{"id":5245,"date":"2016-07-13T04:15:05","date_gmt":"2016-07-13T09:15:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/junio-julio-tiempo-de-revision\/"},"modified":"2016-07-13T04:15:05","modified_gmt":"2016-07-13T09:15:05","slug":"junio-julio-tiempo-de-revision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/junio-julio-tiempo-de-revision\/","title":{"rendered":"Junio-Julio, tiempo de revisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Otra vez junio y julio, los meses de las notas. Tiempo de descanso escolar, de comienzo de vacaciones, de despedidas, de viajes. Tiempo de cosecha, de alegr\u00edas y de desconsuelos, de prop\u00f3sitos de la enmienda. Tiempo de revisi\u00f3n en todo caso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y este es el aspecto en el que me quiero fijar para este art\u00edculo, en la revisi\u00f3n. Est\u00e1 tan extendido esto de vivir deprisa que no nos da tiempo a pararnos en casi nada. Ya s\u00e9 que no podemos salirnos de la \u00e9poca en la que nos ha tocado vivir, pero eso de ir siempre contrarreloj a m\u00ed me parece una fatalidad a combatir, m\u00e1s a\u00fan, un error porque viviendo de manera acelerada no hay manera de que las cosas importantes maduren ni tampoco de saborear la vida. \u00bfSe sabe de algo que necesitando madurar pueda hacerlo sin tiempo de reposo suficiente? Doy por supuesto que a la respuesta \u201cno\u201d le quedan pocas escapatorias. Aun as\u00ed, cabe esperar que haya quien se pregunte qu\u00e9 pasa si la vida no se saborea. Si hubiera alguien que se hiciera esta pregunta, hay que responder que pasar, pasar, no pasa nada, solo que una vida sin saboreo es una vida sin sabidur\u00eda, que ambas cosas, saboreo y sabidur\u00eda, son uno y lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">He cre\u00eddo necesario hacer este inciso de pasada, pero vamos con lo que nos ocupa y digamos que aunque los tiempos nos impongan este modo de vida rico en ajetreo y esacaso en sosiego, si queremos hacer las cosas bien, no hay m\u00e1s remedio que abrir un par\u00e9ntesis en medio de las prisas para hacer esta tarea de revisi\u00f3n, la cual es muy aconsejable en todos los campos y especialmente en este de la ense\u00f1anza. Las ocupaciones que llenan nuestro tiempo son tan variadas como lo es la vida, pero cualesquiera que sean esas ocupaciones, todas ellas necesitan de ser revisadas despacio, o, si se prefiere, con calma. Como cualquier otro quehacer, este de revisar tiene sus exigencias, las cuales determinan los criterios de revisi\u00f3n. Para lo que nos interesa, que es la revisi\u00f3n del curso escolar, se\u00f1alamos cuatro criterios:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">1. El primero es la edad. Es de experiencia com\u00fan que durante la infancia el tiempo se percibe de manera muy distinta a como se va percibiendo seg\u00fan avanzamos en edad. En la percepci\u00f3n del tiempo intervienen varias causas, una de las cuales es la edad; no es que sea la \u00fanica pero s\u00ed es decisiva. No deja de ser curioso que la percepci\u00f3n del tiempo dependa de los a\u00f1os que llevamos percibi\u00e9ndolo. El gran salto psicol\u00f3gico para la percepci\u00f3n del tiempo est\u00e1 en el desarrollo del pensamiento abstracto. En la infancia, al no haber pensamiento abstracto, el tiempo no se puede vivir sino en presente porque el presente no puede ser abstracto; el presente, el aqu\u00ed y el ahora, son siempre concretos. No tendr\u00eda ning\u00fan sentido, pues, tratar de hacer una revisi\u00f3n global de todo el curso durante cualquiera de los a\u00f1os de la infancia. Revisar, para un ni\u00f1o, es tarea que hay que hacer de cada d\u00eda y cada d\u00eda varias veces; tambi\u00e9n lo es para un joven o para un adulto, pero al echar la vista atr\u00e1s, estos pueden hacerse una idea global y el ni\u00f1o, en cambio, no puede, no porque no recuerde, que s\u00ed recuerda, pero lo que recuerda son cosas concretas que