{"id":4091,"date":"2016-06-02T07:15:02","date_gmt":"2016-06-02T12:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/segunda-meditacion-del-papa-en-el-retiro-del-jubileo-sacerdotal-dios-no-se-cansa-de-perdonarnos\/"},"modified":"2016-06-02T07:15:02","modified_gmt":"2016-06-02T12:15:02","slug":"segunda-meditacion-del-papa-en-el-retiro-del-jubileo-sacerdotal-dios-no-se-cansa-de-perdonarnos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/segunda-meditacion-del-papa-en-el-retiro-del-jubileo-sacerdotal-dios-no-se-cansa-de-perdonarnos\/","title":{"rendered":"Segunda meditaci\u00f3n del Papa en el retiro del Jubileo Sacerdotal: \u2018Dios no se cansa de perdonarnos\u2019"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u2013 Roma).- La segunda meditaci\u00f3n del retiro que el papa Francisco\u00a0la realiz\u00f3 en la bas\u00edlica pontificia de Santa Mar\u00eda la Mayor inici\u00f3 a medio d\u00eda de este jueves, el segundo del Jubileo de los Sacerdotes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s del canto de algunos salmos, el Santo padre inici\u00f3 sus palabras recordando que\u00a0&#8220;recept\u00e1culo de la misericordia es nuestro pecado. Pero suele suceder que nuestro pecado es como un colador, como un c\u00e1ntaro agujereado por el que se escurre la gracia en poco tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abPorque dos males ha hecho mi pueblo: me ha abandonado a m\u00ed, fuente de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua\u00bb (Jr 2,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De ah\u00ed la necesidad que el Se\u00f1or explicita a Pedro de \u00abperdonar setenta veces siete\u00bb. Dios no se cansa de perdonar, aunque vea que su gracia pareciera que no termina de echar ra\u00edces fuertes en la tierra de nuestro coraz\u00f3n, que es camino duro, lleno de maleza y pedregoso. \u00c9l vuelve a sembrar su misericordia y su perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Corazones re-creados<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, podemos dar un paso m\u00e1s en esta misericordia de Dios que es siempre \u00abm\u00e1s grande que nuestra conciencia\u00bb de pecado. El Se\u00f1or no s\u00f3lo no se cansa de perdonarnos sino que renueva tambi\u00e9n el odre en que recibimos su perd\u00f3n. Utiliza un odre nuevo para el vino nuevo de su misericordia, para que no sea como un vestido con remiendos ni un odre viejo. Y ese odre es su misericordia misma: su misericordia en cuanto experimentada en nosotros mismos y en cuanto la ponemos en pr\u00e1ctica ayudando a otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El coraz\u00f3n misericordiado no es un coraz\u00f3n emparchado sino un coraz\u00f3n nuevo, re-creado. Ese del que dice David: \u00abCrea en m\u00ed un coraz\u00f3n puro, renu\u00e9vame por dentro con esp\u00edritu firme\u00bb (Sal 50,12). Este coraz\u00f3n nuevo, re-creado, es un buen recipiente. La liturgia expresa el alma de la Iglesia cuando nos hace decir esa hermosa oraci\u00f3n: \u00abOh Dios, t\u00fa que maravillosamente creaste el universo, y m\u00e1s maravillosamente lo recreaste en la redenci\u00f3n\u00bb (Vigilia Pascual, Oraci\u00f3n despu\u00e9s de la Primera Lectura). Por lo tanto, esta segunda creaci\u00f3n es m\u00e1s maravillosa que la primera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es un coraz\u00f3n que se sabe recreado gracias a la fusi\u00f3n de su miseria con el perd\u00f3n de Dios y, por eso, \u00abes un coraz\u00f3n misericordiado y misericordioso\u00bb. Es as\u00ed: experimenta los beneficios que la gracia tiene sobre su herida y su pecado, siente c\u00f3mo la misericordia pacifica su culpa, inunda con amor su sequedad, reaviva su esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso, cuando, al mismo tiempo y con la misma gracia, perdona al que tiene alguna deuda con \u00e9l y se compadece