{"id":3279,"date":"2016-05-05T12:05:02","date_gmt":"2016-05-05T17:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-discurso-del-papa-francisco-en-vigilia-para-enjugar-las-lagrimas\/"},"modified":"2016-05-05T12:05:02","modified_gmt":"2016-05-05T17:05:02","slug":"texto-completo-discurso-del-papa-francisco-en-vigilia-para-enjugar-las-lagrimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-discurso-del-papa-francisco-en-vigilia-para-enjugar-las-lagrimas\/","title":{"rendered":"[TEXTO COMPLETO]: Discurso del Papa Francisco en Vigilia \u201cpara enjugar las l\u00e1grimas\u201d"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 05 May. 16 (ACI).-<br \/>\n\tLa Bas&iacute;lica del Vaticano alberg&oacute; este 5 de mayo la Vigilia de Oraci&oacute;n &ldquo;para enjugar las l&aacute;grimas&rdquo;, una de las celebraciones m&aacute;s importantes del Jubileo de la Misericordia que desde el pasado 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n, se celebra en todo el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la Vigilia, el Papa Francisco habl&oacute; del sufrimiento del hombre, sus posibles causas, y record&oacute; que &ldquo;el Se&ntilde;or Jes&uacute;s prometi&oacute; a sus disc&iacute;pulos que nunca los dejar&iacute;a solos&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Al lado de cada cruz siempre est&aacute; la Madre de Jes&uacute;s. Con su manto, ella enjuga nuestras l&aacute;grimas. Con su mano nos ayuda a levantarnos y nos acompa&ntilde;a en el camino de la esperanza&rdquo;, dijo al concluir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el discurso completo del Santo Padre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDespu&eacute;s de los conmovedores testimonios que hemos o&iacute;do, y a la luz de la Palabra del Se&ntilde;or que ilumina nuestra situaci&oacute;n de sufrimiento, invocamos ante todo la presencia del Esp&iacute;ritu Santo para que venga sobre nosotros. Que &eacute;l ilumine nuestras mentes, para que podamos encontrar palabras adecuadas que den consuelo; que &eacute;l abra nuestros corazones para que podamos tener la certeza de que Dios est&aacute; presente y no nos abandona en las pruebas. El Se&ntilde;or Jes&uacute;s prometi&oacute; a sus disc&iacute;pulos que nunca los dejar&iacute;a solos: que estar&iacute;a cerca de ellos en cualquier momento de la vida mediante el env&iacute;o del Esp&iacute;ritu Par&aacute;clito (cf. Jn 14,26), el cual los habr&iacute;a ayudado, sostenido y consolado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn los momentos de tristeza, en el sufrimiento de la enfermedad, en la angustia de la persecuci&oacute;n y en el dolor por la muerte de un ser querido, todo el mundo busca una palabra de consuelo. Sentimos una gran necesidad de que alguien est&eacute; cerca y sienta compasi&oacute;n de nosotros. Experimentamos lo que significa estar desorientados, confundidos, golpeados en lo m&aacute;s &iacute;ntimo, como nunca nos hubi&eacute;ramos imaginado. Miramos a nuestro alrededor con ojos vacilantes, buscando encontrar a alguien que pueda realmente entender nuestro dolor. La mente se llena de preguntas, pero las respuestas no llegan. La raz&oacute;n por s&iacute; sola no es capaz de iluminar nuestro interior, de comprender el dolor que experimentamos y dar la respuesta que esperamos. En esos momentos es cuando m&aacute;s necesitamos las razones del coraz&oacute;n, las &uacute;nicas que pueden ayudarnos a entender el misterio que envuelve nuestra soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tVemos cu&aacute;nta tristeza hay en muchos de los rostros que encontramos. Cu&aacute;ntas l&aacute;grimas se derraman a cada momento en el mundo; cada una distinta de las otras; y juntas forman como un oc&eacute;ano de desolaci&oacute;n, que implora piedad, compasi&oacute;n, consuelo. Las m&aacute;s amargas son las provocadas por la maldad humana: las l&aacute;grimas de aquel a quien le han arrebatado violentamente a un ser querido; l&aacute;grimas de abuelos, de madres y padres, de ni&ntilde;os&#8230; Hay ojos que a menudo se quedan mirando fijos la puesta del sol y que apenas consiguen ver el alba de un nuevo d&iacute;a. Tenemos necesidad de la misericordia, del consuelo que viene del Se&ntilde;or. Todos lo necesitamos; es nuestra pobreza, pero tambi&eacute;n nuestra grandeza: invocar el consuelo de Dios, que con su ternura viene a secar las l&aacute;grimas de nuestros ojos (cf. Is 25,8; Ap 7,17; 