&oacute;n y transforma la vida. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: Dios es m&aacute;s grande que nuestro pecado. &iexcl;Quien caiga que se levante! https:\/\/t.co\/jhzPxRsn8f<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 30 de marzo de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 30 Mar. 16 (ACI).- El Papa Francisco habl&oacute; en la catequesis de este mi&eacute;rcoles de la misericordia de Dios y su perd&oacute;n frente al pecado, para lo que reflexion&oacute; sobre el salmo 51 &ldquo;Miserere&rdquo;. &ldquo;Todos nosotros somos pecadores, pero con el perd&oacute;n nos convertimos en criaturas nuevas, llenas del Esp&iacute;ritu y llenas de alegr&iacute;a&rdquo;, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-confianza-en-el-perdon-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab[TEXTO COMPLETO] Catequesis del Papa Francisco sobre la confianza en el perd\u00f3n de Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2317","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2317"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2317\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}