{"id":5779,"date":"2016-07-30T14:05:02","date_gmt":"2016-07-30T19:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/video-y-texto-discurso-del-papa-francisco-en-la-vigilia-de-la-jmj-cracovia-2016\/"},"modified":"2016-07-30T14:05:02","modified_gmt":"2016-07-30T19:05:02","slug":"video-y-texto-discurso-del-papa-francisco-en-la-vigilia-de-la-jmj-cracovia-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/video-y-texto-discurso-del-papa-francisco-en-la-vigilia-de-la-jmj-cracovia-2016\/","title":{"rendered":"VIDEO y TEXTO: Discurso del Papa Francisco en la Vigilia de la JMJ Cracovia 2016"},"content":{"rendered":"<p> CRACOVIA, 30 Jul. 16 (ACI).-<br \/>\n\tAnte cientos de miles de j&oacute;venes presentes en la Vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco pronunci&oacute; un emocionante y extenso discurso en el que los alent&oacute; a ser signo de la misericordia, protagonistas de la historia y dejar su huella en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n el texto completo de su alocuci&oacute;n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos j&oacute;venes, buenas tardes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs bueno estar aqu&iacute; con ustedes en esta Vigilia de oraci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAl terminar su valiente y conmovedor testimonio, Rand nos ped&iacute;a algo. Nos dec&iacute;a: &laquo;Les pido encarecidamente que recen por mi amado pa&iacute;s&raquo;. Una historia marcada por la guerra, el dolor, la p&eacute;rdida, que finaliza con un pedido: el de la oraci&oacute;n. Qu&eacute; mejor que empezar nuestra vigilia rezando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tVenimos desde distintas partes del mundo, de continentes, pa&iacute;ses, lenguas, culturas, pueblos diferentes. Somos &laquo;hijos&raquo; de naciones, que quiz&aacute; pueden estar enfrentadas luchando por diversos conflictos, o incluso estar en guerra. Otros venimos de pa&iacute;ses que pueden estar en &laquo;paz&raquo;, que no tienen conflictos b&eacute;licos, donde muchas de las cosas dolorosas que suceden en el mundo s&oacute;lo son parte de las noticias y de la prensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPero seamos conscientes de una realidad: para nosotros, hoy y aqu&iacute;, provenientes de distintas partes del mundo, el dolor, la guerra que viven muchos j&oacute;venes, deja de ser an&oacute;nima, para nosotros deja de ser una noticia de prensa, tiene nombre, tiene rostro, tiene historia, tiene una cercan&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHoy la guerra en Siria, es el dolor y el sufrimiento de tantas personas, de tantos j&oacute;venes como la valiente Rand, que est&aacute; aqu&iacute; entre nosotros pidi&eacute;ndonos que recemos por su amado pa&iacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tExisten situaciones que nos pueden resultar lejanas hasta que, de alguna manera, las tocamos. Hay realidades que no comprendemos porque s&oacute;lo las vemos a trav&eacute;s de una pantalla (del celular o de la computadora).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPero cuando tomamos contacto con la vida, con esas vidas concretas no ya mediatizadas por las pantallas, entonces nos pasa algo importante, todos sentimos la invitaci&oacute;n a involucrarnos: &laquo;No m&aacute;s ciudades olvidadas&raquo;, como dice Rand: ya nunca puede haber hermanos &laquo;rodeados de muerte y homicidios&raquo; sintiendo que nadie los va a ayudar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos amigos, los invito a que juntos recemos por el sufrimiento de tantas v&iacute;ctimas fruto de la guerra, esta guerra que hay hoy en el mundo, recemos por tantas familias de la amada Siria y de otras partes del mundo, para que de una vez por todas podamos comprender que nada justifica la sangre de un hermano, que nada es m&aacute;s valioso que la persona que tenemos al lado. Y en este pedido de oraci&oacute;n tambi&eacute;n quiero agradecerles a Natalia y a Miguel, porque ustedes tambi&eacute;n nos han compartido sus batallas, sus guerras interiores. Nos han mostrado sus luchas y c&oacute;mo hicieron para superarlas. Son signo vivo de lo que la misericordia quiere hacer en nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir, no queremos insultar. Nosotros no queremos vencer el odio con m&aacute;s odio, vencer la violencia con m&aacute;s violencia, vencer el terror con m&aacute;s terror. Nosotros hoy estamos aqu&iacute;, porque el Se&ntilde;or nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comuni&oacute;n, se llama familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCelebremos el venir de culturas diferentes y nos unimos para rezar. Que nuestra mejor palabra, que nuestro mejor discurso, sea unirnos en oraci&oacute;n. Hagamos un rato de silencio y recemos; pongamos ante Dios los testimonios de estos amigos, identifiqu&eacute;monos con aquellos para quienes &laquo;la familia es un concepto inexistente, y la casa s&oacute;lo un lugar donde dormir y comer&raquo;, o con quienes viven con el miedo de creer que sus errores y pecados los han dejado definitivamente afuera. Pongamos tambi&eacute;n las &laquo;guerras&raquo; de ustedes, nuestras guerras, las luchas que cada uno trae consigo, dentro de su coraz&oacute;n, en presencia de nuestro Dios. Y para esto, para estar en familia, los invito a ponerse de pie, a tomarse de la mano y rezar en silencio, todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t(Oraci&oacute;n en silencio)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMientras rez&aacute;bamos, me ven&iacute;a a la mente la imagen de los Ap&oacute;stoles el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s. Una escena que nos puede ayudar a comprender todo lo que Dios sue&ntilde;a realizar en nuestra vida, en nosotros y con nosotros. Aquel d&iacute;a, los disc&iacute;pulos estaban encerrados por miedo. Se sent&iacute;an amenazados por un entorno que los persegu&iacute;a, que los arrinconaba en una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n, oblig&aacute;ndolos a permanecer quietos y paralizados. El temor se hab&iacute;a apoderado de ellos. En ese contexto, pas&oacute; algo espectacular, algo grandioso. Vino el Esp&iacute;ritu Santo y unas lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno, impuls&aacute;ndolos a una aventura que jam&aacute;s habr&iacute;an so&ntilde;ado. Las cosa cambia as&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHemos escuchado tres testimonios, hemos tocado, con nuestros corazones, sus historias, sus vidas. Hemos visto c&oacute;mo ellos, al igual que los disc&iacute;pulos, han vivido momentos similares, han pasado momentos donde se llenaron de miedo, donde parec&iacute;a que todo se derrumbaba. El miedo y la angustia que nace de saber que al salir de casa uno puede no volver a ver a los seres queridos, el miedo a no sentirse valorado ni querido, el miedo a no tener otra oportunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEllos nos compartieron la misma experiencia que tuvieron los disc&iacute;pulos, han experimentado el miedo que s&oacute;lo conduce a un lugar: &iquest;Ad&oacute;nde nos lleva el miedo? Al encierro. Y cuando el miedo se acovacha en el encierro siempre va acompa&ntilde;ado por su &laquo;hermana gemela&raquo;: la par&aacute;lisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para so&ntilde;ar, para crear, para mirar horizontes, en definitiva para vivir, es de los peores males que se nos puede meter en la vida, y m&aacute;s en la juventud. La par&aacute;lisis nos va haciendo perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad; el encanto de so&ntilde;ar juntos, de caminar con otros. Nos aleja de los otros, nos impide tender la mano. Como hemos visto, todos encerrados en ese lugar de adentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPero en la vida hay otra par&aacute;lisis todav&iacute;a m&aacute;s peligrosa pero los j&oacute;venes, y muchas veces dif&iacute;cil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la par&aacute;lisis que nace cuando se confunde &laquo;felicidad&raquo; con un &laquo;sof&aacute;\/kanapa&raquo;. S&iacute;, creer que para ser feliz necesitamos un buen sof&aacute;. Un sof&aacute; que nos ayude a estar c&oacute;modos, tranquilos, bien seguros. Un sof&aacute; &mdash;como los que hay ahora modernos con masajes adormecedores incluidos&mdash; que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUn sof&aacute; contra todo tipo de dolores y temores. Un sof&aacute; que nos haga quedarnos en casa encerrados, sin fatigarnos ni preocuparnos. La &laquo;sof&aacute;-felicidad&raquo;, &laquo;la kanapa-szcz??cie&raquo;, es probablemente la par&aacute;lisis silenciosa que m&aacute;s nos puede perjudicar, la juventud. &iquest;Y por qu&eacute; sucede esto Padre? Porque poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados. Ayer hablaba de los j&oacute;venes que se jubilan a los 20 a&ntilde;os, hoy hablo de los j&oacute;venes adormecidos, embobados, atontados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMientras otros &mdash;quiz&aacute;s los m&aacute;s vivos, pero no los m&aacute;s buenos&mdash; deciden el futuro por nosotros. Es cierto, para muchos es m&aacute;s f&aacute;cil y beneficioso tener a j&oacute;venes embobados y atontados que confunden felicidad con un sof&aacute;; para muchos eso les resulta m&aacute;s conveniente que tener j&oacute;venes despiertos, inquietos respondiendo al sue&ntilde;o de Dios y a todas las aspiraciones del coraz&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLes pregunto a ustedes &iquest;Quieren ser j&oacute;venes adormecidos, embobados, atontados? &iquest;Quieren que otros decidan el futuro por ustedes? &iquest;Quieren ser libres? &iquest;Quieren luchar por su futuro? No est&aacute;n muy convencidos, eh. &iquest;Quieren luchar por su futuro? (&iexcl;S&iacute;!)