{"id":4683,"date":"2016-06-22T11:05:02","date_gmt":"2016-06-22T16:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-el-leproso-y-la-hipocresia\/"},"modified":"2016-06-22T11:05:02","modified_gmt":"2016-06-22T16:05:02","slug":"texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-el-leproso-y-la-hipocresia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-el-leproso-y-la-hipocresia\/","title":{"rendered":"TEXTO: Catequesis del Papa Francisco sobre el leproso y la hipocres\u00eda"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 22 Jun. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco celebr&oacute; la &uacute;ltima Audiencia General por la llegada del verano a Roma y anim&oacute; a los fieles a pedir cada d&iacute;a a Dios que los purifique de las hipocres&iacute;as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Encomendarnos a la voluntad de Dios significa de hecho abandonarnos en su infinita misericordia. Tambi&eacute;n yo les hare una confesi&oacute;n personal. En la noche, antes de ir a la cama, yo rezo esta breve oraci&oacute;n: &lsquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&rsquo;. Y rezo cinco Padre Nuestros, uno por cada llaga de Jes&uacute;s, porque Jes&uacute;s nos ha purificado con sus llagas&rdquo;, revel&oacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis del Papa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&raquo; (Lc 5,12): es el pedido que hemos escuchado dirigido a Jes&uacute;s por parte de un leproso. Este hombre no pide solamente ser curado, sino ser &ldquo;purificado&rdquo;, es decir sanado integralmente, en el cuerpo y en el coraz&oacute;n. De hecho, la lepra era considerada una forma de maldici&oacute;n de Dios, de impureza profunda. El leproso deb&iacute;a estar lejos de todos; no pod&iacute;a acceder al templo y a ning&uacute;n servicio divino. Lejos de Dios y lejos de los hombres. Esta gente llevaba una vida triste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo obstante esto, aquel leproso no se resignaba ni a la enfermedad, ni a las disposiciones que hacen de &eacute;l un excluido. Para alcanzar a Jes&uacute;s, no tem&iacute;a infringir la ley y entra en la ciudad &ndash; cosa que no deb&iacute;a hacer, le estaba prohibido &ndash;, y cuando lo encontr&oacute; &laquo;se postr&oacute; ante &eacute;l y le rog&oacute;: Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&raquo; (v. 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iexcl;Todo lo que este hombre considerado impuro hace y dice es expresi&oacute;n de su fe! Reconoce la potencia de Jes&uacute;s: est&aacute; seguro que tenga el poder de sanarlo y que todo dependa de su voluntad. Esta fe es la fuerza que le ha permitido romper toda convenci&oacute;n y buscar el encuentro con Jes&uacute;s y, arrodill&aacute;ndose delante de &Eacute;l, lo llama &ldquo;Se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa s&uacute;plica del leproso muestra que cuando nos presentamos a Jes&uacute;s no es necesario hacer largos discursos. Bastan pocas palabras, con tal que sean acompa&ntilde;adas de la plena confianza en su omnipotencia y en su bondad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEncomendarnos a la voluntad de Dios significa de hecho abandonarnos en su infinita misericordia. Tambi&eacute;n yo les hare una confesi&oacute;n personal. En la noche, antes de ir a la cama, yo rezo esta breve oraci&oacute;n: &ldquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&rdquo;. Y rezo cinco &ldquo;Padre Nuestros&rdquo;, uno por cada llaga de Jes&uacute;s, porque Jes&uacute;s nos ha purificado con sus llagas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPero si esto lo hago yo, pueden hacerlo tambi&eacute;n ustedes, en su casa, y decir: &ldquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&rdquo; y pensar en las llagas de Jes&uacute;s y decir un &ldquo;Padre Nuestro&rdquo; por cada una. Y Jes&uacute;s nos escucha siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJes&uacute;s es profundamente impresionado por este hombre. El Evangelio de Marco subraya que &laquo;conmovido, extendi&oacute; la mano y lo toc&oacute;, diciendo: Lo quiero, queda purificado&raquo; (1,41). El gesto de Jes&uacute;s acompa&ntilde;a sus palabras y hace m&aacute;s expl&iacute;cita la ense&ntilde;anza. Contra las disposiciones de la Ley de Mois&eacute;s, que prohib&iacute;a acercarse a un leproso (Cfr. Lev 13,45-46), Jes&uacute;s, contra la prescripci&oacute;n, Jes&uacute;s extiende la mano e incluso lo toca. