{"id":4228,"date":"2016-06-07T09:15:02","date_gmt":"2016-06-07T14:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/comentario-a-la-liturgia-dominical-6\/"},"modified":"2016-06-07T09:15:02","modified_gmt":"2016-06-07T14:15:02","slug":"comentario-a-la-liturgia-dominical-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/comentario-a-la-liturgia-dominical-6\/","title":{"rendered":"Comentario a la liturgia dominical"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teolog\u00eda Espiritual, profesor y director espiritual en el Centro de Humanidades Cl\u00e1sicas de Monterrey (M\u00e9xico) de la Legi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Idea principal<\/strong>: Tres formas de mirar al pecador: condena, indiferencia y perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>S\u00edntesis del mensaje:<\/strong> Seguimos en el a\u00f1o de la misericordia. Toda la liturgia de hoy est\u00e1 impregnada de esa infinita misericordia de Dios. Dios perdona los pecados del rey David, porque se arrepinti\u00f3 cuando el profeta Nat\u00e1n le puso delante de sus ojos los horrendos pecados del rey (1\u00aa lectura). San Pablo tambi\u00e9n experiment\u00f3 esa misericordia gratuita de Dios, en Cristo, que le am\u00f3 y se entreg\u00f3 por \u00e9l, y a quien Pablo acept\u00f3 por la fe (2\u00aa lectura). La mujer ad\u00faltera del evangelio, ya arrepentida, ofrece una liturgia penitencial llena de amor a Cristo en la casa del fariseo con esos gestos: con sus l\u00e1grimas ba\u00f1\u00f3 los pies de Jes\u00fas, los enjug\u00f3 con su cabellera, los bes\u00f3 y los ungi\u00f3 con un perfume precioso. Grande es la misericordia de Dios al perdonar nuestros pecados, y no condenarnos ni ser indiferente ante nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Puntos de la idea principal<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>En primer lugar<\/em><\/strong>, contemplemos <em>la primera forma de ver al pecador: condena<\/em>. Ah\u00ed tenemos a ese fariseo que invit\u00f3 a Jes\u00fas a comer. Ning\u00fan detalle con Jes\u00fas: ni le ofreci\u00f3 agua para lavarse, ni le dio el \u00f3sculo de la paz. S\u00f3lo ten\u00eda ojos y coraz\u00f3n para condenar, no s\u00f3lo a esa mujer pecadora que tocaba a Jes\u00fas, sino al mismo Jes\u00fas que permit\u00eda ese esc\u00e1ndalo de dejarse tocar por una pecadora. \u00a1Ciego de los ojos y del coraz\u00f3n, este fariseo no ve nada de lo que tiene de bello esa actitud de la mujer! Es m\u00e1s, juzga y critica. Juzga a la mujer, sin interesarse del cambio de actitud que manifiesta su comportamiento. Crucific\u00f3 a la mujer en la categor\u00eda de los pecadores y no admite que pueda salir de ella. \u00c9l se considera justo. Juzga tambi\u00e9n a Cristo, a quien invit\u00f3 por curiosidad y no por amor y deseo de escucharlo, al ver el entusiasmo que provocaba en tanta gente. \u00a1L\u00e1stima por este fariseo! Tan cerca estuvo de Jes\u00fas y no se dej\u00f3 tocar por su misericordia. Ni siquiera Jes\u00fas le condena; simplemente le hace reflexionar en su postura para que se corrija y se convierta. Y lo hace con esa par\u00e1bola que desencadena unas consecuencias: la generosidad de esta mujer pecadora arrepentida se contrapone a la mezquindad y frialdad del fariseo que falt\u00f3 a la m\u00e1s elemental cortes\u00eda con ese hu\u00e9sped.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>En segundo lugar<\/em><\/strong>, contemplemos <em>la segunda forma de ver al pecador: indiferencia<\/em>. Ah\u00ed est\u00e1n los dem\u00e1s comensales a quienes el fariseo seguramente invit\u00f3 a comer. Nada dicen. Nada les interesa. Est\u00e1n ah\u00ed, comiendo y aprovechando la tertulia. Cada uno seguramente dir\u00eda: \u00bfa m\u00ed qu\u00e9? El Papa Francisco est\u00e1 hablando frecuentemente de la cultura y la globalizaci\u00f3n de la indiferencia. En Lampedusa, la peque\u00f1a isla del sur de Sicilia y c\u00e9lebre por el desembarco continuo de inmigrantes, el Papa clam\u00f3 as\u00ed: <em>\u201c<\/em><em>\u00bfQui\u00e9n de nosotros ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas, de todos aquellos que viajaban sobre las barcas, por las j\u00f3venes madres que llevaban a sus hijos, por estos hombres que buscaban cualquier cosa para mantener a sus familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llanto&#8230;La ilusi\u00f3n por lo insignificante, por lo provisional, nos lleva hacia la indiferencia hacia los otros, nos lleva a la globalizaci\u00f3n de la indiferencia<\/em>\u201d. Fue su primer viaje oficial. Continuaba el Papa: <em>\u201c\u00bfQui\u00e9n es el responsable de la sangre de estos hermanos? Ninguno. Todos respondemos: yo no he sido, yo no tengo nada que ver, ser\u00e1n otros, pero yo no. Hoy nadie se siente responsable, hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna, hemos ca\u00eddo en el comportamiento hip\u00f3crita [..]