{"id":4098,"date":"2016-06-02T11:15:02","date_gmt":"2016-06-02T16:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/tercera-meditacion-del-papa-en-el-retiro-en-el-confesionario-la-verdad-nos-hace-libres\/"},"modified":"2016-06-02T11:15:02","modified_gmt":"2016-06-02T16:15:02","slug":"tercera-meditacion-del-papa-en-el-retiro-en-el-confesionario-la-verdad-nos-hace-libres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/tercera-meditacion-del-papa-en-el-retiro-en-el-confesionario-la-verdad-nos-hace-libres\/","title":{"rendered":"Tercera meditaci\u00f3n del Papa en el retiro: \u2018En el confesionario la verdad nos hace libres\u2019"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u2013 Roma).- El santo padre Francisco realiz\u00f3 la tercera meditaci\u00f3n del retiro de los sacerdotes en la bas\u00edlica de San Pablo extra muros, con motivo del Jubileo de los Sacerdotes. Meditaci\u00f3n que inici\u00f3 con el canto de la hora nona, y fue interrumpida, cosa inusual en un retiro, en tres oportunidades por aplausos, sin contar el aplauso final antes del inicio del Salve Regina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una meditaci\u00f3n que\u00a0inici\u00f3 recordando las obras de misericordia, como la atenci\u00f3n a los pobres y enfermos pero que con el\u00a0sello personal son infinitas. De lo que la gente perdona o no a los sacerdotes, y que\u00a0atentar contra la misericordia es una contradicci\u00f3n principal. Invit\u00f3 por ello a pedir la gracia de dejarnos misericordiar por Dios en todos los aspectos de nuestra vida y de ser misericordiosos con los dem\u00e1s en todo nuestro actuar. Y que cuando falta misericordia no hay plan pastoral que funcione. Francisco Se\u00f1al\u00f3 que el espacio del confesionario es donde la verdad nos hace libres, y a ser poco curiosos en el confesionario, porque para perdonar no hay que interesarse como su fuera una pel\u00edcula. Y si miramos las obras de misericordia\u00a0en conjunto, el mensaje es que el objeto de la misericordia es la vida humana misma y en su totalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Texto completo de la tercera meditaci\u00f3n.<br \/>\n<\/strong>Esta tercera meditaci\u00f3n tiene como t\u00edtulo: el buen olor de Cristo y la luz de su misericordia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En nuestro tercer encuentro les propongo meditar sobre las obras de misericordia, ya sea tomando alguna de ellas, la que m\u00e1s sintamos ligada a nuestro carisma, ya sea contempl\u00e1ndolas todas juntas, vi\u00e9ndolas con los ojos misericordiosos de nuestra Se\u00f1ora, que nos hacen descubrir \u00abel vino que falta\u00bb y nos alientan a \u00abhacer todo lo que Jes\u00fas nos diga\u00bb, para que su misericordia obre los milagros que nuestro pueblo necesita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las obras de misericordia est\u00e1n muy ligadas a los \u00absentidos espirituales\u00bb. Al rezar pedimos la gracia de \u00absentir y degustar\u00bb el Evangelio de tal manera que nos sensibilice para la vida. Movidos por el Esp\u00edritu, guiados por Jes\u00fas, podemos ver ya de lejos con ojos de misericordia al quien yace ca\u00eddo al lado del camino, podemos escuchar los gritos de Bartimeo; podemos notar c\u00f3mo el Se\u00f1or siente en el borde de su manto el toque t\u00edmido pero decidido de la hemorro\u00edsa; podemos pedir la gracia de gustar con \u00e9l en la cruz el sabor amargo de la hiel de todos los crucificados, para sentir as\u00ed el fuerte olor de la miseria -en hospitales de campa\u00f1a, en trenes y en barcones repletos de gente-; ese olor que no tapa el aceite de la misericordia, sino que al ungirlo hace que se despierte una esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, hablando de las obras de misericordia, nos cuenta que santa Rosa de Lima, el d\u00eda en que su madre la reprendi\u00f3 por atender en la casa a