{"id":4472,"date":"2016-06-15T05:05:02","date_gmt":"2016-06-15T10:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-papa-francisco-sobre-la-parabola-del-ciego-de-jerico\/"},"modified":"2016-06-15T05:05:02","modified_gmt":"2016-06-15T10:05:02","slug":"texto-completo-catequesis-papa-francisco-sobre-la-parabola-del-ciego-de-jerico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-papa-francisco-sobre-la-parabola-del-ciego-de-jerico\/","title":{"rendered":"[TEXTO COMPLETO] Catequesis Papa Francisco sobre la par\u00e1bola del ciego de Jeric\u00f3"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 15 Jun. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco dedic&oacute; la catequesis de la Audiencia General de esta semana a la par&aacute;bola del ciego de Jeric&oacute; que grita para pedir ayuda a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Cuantas veces nosotros, cuando vemos tanta gente en la calle &ndash;gente necesitada, enferma, que no tiene que comer&ndash; sentimos fastidio. Cuantas veces nosotros, cuando nos encontramos ante tantos pr&oacute;fugos y refugiados, sentimos fastidio. Es una tentaci&oacute;n: todos nosotros tenemos esto, &iquest;eh? Todos, tambi&eacute;n yo, todos&rdquo;, dijo Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis del Papa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUn d&iacute;a Jes&uacute;s, acerc&aacute;ndose a la ciudad de Jeric&oacute;, realiz&oacute; el milagro de restituir la vista a un ciego que mendigaba a lo largo del camino (Cfr. Lc 18,35-43). Hoy queremos aferrar el significado de este signo porque tambi&eacute;n nos toca directamente. El evangelista Lucas dice que aquel ciego estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna (Cfr. v. 35). Un ciego en aquellos tiempos &ndash; incluso hasta hace poco tiempo atr&aacute;s &ndash; pod&iacute;a vivir solo de la limosna. La figura de este ciego representa a tantas personas que, tambi&eacute;n hoy, se encuentran marginadas a causa de una discapacidad f&iacute;sica o de otro tipo. Est&aacute; separado de la gente, est&aacute; ah&iacute; sentado mientras la gente pasa ocupada, en sus pensamientos y tantas cosas&hellip; Y el camino, que puede ser un lugar de encuentro, para &eacute;l en cambio es el lugar de la soledad. Tanta gente que pasa. Y &eacute;l est&aacute; solo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs triste la imagen de un marginado, sobre todo en el escenario de la ciudad de Jeric&oacute;, la espl&eacute;ndida y prospera oasis en el desierto. Sabemos que justamente a Jeric&oacute; lleg&oacute; el pueblo de Israel al final del largo &eacute;xodo de Egipto: aquella ciudad representa la puerta de ingreso en la tierra prometida. Recordemos las palabras que Mois&eacute;s pronunci&oacute; en aquella circunstancia; dec&iacute;a as&iacute;: &laquo;Si hay alg&uacute;n pobre entre tus hermanos, en alguna de las ciudades del pa&iacute;s que el Se&ntilde;or, tu Dios, te da, no endurezcas tu coraz&oacute;n ni le cierres tu mano. Es verdad que nunca faltar&aacute;n pobres en tu pa&iacute;s. Por eso yo te ordeno: abre generosamente tu mano el pobre, al hermano indigente que vive en tu tierra&raquo; (Deut. 15,7.11). Es agudo el contraste entre esta recomendaci&oacute;n de la Ley de Dios y la situaci&oacute;n descrita en el Evangelio: mientras el ciego grita &ndash; tenia buena voz, &iquest;eh? &ndash; mientras