siempre est\u00e1n muy lejanas. Para un ni\u00f1o de Primaria el curso son las notas y por este mismo motivo a las notas las llamamos calificaciones, ya que &#8216;califican&#8217; a la persona en su rendimiento acad\u00e9mico. No es que no lo sean para un adolescente, pero al adolescente hay que iniciarle en una tarea de revisi\u00f3n de mayor hondura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No quiero abandonar este primer punto sin decir algo que me parece del mayor inter\u00e9s y es sobre las dificultades que tenemos para manejarnos con el tiempo. Dec\u00eda San Agust\u00edn que \u00e9l ten\u00eda la noci\u00f3n de tiempo absolutamente clara siempre que no se le preguntara y tuviera que explicarla. Y yo me barrunto que algo parecido nos pasar\u00eda a m\u00e1s de uno si se nos pidiera definir el tiempo. \u00bfSabemos qu\u00e9 es el tiempo? Cuando he hecho esta pregunta en clase siempre me he encontrado con alguien respondiendo que el tiempo es lo que miden los relojes. Eso es cierto, pero eso no define y en consecuencia tal respuesta no sirve para nada. Esa es la dimensi\u00f3n objetiva del tiempo ya que cada d\u00eda lo tenemos dividido en veinticuatro horas exactamente iguales, toda ellas de sesenta minutos, cada uno de los cuales a su vez, son sesenta segundos. Esa es la medici\u00f3n, pero la percepci\u00f3n y la vivencia del tiempo es otra cosa que no entiende mucho de relojes ni cron\u00f3metros. Todos sabemos que en la vida pr\u00e1ctica no es lo mismo una hora en la sala de espera de un quir\u00f3fano que una hora de fiesta agradable o de sue\u00f1o profundo. Y adem\u00e1s, los relojes no sirven para los per\u00edodos largos, los a\u00f1os no se miden con relojes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No tengo intenci\u00f3n de alargar este asunto que, como se ve, tiene su complejidad, pero baste con esta pincelada para caer en la cuenta de que el tiempo en su dimensi\u00f3n subjetiva no es algo tan fijo ni tan sencillo ni tan f\u00e1cil de encajar en mediciones ni en aparatos. Y es que en definitiva, el tiempo no es una \u201ccosa\u201d externa a nosotros, como lo pueden ser los objetos que voy sorteando cuando ando por la calle. Mi tiempo soy yo, mi tiempo es mi propia vida y eso podemos decirlo cada uno al tomar conciencia de que nuestro tiempo empez\u00f3 cuando empez\u00f3 nuestra vida y llegar\u00e1 a su fin cuando la vida se acabe. Echemos mano de la l\u00f3gica: Si el fin de la vida es lo que llamamos muerte y el fin de nuestro tiempo es tambi\u00e9n la misma muerte, entonces es que -entendido en clave personal- el tiempo y la vida son lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fin de la\u00a0 vida\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 =\u00a0 Muerte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fin\u00a0 del\u00a0\u00a0\u00a0 tiempo\u00a0 =\u00a0 Muerte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siempre ha llamado mucho mi atenci\u00f3n, por dos razones, algo que el hombre de fe le pide a Dios con esta oraci\u00f3n del salmo 89, 12: \u201cEns\u00e9\u00f1anos a calcular nuestros a\u00f1os para que adquiramos un coraz\u00f3n sensato\u201d. Lo primero que despierta mi atenci\u00f3n es que si la Palabra de Dios nos hace pedirle al Se\u00f1or que nos ense\u00f1e a calcular nuestros a\u00f1os, \u201cy la Escritura no puede fallar\u201d (Jn 10, 35), eso quiere decir que nosotros por nosotros mismos no sabemos. La cuesti\u00f3n no est\u00e1, ya se entiende, en saber contar; calcular nuestros a\u00f1os no es saber cu\u00e1ntos tenemos, ni cu\u00e1nto falta para tener uno m\u00e1s, sino saber acerca de nosotros mismos. No es un problema de c\u00f3mputo, sino de autogobierno. No demos por hecho que lo sabemos porque hayamos vivido ya muchos, no lo sabemos, y por eso hay que pedirlo. Dios, porque nos toma muy en serio, no nos hace pedir cosas innecesarias. Si a trav\u00e9s de su Palabra pone en nuestros la petici\u00f3n \u201cens\u00e9\u00f1anos a calcular nuestros a\u00f1os\u201d es por dos motivos: porque podemos aprender y porque lo necesitamos. Y si nosotros, los adultos, no sabemos, \u00bfc\u00f3mo lo va a saber un ni\u00f1o o un adolescente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo segundo que me llama la atenci\u00f3n es la finalidad: \u201cPara que adquiramos un coraz\u00f3n sensato\u201d, de donde podemos extraer la idea de que acertar en el manejo de nuestro tiempo personal es prueba de sensatez y buen juicio. Si ahora unimos las dos cosas, una, que el tiempo personal es nuestra propia vida, y dos, que saber calcularlo es prueba de sensatez, hay que concluir que hab\u00e9rselas bien con el tiempo, atinar en su manejo, equivale a vivir prudentemente, con sensatez. Ahora bien, si esto es as\u00ed, hay que aceptar tambi\u00e9n lo contrario, lo cual supone que las dificultades para calcular los a\u00f1os, para gestionar su tiempo, es s\u00edntoma de insensatez. El gran escollo con el que se encuentra quien no sabe gobernar su tiempo es que no sabe gobernar su vida, su propia persona. Al escribir esto, no quisiera yo que nadie se sintiera inc\u00f3modo porque este es un arte en el que todos tenemos que aprender y mejorar, ya que en este campo todos somos deficitarios. Lejos de m\u00ed incomodar lo m\u00e1s m\u00ednimo a nadie con mis palabras, en las cuales no hay otra intenci\u00f3n que ofrecer una pista de reflexi\u00f3n y ayuda por si alguien al leerlo y hacer su propia revisi\u00f3n pudiera verse afectado. Si as\u00ed fuera, como esta cuesti\u00f3n del autogobierno tiene sus dificultades, aqu\u00ed se le ofrece una v\u00eda para poner remedio. Porque lo tiene, empezando por pedirlo en la oraci\u00f3n personal, utilizando las propias palabras de la Escritura: \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1ame a calcular mis a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. El segundo criterio est\u00e1 en el valor que concedamos a las notas. Vaya por delante que tienen mucho. Las notas, dicho en t\u00e9rminos generales, son una medida objetiva y muy ajustada a la verdad del rendimiento acad\u00e9mico de la persona. Hacemos bien en darles valor porque lo tienen, pero dicho esto, de inmediato hay que a\u00f1adir que su valor no es absoluto sino relativo y muchas veces, muy relativo. Las notas son mediciones muy precisas, y en seg\u00fan qu\u00e9 cosas, apurando hasta varios decimales, pero el valor que tienen no siempre es medible porque depende de un buen pu\u00f1ado de factores que escapan a la medici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para quien suspende por falta de esfuerzo o tiene notas por debajo de sus posibilidades, la revisi\u00f3n no debe ofrecer ning\u00fan problema. Ha suspendido porque no ha trabajado lo suficiente, sea poco, muy poco o nada. Si quiere encaminarse bien y actuar como debe, tendr\u00e1 que asumir su responsabilidad, rectificar en lo que vea que ha fallado, tomar las medidas pertinentes y en adelante a funcionar tratando de desterrar los errores pasados. Estas situaciones, digo, no ofrecen mayores complicaciones. Otra cosa es quien puede presentar unos resultados muy buenos pero por debajo de sus posibilidades. Muy probablemente se ver\u00e1 tentado a justificarse con unas notas que objetivamente son buenas, con lo cual el reproche no tiene cabida. Y en cambio el reproche s\u00ed estar\u00eda justificado pues cada uno en nuestro campo de actividad debemos hacer rendir nuestras capacidades hasta donde den de s\u00ed. Esto no debe confundirse con el perfeccionismo porque no lo es. Rendir todo lo que se pueda, admitiendo los errores y tratando de subsanarlos es trabajar la perfecci\u00f3n posible, a lo cual estamos todos obligados, mientras que el perfeccionismo es la b\u00fasqueda de una brillantez ideal, que no admite equivocaciones y que todo error lo considera un fracaso. Lo primero es una virtud, la laboriosidad, que, como toda virtud est\u00e1 