21,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn este sufrimiento nuestro no estamos solos. Tambi&eacute;n Jes&uacute;s sabe lo que significa llorar por la p&eacute;rdida de un ser querido. Es una de las p&aacute;ginas m&aacute;s conmovedoras del Evangelio: cuando Jes&uacute;s, viendo llorar a Mar&iacute;a por la muerte de su hermano L&aacute;zaro, ni siquiera &eacute;l fue capaz de contener las l&aacute;grimas. Experiment&oacute; una profunda conmoci&oacute;n y rompi&oacute; a llorar (cf. Jn 11,33-35). El evangelista Juan, con esta descripci&oacute;n, muestra c&oacute;mo Jes&uacute;s se une al dolor de sus amigos compartiendo su desconsuelo. Las l&aacute;grimas de Jes&uacute;s han desconcertado a muchos te&oacute;logos a lo largo de los siglos, pero sobre todo han lavado a muchas almas, han aliviado muchas heridas. Jes&uacute;s tambi&eacute;n experiment&oacute; en su persona el miedo al sufrimiento y a la muerte, la desilusi&oacute;n y el desconsuelo por la traici&oacute;n de Judas y Pedro, el dolor por la muerte de su amigo L&aacute;zaro. Jes&uacute;s &laquo;no abandona a los que ama&raquo; (Agust&iacute;n, In Joh 49,5).&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSi Dios ha llorado, tambi&eacute;n yo puedo llorar sabiendo que se me comprende. El llanto de Jes&uacute;s es el ant&iacute;doto contra la indiferencia ante el sufrimiento de mis hermanos. Ese llanto ense&ntilde;a a sentir como propio el dolor de los dem&aacute;s, a hacerme part&iacute;cipe del sufrimiento y las dificultades de las personas que viven en las situaciones m&aacute;s dolorosas. Me provoca para que sienta la tristeza y desesperaci&oacute;n de aquellos a los que les han arrebatado incluso el cuerpo de sus seres queridos, y no tienen ya ni siquiera un lugar donde encontrar consuelo. El llanto de Jes&uacute;s no puede quedar sin respuesta de parte del que cree en &eacute;l. Como &eacute;l consuela, tambi&eacute;n nosotros estamos llamados a consolar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn el momento del desconcierto, de la conmoci&oacute;n y del llanto, brota en el coraz&oacute;n de Cristo la oraci&oacute;n al Padre. La oraci&oacute;n es la verdadera medicina para nuestro sufrimiento. Tambi&eacute;n nosotros, en la oraci&oacute;n, podemos sentir la presencia de Dios a nuestro lado. La ternura de su mirada nos consuela, la fuerza de su palabra nos sostiene, infundiendo esperanza. Jes&uacute;s, junto a la tumba de L&aacute;zaro, or&oacute;: &laquo; Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo s&eacute; que t&uacute; me escuchas siempre&raquo; (Jn 11,41-42). Necesitamos esta certeza: el Padre nos escucha y viene en nuestra ayuda.&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl amor de Dios derramado en nuestros corazones nos permite afirmar que, cuando se ama, nada ni nadie nos apartar&aacute; de las personas que hemos amado. Lo recuerda el ap&oacute;stol Pablo con palabras de gran consuelo: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n nos separar&aacute; del amor de Cristo?, &iquest;la tribulaci&oacute;n?, &iquest;la angustia?, &iquest;la persecuci&oacute;n?, &iquest;el hambre?, &iquest;la desnudez?, &iquest;el peligro?, &iquest;la espada? [&hellip;] Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni &aacute;ngeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podr&aacute; separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes&uacute;s, nuestro Se&ntilde;or&raquo; (Rm 8,35.37-39). El poder del amor transforma el sufrimiento en la certeza de la victoria de Cristo, y de la nuestra con &eacute;l, y en la esperanza de que un d&iacute;a estaremos juntos de nuevo y contemplaremos para siempre el rostro de la Santa Trinidad, fuente eterna de la vida y del amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAl lado de cada cruz siempre est&aacute; la Madre de Jes&uacute;s. Con su manto, ella enjuga nuestras l&aacute;grimas. Con su mano nos ayuda a levantarnos y nos acompa&ntilde;a en el camino de la esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 05 May. 16 (ACI).- La Bas&iacute;lica del Vaticano alberg&oacute; este 5 de mayo la Vigilia de Oraci&oacute;n &ldquo;para enjugar las l&aacute;grimas&rdquo;, una de las celebraciones m&aacute;s importantes del Jubileo de la Misericordia que desde el pasado 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n, se celebra en todo el mundo. 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