de los que tambi\u00e9n son pecadores, esta misericordia arraiga en una tierra buena, en la que el agua no se escurre sino que da vida. En el ejercicio de esta misericordia que repara el mal ajeno, nadie mejor que el que tiene fresca la sensaci\u00f3n de haber sido misericordiado en el mismo mal para ayudar a curarlo. Vemos c\u00f3mo, entre los que trabajan en adicciones, los que se han rescatado suelen ser los que mejor comprenden, ayudan y exigen a los dem\u00e1s. Y el mejor confesor suele ser el que mejor se confiesa. Casi todos los grandes santos han sido grandes pecadores o, como santa Teresita, ten\u00edan conciencia de que era pura gracia preveniente el hecho de que no lo hubieran sido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, el verdadero recipiente de la misericordia es la misma misericordia que cada uno ha recibido y le ha recreado el coraz\u00f3n; ese es el \u00abodre nuevo\u00bb del que habla Jes\u00fas (cf. Lc 5,37), el \u00abhueco sanado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nos situamos as\u00ed en al \u00e1mbito del misterio del Hijo, de Jes\u00fas, que es la misericordia del Padre hecha carne. La imagen definitiva del recept\u00e1culo de la misericordia la encontramos a trav\u00e9s de las llagas del Se\u00f1or resucitado, imagen de la huella del pecado restaurado por Dios, que no se borra totalmente ni supura: es cicatriz, no herida purulenta. En esa \u00absensibilidad\u00bb propia de las cicatrices, que nos recuerdan la herida sin doler mucho y la curaci\u00f3n sin que se nos olvide la fragilidad, all\u00ed tiene su sede la misericordia divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la sensibilidad de Cristo resucitado que conserva sus llagas, no s\u00f3lo en sus pies y en sus manos, sino que tambi\u00e9n su coraz\u00f3n es un coraz\u00f3n llagado, encontramos el sentido justo del pecado y de la gracia. Contemplando el coraz\u00f3n llagado del Se\u00f1or nos espejamos en \u00e9l. Se asemejan, nuestro coraz\u00f3n y el suyo, en que los dos est\u00e1n llagados y resucitados. Pero sabemos que el suyo era puro amor y qued\u00f3 llagado porque acept\u00f3 ser vulnerado; el nuestro, en cambio, era pura llaga, que qued\u00f3 sanada porque acept\u00f3 ser amada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Nuestros santos recibieron la misericordia<\/strong><br \/>\nPuede hacernos bien contemplar a otros que se dejaron recrear el coraz\u00f3n por la misericordia y mirar en qu\u00e9 \u00abrecept\u00e1culo\u00bb la recibieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pablo la recibe en el recept\u00e1culo duro e inflexible de su juicio moldeado por la Ley. Su dureza de juicio lo impulsaba a ser un perseguidor. La misericordia lo transforma de tal manera que, a la vez que se convierte en un buscador de los m\u00e1s alejados, de los de mentalidad pagana, por otro lado es el m\u00e1s comprensivo y misericordioso para con los que eran como \u00e9l hab\u00eda sido. Pablo deseaba ser considerado anatema con tal de salvar a los suyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su juicio se consolida \u00abno juzg\u00e1ndose ni siquiera a s\u00ed mismo\u00bb, dej\u00e1ndose justificar por un Dios que es m\u00e1s grande que su conciencia, apel\u00e1ndose a Jesucristo que es abogado fiel, de cuyo amor nada ni nadie lo puede separar. La radicalidad de los juicios de Pablo sobre la misericordia incondicional de Dios, que supera la herida de fondo, la que hace que tengamos dos leyes, (la de la carne y la del Esp\u00edritu), es tal porque es el recipiente de una mente susceptible a lo absoluto de la verdad, herida all\u00ed mismo donde la Ley y la Luz se convierten en trampa. La famosa \u00abespina\u00bb que el Se\u00f1or no le quita es el recept\u00e1culo en el que Pablo recibe la misericordia del Se\u00f1or (cf. 2 Co 12,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pedro