{"id":5851,"date":"2016-08-02T05:15:03","date_gmt":"2016-08-02T10:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/que-deben-hacer-los-matrimonios-jovenes-para-acercar-a-sus-hijos-a-dios-i\/"},"modified":"2016-08-02T05:15:03","modified_gmt":"2016-08-02T10:15:03","slug":"que-deben-hacer-los-matrimonios-jovenes-para-acercar-a-sus-hijos-a-dios-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/que-deben-hacer-los-matrimonios-jovenes-para-acercar-a-sus-hijos-a-dios-i\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 deben hacer los matrimonios j\u00f3venes para acercar a sus hijos a Dios? (I)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">El t\u00edtulo corresponde a la pregunta que una lectora ha tenido a bien hacerme llegar por escrito. Como ni el contenido de la pregunta ni la respuesta compromenten en absoluto la privacidad de la comunicaci\u00f3n, ni hay riesgo de quebranto de ning\u00fan dato ni secreto que guardar, me ha parecido que pod\u00eda ser conveniente hacer p\u00fablica la pregunta y la respuesta para los lectores de la revista porque tal vez haya a quien le pueda resultar de utilidad; todo ello con el conocimiento previo de la interesada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para no faltar a la verdad he de decir tambi\u00e9n que la contestaci\u00f3n que paso a reproducir, coincide en el contenido de la respuesta dada a esta lectora, si bien aqu\u00ed me he permitido introducir algunas modificaciones con explicaciones algo m\u00e1s amplias sobre puntos que en la comunicaci\u00f3n original se expon\u00edan con menor extensi\u00f3n. Esa respuesta ha sido como sigue:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muy estimada:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me hace usted una pregunta muy interesante y muy abierta, tanto que cabr\u00eda exponer todo un programa educativo para darle una respuesta cumplida. Al pedirme un consejo para los matrimonios j\u00f3venes, entiendo que los hijos son ni\u00f1os y en eso me centrar\u00e9, pero hay que decir que los padres deben facilitar que sus hijos vayan a Dios siempre, independientemente de la edad de los padres e independientemente de la edad de los hijos. No son pocos los casos en que padres ya ancianos, con el peso de la vida a sus espaldas, a veces con una sola palabra, a veces con su ejemplo, vienen a reconducir la vida de sus hijos ya adultos. Aunque, como le digo, yo me centrar\u00e9 en el caso de ni\u00f1os peque\u00f1os. Ir\u00e9 por partes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">1. En primer lugar, se debe tener claro que los hijos son hijos de sus padres y son hijos de Dios, y que la filiaci\u00f3n respecto de Dios es m\u00e1s intensa que la filiaci\u00f3n humana. Entre ambas filiaciones hay varias diferencias, pero yo le se\u00f1alar\u00e9 solo esta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La dependencia de los padres va de m\u00e1s a menos, va disminuyendo desde una dependencia absoluta hasta desaparecer con la entrada de los hijos en la vida adulta. Cuando el hijo nace, los padres tienen que sostenerlos en todo, pero a medida que la vida del hijo se va desarrollando (vida corporal, facultades, mundo de relaciones, etc.) los hijos se van valiendo cada vez m\u00e1s por ellos mismos, hasta el punto de poder vivir de manera independiente y aut\u00f3noma, sin la ayuda paterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con respecto a Dios ocurre al rev\u00e9s. Lo propio del cristiano es que pase de ser ni\u00f1o en la fe a ser adulto, pero este crecimiento no supone independencia del Padre Dios, sino lo contrario. A mayor crecimiento en la vida espiritual, mayor dependencia de Dios. No deber\u00eda extra\u00f1ar, puesto que en la vida humana tambi\u00e9n vemos que este ejemplo se cumple en algunos casos. Como me estoy dirigiendo a matrimonios j\u00f3venes, creo que es muy oportuno poner al matrimonio como ejemplo. Si las cosas se hacen como se debe, cuando un hombre