pobres y enfermos, ella le contest\u00f3: \u00abCuando servimos a los pobres y a los enfermos, somos buen olor de Cristo\u00bb (n. 2449). Ese buen olor de Cristo &#8211;el cuidado de los pobre&#8211; es distintivo de la Iglesia, siempre lo ha sido. Pablo centr\u00f3 en esto su encuentro con \u00ablas columnas\u00bb, como \u00e9l les llama, con Pedro, Santiago y Juan. Ellos \u00abs\u00f3lo nos pidieron que nos acord\u00e1ramos de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para m\u00ed esto lo he ya dije, apenas elegido papa, apenas segu\u00edan el escruti\u00f1o, se acerc\u00f3 a mi un hermano cardenal y me dijo: no te olvides de los pobres, el primer mensaje que el Se\u00f1or me hizo llegar en ese momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Catecismo dice tambi\u00e9n, de manera sugestiva, que \u00ablos oprimidos por la miseria son objeto de un amor de preferencia por parte de la Iglesia, que, desde los or\u00edgenes, y a pesar de los fallos de muchos de sus miembros, no ha cesado de trabajar para aliviarlos, defenderlos y liberarlos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la Iglesia hemos tenido y tenemos muchas cosas no tan buenas, y muchos pecados, pero en esto de servir a los pobres con obras de misericordia, siempre hemos seguido como Iglesia al Esp\u00edritu, y nuestros santos lo hicieron de manera muy creativa y eficaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El amor a los pobres ha sido el signo, la luz que hace que la gente glorifique al Padre. Nuestro pueblo valora esto: al cura que cuida a los m\u00e1s pobres, a los enfermos, que perdona a los pecadores, que ense\u00f1a y corrige con paciencia&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuestro pueblo perdona a los curas muchos defectos, salvo el de estar apegados al dinero. El pueblo no lo perdona. Y no es tanto por la riqueza en s\u00ed, sino porque el dinero nos hace perder la riqueza de la misericordia.\u00a0Nuestro pueblo olfatea qu\u00e9 pecados son graves para el pastor, cu\u00e1les matan su ministerio porque lo convierten en un funcionario o peor a\u00fan, en un mercenario, y cu\u00e1les son en cambio, no dir\u00eda que pecados secundarios, porque no se si teol\u00f3gicamente se puede decir esto, s\u00ed pecados que se pueden sobrellevar, cargar como una cruz, hasta que el Se\u00f1or los purifique al final, como har\u00e1 con la ciza\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, lo que atenta contra la misericordia es una contradicci\u00f3n principal. Atenta contra el dinamismo de la salvaci\u00f3n, contra Cristo que \u00abse hizo pobre para enriquecernos con su pobreza\u00bb (2 Co 8,9). Y esto es as\u00ed porque la misericordia sana \u00abperdiendo algo de s\u00ed\u00bb: un jir\u00f3n del coraz\u00f3n se queda con el herido, un tiempo de nuestra vida en el que ten\u00edamos ganas de hacer algo lo perdemos para lo que ten\u00edamos ganas de hacer cuando se lo regalamos al otro en una obra de misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso, no se trata de que Dios tenga misericordia m\u00ed en alguna falta, como si en el resto yo fuera autosuficiente, que de vez en cuando yo realice alg\u00fan acto particular de misericordia con alg\u00fan necesitado. La gracia que pedimos en esta oraci\u00f3n es la de dejarnos misericordiar por Dios en todos los aspectos de nuestra vida y de ser misericordiosos con los dem\u00e1s en todo nuestro actuar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para nosotros, sacerdotes y obispos, que trabajamos con los sacramentos bautizando, confesando, celebrando la Eucarist\u00eda&#8230;, la misericordia es la manera de convertir toda la vida del Pueblo de Dios en \u201csacramento\u201d. Ser misericordioso no es s\u00f3lo un modo de ser, sino el modo de ser. No hay otra posibilidad de ser sacerdote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Cura Brochero, dec\u00eda: \u00abEl sacerdote que no tiene mucha compasi\u00f3n de los pecadores es medio sacerdote. Estos trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote; si no llevo en mi pecho la caridad, no soy ni siquiera cristiano\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ver lo que falta para poner remedio inmediatamente y, mejor a\u00fan, preverlo, es propio de la mirada de un padre. Esta mirada sacerdotal &#8211;del que hace las veces del padre en el seno de la Iglesia Madre&#8211;, que nos lleva a ver a los hombres en clave de misericordia, es la que se debe ense\u00f1ar a cultivar desde el seminario y debe alimentar todos los planes pastorales. Queremos, y le pedimos al Se\u00f1or, una mirada que aprenda a discernir los signos de los tiempos en clave de \u00abqu\u00e9 obras de misericordia est\u00e1n necesitando hoy nuestros pueblos\u00bb, para poder sentir y gustar al Dios de la historia que camina en medio de ellos. Porque, como dice Aparecida citando a san Alberto Hurtado, \u00aben nuestras obras, nuestro pueblo sabe que comprendemos su dolor\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La prueba de esta comprensi\u00f3n de nuestros pueblos es que en nuestras obras de misericordia siempre somos bendecidos por Dios y encontramos ayuda y colaboraci\u00f3n en nuestra gente. No as\u00ed para otro tipo de proyectos, que a veces van bien y otras no, sin que algunos se den cuenta de por qu\u00e9 no funciona y se rompan la cabeza buscando un nuevo, en\u00e9simo, plan pastoral, cuando uno podr\u00eda decir sencillamente: no funciona porque le falta misericordia, sin necesidad de entrar en detalles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si no es bendecido es porque le falta misericordia. Falta esa misericordia que tiene que ver m\u00e1s con un hospital de campa\u00f1a que con una cl\u00ednica de lujo, esa misericordia que, valorando algo bueno, siembra un futuro para un encuentro de la persona con Dios, en vez de alejarla con una cr\u00edtica puntual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Les propongo una oraci\u00f3n con la pecadora perdonada (Jn 8,3-11), para pedir la gracia de ser misericordiosos en la confesi\u00f3n, y otra sobre la dimensi\u00f3n social de las obras de misericordia. Siempre me conmueve el pasaje del Se\u00f1or con la mujer ad\u00faltera: como, cuando no la conden\u00f3, el Se\u00f1or \u00abfalt\u00f3\u00bb a la ley; en ese punto en que le ped\u00edan que se definiera \u00ab\u00bfhay que apedrearla o no?\u00bb, no se defini\u00f3, no aplic\u00f3 la ley. Hizo como que no entend\u00eda, tambi\u00e9n en esto el Se\u00f1or es un maestro con nosotros. Les sali\u00f3 con otra cosa. Inici\u00f3 as\u00ed un proceso en el coraz\u00f3n de la mujer que necesitaba aquellas palabras: \u00abYo tampoco te condeno\u00bb. Con la mano tendida la puso en pie, y esto le permiti\u00f3 que se encontrara con una mirada llena de dulzura que le cambi\u00f3 el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Se\u00f1or tiende la mano a la hija de Jairo, denle de comer. Al muchacho muerto, Na\u00edm, lo da a su madre; a esta pecadora, lev\u00e1ntate. El Se\u00f1or entra en donde quiere que el hombre est\u00e9, siempre de pi\u00e9, nunca por tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A veces me da una mezcla de pena e indignaci\u00f3n cuando alguno se apura a poner en claro la \u00faltima recomendaci\u00f3n, el \u00abno peques m\u00e1s\u00bb. Y utiliza esta frase para \u00abdefender\u00bb a Jes\u00fas y que no quede como uno que se salt\u00f3 la ley. Pienso que las palabras que utiliza el Se\u00f1or forman un todo con sus acciones. El hecho de agacharse para escribir en tierra dos veces, pausando lo que les dice a los que quieren apedrear a la mujer y luego lo que le dice a ella, nos habla de un tiempo que el Se\u00f1or se toma para juzgar y perdonar. Un tiempo que remite a cada uno a su interioridad y hace que los que juzgan se retiren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su di\u00e1logo con la mujer, el Se\u00f1or abre otros espacios: uno es el espacio de la no condena. El Evangelio insiste en este espacio que ha quedado libre. Nos sit\u00faa en la mirada de Jes\u00fas y nos dice que \u00abno ve a nadie alrededor sino s\u00f3lo a la mujer\u00bb. Y luego, Jes\u00fas mismo hace mirar alrededor a la mujer con su pregunta: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los que te \u201ccategorizaban\u201d?