recibe la misericordia en su presunci\u00f3n de hombre sensato. Era sensato, con la sensatez maciza y trabajada de un pescador, que sabe por experiencia cu\u00e1ndo se puede pescar y cu\u00e1ndo no. Es la sensatez del que, cuando se entusiasma con esto de caminar sobre las aguas y de tener pescas milagrosas y se excede en mirarse a s\u00ed mismo, sabe pedir ayuda al \u00fanico que lo puede salvar. Este Pedro fue sanado en la herida m\u00e1s honda que puede haber, la de negar al amigo. Quiz\u00e1s el reproche de Pablo, cuando le echa en cara su doblez, tiene que ver con esto. Parecer\u00eda que Pablo sent\u00eda que \u00e9l hab\u00eda sido el peor \u00abantes\u00bb de conocer a Cristo; pero Pedro lo fue despu\u00e9s de conocerlo, lo neg\u00f3&#8230; Sin embargo, ser sanado all\u00ed convirti\u00f3 a Pedro en un Pastor misericordioso, en una piedra s\u00f3lida sobre la cual siempre se puede edificar, porque es piedra d\u00e9bil que ha sido sanada, no piedra que en su contundencia lleva a tropezar al m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pedro es el disc\u00edpulo a quien m\u00e1s corrige el Se\u00f1or en el Evangelio. Lo corrige constantemente, hasta aquel \u00faltimo: \u00abA ti qu\u00e9 te importa, t\u00fa s\u00edgueme a m\u00ed\u00bb (Jn 21,22). La tradici\u00f3n dice que se le aparece de nuevo cuando Pedro est\u00e1 huyendo de Roma. El signo de Pedro crucificado cabeza abajo, es quiz\u00e1s el m\u00e1s elocuente de este recept\u00e1culo de una cabeza dura que, para ser misericordiada, se pone hacia abajo incluso al estar dando el testimonio supremo de amor a su Se\u00f1or. Pedro no quiere terminar su vida diciendo: \u00abYo ya aprend\u00ed la lecci\u00f3n\u00bb, sino diciendo: \u00abComo mi cabeza nunca va a aprender, la pongo para abajo\u00bb. Arriba del todo, los pies que lav\u00f3 el Se\u00f1or. Esos pies son para Pedro el recept\u00e1culo por donde recibe la misericordia de su Amigo y Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Juan ser\u00e1 sanado en su soberbia de querer reparar el mal con fuego y terminar\u00e1 siendo ese que escribe \u00abhijitos m\u00edos\u00bb, y se parece a uno de esos abuelitos buenos que s\u00f3lo hablan de amor, \u00e9l, que era \u00abel hijo del trueno\u00bb (Mc 3,17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Agust\u00edn fue sanado en su nostalgia de haber llegado tarde a la cita: \u00abTarde te am\u00e9\u00bb, y encontrar\u00e1 esa manera creativa de llenar de amor el tiempo perdido escribiendo sus Confesiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Francisco es misericordiado cada vez m\u00e1s en muchos momentos de su vida. Quiz\u00e1s el recept\u00e1culo definitivo, que se convirti\u00f3 en llagas reales, haya sido, m\u00e1s que besar al leproso, desposarse con la dama pobreza y sentir a toda creatura como hermana, el tener que custodiar en silencio misericordioso a la Orden que hab\u00eda fundado. Francisco ve c\u00f3mo sus hermanos se dividen tomando como bandera la misma pobreza. El demonio nos hace pelear entre nosotros defendiendo las cosas m\u00e1s santas pero \u00abcon mal esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ignacio fue sanado en su vanidad, y si ese fue el recipiente, podemos vislumbrar lo grande que era ese deseo de vanagloria que se recre\u00f3 en una tal b\u00fasqueda de la mayor gloria de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el Diario de un cura rural, Bernanos nos relata la vida de un cura de pueblo, inspir\u00e1ndose en la vida del Santo Cura de Ars. Hay dos p\u00e1rrafos muy hermosos que narran los pensamientos \u00edntimos del cura en los \u00faltimos momentos de su imprevista enfermedad: \u00abLas \u00faltimas semanas que Dios me conceda seguir sosteniendo la carga de la parroquia&#8230; tratar\u00e9 de obrar menos preocupado por el porvenir, trabajar\u00e9 