{"id":4290,"date":"2016-06-09T04:15:02","date_gmt":"2016-06-09T09:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/amor-y-perdon\/"},"modified":"2016-06-09T04:15:02","modified_gmt":"2016-06-09T09:15:02","slug":"amor-y-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/amor-y-perdon\/","title":{"rendered":"Amor y perd\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0<span class=\"s1\">Publicamos a continuaci\u00f3n la carta semanal del obispo de C\u00f3rdoba, monse\u00f1or Demetrio Fern\u00e1ndez:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aquella mujer se sinti\u00f3 querida por Jes\u00fas, como nadie jam\u00e1s la hab\u00eda querido antes. Y en eso consiste el perd\u00f3n de Dios. Dios no te pone condiciones, sencillamente te ama sin que lo merezcas y empapado de ese amor tu coraz\u00f3n cambia. El perd\u00f3n de Dios es restaurador, hace nueva a la persona. Hay que dejarse querer por Aquel cuyo amor nunca nos har\u00e1 da\u00f1o, sino que es capaz de restaurarnos definitivamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la escena evang\u00e9lica de este domingo, la mujer pecadora que lava los pies a Jes\u00fas, contrasta la actitud del fariseo, buena persona y cumplidor de los mandamientos, pero incapaz de entender el amor de Jes\u00fas, y la actitud de aquella mujer que se acerca a Jes\u00fas sin m\u00e1s recursos que su propia vida hecha jirones. Los pobres, los pecadores, las prostitutas ir\u00e1n por delante en el Reino de los cielos, nos recuerda Jes\u00fas (Mt 21,31). No por las fechor\u00edas que han hecho, sino porque se sienten sin ning\u00fan derecho y por eso conf\u00edan en la misericordia de Dios, que se vuelca con ellos. Y \u201ca quien mucho se le perdona, mucho ama\u201d (Lc 7,47).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este A\u00f1o de la misericordia, Dios quiere hacernos experimentar un amor m\u00e1s grande. No s\u00f3lo aquel que podamos merecer por nuestras buenas obras, sino aquel que no merecemos a causa de nuestros pecados, de nuestras mediocridades, de nuestro aplazamiento en la respuesta al amor recibido. El A\u00f1o de la misericordia quiere concedernos un perd\u00f3n, que es fruto del amor de Dios y que supera todos nuestros c\u00e1lculos. Dios no se cansa de perdonar, antes nos cansamos nosotros de pedirle perd\u00f3n, y m\u00e1s a\u00fan, no se nos ocurre esperar hasta d\u00f3nde puede llegar ese perd\u00f3n cargado de misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El rey David no hubiera compuesto el \u201cMiserere\u201d (salmo 50), preciosa oraci\u00f3n de arrepentimiento, si no hubiera experimentado ese perd\u00f3n inmerecido despu\u00e9s de su pecado de adulterio y homicidio. Dios no s\u00f3lo ama a los buenos y se alegra con sus buenas obras, sino que ama tambi\u00e9n a los pecadores con un amor que desborda sus expectativas. Basados en este amor de misericordia podemos esperar la santidad plena, Dios puede llevarnos a la plenitud de la filiaci\u00f3n, aunque nosotros fallemos tantas veces como fruto de nuestra debilidad. Nuestra debilidad nunca ser\u00e1 un obst\u00e1culo, s\u00f3lo es un obst\u00e1culo nuestra falta de confianza en su gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida del cristiano, por tanto, no se apoya en las buenas obras realizadas, sino en el amor de misericordia que Dios tiene con nosotros. Amor deseado confiadamente, amor estrenado especialmente cada vez que recibimos el sacramento del perd\u00f3n. Amor que se prolonga en la misericordia ejercitada para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cNo soy yo, es Cristo quien vive en m\u00ed\u201d. Esa transformaci\u00f3n interior la experimenta san Pablo, porque conf\u00eda no en las obras de la ley, sino movido por la fe en Cristo Jes\u00fas. Cristo no viene a eliminar a la persona, sino a llevarla a plenitud por el camino de la Cruz: \u201cEstoy crucificado con Cristo\u201d. El cristiano vive \u201cde la fe en el Hijo de Dios, que me am\u00f3 y se entreg\u00f3 por mi\u201d (Ga 2,20). La experiencia de este amor personal de Jes\u00fas llena la vida del cristiano. Mientras no se da ese encuentro personal que transforma la vida, de poco sirven pr\u00e1cticas externas que justifican al que las practica. Incluso a veces tales pr\u00e1cticas pueden retrasar el encuentro profundo con Aquel que nos ama y se ha entregado por nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La misericordia de Jes\u00fas con la pecadora, la paciencia con el fariseo explic\u00e1ndole de qu\u00e9 amor se trata y c\u00f3mo aquella pecadora est\u00e1 llamada tambi\u00e9n a la felicidad con Dios, la experiencia de san Pablo que ha fijado su vida en Cristo Jes\u00fas es el mismo amor que Dios quiere tener con cada uno de nosotros. Se trata de dejarse querer por un amor de este calibre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Recibid mi afecto y mi bendici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">+ Demetrio<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0Publicamos a continuaci\u00f3n la carta semanal del obispo de C\u00f3rdoba, monse\u00f1or Demetrio Fern\u00e1ndez: &nbsp; Aquella mujer se sinti\u00f3 querida por Jes\u00fas, como nadie jam\u00e1s la hab\u00eda querido antes. Y en eso consiste el perd\u00f3n de Dios. 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