\u00bb La palabra es importante, ya que habla de eso que tanto rechazamos, como es el que nos cataloguen o nos caricaturicen&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una vez que la hace mirar ese espacio libre del juicio ajeno, le dice que \u00e9l tampoco lo invade con sus piedras: \u00abYo tampoco te condeno\u00bb. Y ah\u00ed mismo le abre otro espacio libre: \u00abEn adelante no peques m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mandamiento se da para adelante, para ayudar a andar, para \u00abcaminar en el amor\u00bb. Esta es la delicadeza de la misericordia que mira con piedad lo pasado y da \u00e1nimo para el futuro. Este \u00abno peques m\u00e1s\u00bb no es algo obvio. El Se\u00f1or lo dice \u00abjunto con ella\u00bb, le ayuda a poner en palabras lo que ella misma siente, ese \u00abno\u00bb libre al pecado, que es como el \u00abs\u00ed\u00bb de Mar\u00eda a la gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El \u00abno\u00bb va dicho en relaci\u00f3n a la ra\u00edz del pecado de cada uno. En la mujer se trataba de un pecado social, de alguien a la que se le acercaba la gente o para estar con ella o para apedrearla. O para estar con ella o para lapidarla, no hab\u00eda ning\u00fan otro tipo de cercan\u00eda con esta mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso, el Se\u00f1or no s\u00f3lo le despeja el camino, sino que la pone a caminar, para que deje de ser \u00abobjeto\u00bb de la mirada ajena, para que sea protagonista. El no pecar no se refiere s\u00f3lo al aspecto moral, creo yo, sino a un tipo de pecado que no la deja hacer su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n le dice al paral\u00edtico de la piscina de Betesda: \u00abNo peques m\u00e1s\u00bb. Pero a este &#8211;que se justificaba con las cosas tristes que le suced\u00edan, que ten\u00eda una psicolog\u00eda de v\u00edctima&#8211; la mujer no, lo pincha un poco con eso de que \u00abno sea que te suceda algo peor\u00bb. Aprovecha el Se\u00f1or su manera de pensar, aquello que teme, para sacarlo de su par\u00e1lisis. Lo persuade con el susto, digamos. As\u00ed, cada uno tenemos que escuchar este \u00abno peques m\u00e1s\u00bb de manera honda, personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta imagen del Se\u00f1or, que pone a caminar a la gente, el Se\u00f1or que pone en camino a las personas, es muy apropiada: \u00e9l es el Dios que se pone a caminar con su pueblo, que lleva adelante y acompa\u00f1a nuestra historia. Por eso, el objeto al que se dirige la misericordia es muy preciso: es hacia aquello que hace que un hombre o una mujer no caminen en su lugar, con los suyos, a su ritmo, hacia donde Dios los invita a andar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La pena, lo que conmueve, es que uno se pierda, o se quede atr\u00e1s, o se sea presuntuoso. Que est\u00e9 desubicado, digamos. Que no est\u00e9 a mano para el Se\u00f1or, disponible para lo que \u00e9l quiera mandar. Que uno no camine humildemente en presencia del Se\u00f1or (cf. Mi 6,8), que no camine en la caridad (cf. Ef 5,2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Ahora pasemos para decir dos palabras, aunque son m\u00e1s de dos, pero ir\u00e1 bien: sobre el espacio del confesionario, donde la verdad nos hace libres<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al final de los Ejercicios, san Ignacio pone la \u00abcontemplaci\u00f3n para alcanzar amor\u00bb, que conecta lo vivido en la oraci\u00f3n con la vida cotidiana. Y nos hace reflexionar acerca de c\u00f3mo el amor hay que ponerlo m\u00e1s en las obras que en las palabras. Esas obras son las obras de misericordia, las que el Padre \u00abprepar\u00f3 de antemano para que las practic\u00e1ramos\u00bb (Ef 2,10), las que el Esp\u00edritu inspira a cada uno para el bien com\u00fan (cf. 1 Co 12, 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la vez que agradecemos al Se\u00f1or por tantos beneficios recibidos de su bondad, pedimos la gracia de llevar a todos los hombres esa misericordia que nos ha salvado a nosotros. Les propongo, en esta dimensi\u00f3n social, meditar con alguno de los p\u00e1rrafos finales de los Evangelios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">All\u00ed, el Se\u00f1or mismo establece esa conexi\u00f3n entre lo recibido y lo que debemos dar. Podemos leer estos finales en clave de \u00abobras de misericordia\u00bb, que ponen en acto el tiempo de la Iglesia en el que Jes\u00fas resucitado vive, acompa\u00f1a, env\u00eda y atrae nuestra libertad, que encuentra en \u00e9l su realizaci\u00f3n concreta y renovada cada d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mateo, en el final, nos dice que el Se\u00f1or env\u00eda a los ap\u00f3stoles y les dice: \u00abEnse\u00f1en a guardar todo lo que yo les he mandado\u00bb. Este \u00abense\u00f1ar al que no sabe\u00bb es en s\u00ed mismo una de las obras de misericordia. Y se espeja como la luz en las dem\u00e1s obras: en las de Mateo 25, que tienen que ver m\u00e1s con las obras as\u00ed llamadas corporales y en todos los mandamientos y consejos evang\u00e9licos, de \u00abperdonar\u00bb, \u00abcorregir fraternalmente\u00bb, consolar a los tristes, soportar las persecuciones&#8230; etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Marcos termina con la imagen del Se\u00f1or que \u00abcolabora\u00bb con los ap\u00f3stoles y \u00abconfirma la Palabra con las se\u00f1ales que la acompa\u00f1an\u00bb. Esas \u00abse\u00f1ales\u00bb tienen la caracter\u00edstica de las obras de misericordia. Marcos habla, entre otras cosas, de sanar a los enfermos y expulsar a los malos esp\u00edritus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lucas contin\u00faa su Evangelio con el libro de los \u00abHechos\u00bb &#8211;praxeis&#8211; de los ap\u00f3stoles, narrando su modo de proceder y las obras que hacen, guiados por el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Juan termina hablando de las \u00abotras muchas cosas\u00bb (21,25) o \u00abse\u00f1ales\u00bb (20,30) que hizo Jes\u00fas. Los hechos del Se\u00f1or, sus obras, no son meros hechos sino que son signos en los que, de manera personal y \u00fanica en cada uno, se muestra su amor y su misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Podemos contemplar al Se\u00f1or que nos env\u00eda a este trabajo con la imagen de Jes\u00fas misericordioso, tal como se le revel\u00f3 a sor Faustina. En esa imagen podemos ver la Misericordia como una \u00fanica luz que viene de la interioridad de Dios y que, al pasar por el coraz\u00f3n de Cristo, sale diversificada, con un color propio para cada obra de misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las obras de misericordia son infinitas, cada una con su sello personal, con la historia de cada rostro. No son solamente las siete corporales y las siete espirituales en general. O m\u00e1s bien, estas, as\u00ed numeradas, son como las materias primas &#8211;las de la vida misma&#8211; que, cuando las manos de la misericordia las tocan y las moldean, se convierten cada una de ellas en una obra artesanal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una obra que se multiplica como el pan en las canastas, que crece desmesuradamente como la semilla de mostaza. Porque la misericordia es fecunda e inclusiva. Estas