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPero la verdad es otra: queridos j&oacute;venes, no vinimos a este mundo a &laquo;vegetar&raquo;, a pasarla c&oacute;modamente, a hacer de la vida un sof&aacute; que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres para dejar una huella, perdemos la libertad. Este es el precio y hay mucha gente que quiere que los j&oacute;venes no sean libres, que sigan atontados, embobados, adormecidos. Esto no puede ser, debemos defender nuestra libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAh&iacute; est&aacute; precisamente una gran par&aacute;lisis, cuando comenzamos a pensar que felicidad es sin&oacute;nimo de comodidad, que ser feliz es andar por la vida dormido o narcotizado, que la &uacute;nica manera de ser feliz es ir como atontado. Es cierto que la droga hace mal, pero hay muchas otras drogas socialmente aceptadas que nos terminan volviendo tanto o m&aacute;s esclavos. Unas y otras nos despojan de nuestro mayor bien: la libertad. Nos despojan de la libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAmigos, Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or del riesgo, el Se&ntilde;or del siempre &laquo;m&aacute;s all&aacute;&raquo;. Jes&uacute;s no es el Se&ntilde;or del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jes&uacute;s, hay que tener una cuota de valent&iacute;a, hay que animarse a cambiar el sof&aacute; por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca so&ntilde;ados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegr&iacute;a, esa alegr&iacute;a que nace del amor de Dios, la alegr&iacute;a que deja en tu coraz&oacute;n cada gesto, cada actitud de misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tIr por los caminos siguiendo la &laquo;locura&raquo; de nuestro Dios que nos ense&ntilde;a a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo ca&iacute;do en desgracia, en el que est&aacute; preso, en el pr&oacute;fugo y el emigrante, en el vecino que est&aacute; solo. Ir por los caminos de nuestro Dios que nos invita a ser actores pol&iacute;ticos, personas que piensan, movilizadores sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQue nos incita a pensar una econom&iacute;a m&aacute;s solidaria. En todos los &aacute;mbitos en los que ustedes se encuentren, ese amor de Dios nos invita llevar la buena nueva, haciendo de la propia vida un homenaje a &Eacute;l y a los dem&aacute;s. Y esto significa ser valiente, significa ser libres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPodr&aacute;n decirme: &laquo;Padre pero eso no es para todos, s&oacute;lo es para algunos elegidos&raquo;. S&iacute;, es verdad, y estos elegidos son todos aquellos que est&eacute;n dispuestos a compartir su vida con los dem&aacute;s. De la misma manera que el Esp&iacute;ritu Santo transform&oacute; el coraz&oacute;n de los disc&iacute;pulos el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, estaban paralizados, lo hizo tambi&eacute;n con nuestros amigos que compartieron sus testimonios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUso tus palabras, Miguel, vos nos dec&iacute;as que el d&iacute;a que en la Facenda te encomendaron la responsabilidad de ayudar a que la casa funcionara mejor, ah&iacute; comenzaste a entender que Dios ped&iacute;a algo de ti. As&iacute; comenz&oacute; la transformaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEse es el secreto, queridos amigos, que todos estamos llamados a experimentar. Dios espera algo de ti, &iquest;Han entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Dios viene a romper nuestras clausuras, viene a abrir las puertas de nuestras vidas, de nuestras visiones, de nuestras miradas. Dios viene a abrir todo aquello que te encierra. Te est&aacute; invitando a so&ntilde;ar, te quiere hacer ver que el mundo con vos puede ser distinto. Eso s&iacute;, si vos no pon&eacute;s lo mejor de vos, el mundo no ser&aacute; distinto. Es un