y una mujer (normalmente j\u00f3venes) deciden casarse es porque su amor de novios ha madurado lo suficiente como para dar ese paso definitivo. Es claro que para el momento del \u201cs\u00ed, quiero\u201d ante el altar, se quieren todo lo que puedan quererse un hombre y una mujer como para entregarse mutuamente en cuerpo y alma y para siempre. Eso es verdad, pero el amor inicial que los lleva a unirse, por grande que sea, est\u00e1 en sus inicios y, por lo mismo, llamado a crecer y madurar much\u00edsimo con el paso de los a\u00f1os. Y si llegan felizmente a la ancianidad, podr\u00e1n comprobar y testimoniar c\u00f3mo aquel amor inicial tan grande, ahora se ha hecho m\u00e1s grande todav\u00eda en el sentido de estar m\u00e1s acrisolado, m\u00e1s depurado, m\u00e1s sol\u00edcito, de haber madurado hasta el punto en que puede madurar el amor humano que consiste en no saber distinguir d\u00f3nde empieza el esposo y acaba la esposa, y viceversa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El amor crecido no les ha hecho m\u00e1s independientes, sino lo contrario, m\u00e1s necesitados. Pues bien, valga el ejemplo para entender lo que quiero decirle con la filiaci\u00f3n divina. Seg\u00fan se va desarrollando nuestra fe y vamos creciendo en vida de santidad y en perfecci\u00f3n cristiana, nos vayamos viendo cada vez m\u00e1s menos aut\u00f3nomos y, por tanto, m\u00e1s dependientes y m\u00e1s necesitados de Dios. Para el cristiano de fe poco desarrollada, Dios est\u00e1 lejos, a veces a una distancia sideral, casi ajeno a su vida, mientras que el cristiano de fe adulta entiende que no puede dar un paso sin acudir a Dios y se ve cada vez m\u00e1s estrechamente unido a \u00e9l y m\u00e1s colgado de su mano providente. El primero vive como aut\u00f3nomo, o sea como hu\u00e9rfano; el segundo como hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. Hasta que unos padres no entiendan que Dios es m\u00e1s padre de sus hijos que ellos mismos, no se habr\u00e1n situado en el camino correcto para educar cristianamente a sus hijos. \u00bfPor qu\u00e9 es eso as\u00ed? Por algo a lo que me referir\u00e9 en un punto posterior: porque los padres son a su vez hijos. Cuando un hombre y una mujer se convierten en padres, el hecho de ser padres no anula su condici\u00f3n original de hijos, hijos de sus padres e hijos de Dios. La condici\u00f3n de hijo es un dato de identidad de toda persona, un dato que permanece en el tiempo y que explica, en parte, nuestro propio ser. Quien desustancia u olvida su condici\u00f3n de hijo, pierde una referencia importante y \u00fanica sobre qui\u00e9n es \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A continuaci\u00f3n hay que preguntarse por la funci\u00f3n del hijo. \u00bfQu\u00e9 nos corresponde en cuanto hijos? La respuesta es la siguiente: Lo propio del hijo es recibir. Lo que a un hijo le corresponde como hijo no es dar, sino recibir. Sabemos que esto es as\u00ed por los estudios de las ciencias humanas sobre la familia y lo sabemos sobre todo por Jesucristo, que es el Hijo, con may\u00fascula, el Hijo \u00danico de Dios e hijo del matrimonio formado por San Jos\u00e9 y la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. Pues bien, en su doble condici\u00f3n de Hijo \u00danico de Dios e hijo de sus padres humanos, Cristo nos ense\u00f1a en qu\u00e9 consiste ser hijo y c\u00f3mo se es hijo. Por ser hijo de San Jos\u00e9 y de la Virgen Mar\u00eda, en Cristo destaca especialmente su perfecta obediencia mientras dependi\u00f3 de ellos, a los cuales <strong>\u201cestaba sujeto\u201d<\/strong> (Lc 2, 51).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por ser el Hijo de Dios, Cristo insiste en este aspecto de recepci\u00f3n una y otra vez. Le pongo algunas citas, pero en los evangelios hay muchas m\u00e1s. <strong>\u201cNo he venido por mi cuenta, sino que \u00e9l <\/strong>[Dios Padre]<strong>me envi\u00f3\u201d<\/strong> (Jn 8, 42). <strong>\u201cTodo me ha sido entregado por mi Padre\u201d<\/strong> (Mt 11, 27).