son dos caracter\u00edsticas importantes: la misericordia es fecunda e inclusiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es verdad que solemos pensar en las obras de misericordia de una en una, y en cuanto ligadas a una obra: hospitales para los enfermos, comedores para los que tienen hambre, hospeder\u00edas para los que est\u00e1n en situaci\u00f3n de calle, escuelas para los que tienen que educarse, el confesionario y la direcci\u00f3n espiritual para el que necesita consejo y perd\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero, si las miramos en conjunto, el mensaje es que el objeto de la misericordia es la vida humana misma y en su totalidad. Nuestra vida misma en cuanto \u00abcarne\u00bb es hambrienta y sedienta, necesitada de vestido, casa y visitas, as\u00ed como de un entierro digno, cosa que nadie puede darse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hasta el m\u00e1s rico, al morir, queda hecho una miseria y nadie lleva detr\u00e1s, en su cortejo, el cami\u00f3n de la mudanza. Nuestra vida misma, en cuanto \u00abesp\u00edritu\u00bb, tiene necesidad de ser educada, corregida y alentada (consolada).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Necesitamos que otros nos aconsejen, nos perdonen, nos aguanten y recen por nosotros. La familia es la que practica estas obras de misericordia de manera tan ajustada y desinteresada que no se nota, pero basta que en una familia con ni\u00f1os peque\u00f1os falte la mam\u00e1 para que todo se quede en la miseria. La miseria m\u00e1s absoluta y crudel\u00edsima es la de un ni\u00f1o en la calle, sin pap\u00e1s, a merced de los buitres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hemos pedido la gracia de ser signo e instrumento, ahora se trata de \u00abactuar\u00bb, y no s\u00f3lo de tener gestos sino de hacer obras, de institucionalizar, de crear una cultura de la misericordia, opuesto a una cultura de la beneficencia, tenemos que distinguir. Puestos a obrar, sentimos inmediatamente que es el Esp\u00edritu el que moviliza y lleva adelante estas obras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y lo hace utilizando los signos e instrumentos que desea, aunque a veces no sean los m\u00e1s aptos en s\u00ed mismos. Es m\u00e1s, se dir\u00eda que para ejercitar las obras de misericordia el Esp\u00edritu elige m\u00e1s bien los instrumentos m\u00e1s pobres, los m\u00e1s humildes e insignificantes, los m\u00e1s necesitados ellos mismos de ese primer rayo de la misericordia divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos son los que mejor se dejan formar y capacitar para realizar un servicio de verdadera eficacia y calidad. La alegr\u00eda de sentirse \u00absiervos in\u00fatiles\u00bb, a los que el Se\u00f1or bendice con la fecundidad de su gracia, y que \u00e9l mismo en persona sienta a su mesa y les ofrece la Eucarist\u00eda, es una confirmaci\u00f3n de estar trabajando en sus obras de misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A nuestro pueblo fiel le gusta unirse en torno a las obras de misericordia. Basta ir a una audiencia general de los mi\u00e9rcoles y vemos a cuantos grupos que est\u00e1n all\u00ed reunidos por obras de misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tanto en las celebraciones &#8211;penitenciales y festivas&#8211; como en la acci\u00f3n solidaria y formativa, nuestro pueblo se deja juntar y pastorear de una manera que no todos advierten ni valoran, aunque fracasen tantos otros planes pastorales centrados en din\u00e1micas m\u00e1s abstractas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La presencia masiva de nuestro pueblo fiel en nuestros santuarios y peregrinaciones, presencia an\u00f3nima, pero an\u00f3nima por exceso de rostros y por el deseo de hacerse ver s\u00f3lo por Aquel y Aquella que los miran con misericordia, as\u00ed como por la colaboraci\u00f3n tambi\u00e9n numerosa