en medio de dos extremos que son la holgazaner\u00eda y el activismo. Por ser virtud, los actos derivados de ella producen sosiego, humildad y alegr\u00eda, mientras que el perfeccionismo no tiene nada de virtud y cuando se cae en \u00e9l, sus frutos son los contrarios: irritaci\u00f3n, soberbia y tristeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. El tercer criterio son las motivaciones. Este punto es muy interesante y debemos volver sobre \u00e9l una y otra vez. Las motivaciones son las causas que van por delante de la acci\u00f3n, abri\u00e9ndola camino y por las cuales hacemos lo que hacemos. Normalmente no hay una causa \u00fanica, sino una principal y otras secundarias. Conviene preguntarse qu\u00e9 nos ha llevado a hacer las cosas de una determinada manera, ya que junto a la causa principal se encuentras adheridas -a veces camufladas- otras m\u00e1s o menos leg\u00edtimas. En cuanto a la revisi\u00f3n del curso escolar, puede parecer que con aprobar el curso ya est\u00e1 cumplido el objetivo, pero ese logro, siendo muy bueno y muy loable, a la vez se queda corto. Durante la infancia tal vez puede valer, pero en la adolescencia ya no. Aprobar el curso podr\u00eda ser, si vale el ejemplo, una meta volante, pero las metas volantes no son verdaderas metas; de hecho nadie se para a disfrutarlas. Las metas volantes, por ser volantes vuelan, son muy fugaces y si se disfrutan, se disfrutan sin detenerse. Estudiar para aprobar el curso es una meta, pero meta volante, que est\u00e1 en funci\u00f3n de logros de m\u00e1s altura: conseguir una titulaci\u00f3n, dar una satisfacci\u00f3n a los dem\u00e1s, sobre todo a los padres, afirmarse en que uno puede aspirar a metas mayores, etc. Y luego hay dos que tienen a\u00fan m\u00e1s peso porque su peso es de tipo moral: el cumplimiento de la propia obligaci\u00f3n, y, para las personas de fe, la gloria de Dios. Acerca de esta \u00faltima, que por s\u00ed misma es la motivaci\u00f3n m\u00e1s alta, reconozcamos que no abunda demasiado. Si esta motivaci\u00f3n se quiere someter a revisi\u00f3n, hay que proponer que la revisen en primer lugar los padres cristianos, porque son ellos los primeros responsables de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">4. En \u00faltimo lugar, hacer solo una indicaci\u00f3n de tipo pr\u00e1ctico por cuanto que la revisi\u00f3n no servir\u00eda de nada si se quedara en un mero ejercicio te\u00f3rico. Al contrario, debe traducirse en medidas de confirmaci\u00f3n de lo que se viene haciendo, de mejora o de rectificaci\u00f3n. Por lo que respecta al curso acad\u00e9mico, esas medidas deber\u00e1n servir sobre todo para organizarse y hacer bien las cosas en el curso siguiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para terminar creo que pueden venir bien unas palabras que hace cien a\u00f1os tambi\u00e9n sirvieron como conclusi\u00f3n de una exposici\u00f3n sobre el trabajo escolar, aunque no era el final de un art\u00edculo, como en este caso, sino una conferencia titulada \u201cAprendizaje y hero\u00edsmo\u201d, dada en 1915 en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Su autor, Eugenio D&#8217;Ors, dirigi\u00e9ndose a los residentes, cerraba as\u00ed su intervenci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cTodo pasa. Pasan pompas y vanidades. Pasa la nombrad\u00eda como\u00a0la oscuridad. Nada\u00a0quedar\u00e1 a fin de cuentas, de lo que hoy es la dulzura o el dolor de tus horas, su fatiga o su satisfacci\u00f3n. Una sola cosa, Aprendiz, Estudiante, hijo m\u00edo, una sola cosa te ser\u00e1 contada, y es tu Obra Bien Hecha\u201d.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otra vez junio y julio, los meses de las notas. Tiempo de descanso escolar, de comienzo de vacaciones, de despedidas, de viajes. Tiempo de cosecha, de alegr\u00edas y de desconsuelos, de prop\u00f3sitos de la enmienda. Tiempo de revisi\u00f3n en todo caso. 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