{"id":552,"date":"2015-12-05T18:22:09","date_gmt":"2015-12-05T23:22:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/asi-se-ve-el-mundo-tras-el-velo\/"},"modified":"2015-12-05T18:22:09","modified_gmt":"2015-12-05T23:22:09","slug":"asi-se-ve-el-mundo-tras-el-velo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/asi-se-ve-el-mundo-tras-el-velo\/","title":{"rendered":"As\u00ed se ve el mundo tras el velo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Se empieza cogiendo un pa\u00f1uelo rectangular. Se ajusta alrededor del \u00f3valo de la cara, asegur\u00e1ndose de cubrir bien todo el cabello, incluso la frente hasta la altura de las cejas. Con el otro extremo del fular se tapa la nariz y la boca, dejando apenas una rendija para los ojos. Algunas mujeres incluso lo vuelven a pasar por detr\u00e1s de la cabeza para dejarlo caer sobre esa abertura como una cortina. Es una de las formas m\u00e1s habituales del <em>niqab<\/em>, el velo que utilizan las musulmanas m\u00e1s conservadoras en p\u00fablico. Pero \u00bflogran ver algo a trav\u00e9s de tanta tela?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchas personas se hacen la misma pregunta cuando se cruzan con una <em>niqabi<\/em>, apelativo con el que suele denominarse a quienes optan por esa forma de <em>hiyab<\/em> o velo isl\u00e1mico que oculta hasta el rostro. El fot\u00f3grafo Hassan Ammar ha puesto su c\u00e1mara detr\u00e1s de un <em>niqab<\/em> para mostrarnos c\u00f3mo ven el mundo dichas mujeres, una minor\u00eda entre los 800 millones de musulmanas (la mitad del total de seguidores del islam que el Pew Research Center estima que hay en el mundo). De repente, las pir\u00e1mides de Egipto o las escenas cotidianas de los paseantes en la Corniche de Beirut se oscurecen, como si una bruma negruzca hubiera inundado el paisaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEl negro filtra m\u00e1s que cualquier otro color; es la mejor forma de protegerse de los rayos solares. Piensen que siglos atr\u00e1s no exist\u00edan las gafas de sol\u201d, asegura una gu\u00eda durante la visita a la Gran Mezquita de Abu Dabi. El sol reverbera sobre el m\u00e1rmol blanco de la aljama cegando a quienes no llevan protecci\u00f3n. Alguna de las presentes decide probar y se echa sobre los ojos el extremo de la <em>shayla<\/em>, como se llama en Emiratos \u00c1rabes Unidos al fular negro que utilizan las mujeres locales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si bien el velo alivia moment\u00e1neamente el deslumbramiento que provoca la luz, el campo visual se reduce, los objetos pierden su contorno como si sus bordes se difuminaran y una siente cierta inseguridad para moverse en un entorno que de repente se ha vuelto borroso. Tal vez sea la falta de pr\u00e1ctica, pero para esta corresponsal solo el <em>burka<\/em> resulta m\u00e1s opresivo. Me refiero a esa especie de tienda de campa\u00f1a que cae desde la cabeza ocultando todo el cuerpo con una peque\u00f1a rejilla a la altura de los ojos. En la prensa occidental, el t\u00e9rmino se populariz\u00f3 a ra\u00edz de su imposici\u00f3n por los talibanes en Afganist\u00e1n, pero a menudo se utiliza (err\u00f3neamente) como gen\u00e9rico para cualquier <em>hiyab<\/em> que tape la cara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como sucede con otros usos asociados al islam, ambas prendas tienen m\u00e1s que ver con los usos y costumbres de las regiones donde se utilizan que con un mandato religioso. En la pen\u00ednsula Ar\u00e1biga, el <em>niqab<\/em> se remonta a \u00e9pocas preisl\u00e1micas, tal vez por razones clim\u00e1ticas como las que menciona la gu\u00eda de la Gran Mezquita de Abu Dabi. El <em>burka<\/em>, por su parte, solo se encuentra entre los pastunes de Afganist\u00e1n y Pakist\u00e1n. De ah\u00ed que, al margen de la imposici\u00f3n del r\u00e9gimen talib\u00e1n, esencialmente past\u00fan, las afganas de esa etnia lo llevaran incluso en los campos de refugiados, mientras que tayikas, uzbekas, hazaras y kuchis renegaran del mismo.