{"id":6199,"date":"2016-08-16T11:15:02","date_gmt":"2016-08-16T16:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-beatriz-de-silva-17-de-agosto\/"},"modified":"2016-08-16T11:15:02","modified_gmt":"2016-08-16T16:15:02","slug":"santa-beatriz-de-silva-17-de-agosto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-beatriz-de-silva-17-de-agosto\/","title":{"rendered":"Santa Beatriz de Silva \u2013 17 de agosto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u00a0&#8211; Madrid).- Hija de Ruy G\u00f3mez da Silva, capit\u00e1n y conquistador de Ceuta, y de la noble Isabel de Meneses, condesa de Portalegre, naci\u00f3 hacia 1424 en Campo Mayor, Alentejo, localidad portuguesa de la que su padre fue alcalde. Los once hermanos fueron educados en la fe por sus progenitores, quienes les inculcaron su devoci\u00f3n por la Virgen Mar\u00eda. Los padres franciscanos los instruyeron a todos. Dos de ellos, Juan y Amadeo, se abrazaron a este carisma. Amadeo, cinco a\u00f1os menor que Beatriz, es el art\u00edfice de los \u00abamade\u00edstas\u00bb, nueva rama reformada de los Hermanos Menores, y fue confesor del papa Sixto IV. La infancia de la santa discurri\u00f3 en Campo Mayor, lugar en el que su padre le hizo posar para un pintor al que encarg\u00f3 un cuadro sobre Mar\u00eda. Ella, llena de pudor, no os\u00f3 abrir los ojos, y la imagen del lienzo refleja su modestia fielmente captada por el autor. La pintura, denominada \u00abLa Virgen de los ojos cerrados\u00bb, se conserva en una iglesia de Campo Mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En agosto de 1447 la futura fundadora asisti\u00f3 a la boda de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, que la eligi\u00f3 como dama de la corte y con la que estaba emparentada por ser hija de su primo Alfonso V de Portugal. Beatriz, de singular belleza, no pas\u00f3 desapercibida. Los j\u00f3venes que pensaron en ella para desposarla tuvieron que desistir puesto que ya hab\u00eda percibido la llamada de Dios y de \u00c9l ser\u00eda. Era frecuente verla por el Real Monasterio de Santa Clara postr\u00e1ndose a orar ante Jes\u00fas Sacramentado. Sin embargo, las bajas pasiones discurr\u00edan entre los pasillos de palacio, y el despecho, la envidia y la maledicencia no tardaron en llegar. Muchos sab\u00edan que era una mujer \u00edntegra, pero afiladas lenguas la culparon de mantener secretos amor\u00edos con el rey. Tan grave acusaci\u00f3n debi\u00f3 provenir de un pretendiente resentido que no logr\u00f3 obtener sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La reina no dud\u00f3 de la infidelidad de su esposo con la noble Beatriz, y los celos le impulsaron a urdir un plan diab\u00f3lico para desembarazarse de la que consideraba su rival. La condujo hasta un recinto solitario donde hab\u00eda dispuesto un ba\u00fal y al pasar junto a \u00e9l la empuj\u00f3 dentro y lo cerr\u00f3 con llave. Sin perder la paz en tan asfixiante espacio, Beatriz se encomend\u00f3 a la Virgen, quien se le apareci\u00f3 vestida de blanco y cubierta con un manto azul. Le hizo saber que ser\u00eda fundadora de una nueva Orden bajo la advocaci\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n, y que las religiosas deber\u00edan tomar por h\u00e1bito los colores que Ella vest\u00eda. La joven, que amaba inmensamente a Mar\u00eda, acogi\u00f3 con gratitud y esperanza este mensaje, consagrando su virginidad. Tras prometerle que ser\u00eda rescatada de su encierro, la Madre del cielo desapareci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cumplidos tres d\u00edas de esta infame reclusi\u00f3n, su t\u00edo Juan Meneses, que recelaba de la reina, acudi\u00f3 al monarca para averiguar el paradero de su