\u00a0 \u00c9l, que es \u201cel\u201d Hijo \u00danico de Dios, una y otra vez con su palabra y con su vida nos ense\u00f1a a ser hijos. \u00c9l, aun siendo la Palabra eterna pronunciada por Dios Padre, y sin dejar de serlo, no habl\u00f3 nada que no le hubiera o\u00eddo al Padre, ni actu\u00f3 jam\u00e1s por su cuenta, sino que hizo las obras que su Padre le hab\u00eda mandado hacer. Desde aqu\u00ed puede entenderse que dijera: <strong>\u201cYo no he hablado por cuenta m\u00eda; el Padre que me envi\u00f3 es quien me ha ordenado lo que he decir y c\u00f3mo he de hablar\u201d<\/strong> (Jn 12, 49) Y refiri\u00e9ndose a las obras: <strong>\u201cEl Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace tambi\u00e9n el Hijo\u201d<\/strong> (Jn 5, 19-20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. Lo que le voy a decir ahora, puede que suene un tanto extra\u00f1o, incluso mal, pero la cosa no est\u00e1 en c\u00f3mo suene, sino en ver si lo que se dice es verdad. Pues bien, tengo que decirle que lo que le expongo es absolutamente cierto. Se trata de lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Usted me pide un consejo para ayudar a los matrimonios a que acerquen sus hijos a Dios. Eso ya lo hicieron al bautizarlos. Despu\u00e9s de llevarlos a bautizar, el gran papel que tienen los padres respecto de sus hijos no consiste en acercarlos a Dios, puesto que eso ya lo han hecho, sino en facilitarles el camino para que ellos vayan por s\u00ed mismos. Puede parecer que es lo mismo, pero no lo es. Lo digo con otras palabras: La gran misi\u00f3n de los padres cristianos est\u00e1 en no obstaculizar la acci\u00f3n de Dios en sus hijos. Esto no significa que los padres deban cruzarse de brazos porque para los padres cristianos no hay tiempos muertos; su actividad educativa no tiene tregua ni descanso, pero hay que entender bien cu\u00e1l es su misi\u00f3n. Porque no se trata tanto de hacer sino de dejar a Dios que haga \u00c9l. Una de las grandes ense\u00f1anzas de San Juan de la Cruz es precisamente esta, que en la vida cristiana, no est\u00e1 la cosa en poner de nuestra parte sino en quitar estorbos a la acci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tratar\u00e9 de ilustrar esta idea con dos ejemplos tomados de la Sagrada Escritura:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">a) En el segundo libro de Samuel, aparece c\u00f3mo el rey David se dispone a construir un templo para el Se\u00f1or. Entonces Dios le env\u00eda al profeta Nat\u00e1n a que le diga lo siguiente:\u00a0<strong>&#8220;Ve y habla a mi siervo David:\u00a0\u00abAs\u00ed dice el Se\u00f1or: \u00bfT\u00fa me vas a construir una casa para morada m\u00eda?<\/strong>\u00a0(&#8230;) \u00a0<strong>Pues bien, el Se\u00f1or te anuncia que te va a edificar una casa\u00bb\u00a0<\/strong>(2\u00ba Sam 7, 5; 11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Trasladado al tema que nos ocupa, que es ver c\u00f3mo llevar los hijos a Dios, es como si \u00c9l dijera a los padres humanos. &#8220;\u00bfVosotros me vais a hacer el regalo de acercarme a m\u00ed a vuestros hijos? No, vuestros hijos son m\u00edos, yo os los he dado y ser\u00e9 yo quien os haga el regalo de traerlos a m\u00ed. El hecho de tenerlos cerca de m\u00ed no es un regalo que me hac\u00e9is, sino un regalo que os hago yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">b) Cuando Jesucristo, el Se\u00f1or, habla del acercamiento de los ni\u00f1os a \u00c9l, no dice &#8220;acercadme los ni\u00f1os&#8221;; lo que dice es:\u00a0<strong>&#8220;Dejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed y no se lo impid\u00e1is&#8221;\u00a0<\/strong>(Lc 18, 16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>(Continuar\u00e1)<\/em><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00edtulo corresponde a la pregunta que una lectora ha tenido a bien hacerme llegar por escrito. 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