desaf&iacute;o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl tiempo que hoy estamos viviendo, no necesita j&oacute;venes-sof&aacute;, m?ody-kanapa, sino j&oacute;venes con zapatos; mejor a&uacute;n, con los botines puestos. Este tiempo s&oacute;lo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes. El mundo de hoy les pide que sean protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando querramos vivirla, siempre y cuando querramos dejar una huella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa historia hoy nos pide que defendamos nuestra dignidad y no dejemos que sean otros los que decidan nuestro futuro. No, nosotros debemos decidir nuestro futuro, ustedes el suyo. El Se&ntilde;or, al igual que en Pentecost&eacute;s, quiere realizar uno de los mayores milagros que podamos experimentar: hacer que tus manos, mis manos, nuestras manos se transformen en signos de reconciliaci&oacute;n, de comuni&oacute;n, de creaci&oacute;n. &Eacute;l quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. &Eacute;l quiere construirlo con vos. &iquest;Y t&uacute; qu&eacute; cosa respondes? &iquest;S&iacute; o no?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMe dir&aacute;s, Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, &iquest;qu&eacute; puedo hacer? Cuando el Se&ntilde;or nos llama no piensa en lo que somos, en lo que &eacute;ramos, en lo que hemos hecho o de dejado de hacer. Al contrario: &Eacute;l, en ese momento que nos llama, est&aacute; mirando todo lo que podr&iacute;amos dar, todo el amor que somos capaces de contagiar. Su apuesta siempre es al futuro, al ma&ntilde;ana. Jes&uacute;s te proyecta al horizonte, nunca al museo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor eso, amigos, hoy Jes&uacute;s te invita, te llama a dejar tu huella en la vida, una huella que marque la historia, que marque tu historia y la historia de tantos. La vida de hoy nos dice que es mucho m&aacute;s f&aacute;cil fijar la atenci&oacute;n en lo que nos divide, en lo que nos separa. Pretenden hacernos creer que encerrarnos es la mejor manera para protegernos de lo que nos hace mal. Hoy los adultos necesitamos de ustedes, que nos ense&ntilde;en como ahora hacen ustedes, a convivir en la diversidad, en el di&aacute;logo, en compartir la multiculturalidad, no como una amenaza sino, como una oportunidad y ustedes son una oportunidad para el futuro: tengan valent&iacute;a para ense&ntilde;arnos que es m&aacute;s f&aacute;cil construir puentes que levantar muros. Necesitamos aprender esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY todos juntos pidamos que nos exijan transitar por los caminos de la fraternidad. Que sean ustedes nuestros acusadores si elegimos la vida de los muros, de la enemistad, de la guerra. Construir puentes: &iquest;Saben cu&aacute;l es el primer puente a construir? Un puente que podemos realizarlo aqu&iacute; y ahora: estrecharnos la mano, darnos la mano. An&iacute;mense, hagan ahora, aqu&iacute;, ese puente primordial, y d&eacute;nse la mano, todos ustedes. Es el gran puente fraterno, el modelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSiempre est&aacute; el riesgo de quedarse con la mano tendida, pero en la vida es necesario arriesgarse, quien no se arriesga no gana. Estrechen sus manos, gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY ojal&aacute; aprendan a hacerlo los grandes de este mundo&#8230; pero no para la fotograf&iacute;a, sino para seguir construyendo puentes m&aacute;s y m&aacute;s grandes. Que &eacute;ste puente humano sea semilla de tantos otros; ser&aacute; una huella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHoy Jes&uacute;s, que es el camino, a ti, a ti, a ti, te llama a dejar tu huella en la historia. &Eacute;l, que es la vida, te invita a dejar una huella que llene de vida tu historia y la de tantos otros. &Eacute;l, que es la verdad, te invita a desandar los caminos del desencuentro, la divisi&oacute;n y el sinsentido. &iquest;Te animas? &iquest;Qu&eacute; responden ahora, quiero ver tus manos y tus pies al Se&ntilde;or, que es camino, verdad y vida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQue el Se&ntilde;or bendiga sus sue&ntilde;os, gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CRACOVIA, 30 Jul. 16 (ACI).- Ante cientos de miles de j&oacute;venes presentes en la Vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco pronunci&oacute; un emocionante y extenso discurso en el que los alent&oacute; a ser signo de la misericordia, protagonistas de la historia y dejar su huella en el mundo. 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