tan s\u00f3lo para el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esa especie de trabajo parece hecha a mi medida&#8230; Pues no tengo \u00e9xito m\u00e1s que en las cosas peque\u00f1as. Y si he sido frecuentemente probado por la inquietud, tengo que reconocer que triunfo en las min\u00fasculas alegr\u00edas\u00bb. Un recipiente de la misericordia peque\u00f1ito tiene que ver con las min\u00fasculas alegr\u00edas de nuestra vida pastoral, all\u00ed donde podemos recibir y ejercer la misericordia infinita del Padre en gestos peque\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El otro p\u00e1rrafo dice: \u00abTodo ha terminado ya. La especie de desconfianza que ten\u00eda de m\u00ed, de mi persona, acaba de disiparse, creo que para siempre. La lucha ha terminado. No la comprendo ya. Me he reconciliado conmigo mismo, con este despojo que soy. Odiarse es m\u00e1s f\u00e1cil de lo que se cree. La gracia es olvidarse. Pero si todo orgullo muriera en nosotros, la gracia de las gracias ser\u00eda apenas amarse humildemente a s\u00ed mismo, como a cualquiera de los miembros dolientes de Jesucristo\u00bb. Este es el recipiente \u00abamarse humildemente a s\u00ed mismo, como a cualquiera de los miembros dolientes de Jesucristo\u00bb. Es un recipiente com\u00fan, como un jarro viejo que podemos pedir prestado a los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El \u00abCura Brochero\u00bb, el beato argentino que pronto ser\u00e1 canonizado, \u00abse dej\u00f3 trabajar el coraz\u00f3n por la misericordia de Dios\u00bb. Su recept\u00e1culo termin\u00f3 siendo su propio cuerpo leproso. \u00c9l, que so\u00f1aba con morir galopando, vadeando alg\u00fan r\u00edo de las sierras para ir a dar la unci\u00f3n a alg\u00fan enfermo. Una de sus \u00faltimas frases fue: \u00abNo hay gloria cumplida en esta vida\u00bb; \u00abyo estoy muy conforme con lo que ha hecho conmigo respecto a la vista y le doy muchas gracias por ello. Cuando yo pude servir a la humanidad, me conserv\u00f3 \u00edntegros y robustos mis sentidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy, que ya no puedo, me ha inutilizado uno de los sentidos del cuerpo. En este mundo no hay gloria cumplida, y estamos llenos de miserias\u00bb. Nuestras cosas muchas veces quedan a medias y, por eso, salir de s\u00ed es siempre gracia. Se nos concede \u00abdejar las cosas\u00bb para que las bendiga y perfeccione el Se\u00f1or. No tenemos que preocuparnos mucho de nosotros. Esto nos permite abrirnos a las penas y alegr\u00edas de nuestros hermanos. Era el cardenal Van Thuan el que dec\u00eda que, en la c\u00e1rcel, el Se\u00f1or le hab\u00eda ense\u00f1ado a distinguir entre \u00ablas cosas de Dios\u00bb, a las que se hab\u00eda dedicado en su vida libre como sacerdote y obispo, y Dios mismo, al que se dedicaba estando encarcelado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Mar\u00eda como recipiente y fuente de misericordia<\/strong><br \/>\nSubiendo por la escalera de los santos, en esto de ir buscando los recipientes para la misericordia, llegamos a nuestra Se\u00f1ora. Ella es el recipiente simple y perfecto, con el cual recibir y repartir la misericordia. Su \u00abs\u00ed\u00bb libre a la gracia es la imagen opuesta del pecado que llev\u00f3 al hijo pr\u00f3digo a la nada. Ella integra una misericordia a la vez muy suya, muy de nuestra alma y muy eclesial. Como dice en el Magnificat: se sabe mirada con bondad en su peque\u00f1ez y sabe ver c\u00f3mo la misericordia de Dios alcanza a todas las generaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ella sabe ver las obras que esa misericordia despliega y se siente \u00abacogida\u00bb, junto con todo Israel, por esa misericordia. Ella guarda la memoria y la promesa de la misericordia infinita de Dios para con su pueblo. El suyo es el Magnificat de un coraz\u00f3n \u00edntegro, no