{"id":3439,"date":"2016-05-11T06:05:02","date_gmt":"2016-05-11T11:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-parabola-del-padre-misericordioso\/"},"modified":"2016-05-11T06:05:02","modified_gmt":"2016-05-11T11:05:02","slug":"texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-parabola-del-padre-misericordioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-parabola-del-padre-misericordioso\/","title":{"rendered":"TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre la par\u00e1bola del Padre misericordioso"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 11 May. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco dedic&oacute; este mi&eacute;rcoles su Audiencia General en la Plaza de San Pedro, a reflexionar sobre la par&aacute;bola del Padre misericordioso, invit&aacute;ndonos a abrir el coraz&oacute;n &ldquo;para ser misericordiosos como el Padre&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n el texto completo gracias a la traducci&oacute;n de Radio Vaticana:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos, hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHoy esta audiencia se desarrolla en dos lugares: porque hab&iacute;a el peligro de la lluvia, los enfermos est&aacute;n en el Aula Pablo VI y nos siguen a trav&eacute;s de las pantallas; dos lugares pero una sola audiencia. Saludamos a los enfermos que est&aacute;n en el Aula Pablo VI. Queremos reflexionar sobre la par&aacute;bola del Padre misericordioso. Ella habla de un padre y de sus dos hijos, y nos hace conocer la misericordia infinita de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tIniciemos del final, es decir, de la alegr&iacute;a del coraz&oacute;n del Padre, que dice: &laquo;Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado&raquo; (vv. 23-24). Con estas palabras el padre interrumpi&oacute; al hijo menor en el momento en el cual estaba confesando su culpa: &laquo;Ya no merezco ser llamado hijo tuyo&hellip;&raquo; (v. 19). Pero esta expresi&oacute;n es insoportable para el coraz&oacute;n del padre, que en cambio se apresura en restituir al hijo los signos de su dignidad: la mejor ropa, el anillo, las sandalias. Jes&uacute;s no describe a un padre ofendido y resentido, un padre que, por ejemplo, dice al hijo: &ldquo;me las pagaras, &iexcl;eh!&rdquo;; no, el padre lo abraza, lo espera con amor. Al contrario, la &uacute;nica cosa que el padre tiene en su coraz&oacute;n es que este hijo est&eacute; ante &eacute;l sano y salvo y esto lo hace feliz y hace fiesta. La acogida del hijo que regresa es descrito de modo conmovedor: &laquo;Cuando todav&iacute;a estaba lejos, su padre lo vio y se conmovi&oacute; profundamente, corri&oacute; a su encuentro, lo abraz&oacute; y lo bes&oacute;&raquo; (v. 20). Cuanta ternura; lo ve desde lejos: &iquest;Qu&eacute; cosa significa esto? Que el padre sub&iacute;a a la terraza continuamente para mirar el camino y ver si el hijo regresaba&hellip; Lo esperaba, aquel hijo que hab&iacute;a hecho de todo, pero el padre lo esperaba. Que cosa bella la ternura del padre. La misericordia del padre es rebosante, incondicionada, y se manifiesta mucho antes que el hijo hable. Cierto, el hijo sabe que se ha equivocado y lo reconoce: &laquo;Padre, pequ&eacute;&hellip; tr&aacute;tame como a uno de tus jornaleros&raquo; (v. 19). Pero estas palabras se disuelven ante el perd&oacute;n del padre. El abrazo y el beso de su pap&aacute; le hacen entender que ha sido siempre considerado hijo, no obstante todo. &iexcl;Pero es hijo! Es importante esta ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s: nuestra condici&oacute;n de hijos de Dios es fruto del amor del coraz&oacute;n del Padre; no depende de nuestros m&eacute;ritos o de nuestras acciones, y por ello nadie puede quit&aacute;rnosla, nadie puede quit&aacute;rnosla, &iexcl;ni siquiera el diablo! Nadie puede quitarnos esta dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEsta palabra de Jes&uacute;s nos anima a no desesperarnos jam&aacute;s. Pienso en las mamas y en los padres preocupados cuando ven a sus hijos alejarse tomando caminos peligrosos. Pienso en los p&aacute;rrocos y catequistas que a veces se preguntan si su trabajo ha sido en vano. Pero pienso tambi&eacute;n a quien se encuentra en la c&aacute;rcel, y le parece que su vida se ha terminado; a cuantos han realizado elecciones equivocadas y no logran mirar al futuro; a todos aquellos que tienen