el ciego grita invocando a Jes&uacute;s, la gente le reprocha para hacerlo callar, como si no tuviese derecho a hablar. No tienen compasi&oacute;n de &eacute;l, es m&aacute;s, sienten fastidio por sus gritos. Eh&hellip; Cuantas veces nosotros, cuando vemos tanta gente en la calle &ndash; gente necesitada, enferma, que no tiene que comer &ndash; sentimos fastidio. Cuantas veces nosotros, cuando nos encontramos ante tantos pr&oacute;fugos y refugiados, sentimos fastidio. Es una tentaci&oacute;n: todos nosotros tenemos esto, &iquest;eh? Todos, tambi&eacute;n yo, todos. Es por esto que la Palabra de Dios nos ense&ntilde;a. La indiferencia y la hostilidad los hacen ciegos y sordos, impiden ver a los hermanos y no permiten reconocer en ellos al Se&ntilde;or. Indiferencia y hostilidad. Y cuando esta indiferencia y hostilidad se hacen agresi&oacute;n y tambi&eacute;n insulto &ndash; &ldquo;pero &eacute;chenlos fuera a todos estos&rdquo;, &ldquo;ll&eacute;venlos a otra parte&rdquo; &ndash; esta agresi&oacute;n; es aquello que hacia la gente cuando el ciego gritaba: &ldquo;pero tu vete, no hables, no grites&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNotamos una caracter&iacute;stica interesante. El Evangelista dice que alguien de la multitud explic&oacute; al ciego el motivo de toda aquella gente diciendo: &laquo;Que pasaba Jes&uacute;s de Nazaret&raquo; (v. 37). El paso de Jes&uacute;s es indicado con el mismo verbo con el cual en el libro del &Eacute;xodo se habla del paso del &aacute;ngel exterminador que salva a los Israelitas en las tierras de Egipto (Cfr. Ex 12,23). Es el &ldquo;paso&rdquo; de la pascua, el inicio de la liberaci&oacute;n: cuando pasa Jes&uacute;s, siempre hay liberaci&oacute;n, siempre hay salvaci&oacute;n. Al ciego, pues, es como si fuera anunciada su pascua. Sin dejarse atemorizar, el ciego grita varias veces dirigi&eacute;ndose a Jes&uacute;s reconoci&eacute;ndolo como Hijo de David, el Mes&iacute;as esperado que, seg&uacute;n el profeta Isa&iacute;as, habr&iacute;a abierto los ojos a los ciegos (Cfr. Is 35,5). A diferencia de la multitud, este ciego ve con los ojos de la fe. Gracias a ella su suplica tiene una potente eficacia. De hecho, al o&iacute;rlo, &laquo;Jes&uacute;s se detuvo y mand&oacute; que se lo trajeran&raquo; (v. 40). Haciendo as&iacute; Jes&uacute;s quita al ciego del margen del camino y lo pone al centro de la atenci&oacute;n de sus disc&iacute;pulos y de la gente. Pensemos tambi&eacute;n nosotros, cuando hemos estado en situaciones dif&iacute;ciles, tambi&eacute;n en situaciones de pecado, como ha estado ah&iacute; Jes&uacute;s a tomarnos de la mano y a sacarnos del margen del camino a la salvaci&oacute;n. Se realiza as&iacute; un doble pasaje. Primero: la gente hab&iacute;a anunciado la buena noticia al ciego, pero no quer&iacute;a tener nada que ver con &eacute;l; ahora Jes&uacute;s obliga a todos a tomar conciencia que el buen anuncio implica poner al centro del propio camino a aquel que estaba excluido. Segundo: a su vez, el ciego no ve&iacute;a, pero su fe le abre el camino a la salvaci&oacute;n, y &eacute;l se encuentra en medio de cuantos hab&iacute;an bajado al camino para ver a Jes&uacute;s. Hermanos y hermanas, el paso del Se&ntilde;or es un encuentro de misericordia que une a todos alrededor de &Eacute;l para permitir reconocer quien tiene necesidad de ayuda y de consolaci&oacute;n. Tambi&eacute;n en nuestra vida Jes&uacute;s pasa; y cuando pasa Jes&uacute;s, y yo me doy cuenta, es una invitaci&oacute;n a acercarme a &Eacute;l, a ser m&aacute;s bueno, a ser mejor cristiano, a seguir a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJes&uacute;s se dirige al ciego y le pregunta: &laquo;&iquest;Qu&eacute; quieres que haga por ti?