sobrina. Presionada en interrogatorio Isabel declar\u00f3 su grav\u00edsimo acto; todos ten\u00edan el convencimiento de que la muchacha habr\u00eda muerto. Pero cuando Juan abri\u00f3 el arc\u00f3n, el gozo de la secuestrada y \u00e9l ante este esperado encuentro se torn\u00f3 en estupefacci\u00f3n para la reina y sus acompa\u00f1antes. El prodigio r\u00e1pidamente se extendi\u00f3 por Tordesillas. Beatriz abandon\u00f3 el palacio y se dirigi\u00f3 a Toledo junto a dos doncellas. Por el camino se le aparecieron dos frailes con h\u00e1bito franciscano. Pasada la primera impresi\u00f3n escuch\u00f3 su vaticinio en el que auguraban un futuro lleno de bendiciones para ella y sus hijos. La santa, que no pensaba desposarse con nadie m\u00e1s que con Dios, les confi\u00f3 su determinaci\u00f3n de consagrarse y los dos personajes ratificaron su profec\u00eda. Despu\u00e9s, entendi\u00f3 que se trataba de Francisco y Antonio de Padua, santos de su devoci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Beatriz permaneci\u00f3 en el monasterio toledano de Santo Domingo el Real tres d\u00e9cadas sin ser todav\u00eda religiosa, orando y meditando en las Sagradas Escrituras. Los beneficios que le reportaba su labor de hilado y bordado los repart\u00eda entre los pobres, igual que hizo con sus bienes. Para esconder su belleza a los ojos ajenos, cubri\u00f3 su rostro con un velo blanco del que no se desprend\u00eda m\u00e1s que para hablar con escasas personas. Entre ellas estaba la reina, quien tras la muerte del rey se hab\u00eda arrepentido y suplicado su perd\u00f3n. Despu\u00e9s la visit\u00f3 en varias ocasiones junto a sus hijos Alfonso y la futura Isabel la Cat\u00f3lica, que prest\u00f3 su apoyo a Beatriz para la fundaci\u00f3n. La Virgen velaba por el cumplimiento de su indicaci\u00f3n, y vistiendo de nuevo el h\u00e1bito blanco y azul, se apareci\u00f3 a Beatriz cuando se hallaba a solas en el coro, orando. En 1484 la reina Isabel, devota de la Inmaculada, don\u00f3 a la fundadora unas casa sitas en los palacios reales de Galiana, en Toledo y la anexa capilla de Santa Fe. En esos recintos se instal\u00f3 Beatriz, que entonces ten\u00eda ya 60 a\u00f1os, junto con doce compa\u00f1eras, erigiendo la Orden concepcionista con el fin de \u00abservir a Dios y a Santa Mar\u00eda en el misterio de su Concepci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Seg\u00fan lo estipulado, la fundaci\u00f3n deb\u00eda regirse por una de las reglas que exist\u00edan en la Iglesia. Pero la fundadora logr\u00f3 que al aprobar su obra Inocencio VIII en 1489, momento que conoci\u00f3 por revelaci\u00f3n a trav\u00e9s de san Rafael, introdujera en su bula \u00abInter Universa\u00bb su propia regla: el carisma mariano, un don del Esp\u00edritu. La llegada de la bula al convento de Santa Fe estuvo envuelta en un milagro. Despu\u00e9s de informar a Beatriz que se hab\u00eda perdido en el fondo del mar al hundirse la nave que la portaba, tras las s\u00faplicas que elev\u00f3 a Dios afligida por el hecho, la hall\u00f3 en un cofre. Al acercarse su fin en este mundo, diez d\u00edas antes de tomar el h\u00e1bito, la Virgen le asegur\u00f3 que se la llevar\u00eda al cielo. El \u00f3bito se produjo el 17 de agosto de 1492. En 1924 P\u00edo XI confirm\u00f3 el culto que ven\u00eda recibiendo. Pablo VI la canoniz\u00f3 el 3 de octubre de 1976. <\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u00a0&#8211; Madrid).- Hija de Ruy G\u00f3mez da Silva, capit\u00e1n y conquistador de Ceuta, y de la noble Isabel de Meneses, condesa de Portalegre, naci\u00f3 hacia 1424 en Campo Mayor, Alentejo, localidad portuguesa de la que su padre fue alcalde. 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