agujereado, que mira la historia y a cada persona con su misericordia maternal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En aquel rato a solas con Mar\u00eda que me regal\u00f3 el pueblo mexicano, mirando a nuestra Se\u00f1ora la Virgen de Guadalupe y dej\u00e1ndome mirar por ella, le ped\u00ed por ustedes, queridos sacerdotes, para que sean buenos curas. Y en el discurso a los obispos les dec\u00eda que hab\u00eda reflexionado largamente sobre el misterio de la mirada de Mar\u00eda, sobre su ternura y su dulzura que nos infunde valor para dejarnos misericordiar por Dios. Quisiera ahora recordarles algunos \u00abmodos\u00bb de mirar que tiene nuestra Se\u00f1ora, especialmente a sus sacerdotes, porque a trav\u00e9s de nosotros quiere mirar a su gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda nos mira de modo tal que uno se siente acogido en su regazo. Ella nos ense\u00f1a que \u00abla \u00fanica fuerza capaz de conquistar el coraz\u00f3n de los hombres es la ternura de Dios. Aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena, no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia\u00bb (Discurso a los obispos de M\u00e9xico, 13 febrero 2016).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que sus pueblos buscan en los ojos de Mar\u00eda es \u00abun regazo en el cual los hombres, siempre hu\u00e9rfanos y desheredados, est\u00e1n en la b\u00fasqueda de un resguardo, de un hogar\u00bb. Y eso tiene que ver con sus modos de mirar: el espacio que abren sus ojos es el de un regazo, no el de un tribunal o el de un consultorio \u00abprofesional\u00bb. Si alguna vez notan que se les ha endurecido la mirada, que cuando ven a la gente sienten fastidio o no sienten nada, vuelvan a mirarla a ella; m\u00edrenla con los ojos de los m\u00e1s peque\u00f1os de su gente, que mendiga un regazo, y ella les limpiar\u00e1 la mirada de toda \u00abcatarata\u00bb que no deja ver a Cristo en las almas, les curar\u00e1 toda miop\u00eda que vuelve borrosas las necesidades de la gente, que son las del Se\u00f1or encarnado, y de toda presbicia que se pierde los detalles, \u00abla letra chica\u00bb donde se juegan las realidades importantes de la vida de la Iglesia y de la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otro \u00abmodo de mirar de Mar\u00eda\u00bb tiene que ver con el tejido: Mar\u00eda mira \u00abtejiendo\u00bb, viendo c\u00f3mo puede combinar para bien todas las cosas que le trae su gente. Les dec\u00eda a los obispos mexicanos que, \u00aben el manto del alma mexicana, Dios ha tejido, con el hilo de las huellas mestizas de su gente, el rostro de su manifestaci\u00f3n en la Morenita\u00bb (ib\u00edd.) Un maestro espiritual ense\u00f1a que lo que se dice de Mar\u00eda de manera especial, se dice de la Iglesia de modo universal y de cada alma en particular (cf. Isaac de la Estrella, Serm\u00f3n 51: PL 194, 1863). Al ver c\u00f3mo teji\u00f3 Dios el rostro y la figura de la Guadalupana en la tilma de Juan Diego podemos rezar contemplando c\u00f3mo teje nuestra alma y la vida de la Iglesia. Dicen que no se puede ver c\u00f3mo est\u00e1 \u00abpintada\u00bb la imagen. Es como si estuviera estampada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me gusta pensar que el milagro no fue s\u00f3lo \u00abestampar o pintar la imagen con un pincel\u00bb, sino que \u00abse recre\u00f3 el manto entero\u00bb, se transfigur\u00f3 de pies a cabeza, y cada hilo \u2015esos que las mujeres aprenden a tejer desde peque\u00f1as, y para las prendas m\u00e1s finas usan las fibras del coraz\u00f3n del maguey (la penca de la que se sacan los hilos)\u2015, cada hilo que ocup\u00f3 su lugar fue transfigurado, asumiendo los detalles que brillan en su sitio y, entretejido con los dem\u00e1s, de igual manera transfigurados, hacen aparecer el rostro de nuestra Se\u00f1ora y toda su persona y lo que la