hambre de misericordia y de perd&oacute;n y creen de no merecerlo&hellip; En cualquier situaci&oacute;n de la vida, no debo olvidar que no dejar&eacute; jam&aacute;s de ser hijo de Dios, ser hijo de un Padre que me ama y espera mi regreso. Incluso en las situaciones m&aacute;s feas de la vida, Dios me espera, Dios quiere abrazarme, Dios me espera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la par&aacute;bola existe otro hijo, el mayor; tambi&eacute;n &eacute;l tiene necesidad de descubrir la misericordia del padre. &Eacute;l siempre ha estado en casa, &iexcl;pero es tan diferente del padre! Sus palabras no tienen ternura: &laquo;Hace tantos a&ntilde;os que te sirvo sin haber desobedecido jam&aacute;s ni una sola de tus &oacute;rdenes&hellip; &iexcl;Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto&hellip; !&raquo; (vv. 29-30), el desprecio. No dice jam&aacute;s &ldquo;padre&rdquo;, no dice jam&aacute;s &ldquo;hermano&rdquo;, piensa solamente en s&iacute; mismo, se jacta de haber permanecido siempre junto al padre y de haberlo servido; a pesar de ello, jam&aacute;s ha vivido con alegr&iacute;a esta cercan&iacute;a. Y ahora acusa al padre de no haberle dado jam&aacute;s un cabrito para hacer fiesta. &iexcl;Pobre Padre! &iexcl;Un hijo se hab&iacute;a ido, y el otro jam&aacute;s le hab&iacute;a estado cerca! El sufrimiento del padre es como el sufrimiento de Dios, el sufrimiento de Jes&uacute;s cuando nosotros nos alejamos o porque vamos lejos o porque estamos cerca pero sin ser cercanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl hijo mayor, tambi&eacute;n &eacute;l tiene necesidad de misericordia. Los justos, estos que se creen justos, tienen tambi&eacute;n necesidad de misericordia. Este hijo representa a nosotros cuando nos preguntamos si vale la pena trabajar tanto si luego no recibimos nada a cambio. Jes&uacute;s nos recuerda que en la casa del Padre no se permanece para recibir una recompensa, sino porque se tiene la dignidad de hijos co-responsables. No se trata de &ldquo;baratear&rdquo; con Dios, sino de estar en el seguimiento de Jes&uacute;s que se ha donado a s&iacute; mismo en la cruz &ndash; y esto &ndash; sin medidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Hijo m&iacute;o, t&uacute; est&aacute;s siempre conmigo, y todo lo m&iacute;o es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegr&iacute;a&raquo; (v. 31). As&iacute; dice el Padre al hijo mayor. &iexcl;Su l&oacute;gica es aquella de la misericordia! El hijo menor pensaba de merecer un castigo a causa de sus propios pecados, el hijo mayor esperaba una recompensa por sus servicios. Los dos hermanos no hablan entre ellos, viven historias diferentes, pero ambos razonan seg&uacute;n una l&oacute;gica extra&ntilde;a a Jes&uacute;s: si haces el bien recibes un premio, si haces el mal ser&aacute;s castigado; y esta no es la l&oacute;gica de Jes&uacute;s, no lo es. Esta l&oacute;gica es invertida por las palabras del padre: &laquo;Es justo que haya fiesta y alegr&iacute;a, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado&raquo; (v. 31). &iexcl;El padre ha recuperado al hijo perdido, y ahora puede tambi&eacute;n restituirlo a su hermano! Sin el menor, tambi&eacute;n el hijo mayor deja de ser un &ldquo;hermano&rdquo;. La alegr&iacute;a m&aacute;s grande para el padre es ver que sus hijos se reconozcan hermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos hijos pueden decidir si unirse a la alegr&iacute;a del padre o rechazarla. Deben interrogarse sobre sus propios deseos y sobre la visi&oacute;n que tienen de la vida. La par&aacute;bola termina dejando el final en suspenso: no sabemos qu&eacute; cosa ha decidido hacer el hijo mayor. Y esto es un est&iacute;mulo para nosotros. Este Evangelio nos ense&ntilde;a que todos tenemos necesidad de entrar a la casa del Padre y participar de su alegr&iacute;a, en la fiesta de la misericordia y de la fraternidad. Hermanos y hermanas, &nbsp;&iexcl;abramos nuestro coraz&oacute;n, para ser &ldquo;misericordiosos como el Padre&rdquo;! Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 11 May. 16 (ACI).- El Papa Francisco dedic&oacute; este mi&eacute;rcoles su Audiencia General en la Plaza de San Pedro, a reflexionar sobre la par&aacute;bola del Padre misericordioso, invit&aacute;ndonos a abrir el coraz&oacute;n &ldquo;para ser misericordiosos como el Padre&rdquo;. 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