que, sosteniendo con su trabajo tanta obra solidaria, debe ser motivo de atenci\u00f3n, de valoraci\u00f3n y de promoci\u00f3n por nuestra parte. Y para mi fue una sorpresa ver como estas organizaciones en Italia sean tan fuertes y re\u00fanan tanta gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como sacerdotes, pedimos dos gracias al Buen Pastor, la de saber dejamos guiar por el sensus fidei de nuestro pueblo fiel, y tambi\u00e9n por su \u00absentido del pobre\u00bb. Ambos \u00absentidos\u00bb tienen que ver con su \u00absensus Christi\u00bb, del cual habla Pablo, con el amor y la fe que nuestro pueblo tiene por Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n tengo un bonus.<\/strong> Terminamos rezando el Alma de Cristo, que es una hermosa oraci\u00f3n para pedir misericordia al Se\u00f1or venido en carne, que nos misericordea con su mismo Cuerpo y Alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le pedimos que nos misericordee junto con su pueblo: a su alma, le pedimos \u00absantif\u00edcanos\u00bb, a su cuerpo, le suplicamos \u00abs\u00e1lvanos\u00bb, a su sangre, le rogamos \u00abembri\u00e1ganos\u00bb, qu\u00edtanos toda otra sed que no sea de ti, al agua de su costado, le pedimos \u00abl\u00e1vanos\u00bb; a su pasi\u00f3n le rogamos \u00abconf\u00f3rtanos\u00bb, como en la oraci\u00f3n que hicimos al inicio, en la hora nona. Consuela a tu pueblo, Se\u00f1or crucificado; en sus llagas suplicamos \u00abhosp\u00e9danos\u00bb&#8230; No permitas que tu pueblo, Se\u00f1or, se aparte de ti. Que nada ni nadie nos separe de tu misericordia, que nos defiende de las insidias del enemigo maligno. As\u00ed podremos cantar las misericordias del Se\u00f1or junto con todos tus santos cuando nos mandes ir a ti\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con el canto del Anima Cristi, concluy\u00f3 la ceremonia. Y el Papa a\u00f1adi\u00f3 que \u201che sentido algun comento de los sacerdotes que dec\u00eda, este papa nos apalea mucho&#8221;, y se\u00f1ala que a veces s\u00ed, pero que est\u00e1\u00a0edificado de ver tantos sacerdotes buenos, y que conoci\u00f3 a los que dorm\u00edan con el tel\u00e9fono en la mesa deluz, nadie mor\u00eda sin los sacramentos. &#8220;Eran buenos sacertotes, todos somos pecadores, pero hay tantos y buenos sacerdotes que trabajan en silencio y escondido. Pero sabemos que hace m\u00e1s ruido el arbol que se cae que el bosque que crece&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Concluy\u00f3 contando que hab\u00eda recibido ayer una carta, de un p\u00e1rroco en Italia, de tres pueblos de monta\u00f1a, que lamentaba que a pesar de que uno se volvi\u00f3\u00a0sacerdote para sentir ese olor de ovejas,&#8221;a\u00a0veces es frustrante ver como se corre por el aparato burocr\u00e1tico y dejar a la gente casi abandonada&#8221;. Y que esto no quita la alegr\u00eda se ser pastor para y con la gente. Y si a veces no tiene\u00a0el olor de las ovejas, al menos veo que la grey no olvid\u00f3 a su pastor. Y concluye: &#8220;Le agradezco tambi\u00e9n esos tirones de orejas que necesito para mi camino&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">O sea los palos, a\u00f1ade el Papa. Al concluir de leer la carta, estallan por tercera vez los aplausos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8220;Hay muchos pastores as\u00ed, como aqu\u00ed los hay tantos. No dejar de mirar a la Virgen y dejarse mirar por ella, dejarse mirar por la gente y me permito decirlo no perder el sentido del humor&#8221;.\u00a0La meditaci\u00f3n concluy\u00f3 con el canto del Salve Regina que interrumpi\u00f3 los\u00a0aplausos.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 Roma).- El santo padre Francisco realiz\u00f3 la tercera meditaci\u00f3n del retiro de los sacerdotes en la bas\u00edlica de San Pablo extra muros, con motivo del Jubileo de los Sacerdotes. 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