. Miramos al hermano medio muerto al borde de la acera y tal vez pensamos: pobrecito, y continuamos nuestro camino, no es asunto nuestro, y as\u00ed nos sentimos tranquilos. La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar solo en nosotros mismos, nos convierte en insensibles al grito de los dem\u00e1s, nos hace vivir en pompas de jab\u00f3n, que son bonitas, pero son in\u00fatiles, no son nada&#8230;\u201d.<\/em> Frente al pecador, esta globalizaci\u00f3n de la indiferencia se hace m\u00e1s culpable y nos convierte en c\u00f3mplice de los pecados de nuestros hermanos: <em>\u201c\u00bfAcaso soy yo guardi\u00e1n de mi hermano?\u201d<\/em> \u2013clam\u00f3 Ca\u00edn a Dios cuando le pidi\u00f3 cuentas de la sangre de su hermano Abel. S\u00ed, somos guardianes y tenemos que ayudar a nuestros hermanos a salir del pecado y acercarles al Salvador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>Finalmente<\/em><\/strong>, contemplemos <em>la \u00faltima forma de ver al pecador: el perd\u00f3n<\/em>. Ah\u00ed est\u00e1 Jes\u00fas. En cuanto Jes\u00fas ve arrepentimiento, sus entra\u00f1as se conmueven. De entrada digamos que la misericordia de Dios, encarnada en Cristo, escandaliz\u00f3 a los juristas y fariseos de su tiempo. Dec\u00eda el predicador de los ejercicios espirituales este a\u00f1o 2016 al Papa y a la curia romana que los fariseos de todas las \u00e9pocas colocan el pecado <em>\u201cen el centro de la relaci\u00f3n con Dios\u201d<\/em>, pero <em>\u201cla Biblia no es un \u00eddolo o un t\u00f3tem<\/em>\u201d; exige \u201cinteligencia y coraz\u00f3n\u201d. Los poderes que no dudan en usar a una vida humana y a la religi\u00f3n\u00a0 <em>\u201cponen a Dios contra el hombre<\/em>\u201d. Y \u00e9sta es \u201cla tragedia del integrismo religioso\u201d. <em>\u201cEl Se\u00f1or no soporta a los hip\u00f3critas, los que llevan m\u00e1scaras, los que tienen un coraz\u00f3n doble, los comediantes de la fe y no soporta a los acusadores y a los jueces<\/em>\u201d. El genio del cristianismo est\u00e1, en cambio, en el abrazo entre Dios y el hombre. \u201cYa no se oponen\u201d, \u201cmateria y esp\u00edritu se abrazan\u201d. \u00a0La enfermedad que Jes\u00fas m\u00e1s teme y combate es \u201cel coraz\u00f3n de piedra\u201d de los hip\u00f3critas: <em>\u201cviolar a un cuerpo, culpable o inocente, con las piedras o con el poder, es la negaci\u00f3n de Dios que vive en esa persona\u201d.<\/em> \u00a1Qu\u00e9 liturgia penitencial tan linda realiz\u00f3 esa mujer pecadora con Jes\u00fas en la casa del \u201cjusto\u201d fariseo: lav\u00f3 los pies de Jes\u00fas con sus l\u00e1grimas de arrepentimiento, los enjug\u00f3 con sus cabellos de bondad, los bes\u00f3 con sus labios de ternura y los ungi\u00f3 con el perfume de su amor! Lo que otrora le sirvi\u00f3 para pecar, ahora, arrepentida, lo deja a los pies de Jes\u00fas. Mujer nueva, redimida, perdonada, levantada, purificada. Se sinti\u00f3 no s\u00f3lo perdonada, sino honrada con los elogios de Jes\u00fas a sus gestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Para reflexionar:<\/strong> \u00bfCu\u00e1l de esas tres posturas yo tengo delante del pecador: condena, indiferencia o perd\u00f3n? \u00bfRezo por los pecadores? \u00bfMe reconozco pecador y me abro a la misericordia de Dios en la confesi\u00f3n? Pensemos en esta respuesta que el Papa Francisco dio en una entrevista que le hicieron en la casa santa Marta en diciembre de 2014:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>\u00bfLa renovaci\u00f3n de la Iglesia a la que usted llama desde que fue electo apunta tambi\u00e9n a buscar a estas ovejas perdidas y a frenar esa sangr\u00eda de fieles?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No me gusta usar esa imagen de la \u201csangr\u00eda\u201d porque es una imagen muy ligada al proselitismo. No me gusta usar t\u00e9rminos ligados al proselitismo porque no es la verdad. Me gusta usar la imagen de hospital de campo: hay gente muy herida que est\u00e1 esperando que vayamos a curarle las heridas, heridas por mil motivos. Y hay que salir a curar heridas. Hay gente herida por desatenci\u00f3n, por abandono de la Iglesia misma, gente que est\u00e1 sufriendo horrores\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Para rezar<\/strong>: Salmo 50 (51)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3\u00a0Ten piedad de m\u00ed, oh Dios, en tu bondad,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">por tu gran coraz\u00f3n, borra mi falta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">4\u00a0Que mi alma quede limpia de malicia,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">purif\u00edcame de mi pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">5\u00a0Pues mi falta yo bien la conozco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">y mi pecado est\u00e1 siempre ante m\u00ed;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">6\u00a0contra ti, contra ti s\u00f3lo pequ\u00e9,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">lo que es malo a tus ojos yo lo hice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Rivero, L.C. 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