&raquo; (v. 41). Estas palabras de Jes&uacute;s son impresionantes: el Hijo de Dios ahora est&aacute; frente al ciego como un humilde siervo. &Eacute;l, Jes&uacute;s, Dios dice: &ldquo;Pero, &iquest;Qu&eacute; cosa quieres que haga por ti? &iquest;C&oacute;mo quieres que yo te sirva?&rdquo; Dios se hace siervo del hombre pecador. Y el ciego responde a Jes&uacute;s no m&aacute;s llam&aacute;ndolo &ldquo;Hijo de David&rdquo;, sino &ldquo;Se&ntilde;or&rdquo;, el t&iacute;tulo que la Iglesia desde los inicios aplica a Jes&uacute;s Resucitado. El ciego pide poder ver de nuevo y su deseo es escuchado: &laquo;&iexcl;Se&ntilde;or, que yo vea otra vez! Y Jes&uacute;s le dijo: Recupera la vista, tu fe te ha salvado&raquo; (v. 42). &Eacute;l ha mostrado su fe invocando a Jes&uacute;s y queriendo absolutamente encontrarlo, y esto le ha tra&iacute;do el don de la salvaci&oacute;n. Gracias a la fe ahora puede ver y, sobre todo, se siente amado por Jes&uacute;s. Por esto la narraci&oacute;n termina refiriendo que el ciego &laquo;recuper&oacute; la vista y sigui&oacute; a Jes&uacute;s, glorificando a Dios&raquo; (v. 43): se hace disc&iacute;pulo. De mendigo a disc&iacute;pulo, tambi&eacute;n este es nuestro camino: todos nosotros somos mendigos, todos. Tenemos necesidad siempre de salvaci&oacute;n. Y todos nosotros, todos los d&iacute;as, debemos hacer este paso: de mendigos a disc&iacute;pulos. Y as&iacute;, el ciego se encamina detr&aacute;s del Se&ntilde;or y entrando a formar parte de su comunidad. Aquel que quer&iacute;an hacer callar, ahora testimonia a alta voz su encuentro con Jes&uacute;s de Nazaret, y &nbsp;&laquo;todo el pueblo alababa a Dios&raquo; (v. 43). Sucede un segundo milagro: lo que hab&iacute;a sucedido al ciego hace que tambi&eacute;n la gente finalmente vea. La misma luz ilumina a todos uni&eacute;ndolos en la oraci&oacute;n de alabanza. As&iacute; Jes&uacute;s infunde su misericordia sobre todos aquellos que encuentra: los llama, los hace venir a &Eacute;l, los re&uacute;ne, los sana y los ilumina, creando un nuevo pueblo que celebra las maravillas de su amor misericordioso. Pero dej&eacute;monos tambi&eacute;n nosotros llamar por Jes&uacute;s, y dej&eacute;monos curar por Jes&uacute;s, perdonar por Jes&uacute;s, y vayamos detr&aacute;s de Jes&uacute;s alabando a Dios. &iexcl;As&iacute; sea!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: All&iacute; donde est&aacute; Jes&uacute;s siempre hay liberaci&oacute;n y salvaci&oacute;n https:\/\/t.co\/5oPf24D8GL<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 15 de junio de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 15 Jun. 16 (ACI).- El Papa Francisco dedic&oacute; la catequesis de la Audiencia General de esta semana a la par&aacute;bola del ciego de Jeric&oacute; que grita para pedir ayuda a Jes&uacute;s. &ldquo;Cuantas veces nosotros, cuando vemos tanta gente en la calle &ndash;gente necesitada, enferma, que no tiene que comer&ndash; sentimos fastidio. 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