rodea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La misericordia hace eso mismo, no nos \u00abpinta\u00bb desde fuera una cara de buenos, no nos hace el photoshop, sino que, con los hilos mismos de nuestras miserias y pecados, entretejidos con amor de Padre, nos teje de tal manera que nuestra alma se renueva recuperando su verdadera imagen, la de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sean, por tanto, sacerdotes \u00abcapaces de imitar esta libertad de Dios eligiendo cuanto es humilde para hacer visible la majestad de su rostro y de copiar esta paciencia divina en tejer, con el hilo fino de la humanidad que encuentren, aquel hombre nuevo que su pa\u00eds espera. No se dejen llevar por la vana b\u00fasqueda de cambiar de pueblo, como si el amor de Dios no tuviese bastante fuerza para cambiarlo\u00bb (Discurso a los obispos de M\u00e9xico, 13 febrero 2016).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El tercer modo es el de la atenci\u00f3n: Mar\u00eda mira con atenci\u00f3n, se vuelca toda y se involucra entera con el que tiene delante, como una madre cuando es todo ojos para su hijito que le cuenta algo. \u00abComo ense\u00f1a la bella tradici\u00f3n guadalupana, la Morenita custodia las miradas de aquellos que la contemplan, refleja el rostro de aquellos que la encuentran. Es necesario aprender que hay algo de irrepetible en cada uno de aquellos que nos miran en la b\u00fasqueda de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Toca a nosotros no volvernos impermeables a tales miradas. Custodiar en nosotros a cada uno de ellos, conservarlos en el coraz\u00f3n, resguardarlos. S\u00f3lo una Iglesia capaz de resguardar el rostro de los hombres que van a tocar a su puerta es capaz de hablarles de Dios. Si no desciframos sus sufrimientos, si no nos damos cuenta de sus necesidades, nada podremos ofrecerles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La riqueza que tenemos fluye solamente cuando encontramos la poquedad de aquellos que mendigan, y dicho encuentro se realiza precisamente en nuestro coraz\u00f3n de pastores\u00bb (ib\u00edd.). A sus obispos les dec\u00eda que est\u00e9n atentos a ustedes, sus sacerdotes, \u00abque no los dejen expuestos a la soledad y al abandono, presa de la mundanidad que devora el coraz\u00f3n\u00bb (ib\u00edd.). El mundo nos observa con atenci\u00f3n pero para \u00abdevorarnos\u00bb, para volvernos consumidores&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos necesitamos ser mirados con atenci\u00f3n, con inter\u00e9s gratuito, digamos. \u00abUstedes est\u00e9n atentos \u2015les dec\u00eda a los obispos\u2015 y aprendan a leer las miradas de sus sacerdotes, para alegrarse con ellos cuando sientan el gozo de contar cuanto \u201chan hecho y ense\u00f1ado\u201d (Mc 6,30), y tambi\u00e9n para no echarse atr\u00e1s cuando se sienten un poco rebajados y no puedan hacer otra cosa que llorar porque \u201chan negado al Se\u00f1or\u201d (cf. Lc 22,61-62), y tambi\u00e9n para sostener [&#8230;], en comuni\u00f3n con Cristo, cuando alguno, abatido, saldr\u00e1 con Judas \u201cen la noche\u201d (cf. Jn 13,30). En estas situaciones, que nunca falte la paternidad de ustedes, obispos, para con sus sacerdotes. Animen la comuni\u00f3n entre ellos; hagan perfeccionar sus dones; int\u00e9grenlos en las grandes causas, porque el coraz\u00f3n del ap\u00f3stol no fue hecho para cosas peque\u00f1as\u00bb (ib\u00edd.