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces nosotros encontramos un pobre que viene a nuestro encuentro! Podemos ser incluso generosos, podemos tener compasi&oacute;n, pero generalmente no lo tocamos. Le ofrecemos la moneda, pero evitamos tocar la mano y la tiramos ah&iacute;. &iexcl;Y olvidamos que esto es el cuerpo de Cristo! Jes&uacute;s nos ense&ntilde;a a no tener temor de tocar al pobre y al excluido, porque &Eacute;l est&aacute; en ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTocar al pobre puede purificarnos de la hipocres&iacute;a y hacer que nos preocupemos por su condici&oacute;n. Tocar a los excluidos. Hoy me acompa&ntilde;an aqu&iacute; estos j&oacute;venes. Muchos piensan de ellos que era mejor que se quedaran en sus tierras, pero ah&iacute; sufr&iacute;an mucho. Son nuestros refugiados, pero muchos los consideran excluidos. &iexcl;Por favor, son nuestros hermanos! El cristiano no excluye a nadie, da lugar a todos, deja venir a todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDespu&eacute;s de haber curado al leproso, Jes&uacute;s le ordena de no hablar con nadie, pero le dice: &laquo;Ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificaci&oacute;n la ofrenda que orden&oacute; Mois&eacute;s, para que les sirva de testimonio&raquo; (v. 14). Esta disposici&oacute;n de Jes&uacute;s muestra al menos tres cosas. La primera: la gracia que act&uacute;a en nosotros no busca el sensacionalismo. Generalmente esa se mueve con discreci&oacute;n y sin clamor. Para curar nuestras heridas y guiarnos en el camino de la santidad ella trabaja modelando pacientemente nuestro coraz&oacute;n seg&uacute;n el Coraz&oacute;n del Se&ntilde;or, para as&iacute; asumir siempre los pensamientos y los sentimientos. La segunda: haciendo verificar oficialmente la sanaci&oacute;n a los sacerdotes y celebrando un sacrificio expiatorio, el leproso es admitido en la comunidad de los creyentes y en la vida social. Su reintegraci&oacute;n completa la curaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iexcl;Como hab&iacute;a &eacute;l mismo suplicado, ahora est&aacute; completamente purificado! Finalmente, present&aacute;ndose a los sacerdotes el leproso da a ellos testimonio acerca de Jes&uacute;s y de su autoridad mesi&aacute;nica. La fuerza de la compasi&oacute;n con la cual Jes&uacute;s ha curado al leproso ha llevado la fe de este hombre a abrirse a la misi&oacute;n. Era un excluido, ahora es uno de nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPensemos en nosotros, en nuestras miserias&hellip; Cada uno tiene la propia. Pensemos con sinceridad. Cuantas veces las cubrimos con la hipocres&iacute;a de las &ldquo;buenas maneras&rdquo;. Y justamente entonces es necesario estar solos, ponerse de rodillas delante de Dios y orar: &laquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&raquo;. Y h&aacute;ganlo, h&aacute;ganlo antes de ir a la cama, todas las noches. Y ahora digamos esta bella oraci&oacute;n: &ldquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&rdquo;, todos juntos, tres veces. &iexcl;Todos! &ldquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&rdquo;, &ldquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&rdquo;, &ldquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes purificarme&rdquo;. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco explica c&oacute;mo purificarse de la hipocres&iacute;a para acercarse a Dios https:\/\/t.co\/KL9dsUnv9z<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 22 de junio de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 22 Jun. 16 (ACI).- El Papa Francisco celebr&oacute; la &uacute;ltima Audiencia General por la llegada del verano a Roma y anim&oacute; a los fieles a pedir cada d&iacute;a a Dios que los purifique de las hipocres&iacute;as. &ldquo;Encomendarnos a la voluntad de Dios significa de hecho abandonarnos en su infinita misericordia. 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