{"id":4065,"date":"2016-06-01T10:15:03","date_gmt":"2016-06-01T15:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-catequesis-del-papa-en-la-audiencia-del-miercoles-1-de-junio-de-2016\/"},"modified":"2016-06-01T10:15:03","modified_gmt":"2016-06-01T15:15:03","slug":"texto-completo-de-la-catequesis-del-papa-en-la-audiencia-del-miercoles-1-de-junio-de-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-de-la-catequesis-del-papa-en-la-audiencia-del-miercoles-1-de-junio-de-2016\/","title":{"rendered":"Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del mi\u00e9rcoles 1\u00b0 de junio de 2016"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco en la audiencia de este mi\u00e9rcoles ha profundizado la par\u00e1bola del fariseo y del publicano. Ha se\u00f1alado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Texto de la catequesis del papa Francisco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201c\u00a1Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mi\u00e9rcoles pasado hemos escuchado la par\u00e1bola del juez y la viuda sobre la necesidad de rezar con perseverancia. Hoy con otra par\u00e1bola, Jes\u00fas nos quiere ense\u00f1ar cu\u00e1l es la actitud justa para rezar e invocar la misericordia del Padre; c\u00f3mo hay que rezar; la actitud justa para rezar: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0506\/__PW0.HTM\">es la par\u00e1bola del fariseo y del publicano.<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ambos protagonistas suben al templo para rezar pero act\u00faan de manera diferente, obteniendo resultados opuestos. El fariseo reza &#8216;de pie&#8217; y usa muchas palabras. La suya es s\u00ed, una oraci\u00f3n de agradecimiento dirigida a Dios, pero en realidad es un exponer los propios m\u00e9ritos, con sentido de superioridad hacia los otros hombres, que califica de &#8216;ladrones, injustos, ad\u00falteros&#8217;, como ejemplo, y se\u00f1ala a aquel otro como &#8216;este publicano. Pero justamente aqu\u00ed est\u00e1 el problema: el fariseo reza a Dios, pero en realidad reza a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a1Se reza a si mismo!, en cambio de tener delante de los ojos al Se\u00f1or, tiene un espejo. A pesar de que se encuentra en el templo, no siente la necesidad de postrarse delante de la majestad de Dios; est\u00e1 de pie, se siente seguro, \u00a1casi como si fuera \u00e9l el due\u00f1o del templo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El hace una lista de las cosas cumplidas: es irreprensible, observante de la Ley m\u00e1s de lo debido, ayuna &#8216;dos veces por semana&#8217; y paga el diezmo de todo lo que posee.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Vale a decir, m\u00e1s que rezar, el fariseo de complace de la propia observancia de los preceptos. Y entretanto su actitud y sus palabras est\u00e1n lejos del modo de actuar y de hablar de Dios, el cual ama a todos los hombres y no desprecia a los pecadores. Al contrario aquel fariseo desprecia a los pecadores, tambi\u00e9n cuando se\u00f1ala que el otro est\u00e1 all\u00ed. O sea, el fariseo que se considera justo, no respeta el mandamiento m\u00e1s importante: el amor por Dios y por el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No es suficiente por lo tanto preguntarnos cu\u00e1nto rezamos, tenemos que preguntarnos tambi\u00e9n c\u00f3mo rezamos, o mejor a\u00fan, c\u00f3mo es nuestro coraz\u00f3n: es importante examinarlo para evaluar los pensamientos, los sentimientos y extirpar arrogancia e hipocres\u00eda. Pero me pregunto: \u00bfes posible rezar con arrogancia? No. \u00bfse puede rezar con hipocres\u00eda? No. Solamente tenemos que rezar poni\u00e9ndonos delante de Dios as\u00ed como somos. No como el fariseo que rezaba con arrogancia e hipocres\u00eda. Estamos todos tomados por el frenes\u00ed del ritmo cotidiano, muchas veces a la merced de sensaciones, trastornados y confundidos. Es necesario aprender a encontrar el camino hacia nuestro coraz\u00f3n, recuperar el valor de la intimidad y del silencio, porque es all\u00ed que Dios nos encuentra y habla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Solamente partiendo desde all\u00ed podemos a su vez animar a los otros y hablar con ellos. El fariseo se ha encaminado hacia el templo, est\u00e1 seguro de s\u00ed mismo, pero no se da cuenta de haber perdido el camino de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El publicano en cambio, el otro, se presenta en el templo con \u00e1nimo humilde y