{"id":2542,"date":"2016-04-07T05:05:02","date_gmt":"2016-04-07T10:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/encuentran-los-restos-del-ultimo-misionero-en-japon\/"},"modified":"2016-04-07T05:05:02","modified_gmt":"2016-04-07T10:05:02","slug":"encuentran-los-restos-del-ultimo-misionero-en-japon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/encuentran-los-restos-del-ultimo-misionero-en-japon\/","title":{"rendered":"Encuentran los restos del \u00faltimo misionero en Jap\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> ROMA, 07 Abr. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl &uacute;ltimo misionero en entrar a Jap&oacute;n se llamaba Gianni Battista Sidotti (o Sidoti), era un sacerdote de Sicilia (Italia) e ingres&oacute; al pa&iacute;s asi&aacute;tico cuando este ya hab&iacute;a cerrado sus puertas a los extranjeros y el catolicismo fue prohibido. El P. Sidotti no regres&oacute; a Europa. Si bien sus restos fueron hallados hace dos a&ntilde;os, reci&eacute;n ha sido confirmada su autenticidad por las autoridades japonesas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor ello, en el a&ntilde;o en que el Papa Francisco aprob&oacute; la beatificaci&oacute;n del &ldquo;Samurai de Cristo&rdquo; Justo Takayama, el descubrimiento de los restos del &ldquo;&uacute;ltimo misionero del pa&iacute;s&rdquo;, tiene un valor a&uacute;n m&aacute;s simb&oacute;lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo se habr&iacute;a sabido nada sobre el P. Sidotti si no fuese por un manuscrito que hablaba de &eacute;l y que fue hallado hace 150 a&ntilde;os aproximadamente. Este documento fue redactado por el consejero del shogun, Arai Hakuseki, que lo hab&iacute;a interrogado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl sacerdote naci&oacute; en 1688 y luego de haber o&iacute;do los relatos del martirio de los cristianos en Jap&oacute;n pidi&oacute; al Papa Clemente XI ser enviado all&aacute; como misionero. El permiso le fue concedido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPrimero lleg&oacute; a Manila en Filipinas donde esper&oacute; hasta que una nave lo pudiera llevar a Jap&oacute;n. Tuvo &eacute;xito en 1708 y arrib&oacute; en Yakushima vestido como un samurai. Pero fue descubierto porque ten&iacute;a las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de un europeo. Pronto fue capturado, llevado a Nagasaki y luego a Edo, donde fue interrogado precisamente por Arai Hakuseki.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHakuseki estimaba al misionero y estaba impresionado por su cultura. Por aquel tiempo se hab&iacute;a dado el sakoku, es decir el cierre del pa&iacute;s a los extranjeros y por tanto era la primera vez que hab&iacute;a un intercambio libre de ideas entre dos pensadores que ven&iacute;an de mundos diferentes. Las fronteras de Jap&oacute;n se abren reci&eacute;n en 1854 con el arribo del comodoro Perry y sus &ldquo;naves negras&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl P. Sidotti le habl&oacute; del cristianismo y le explic&oacute; que los misioneros no eran la vanguardia de ej&eacute;rcitos de otros pa&iacute;ses y por tanto no iban para conquistar Jap&oacute;n. Fue un encuentro revelador para Hakuseki, que decidi&oacute; que los extranjeros no fueran condenados inmediatamente a muerte, sino que fuesen primero aislados para ver si constitu&iacute;an un peligro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSin embargo, el P. Sidotti fue posteriormente encarcelado, arrojado a un pozo y muri&oacute; junto a dos reci&eacute;n casados que se hab&iacute;an convertido al cristianismo. Sus huesos fueron encontrados hace dos a&ntilde;os, durante la construcci&oacute;n de un edificio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFray Mario Tarcisio Canducci, misionero franc&eacute;s de 82 a&ntilde;os, que vive desde hace a&ntilde;os en Jap&oacute;n donde est&aacute; perfectamente integrado a la comunidad, relat&oacute; a Radio Vaticana que iniciados los trabajos &ldquo;pronto se encontraron tres tumbas y los huesos. Entonces se llam&oacute; a la polic&iacute;a siguiendo la ley japonesa&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDijo que cuando se enter&oacute; fue al lugar del hallazgo, pero ya hac&iacute;a una hora que se hab&iacute;an llevado los huesos. La enorme puerta estaba abierta. &ldquo;Fui con la hermana Saito, tambi&eacute;n franciscana de 92 a&ntilde;os, y con una cat&oacute;lica de la parroquia de San Antonio en Tokio, de donde soy&rdquo;, relat&oacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEstaba prohibido entrar, pero como nadie respond&iacute;a a sus llamados, ingresaron y vieron los tres agujeros y exclam&oacute;: &ldquo;&iexcl;Madre m&iacute;a, pero esta es la tumba de Sidotti!&rdquo;. La m&aacute;s profunda era del misionero, pues este era un hombre alto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Cuando vi la tumba dije &lsquo;recemos porque esta es la tumba donde fue sepultado el P. Sidotti&rsquo;, y rezamos juntos. Comenc&eacute; a difundir la noticia para llamar el inter&eacute;s de la gente. Estoy contento porque en el 1700 todos se hab&iacute;an ido&hellip; &iexcl;No hab&iacute;a m&aacute;s que un sacerdote en Jap&oacute;n! &iexcl;No hab&iacute;a un sacerdote! &Eacute;l, el &uacute;nico, el &uacute;nico, un italiano de Palermo, &iexcl;una cosa incre&iacute;ble!&rdquo;, exclam&oacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTraducido por Eduardo Berdejo. Publicado originalmente en ACI Stampa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ROMA, 07 Abr. 16 (ACI).- El &uacute;ltimo misionero en entrar a Jap&oacute;n se llamaba Gianni Battista Sidotti (o Sidoti), era un sacerdote de Sicilia (Italia) e ingres&oacute; al pa&iacute;s asi&aacute;tico cuando este ya hab&iacute;a cerrado sus puertas a los extranjeros y el catolicismo fue prohibido. El P. Sidotti no regres&oacute; a Europa. 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