{"id":553,"date":"2015-12-05T18:22:10","date_gmt":"2015-12-05T23:22:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/amor-y-odio\/"},"modified":"2015-12-05T18:22:10","modified_gmt":"2015-12-05T23:22:10","slug":"amor-y-odio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/amor-y-odio\/","title":{"rendered":"Amor y odio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">He odiado Par\u00eds. Sus taxistas reaccionarios, los camareros hura\u00f1os en sus caf\u00e9s, su aire contaminado, sus caniches remolcando burguesas en los barrios del oeste de Par\u00eds. He odiado los Champs-\u00c9lys\u00e9es, la avenida m\u00e1s vulgar del mundo. Me crie en los Pirineos franceses, llegu\u00e9 a los 20 a\u00f1os con zuecos embarrados y lleno de ira contra el mundo y la Ciudad de la Luz. Pero quer\u00eda hacer cine. Y el cine era Par\u00eds. \u00a1Par\u00eds! Viv\u00ed primero en el 14\u00ba <em>arrondissement<\/em>, cerca de la Gare Montparnasse, la estaci\u00f3n que lleva hacia el suroeste. Cerca de la salida. Luego poco a poco, sin admitirlo, he odiado un poquito menos esta ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La culpa, en primer lugar, la ten\u00eda su belleza. Sus luces de amanecer avistadas al cruzar el Sena al final de una noche de borrachera. Sus techos de zinc. Sus entradas de metro. Montparnasse. El Museo Bourdelle. Modigliani. Un poco m\u00e1s lejos los innumerables cines del Barrio Latino. Luego me alej\u00e9 de Montparnasse, abandon\u00e9 el proyecto de volver al sur con fortuna hecha. No habr\u00eda ni fortuna ni regreso. Dej\u00e9 de hacer proyectos. Solt\u00e9 las amarras. Cruc\u00e9 el Sena para siempre. Me instal\u00e9 en la parte superior de la Goutte d\u2019Or, el barrio africano. <em>Rive droite<\/em>. Y empec\u00e9 a amar esta ciudad. Un poco. Sin admitirlo. Cruc\u00e9 el bulevar Barb\u00e8s hacia el oeste, para ir a Pigalle. Entre <em>sex shops<\/em> y tiendas de guitarra. Y all\u00ed, como en todas partes de Par\u00eds, hab\u00eda historia en cada esquina, aqu\u00ed la casa de Andr\u00e9 Breton, aqu\u00ed el taller de Toulouse-Lautrec, Van Gogh, Pissarro. All\u00e1, la casa descrita en <em>La Petite Bijou<\/em>, de Modiano. Un poco m\u00e1s all\u00e1, la Place de Clichy, sus cines, la <em>brasserie<\/em> Wepler, donde fui a releer el principio del <em>Voyage au bout de la nuit<\/em>, que empieza en este lugar. \u00a1Qu\u00e9 cabr\u00f3n este C\u00e9line, y qu\u00e9 escritor! Y empec\u00e9 a amar esta ciudad. Segu\u00ed amando sus luces al amanecer y el color de sus techos de zinc, pero sobre todo, lo que m\u00e1s me conmovi\u00f3 fue su esencia, su ambiente, su tolerancia. Me gustaba andar an\u00f3nimo entre la multitud. Me sent\u00eda bien. En mi casa. Yo, que siento que no soy de ninguna parte. Dividido entre varias identidades.Sin religi\u00f3n alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Par\u00eds no te juzga. De Pigalle, sub\u00ed a Montmartre, Picasso, Van Gogh, pisos amueblados, varios hoteles a discreci\u00f3n de las tormentas de la vida. Empec\u00e9 a amar esta ciudad, mucho, empec\u00e9 a rendirme, mis hijos nacieron aqu\u00ed, crecieron aqu\u00ed. Se esfum\u00f3 mi odio por los Champs-\u00c9lys\u00e9es y los caniches. Finalmente me mud\u00e9 al 10\u00ba <em>arrondissement<\/em>, impulsado por las rentas caras de Montmartre. No muy lejos del canal Saint-Martin. \u201cAtmosph\u00e8re, atmosph\u00e8re, est-ce que j\u2019ai une gueule d\u2019atmosph\u00e8re ?\u201d (ambiente, ambiente, \u00bfes que tengo una resaca de ambiente?), dec\u00eda Arletty en <em>H\u00f4tel du Nord<\/em>. Me gustaba tanto Par\u00eds que me reconcili\u00e9 con mis or\u00edgenes, ya que Par\u00eds no los disuelve. No categoriza. Me enamor\u00e9 de esta ciudad. Es mi ciudad. La ciudad de millones de personas, quienes como yo van elaborando sus trayectorias an\u00f3nimas y ef\u00edmeras en este hormiguero, independientemente de su pa\u00eds de origen, de su lengua, de su religi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me encanta esta ciudad. Siempre me ha gustado esta ciudad. \u00bfC\u00f3mo es posible no amarla? Hay que ser gilipollas para no amarla. Su canal, cerca de la Place de la R\u00e9publique. Sus caf\u00e9s. Sus terrazas. Sus teatros, museos, salas de conciertos a las que estoy orgulloso de que mis hijos vayan. Me encanta esta ciudad tanto como los asesinos la odian. La amo con un amor ahora lleno del dolor de cientos de familias. En el momento en que escribo estas l\u00edneas irrisorias, el sonido de las sirenas a\u00fan resuena. Las l\u00e1grimas siguen fluyendo. Mujeres y hombres fueron asesinados, heridos, por ser parisienses, por las exactas razones que me hacen \u2013 nos hacen\u2013 amar esta ciudad, esta vida, este pa\u00eds. Muertes crueles, in\u00fatiles, absurdas. Abigarrada ciudad, cosmopolita, festiva, llena de historia y de mierda de perro. Llena de vida. De miedo. De amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>elpaissemanal@elpais.es<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Fuente: <strong>www.elpais.com<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He odiado Par\u00eds. Sus taxistas reaccionarios, los camareros hura\u00f1os en sus caf\u00e9s, su aire contaminado, sus caniches remolcando burguesas en los barrios del oeste de Par\u00eds. He odiado los Champs-\u00c9lys\u00e9es, la avenida m\u00e1s vulgar del mundo. 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