arrependito: &#8216;deteni\u00e9ndose a distancia, no osaba ni siquiera levantar los ojos al cieno, pero se golpeaba el pecho&#8217;. Su oraci\u00f3n es brev\u00edsima, no es larga como la del fariseo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su oraci\u00f3n es breve, no es tan larga como aquella del fariseo: &#8216;Dios m\u00edo, ten piedad de m\u00ed, que soy un pecador&#8217;. Nada m\u00e1s que esto. \u201cOh Dios, ten piedad de m\u00ed pecador\u201d. Bella oraci\u00f3n, \u00bfverdad? Podemos decirla tres veces, todos juntos. Dig\u00e1mos: &#8216;Oh Dios, ten piedad de m\u00ed pecador&#8217;&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces los los cobradores de impuestos &#8212; llamados por ello &#8216;publicanos&#8217;&#8211; eran considerados personas impuras, sometidas a los dominadores extranjeros, eran mal vistos por la gente y generalmente asociados a los &#8216;pecadores&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La par\u00e1bola ense\u00f1a que uno es justo o pecador no por la propia pertenencia social, sino por el modo de relacionarse con Dios y por el modo de relacionarse con los hermanos. Los gestos de penitencia y las pocas y simples palabras del publicano testimonian su conciencia acerca de su m\u00edsera condici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su oraci\u00f3n es lo esencial. Act\u00faa como un humilde, seguro solo de ser un pecador necesitado de piedad. Si el fariseo no ped\u00eda nada porque ten\u00eda ya todo, el publicano puede solo mendigar la misericordia de Dios. Y esto es bello, \u00bfverdad?: mendigar la misericordia de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Present\u00e1ndose &#8216;con las manos vac\u00edas&#8217;, con el coraz\u00f3n desnudo y reconoci\u00e9ndose pecador, el publicano nos muestra a todos la condici\u00f3n necesaria para recibir el perd\u00f3n del Se\u00f1or. Al final justamente \u00e9l, despreciado as\u00ed, se convierte en icono del verdadero creyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Jes\u00fas concluye la par\u00e1bola con una sentencia: \u00abLes aseguro que este \u00faltimo &#8211;es decir, el publicano&#8211; volvi\u00f3 a su casa justificado, porque quien se ensalza ser\u00e1 humillado y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado\u00bb (v. 14). De estos dos, \u00bfQui\u00e9n es el corrupto? El fariseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El fariseo es justamente el icono del corrupto que finge orar, pero solamente logra vanagloriarse de s\u00ed mismo delante de un espejo. Es un corrupto pero finge orar. As\u00ed, en la vida quien se cree justo y juzga a los dem\u00e1s y los desprecia, es un corrupto y un hip\u00f3crita. La soberbia compromete toda acci\u00f3n buena, vac\u00eda la oraci\u00f3n, aleja de Dios y de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si Dios prefiere la humildad no es para desanimarnos: la humildad es m\u00e1s bien la condici\u00f3n necesaria para ser elevados por \u00c9l, para as\u00ed experimentar la misericordia que viene a colmar nuestros vac\u00edos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si la oraci\u00f3n del soberbio no alcanza el coraz\u00f3n de Dios, la humildad del miserable abre sus puertas. Dios tiene una debilidad: la debilidad por los humildes. Delante a un coraz\u00f3n humilde, Dios abre enteramente su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es esta humildad que la Virgen Mar\u00eda expresa en <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0506\/__PVJ.HTM\">el c\u00e1ntico del Magn\u00edficat<\/a>: \u201cHa mirado la humildad de su serviora. [\u2026] Su misericordia se extiende de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n sobre aquellos que lo temen\u201d (Lc 1,48.50). Ella que es nuestra madre nos ayude a rezar con un coraz\u00f3n humilde. Y nosotros, repitamos nuevamente tres veces, aquella bella oraci\u00f3n: \u201cOh Dios, ten piedad de m\u00ed pecador\u201d&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/es.zenit.org\/articles\/el-papa-en-la-audiencia-el-fariseo-es-el-simbolo-del-corrupto-que-finge-rezar\/\">Ver m\u00e1s sobre la audiencia<\/a><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco en la audiencia de este mi\u00e9rcoles ha profundizado la par\u00e1bola del fariseo y del publicano. Ha se\u00f1alado &nbsp; Texto de la catequesis del papa Francisco \u201c\u00a1Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas! 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