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|foto\" class=\"izquierda\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p><span class=\"ampliar_foto reposo\" id=\"capaAmpliarFotoReposo_p5\"><\/span><br \/>\n<span class=\"ampliar_foto encima\" id=\"capaAmpliarFotoHover_p5\">ampliar foto<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">Dos mujeres en T\u00fanez vestidas con &#8216;niqab&#8217; miran su tel\u00e9fono m\u00f3vil. \/ <span class=\"firma\">Hammi&nbsp;(Sipa Press)<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchos musulmanes interpretan que el Cor\u00e1n prescribe a las mujeres la obligaci\u00f3n de cubrirse, pero no solo hay grandes diferencias en cuanto a la forma de hacerlo, sino que la necesidad de ocultar el rostro contin\u00faa siendo objeto de debate entre los ulemas. De Marruecos a Indonesia, el <em>hiyab<\/em> adquiere numerosas formas y colores. Desde el negro del chador iran\u00ed o la <em>abaya<\/em> \u00e1rabe hasta los vistosos <em>dupatas<\/em> de las paquistan\u00edes, pasando por los elaborados <em>kalpak<\/em> de las centroasi\u00e1ticas. Ninguna de esas prendas oculta el rostro. Y vengan de donde vengan, en La Meca, el lugar m\u00e1s sagrado del islam, las creyentes deben mostrar cara y manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No obstante, las m\u00e1s conservadoras insisten en velar su faz e incluso enfundarse guantes. Luego hay regiones de Arabia Saud\u00ed, Egipto y otros pa\u00edses donde la presi\u00f3n social <em>invita<\/em> a taparse la cara. Adem\u00e1s, existen familias que se lo imponen a sus mujeres. Para otras se trata de un gesto de reafirmaci\u00f3n de su fe e incluso de una manifestaci\u00f3n pol\u00edtica, como en el caso de las defensoras del Estado Isl\u00e1mico (ISIS, en sus siglas inglesas), la banda de fan\u00e1ticos que no dudan en utilizar el terrorismo para imponer su ley, pero tambi\u00e9n entre las seguidoras de la Hermandad Musulmana y otros grupos islamistas que sin embargo no condonan la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esos casos, el <em>niqab<\/em> es sin duda un potente s\u00edmbolo identitario. Sin embargo, descontextualizado, nos dice muy poco de quien lo lleva. Mientras que en las calles de Riad las saud\u00edes pueden cubrirse la cara por tradici\u00f3n, convicci\u00f3n o presi\u00f3n social, en las de Raqqa (Siria) o Mosul (Irak) la f\u00e9rula del ISIS no deja otra elecci\u00f3n. Algunas j\u00f3venes saud\u00edes, cuando acuden a respirar y divertirse a Dub\u00e1i o Beirut, mantienen el velo facial para ocultarse: el anonimato permite libertades que su sociedad no tolera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay muchos velos. Casi tantos como mujeres. Bajo ese <em>niqab<\/em> que apenas deja ver los ojos de su portadora puede haber una m\u00e9dico, una ingeniera e incluso una rebelde con causa; tambi\u00e9n una mujer oprimida. Al igual que bajo el <em>burka<\/em>. \u201cLa inseguridad jur\u00eddica y las restricciones son a\u00fan peores\u201d, me confi\u00f3 hace a\u00f1os Mahbuba, una afgana de 19 a\u00f1os. \u201cSi pudiera acudir a la universidad para estudiar Medicina, no me importar\u00eda llevar el <em>burka<\/em>, aunque no es lo que deseo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A menudo los occidentales nos hemos quedado en esas prendas que al ocultar el rostro desdibujan la identidad de las mujeres, como si tuvi\u00e9ramos miedo de atravesar el velo.Acostumbrados a mirar a los ojos y a leer en las expresiones faciales, resulta dif\u00edcil entablar conversaci\u00f3n con una m\u00e1scara, un fantasma negro o azul. Cuesta creer que alguien opte de forma voluntaria por ese enclaustramiento que, adem\u00e1s de terminar da\u00f1ando la vista, obliga a incre\u00edbles maniobras para comer, beber o tomar un helado en un espacio p\u00fablico (s\u00ed, lo hacen). As\u00ed que asumimos que es una imposici\u00f3n que debemos combatir, causando en el proceso la reacci\u00f3n contraria: quienes lo perciben como parte de su cultura lo convierten en bandera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>elpaissemanal@elpais.es<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Fuente: <strong>www.elpais.com<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se empieza cogiendo un pa\u00f1uelo rectangular. Se ajusta alrededor del \u00f3valo de la cara, asegur\u00e1ndose de cubrir bien todo el cabello, incluso la frente hasta la altura de las cejas. Con el otro extremo del fular se tapa la nariz y la boca, dejando apenas una rendija para los ojos. 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