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por \u00faltimo, Mar\u00eda mira de modo \u00ab\u00edntegro\u00bb, uniendo todo, nuestro pasado, presente y futuro. No tiene una mirada fragmentada: la misericordia sabe ver la totalidad y capta lo m\u00e1s necesario. Como Mar\u00eda en Can\u00e1, que es capaz de \u00abcompadecerse\u00bb anticipadamente de lo que acarrear\u00e1 la falta de vino en la fiesta de bodas y pide a Jes\u00fas que lo solucione, sin que nadie se d\u00e9 cuenta, as\u00ed toda nuestra vida sacerdotal la podemos ver como \u00abanticipada por la misericordia\u00bb de Mar\u00eda, que previendo nuestras carencias ha provisto todo lo que tenemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si algo de \u00abvino bueno\u00bb hay en nuestra vida, no es por m\u00e9rito nuestro sino por su \u00abmisericordia anticipada\u00bb, esa que ya en el Magn\u00edficat canta c\u00f3mo el Se\u00f1or \u00abmir\u00f3 con bondad su peque\u00f1ez\u00bb y \u00abse acord\u00f3 de su (alianza de) misericordia\u00bb, una \u00abmisericordia que se extiende de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb sobre sus pobres y oprimidos . La lectura que hace Mar\u00eda es la de la historia como misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Podemos terminar rezando la Salve Regina<\/strong> en cuyas invocaciones late el esp\u00edritu del Magnificat. Ella es la Madre de la misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Sus ojos misericordiosos son los que consideramos el mejor recipiente de la misericordia, en el sentido de poder beber en ellos esa mirada indulgente y buena de la que tenemos sed como s\u00f3lo se puede tener sed de una mirada. Esos ojos misericordiosos son tambi\u00e9n los que nos hacen ver las obras de la misericordia de Dios en la historia de los hombres y descubrir a Jes\u00fas en sus rostros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En ella encontramos la tierra prometida \u2014el reino de la misericordia instaurado por nuestro Se\u00f1or\u2015 que viene, ya en esta vida, despu\u00e9s de cada destierro al que nos arroja el pecado. De su mano y bajo su mirada podemos cantar con alegr\u00eda las grandezas del Se\u00f1or. Podemos decirle: Mi alma te canta, Se\u00f1or, porque miraste con bondad la humildad y peque\u00f1ez de tu servidor. Feliz de m\u00ed, que he sido perdonado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tu misericordia, la que practicaste con todos tus santos y con todo tu pueblo fiel, tambi\u00e9n me ha alcanzado a m\u00ed. He andado disperso, busc\u00e1ndome a m\u00ed mismo, por la soberbia de mi coraz\u00f3n, pero no he ocupado ning\u00fan trono, Se\u00f1or, y mi \u00fanica exaltaci\u00f3n es que tu Madre me alce a su regazo, me cubra con su manto y me ponga junto a su coraz\u00f3n. Quiero ser amado por ti como uno m\u00e1s de los m\u00e1s humildes de tu pueblo, colmar con tu pan a los que tienen hambre de ti. Acu\u00e9rdate, Se\u00f1or, de tu alianza de misericordia con tus hijos, los sacerdotes de tu pueblo. Que con Mar\u00eda seamos signo y sacramento de tu misericordia.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 Roma).- La segunda meditaci\u00f3n del retiro que el papa Francisco\u00a0la realiz\u00f3 en la bas\u00edlica pontificia de Santa Mar\u00eda la Mayor inici\u00f3 a medio d\u00eda de este jueves, el segundo del Jubileo de los Sacerdotes. Despu\u00e9s del canto de algunos salmos, el Santo padre inici\u00f3 sus palabras recordando que\u00a0&#8220;recept\u00e1culo de la misericordia es nuestro &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/segunda-meditacion-del-papa-en-el-retiro-del-jubileo-sacerdotal-dios-no-se-cansa-de-perdonarnos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSegunda meditaci\u00f3n del Papa en el retiro del Jubileo Sacerdotal: \u2018Dios no se cansa de perdonarnos\u2019\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4091","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4091","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4091"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4091\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4091"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4091"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4091"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}